Pedido filial de los católicos polacos al Papa Francisco: Santo Padre, ¡Ucrania martirizada tiene derecho a defenderse de la injusta agresión de Putin!

15/05/2022

 

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Polonia católica, Polonia no laica
Petición filial de los católicos polacos al Papa Francisco
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Santo Padre: ¡Ucrania martirizada tiene derecho a defenderse de la injusta agresión de Putin!

 

Santo Padre,

Como fieles católicos, agradecemos a Va. Santidad con gozo filial que haya cumplido el pedido de Nuestra Señora de Fátima al consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María, en comunión con los obispos de todo el mundo.

Sin embargo, Santidad, debemos confesar que estamos dolorosamente preocupados por la actitud que ha tomado la Santa Sede ante la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que ha vuelto a usar ostentosamente las banderas soviéticas con la hoz y el martillo, como si se tratara de un símbolo de gloria.

Santidad: desde el fatídico 24 de febrero, constatamos con tristeza que en sus discursos y entrevistas condena la guerra de manera absoluta como si ambos bandos fueran responsables del terrible derramamiento de sangre de civiles y niños, así como de la destrucción masiva de pueblos y ciudades enteras.

Sin hacer distinción entre agresor y víctima, y afirmando que ninguna guerra es justa hoy en día, Vuestra Santidad condena indirectamente el heroísmo de los defensores de Ucrania y sugiere que, para mantener la paz, deberían haberse dejado oprimir practicando una engañosa “resistencia pasiva”. “

Esto significaría tomar al Mahatma Gandhi como ejemplo para los católicos, y no a Judas Macabeo, que convocó a sus soldados al grito de: “más nos vale morir en el combate, que ver el exterminio de  nuestra nación y del Santuario” (1 Mac 3, 59).

Nuestro dolor y vergüenza aumentaron cuando nos enteramos de las declaraciones, en una entrevista reciente a un periódico italiano, en la que Va. Santidad afirmó que no era el momento adecuado para ir a Kiev, pero que estaba listo para ir a Moscú. Y también que Va. Santidad se preguntó si era correcto entregarle armas a Ucrania.

Va. Santidad también agregó que “los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia” podrían haber llevado al dictador del Kremlin a desencadenar un conflicto, aparentemente dando crédito a sus falsificaciones y pretextos para violar todos los principios morales, el derecho internacional y los tratados firmados por Rusia.

No es de extrañar entonces que los principales medios conectados con el régimen de Putin rápidamente hicieran de la entrevista de Va. Santidad el tema principal de sus portadas”.

Algunos analistas incluso plantearon la hipótesis de que estas palabras fueron dictadas por el deseo de no dañar las relaciones ecuménicas con el Patriarcado de Moscú. Es doloroso preguntarse: ¿sería prudente permitir que sus propios hijos, en este caso los católicos de rito bizantino y latino en Ucrania, sean puestos de lado, ​​para tratar de acercarse a una iglesia tan asociada con el régimen neosoviético al punto de que Va. Santidad  haya declarado que el patriarca Cirilo no puede transformarse en monaguillo de Putin?

De rodillas y con filial devoción, pedimos a Vuestra Santidad que reconsidere su posición, recordando las sabias palabras de la venerable memoria de su predecesor, Pío XII:

“Una nación amenazada por una agresión injusta o ya víctima de ella, si quiere pensar y actuar cristianamente, no puede permanecer pasivamente indiferente; tanto más la solidaridad de la familia de las naciones impide que los demás se comporten como simples espectadores en una actitud de impasible neutralidad. ¿Quién podría estimar el daño que esta indiferencia, tan ajena al sentimiento cristiano, ha provocado en el pasado frente a la guerra de agresión? ¡Cómo ha puesto a prueba la seguridad entre los “grandes” y, especialmente, entre los “pequeños”! ¿Esta indiferencia ha traído algún otro beneficio a cambio? Por el contrario, sólo fortaleció y animó a los perpetradores de la agresión, dejando  sola a cada nación, bajo la presión de un aumento indefinido de armamentos” (Mensaje de Navidad, 1948).

Santidad: Nuestra Señora prometió en Fátima la conversión de Rusia. Va. Santidad dio el primer gran paso al consagrarla a su Inmaculado Corazón. Sin embargo, para completar esta obra providencial, sería necesario que Va. Santidad abandonara su enigmática neutralidad frente al conflicto, y fuera a Kiev a consolar a sus hijos ucranianos.

No sólo los católicos se beneficiarían con tal visita, sino también aquellos que todavía están atrapados en la oscuridad del cisma ortodoxo. Tal gesto paternal, con la ayuda de la gracia de Dios, podría contribuir a la conversión de estos últimos, y de paso acelerar el momento de la conversión del pueblo ruso, predicha por Nuestra Señora en Fátima, abriéndole los ojos a la maldad del dictador que lo oprime.

Postrados sobre nuestros rostros, dirigimos nuestras fervientes oraciones a Nuestra Señora de Fátima para que se haga realidad. ¡Que Va. Santidad acepte esta petición de sus hijos polacos!

 

 

 

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