Nacimos bajo el águila bicéfala – Los tres regalos reales a la Argentina temprana – Contemplando cualidades trascendentes en una desconocida flor del campo -Rincón de la Conversación

15/08/2015

024 Rinc de la Conversac Austrias y pizcalas

 

Imagen000Ensillamos nuestras cabalgaduras y vamos en busca de estrellas que asoman detrás del lomo negro de la sierra a la oración, de piedras misteriosas, de florcitas crecidas en las laderas tapizadas de musgo de las peñas. Imagen019 con otro efecto

Nuestra cabalgata estará hoy amenizada y enriquecida por ideas antiquísimas y novísimas -como es la tradición viva-, de “nova et vetera”. Por aquí asomarán las venerables figuras de San Anselmo y San Buenaventura; por allá nos encantará con sus toques mágicos el violín melodioso de San Francisco Solano, que transformó el alma de nuestros nativos, y nos sorprenderán las consideraciones de un Maestro que se nutrió de toda esa savia victorina y la Jubileu 01destiló como un mítico licor de oro, damascos y diamantes: un providencial antídoto contra el gris insanable y violáceo de cierta “cultura” que se precipitó en el abismo del desenfreno y la disonancia, de la muerte del espíritu, del olvido de Dios, Belleza increada, “Rey y centro de nuestros corazones” .
Como el vienés que se interna a cazar mariposas en el Prater vamos a la caza de lo bello e interesante.Schmetterlingfänger Sp Buch

Dice Roque, un jinete expedicionario: -La versión oficial es distinta de la que voy a comentarles, pero un austríaco, admirador de la legendaria Escuela de Equitación Española de Viena, me contó que el nombre Prater deriva de El Prado de Madrid. Es una reminiscencia de los tiempos de la influencia hispana de la Casa de Austria, en que un don Carlos de nombre320px-Tizian_081 germánico -y que por eso ”en España era primero…”-, reinaba en tierras de Toledos y Trastámaras; mientras que su hermano, un don Fernando de puro nombre hispánico, criado como genuino príncipe español en el ambiente de su abuelo, el Católico, por quien llevaba el nombre, reinaba, no en Aragón, sino en la capital del Sacro Imperio y así ‘en Alemania era primero…’ kaiser_ferdinand_i._im_alter_von_zehn_oder_zwoelf_jahren_um_1520_original
“Destinos cruzados” como una silla Savonarola.

Sillón
¡Cuántas fascinantes tradiciones envuelven a la Casa de Austria!, como la de la divisa familiar A.E.I.O.U: Austria Est Imperari Orbi Universi.

Dejemos por hoy la sugestiva divisa  y la cuestión de si “Austria” (cuál? El país? Los miembros de la Casa de Austria? Los Maximilianos y Federicos? Los “Austrias mayores” de Mühlberg y Lepanto?) logró o no realizar el sueño de una gran misión por la Cristiandad, de imperar en todo el mundo… Tarea no fácil pero gloriosa. Hoy los pro-Revolución Francesa y Teología de la Liberación dirán: ¡qué soberbia! Y nosotros responderemos: ¡qué católica grandeza de fines!

Esc CV cortado color 300 dpi

Algunas ilustraciones: “El cazador de mariposas”, por Spitzweg; Carlos V por Tiziano, con su mastín “muy corpulento” según los versos del Duque de Rivas; el pequeño príncipe Don Fernando, su hermano, luego Emperador del Sacro Imperio (gentileza del Kunsthistorisches Museum de Viena). Sobre estas líneas: escudo de Carlos V con el águila bicéfala de los Habsburgo. Más abajo: escudo concedido por el monarca a Don Alonso Titu Atauche Inca; Felipe II rezando el Rosario (devoción recomendada por San Pío V que obtuvo el triunfo de Lepanto), por Sánchez Coello. Escenas de campo en el Famatina (Prov. de La Rioja) y cerca de El Bañado, en el oeste de la Prov. de Tucumán, .LN_ES_Cap_VII_04_Escudo_Imperio_Austriaco_1867

El tiempo no nos permitirá indagar hoy, tampoco, qué representaba esa águila de dos cabezas. Si, tal vez, la premonición de una rama alemana y otra española que vendrían, o un señorío misionero separado en dos por la mar océana, o algo de la unión entre el Papado y el Imperio…, pero avancemos –eso sí- en nuestro paseo por tierras que aún hoy conservan una cierta enigmática impronta habsburguiana.
Así lo afirma un gran investigador de nuestra identidad profunda, Coluccio, cuando se refiere a nuestro Noroeste como “el salón habsburguiano”, llamando “borbónico” al imaginario “salón” bonaerense. Son figuras que nos traen a la imaginación, respectivamente, huestes de osados pendones, cascos y lanzas, y corpulentos estadistas virreinales de elegante casaca y respetable peluca blanca, símbolo de patricia ancianidad…

Escudo de inca con el águila bicéfala
A quien que le extrañe ver relacionar nuestros indígenas y ancestrales “…gasta”, “…vil” y “…ao” –como en Tucumangasta, Quinmivil o Anguinanao-, con soberanos retratados al vivo por Tiziano, Sánchez Coello o Velásquez, que hacen sentir su fascinación en El Prado, no tiene más que observar los pretales de plata de los ensillados salteños o el artesonado de la Real y Pontificia Universidad de San Francisco Javier de Chuquisaca (Sucre), para ver la prestancia y viriles garras del águila bicéfala aún presentes entre nosotros. O admirar el escudo concedido por el Emperador Carlos, I de España y V de Alemania, con sus propias armas, a Don Alonso Titu Atauche Inga, hijo de Huáscar Inca, que ilustra esta página. Y el tratamiento de “hermano” concedido a las dinastías reales del Nuevo Continente.
De hecho, aunque no figure en los manuales de historia, nacimos bajo el águila bicéfala. Nuestra primera ciudad vio la luz en un proceso que se inicia en 1550 y se consolida en 1553, fundada en nombre del Emperador “que en España era primero”. Nuestra primera Gobernación en territorio argentino fue creada Felipe II rezando el Rosariopor su hijo, el gran Felipe del Escorial y de Lepanto, el de “los tres regalos” dignos de un monarca de la Archicasa: el escudo que la primogénita Santiago del Estero conserva como preciosa distinción, la Sábana Santa, el escondido tesoro sagrado que irradia bendiciones sobre toda la región, y San Francisco Solano, el Apóstol de América.
Convento San Bernardo en luz dorada
Luego de intercambiar estos tramos de ideas que conectan el presente y un pasado remoto de tanta importancia histórica que lleva a historiadores tan disímiles como Vicente Sierra y José Luis Romero a coincidir en que el alma argentina se forjó en el siglo XVI (y probablemente la de todos los católicos pueblos iberoamericanos), recorramos las sendas y las soledades de los cerros del Norte, lejos del pavimento y el agresivo cablerío, y a cada paso encontraremos un escenario digno de un Escorial. Imagen041
Y, en sus escondidos oasis y vergeles, sorprendentes Praters donde conviven, beneficiados por las vertientes de las vegas, tropillas multicolores de caballos y vacunos,  y otras haciendas, y europeos álamos como los de Monet, con Imagen007la musical yerba larca, la menta fragante o la alegre pizcala.
Pocos serán los lectores, pero algunos habrá…, que conozcan esta noble flor. Para desencanto de los afanosos cazadores de hierbas salutíferas, la pizcala no tiene –que sepamos- propiedades estimulantes o curativas. Pero Imagen000 piscalatiene una propiedad no menos valiosa.
En algún rincón en que convive, en la brisa de los valles, con álamos y nogales de “mil distintos tonos de verde”,  brilla como un pequeño sol, radiante con sus rayos de afilados floretes color grana. La escala de verdes es Imagen007 detalle pizcalabella…, pero cuánto más si la ilumina el “sol” de la radiosa pizcala, como un topacio en un estuche de musgosa pana vegetal.
La observamos más de cerca. Tiene un original “corte” triangular; sus pétalos se dirían un coro de cristalinos hollejos (ovales como los de la “uva del barco”), que suben hacia un imaginario pico montañoso. Los translúcidos pétalos parecen bosquejar una flor de lis serrana, emblema, tal vez, de alguna dinastía perdida de Asampay, Guanaco Yacu, o Famabalasto.Imagen009 piscalas con hojas de álamos

Volviendo a las enseñanzas de los maestros y doctores, y en particular a la obra “La inocencia primeva y la contemplación sacral del universo – en el pensamiento del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira” (*), la trascendencia a que nos lleva un ser –como la pizcala- , nos invita a ascender, a subir con las potencias del alma a las zonas más altas del espíritu. Observación, admiración, busca de un significado que explique el sentido profundo y analógico de lo que admiramos, son eslabones de un collar de piedras preciosas en el que está engarzada la oración, la “ascensio mentis ad Deum” de Santo Tomás.
Implica descubrir el “mensaje” de Dios en la creación de que habla el Doctor Seráfico San Buenaventura, el reflejo, el paso montañoso por donde un ser creado espeja cualidades que se encuentran en diversos grados en otros seres y, en grado sumo, en el propio Dios. Esta búsqueda de lo absoluto tiene íntima relación con la Cuarta Vía de Santo Tomás, de la que hemos hablado otras veces en el Rincón .

Imagen005 piscala
¿Cuál sería la cualidad o cualidades que la pizcala fue llamada a reflejar, para darnos una idea de cómo es Dios? Distintas psicologías podrían sugerir legítimamente variadas respuestas. Una sería quizás ser como un pequeño sol que ilumina un ambiente dándole encanto y variedad; una flor alegre y algo exótica por la vitalidad de su color azafranado y el grana de sus filamentos -recios y afilados como  argumentos firmes que rasgan el relativismo y el falseamiento de la verdad.
Podría ser un símbolo de católica alegría de vivir; vivir como ella vive, despretensiosa, “fiel” a su propia “personalidad”, a su propia y rica rusticidad, comunicando vitalidad en los rincones de las sementeras o en senderos arenosos y pedregosos.
Feliz también como símbolo de una verdad luminosa, por ejemplo la Familia como Dios la creó. Una verdad que brilla en la punta de su ramaje arbustivo y zancudo, defendida por sus floretes y contenta por desgarrar con ellos los intentos del error que quiere disfrazarse de falsa bondad o de pseudo-misericordia que adormece y lleva suavemente al abismo, o de cualquier otro desvío de los que están de moda. Pues no olvidemos que “no he venido a traer la paz sino la espada” -enseñanza que odian los relativistas.
Algo así habrá tenido en mente, pensamos, el Creador al hacer la pizcala. Y Ud., lector ¿qué opina? A la espera de sus comentarios, nos despedimos hasta el próximo Rincón.
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Instituto Plinio Corrêa de Oliveira, Ed. Artpress, San Pablo, Brasil (2008)

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oscar
oscar
6 years ago

era el sobrino de hascar no su hijo nieto de huayna capac

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