El mayor plan de descristianización y totalitarismo «verde» de la historia – Un año después de una denuncia que predijo los días actuales

21/05/2021

José Antonio Ureta

Frederico Abranches Viotti

Nobleza.org agradece al Instituto Plinio Corrêa de Oliveira, de San Pablo, Brasil, la publicación del presente manifiesto, declaración señera en los días que corren, que traducimos del original en portugués y presentamos al público argentino, hispano-americano y de lengua castellana en general 

PRESENTACION DE LA PUBLICACION ORIGINAL

◊El IPCO se complace en publicar el siguiente trabajo de dos discípulos de Plinio Corrêa de Oliveira y colaboradores habituales de este sitio

El Instituto Plinio Corrêa de Oliveira (IPCO) publicó, el 26 de abril de 2020, su manifiesto-denuncia «Aprovechando el pánico de la población y el apoyo espiritual del Vaticano – La mayor operación de ingeniería social y trasbordo ideológico de la Historia»* (*)leer en: https://nobleza.org/manipulando-el-panico-de-la-poblacion-y-el-apoyo-espiritual-del-vaticano/      

El documento denunciaba la precipitación de los gobiernos en adoptar medidas drásticas de confinamiento basadas en estimaciones exageradas de la letalidad del coronavirus chino, y en modelos matemáticos supuestos, con los consiguientes enormes costos sociales y económicos.

Para el IPCO, habría cuatro grandes beneficiarios de la crisis universal generada por los lockdowns: el régimen comunista chino, el movimiento ecologista radical, la ultraizquierda y los promotores de la gobernanza global.

Un año después de la publicación de la denuncia, nos ha parecido oportuno intentar esbozar un balance y una actualización de este plan universal de subversión totalitaria-ecológica y descristianización de Occidente, que ha adquirido proporciones nunca vistas en la historia.

Basado en una epidemia viral real que, por desgracia, se ha cobrado muchas vidas, se ha presentado como inevitable un gran cambio en todos los aspectos de la existencia humana. Los acontecimientos del último año no sólo han confirmado lo que se dijo en aquella ocasión, sino que han hecho aún más evidente la desproporción entre la respuesta a la epidemia y el carácter pernicioso de la llamada «nueva normalidad» que surge de ella.

  1. La exageración de la tasa de mortalidad y los riesgos que corre la mayoría de la población

En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había estimado la tasa de mortalidad del Covid-19 en un 3,4% (1) y el Imperial College de Londres en un 0,9% (2), lo que supondría un número de víctimas comparable o incluso superior al de la trágica «gripe española» de 1918 (3). El IPCO, al contrario, era de opinión de que esta tasa se aproximaría a la proporcionada por el Instituto de Virología de la Universidad de Bonn, en una investigación realizada en el primer cluster alemán, la pequeña ciudad de Gangelt, es decir, una tasa del 0,37%.

Los estudios más completos realizados hasta la fecha sobre la tasa de mortalidad por infección en todo el mundo son los del equipo del Profesor John P A Ioannidis, de la Universidad de Stanford (California). El primero de ellos, publicado el 14/10/20 en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud (4), concluyó, tras estandarizar 61 estudios realizados en 51 lugares de todo el mundo, que la media de letalidad del Covid 19 era del 0,27%.

Prof. Ioannidis

En un estudio de enero de este año, publicado por el European Journal of Clinical Investigation, el Profesor Ioannidis redujo esta tasa, afirmando que «las pruebas disponibles sugieren una media global de IFR [tasa de mortalidad de la infección] de ~0,15%». Esto no excluye que existan diferencias sustanciales en dicha tasa entre continentes, países y lugares, debido a variables como la edad promedio y la densidad de la población en la zona, o su grado de inmunidad previa por exposición a un virus similar (6).

El segundo error de evaluación de la OMS y de las autoridades sanitarias de varios países fue considerar que el conjunto de la población estaba en grave riesgo si se infectaba con el virus chino. En realidad, según el Prof. Jay Battacharya, de la Universidad de Stanford, «la tasa de mortalidad de las personas mayores de 70 años es mil veces mayor que la de los niños»  y veinte veces mayor que la de la población general: «cuatro de cada 100 entre los mayores de 70 años, frente a dos de cada 1.000 en la población general» (7).

Aunque la tasa de letalidad de las nuevas variantes del virus aumente, esto no desmiente la valoración de que la actuación de estas autoridades sanitarias fue globalmente perjudicial para la salud pública, las libertades constitucionales y la economía mundial, como se verá a continuación.

  1. La ineficacia de los lockdowns para contener la propagación del virus chino

El análisis del IPCO consideraba poco razonable el confinamiento de todos los habitantes porque paralizaría la vida del país, señalando que había expertos que sugerían, por el contrario, el aislamiento temporal tan sólo de las personas ya contaminadas por el virus, así como medidas eficaces para proteger a la población de riesgo (ancianos, obesos y personas que padecen determinadas enfermedades). Se trata del llamado «aislamiento vertical» en contraposición al «aislamiento horizontal» (lockdown).

Este planteamiento fue convalidado cinco meses después por la Declaración de Great Barrington, redactada por los académicos Sunetra Gupta (Oxford), el ya mencionado Jay Bhattacharya (Stanford) y Martin Kulldorff (Harvard), que fue firmada por 13.985 científicos de Medicina y Salud Pública, y 42.519 médicos y asistentes médicos.

Esta Declaración denuncia que «las actuales políticas de confinamiento (lockdown) están produciendo efectos devastadores lo que conducirá a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad aquellos sobre los que recaerá el peso más grande de estas medidas». «A medida que se desarrolla inmunidad, el riesgo que todos tienen de infectarse —incluyendo los vulnerables— desciende. La manera más humana de abordarlo, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de muerte, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo. Esto lo llamamos Protección Enfocada».

Por ello, la Declaración promueve las siguientes medidas de sentido común: « Las escuelas y universidades deberían abrir para una enseñanza presencial. Las actividades extracurriculares, como los deportes, deberían reanudarse. Los adultos jóvenes de bajo riesgo deberían trabajar con normalidad, en lugar de hacerlo desde casa. Los restaurants y otros negocios deberían abrir. Las artes, la música, los deportes y otras actividades culturales deberían reanudarse. La gente que se encuentra en mayor riesgo podría participar, si así lo desea, mientras la sociedad en conjunto disfruta de la protección otorgada a los vulnerables por aquellos que han desarrollado inmunidad de rebaño» (8).

La ineficacia de los confinamientos universales para contener la propagación del coronavirus ha quedado patente en Estados Unidos, donde los estados que aplicaron normas más estrictas durante el último invierno presentan una media de mortalidad ligeramente superior a la de los estados similares que impusieron restricciones leves a sus habitantes, como puede verse en el siguiente gráfico, donde estas últimas aparecen en rojo:

Otro ejemplo elocuente son los barrios neoyorquinos donde se concentran los seguidores de la rama jasídica del judaísmo (9) , que han hecho caso omiso de las normas impuestas por el  alcalde de la ciudad, manteniendo las escuelas abiertas y asistiendo a reuniones multitudinarias con motivo del funeral de un importante rabino y la boda del hijo de otro, lo que llevó al New York Times a denunciar con un gran titular: «‘Plaga a escala bíblica’: familias jasídicas afectadas por un virus en el área de Nueva York»(10).

De hecho, mientras que la ciudad en su conjunto ha tenido hasta la fecha una tasa de 382 muertes por cada 100.000 habitantes (11), los barrios jasídicos -que no son prósperos y tienen una alta densidad media por hogar por tener muchos hijos- han tenido una incidencia mucho menor de muertes por cada 100.000 habitantes: East Williamsburg, 287; Borough Park, 275 y Williamsburg, 185 (12).

En un estudio publicado recientemente en el European Journal of Clinical Investigation, los citados científicos Ioannidis y Bhattacharya, junto con los profesores Oh y Bendavid, de la Universidad de Stanford, concluyeron que: «No hay pruebas de que las intervenciones no farmacéuticas más restrictivas (‘lockdowns’) hayan contribuido substancialmente a duplicar la curva de nuevos casos en Inglaterra, Francia, Alemania, Irán, Italia, Países Bajos, España o Estados Unidos a principios de 2020. […]. Los datos no pueden excluir totalmente la posibilidad de algunos beneficios. Sin embargo, incluso si los hay, esos beneficios pueden no compensar los innumerables daños de estas medidas agresivas» (13).

Como reiteró recientemente el Profesor Bhattacharya en una entrevista, «para la mayoría de la población más joven, los daños colaterales de los bloqueos suponen un riesgo mayor que la infección por Covid; al confiar en bloqueos ineficaces para proteger a los mayores y evitar estrategias de protección específicas, acabamos exponiendo a los mayores al virus y perjudicando a los jóvenes con los bloqueos»(14).

En opinión de la Dra. Elke van Hoof, Catedrática de Psicología de la Salud en la Universidad Libre de Bruselas, la cuarentena impuesta como respuesta al Covid es «el mayor experimento psicológico de la historia» porque «un tercio del mundo está confinado» y «no sabemos cómo reaccionará la gente», «no tenemos un modelo, no sabemos qué pasará»(15).

  1. El pánico como factor de guerra psico-política

En 2009, tras la epidemia de H1N1, el conocido asesor presidencial francés Jacques Attali declaró: «La humanidad no evoluciona de forma significativa salvo cuando tiene verdadero miedo». Comentando esta frase, ya en su análisis de 2020, el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira (IPCO) señaló que no había datos «para afirmar perentoriamente que este es el plan que se está ejecutando», pero que varios factores contribuyeron a sembrar el pánico e iniciar la evolución que Attali auspiciaba. Y que «las organizaciones internacionales y nacionales encargadas de la salud pública se prestaron a su amplificación»(16).

Un estudio titulado «Impact of the COVID-19 pandemic on mental health: real-time surveillance using Google Trends» (Impacto de la pandemia de COVID-19 en la salud mental: vigilancia en tiempo real mediante Google Trends), publicado en la revista Trauma Psychology de la American Psychological Association (APA), confirmó que en los primeros 40 días tras la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud, se produjo en Estados Unidos «un aumento inmediato de la preocupación y el pánico, seguido de la aparición de síntomas de ansiedad»(16) .

Otros estudios han verificado el mismo pánico en actitudes como el aumento de la retirada de dinero en efectivo (17), el vaciado de los supermercados para realizar compras compulsivas (18), la huida de las ciudades al interior (19) o la automedicación (20). Sonia Bishop, Profesora asociada de Psicología en la Universidad de California, en Berkeley, que ha investigado cómo la ansiedad afecta la toma de decisiones, dijo que esto quedó patente durante el brote de coronavirus. Los mensajes incoherentes de los gobiernos, los medios de comunicación y los funcionarios de salud pública alimentaron la ansiedad: «No estamos acostumbrados a vivir en situaciones en las que las probabilidades cambian rápidamente», dijo (21) .

El IPCO denunció, ya a principios de 2020, el papel desempeñado por los boletines de la OMS en la creación de este clima de pánico.

Hoy en día, hay datos que muestran la existencia de una colaboración voluntaria de algunas autoridades políticas nacionales con su empeoramiento. El caso más expresivo fue el escándalo denunciado por Die Welt am Sonntag (edición del 7/2/21), en el que se mostraba la presión ejercida a mediados de marzo del año pasado sobre un grupo de científicos, por parte del Ministro del Interior alemán a través del Secretario de Estado de Ciencia, pidiéndoles una «maximale Kollaboration» (máxima colaboración) para obtener de ellos lo que hoy se conoce como el «documento del pánico», que sirvió de legitimación para medidas políticas más restrictivas (22) .

En el Reino Unido, el documento «Options for increasing uptake of social distancing measures» (Opciones para aumentar la adopción de medidas de distanciamiento social) fue examinado por el Grupo de Asesoramiento Científico para Emergencias del Gobierno en su reunión del 23 de marzo de 2020. Redactado por el subgrupo de Ciencias del Comportamiento, el texto afirma que «un número significativo de personas todavía no se siente suficientemente amenazado personalmente», por lo que «es necesario aumentar el nivel de amenaza personal que sienten los que cumplen, utilizando mensajes emocionales contundentes«(23) .

La sugerencia se puso en práctica y, un mes más tarde, el Profesor Robert Dingwall, miembro del Grupo Asesor sobre la Amenaza de los Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes (NERVTAG) del gobierno del Reino Unido, deploró que «tenemos este mensaje tan fuerte que ha aterrorizado efectivamente a la población haciéndole creer que se trata de una enfermedad que te va a matar». […] Todo ello contribuye a crear este clima de miedo» (24).

  1. El carácter revelador y uniforme de la respuesta mundial a las epidemias basada en un nuevo paradigma de seguridad sanitaria

Un aspecto que el análisis del IPCO de hace un año no detectó fue el carácter extremadamente uniforme de la respuesta a la epidemia en toda la zona occidental del mundo. Con la excepción de Suecia, una docena de estados norteamericanos y algunas regiones de Brasil, prácticamente todos los países han tomado las mismas medidas, como si siguieran un script (guión).

Prof. Zylberman

Desde el principio del milenio hubo de hecho un cambio de paradigma en materia de bioseguridad, analizado en 2013 por Patrick Zylberman, Profesor emérito de la Escuela de Altos Estudios de Salud Pública de Paris, en su libro Tempêtes microbiennes – Essai sur la politique de sécurité sanitaire dans le monde transatlantique (Tormentas microbianas – Ensayo sobre la política de seguridad sanitaria en el mundo transatlántico).

Si el concepto tradicional de «prevención» de las calamidades públicas calculaba las posibilidades reales de una amenaza a partir de datos confiables de epidemias anteriores, un nuevo concepto -conocido como preparedness– optó por imaginar escenarios ficticios de baja probabilidad pero con consecuencias potencialmente catastróficas, exigiendo a la población un civismo superlativo. Basado en la «lógica de lo peor» como criterio de racionalidad, este nuevo concepto favoreció, en opinión del profesor Zylberman, «un vertiginoso resbalón hacia la ficción (cifras exageradas, analogías infundadas, etc.)» (25).

Hay muchas evidencias de un «trasbordo ideológico» -empleando el término acuñado por el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira (26)- de los ambientes académicos y de las autoridades públicas dedicadas a la seguridad sanitaria, que les hace pasar de la prevención a la preparedness. Es decir, pasar de procedimientos de probada eficacia, basados en una evaluación realista del riesgo, a medidas extremas, de efectos desconocidos, ante escenarios catastróficos, cuya probabilidad no está confirmada por los datos concretos disponibles.

En 1999, con dinero de la Fundación Sloanes (que lleva el nombre del antiguo Presidente de la General Motors), la Universidad Johns Hopkins fundó el Centro de Estudios de Biodefensa Civil. Ese mismo año, el Centro organizó un simposio en Arlington, Virginia, con cientos de participantes y representantes de 10 países, para abordar la salud pública y el bioterrorismo (27).

Por primera vez, este evento incluyó ejercicios de simulación -al estilo de los war games militares- de una epidemia de viruela, con la esperanza de establecer asociaciones y una estructura de planificación estratégica global (28). Al año siguiente se celebró un acto similar, esta vez simulando una plaga. Con el paso del tiempo, el aspecto militar dio prioridad a las enfermedades infecciosas emergentes.

Es sintomático que la conocida Universidad de Baltimore haya rebautizado su centro especializado como «Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria», eliminando la referencia al bioterrorismo. Sin embargo, mantuvo intacta la nueva doctrina de preparedness, de origen militar (29).

Este nuevo paradigma infiltró sus postulados entre los científicos y las autoridades de salud pública a través de la organización de nuevos y frecuentes ejercicios de simulación, con la financiación, el apoyo logístico y la orientación científica de diversas instituciones públicas y privadas.

Un artículo de la respetada revista científica Nature, de agosto del año pasado, daba detalles de algunos de estos acontecimientos. El artículo, escrito principalmente por Amy Maxen, reportera senior de la revista, revela que:

+ «La Operación Dark Winter, en 2001 y la Atlantic Storm, en 2005, fueron orquestadas por think tanks sobre bioseguridad en Estados Unidos, y en ellas participaron líderes influyentes como la ex Directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Gro Harlem Brundtland y Madeleine Albright, Secretaria de Estado del ex presidente Bill Clinton.»

+ «En enero de 2017, el Banco Mundial y la Fundación Bill & Melinda Gates en Seattle, Washington, apoyaron un simulacro de pandemia en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. […] El simulacro coincidió con el lanzamiento de una fundación con sede en Oslo, para desarrollar y distribuir vacunas para infecciones emergentes, llamada  Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (Coalición para las Innovaciones de Preparación para Epidemias – CEPI). Ha recibido financiación de la Fundación Gates, la organización benéfica biomédica Wellcome Trust, del Reino Unido, y de países como Japón y Alemania».

+ «En mayo de 2018, junto con los líderes de la Casa Blanca y el Congreso [de los Estados Unidos] que nunca habían lidiado con una gran epidemia, [el doctor Thomas] Inglesby y sus colegas de la Universidad Johns Hopkins realizaron un ejercicio en Washington DC llamado Clade X. Simulaba un virus respiratorio desarrollado en un laboratorio. Una de las primeras lecciones de ese simulacro fue que la prohibición de viajar no impidió que el virus ganara terreno. Las infecciones se propagaban rápidamente por debajo del radar porque la mitad de las personas infectadas tenían pocos o ningún síntoma.»

+ «En un ejercicio realizado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de Estados Unidos el año pasado [2019], apodado Crimson Contagion  (Contagio Carmesí), los turistas regresaban de China con un nuevo virus de la gripe que se propagó en Chicago, Illinois, e infectó a 110 millones de estadounidenses (el ejercicio asumió que el patógeno era más contagioso que el SARS-CoV-2).»

+ Un «escenario ficticio, bautizado como Event 201, se desarrolló el pasado octubre [2019] en un centro de conferencias de la ciudad de Nueva York ante un panel de académicos, funcionarios gubernamentales y líderes empresariales. Los asistentes se estremecieron: era lo que quería Ryan Morhard. Experto en bioseguridad del Foro Económico Mundial de Ginebra (Suiza), Morhard temía que los líderes mundiales no se tomaran la amenaza de una pandemia con la suficiente seriedad. […] Casi al final del Event 201 […] los participantes vieron un simulacro de noticiero en el que se predecía que las turbulencias financieras durarían años, o incluso una década. Pero los impactos sociales -incluida la pérdida de confianza en el gobierno y los medios de comunicación- podrían durar aún más tiempo»(30).

En un podcast cuya transcripción puede leerse en la web de Nature, la periodista científica Amy Maxen, autora principal del artículo, aporta otros datos interesantes, como el hecho de que «este campo de la bioseguridad es muy pequeño»: a la hora de preparar el informe, «mucha gente mencionó a las mismas personas con las que yo debía hablar». Según la periodista, este pequeño círculo está a su vez influenciado por otro aún más pequeño: «La gente que está detrás de esto, esta gente de la bioseguridad que está detrás de esto, estaba como dirigida por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria y el Foro Económico Mundial y la Fundación Gates» (31).

La influencia de este pequeño círculo de expertos y sus patrocinadores no tardó en hacerse notar incluso en los más altos niveles internacionales.

El 4 de mayo de 2009, la Organización Mundial de la Salud publicó un reglamento titulado «Preparedness y respuesta ante una pandemia de gripe: documento de orientación de la OMS» (32) que modificó su definición de pandemia eliminando la condición de que el brote vírico cause «un número considerable de casos y muertes», y afirmando que, en lugar de la postura anterior, «la intensidad de una pandemia puede ser moderada o grave en términos de casos y muertes». La OMS realizó este cambio unos días antes de declarar la pandemia de «gripe porcina» (H1N1), lo que obligó a los gobiernos a tomar una serie de medidas preventivas muy costosas (incluida la adquisición de un enorme stock de mascarillas y vacunas), que luego resultaron totalmente inútiles debido al carácter moderado de la epidemia.

Tal fue el escándalo que se propuso a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa un proyecto de resolución sobre las «falsas pandemias». Tras estudiar el caso, el ponente del proyecto de resolución, el diputado laborista británico Paul Flynn, se declaró «alarmado por algunas de las medidas excesivas adoptadas en respuesta a lo que resultó ser una gripe de gravedad moderada, por la falta de transparencia de los procesos de toma de decisiones implicados y por el posible abuso de influencia de la industria farmacéutica en algunas decisiones importantes». El ponente también se mostró «preocupado por la forma en que las autoridades públicas hicieron las comunicaciones sobre temas sensibles, que luego fueron retransmitidas por los medios de comunicación europeos, alimentando los temores de la población y no siempre permitiendo que la situación se vea con objetividad» (33) .

Confirmando las fundadas preocupaciones del ponente, el 24 de junio de 2010 se adoptó la resolución 1749/2010 titulada «Gestión de la pandemia de gripe H1N1: necesidad de mayor transparencia». En ella, la Asamblea Parlamentaria se declara «alarmada por la forma en que se ha gestionado la gripe pandémica H1N1» por parte de la OMS y las autoridades sanitarias de la Unión Europea y de los distintos países. Y «señala una grave falta de transparencia en la toma de decisiones relacionadas con la pandemia, lo que hace temer la influencia que la industria farmacéutica puede haber ejercido sobre algunas de las decisiones más importantes relacionadas con la pandemia»(34) .

A pesar de este precedente poco glorioso, diez años después, poco después de la aparición del Sars-Cov-2 y de los primeros casos de Covid-19, la OMS y sectores influyentes de la comunidad científica presionaron para que los gobiernos adoptaran medidas estrictas según la «lógica de lo peor” contenida en el nuevo script (guión) de seguridad sanitaria aprendido en las sesiones de simulación organizadas por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria y sus patrocinadores.

  1. La catástrofe sanitaria que supondrán los lockdowns

Esta «lógica de lo peor» se centró exclusivamente en los riesgos de propagación del virus de origen chino, pero no tuvo en cuenta los daños colaterales derivados del confinamiento de la población, incluso para la salud pública.

El manifiesto del IPCO sólo mencionaba uno de estos daños colaterales: la suspensión de las campañas de vacunación de los niños en los países pobres, por recomendación de la OMS (¡!), para evitar que la aglomeración de adultos en las clínicas propague el virus, a pesar del riesgo de reaparición de epidemias como la neumonía, la tuberculosis y la malaria que acarrearía esta suspensión de las vacunaciones tradicionales. De hecho, según el Profesor Bhattacharya, «ochenta millones de niños de todo el mundo corren el riesgo de contraer estas enfermedades» (35).

Por ejemplo, el impacto en la lucha contra la malaria, el 94% de cuyas víctimas mortales viven en África. Un estudio publicado el pasado mes de septiembre en la revista Pedriatic Research afirma que «las respuestas a la pandemia [los lockdowns] pueden dar lugar a una reducción de la distribución de mosquiteros con insecticidas de larga duración, de la fumigación residual en interiores, de las campañas de quimioprofilaxis estacional de la malaria, del acceso a las pruebas de diagnóstico rápido y del tratamiento eficaz de la malaria»(36). La predicción de la OMS, según el artículo, es que habría un 102% más de muertes relacionadas con la malaria en el África subsahariana, el 70% de las cuales serían de niños menores de cinco años.

Con el tiempo, han surgido otros efectos negativos de los confinamientos en los países pobres. La desnutrición infantil hace que los niños más pequeños tengan deficiencias inmunológicas y dificultades de aprendizaje. El mismo estudio de Pediatric Research afirma: «Los lockdowns, con el cierre simultáneo de las escuelas, también afectaron al acceso a las comidas escolares, que para muchos niños son una de las pocas fuentes constantes de alimentos. Así, la pandemia expuso aún más a los niños al hambre, la malnutrición y, en consecuencia, a los efectos negativos sobre el desarrollo cognitivo»(37).

Una de las lagunas del documento del IPCO es que no aborda el impacto catastrófico de los confinamientos en la salud pública de los propios países desarrollados y en desarrollo. Debido a las restricciones a la circulación y al pánico al contagio, millones de personas se han saltado las primeras revisaciones para la detección precoz del cáncer o los problemas cardiovasculares, o han suspendido los controles médicos periódicos para el tratamiento de la diabetes, los trastornos psicológicos y psiquiátricos, y el abuso de alcohol y drogas.

Un estudio publicado por la Cámara de los Lords del Reino Unido, titulado “Lockdown 1.0 y la pandemia un año después: ¿qué sabemos sobre os impactos?” (Lockdown 1.0 and the pandemic one year on: what do we know about the impacts?), reconoce que «hay pruebas de que la salud pública se vio afectada negativamente durante la pandemia debido a que las enfermedades no fueron identificadas o no fueron tratadas». Cita como ejemplo un informe de Public Health England, según el cual «la mitad de las personas con un empeoramiento de sus condiciones de salud no buscó atención médica» en septiembre de 2020, habiendo visto previamente «una caída en los ingresos hospitalarios entre abril y junio de 2020» y una «disminución en la identificación de personas con demencia y Alzheimer, debido a que los pacientes no accedieron a los servicios de evaluación y diagnóstico»(38).

A su vez, «un estudio publicado por el Institute for Fiscal Studies encontró que en abril de 2020, el primer mes del bloqueo nacional, la salud mental empeoró una media del 8,1%», mientras que otro estudio, de la Universidad de Glasgow, publicado en octubre de 2020, encontró que «hubo un aumento en los niveles de ansiedad y pensamientos suicidas durante el mismo período»(39).

La revista científica The Lancet difundió un estudio aún más alarmante, concluyendo que «los profesionales de la salud deben prepararse para un aumento de la morbilidad y la mortalidad en los próximos meses y años». Con el título de «Efectos indirectos agudos de la pandemia de COVID-19 sobre la salud física y mental en el Reino Unido: un estudio basado en la población», la investigación calculó -en una base de datos que incluía a más de 10 millones de pacientes- el descenso de las primeras consultas por casos agudos de salud mental y física. A excepción de los episodios agudos relacionados con el alcohol, se observó una reducción de las consultas por todas las afecciones: ansiedad, trastornos alimentarios, trastorno obsesivo-compulsivo, autolesiones, enfermedades mentales graves, ataque isquémico transitorio, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio, angina inestable, tromboembolismo venoso y exacerbación del asma. Cuatro meses después, las consultas por todas las afecciones no habían recuperado los niveles anteriores al bloqueo, excepto las de angina inestable y eventos agudos relacionados con el alcohol (40).

Esa predicción se ha confirmado esta semana con la publicación de las últimas cifras de la Oficina de Estadísticas Nacionales: las muertes en hogares privados en Inglaterra y Gales aumentaron un 30% en 2020 en comparación con la media de los años anteriores. Esto supuso un «exceso de muertes» de 41.321 personas, especialmente por enfermedades cardíacas (+66%), diabetes (+60%) y Parkinson (+65%), aunque el Covid-19 sólo representó el 8% del total (41).

Más dramático aún fue el efecto de los lockdowns en la salud mental de los niños y jóvenes, a los que se les negó la convivencia social, tan necesaria en esta etapa de la vida, por el cierre de los establecimientos escolares. El Real Colegio de Psiquiatras ha publicado en su página web un análisis titulado «El país en las garras de una crisis de salud mental, con los niños más afectados», en el que revela que, para 2019, entre abril y diciembre del año pasado, hubo un aumento del 28% en el número de niños y jóvenes derivados a los servicios de salud mental, un aumento del 20% en las sesiones de tratamiento, y un aumento del 18% en las asistencias de emergencia, incluyendo la prevención de abuso infantil.

La Dra. Bernadka Dubicka, Directora de la Facultad de Niños y Adolescentes del Real Colegio de Psiquiatras, declaró: «Nuestros niños y jóvenes están siendo afectados por la crisis de salud mental causada por la pandemia y corren el riesgo de padecer enfermedades mentales durante el resto de sus vidas. Como psiquiatra de primera línea, he visto el efecto devastador que el cierre de escuelas, la ruptura de amistades y la incertidumbre causada por la pandemia han tenido en la salud mental de nuestros niños y jóvenes» (42).

Si incluso en un país económica y culturalmente desarrollado como el Reino Unido, los niños y los adultos pagaron un enorme precio sanitario en el intento fallido de reducir la circulación del coronavirus, ¡imagínese el coste para la salud pública en los países menos desarrollados!

  1. Una dictadura sanitaria y político-ideológica bajo el pretexto del bien común

Lo más paradójico de la situación actual es que los responsables de esta catástrofe de la salud pública son los mismos que, en nombre de la protección de la población, se aprovechan de circunstancias excepcionales para imponer una verdadera dictadura sanitaria a la misma población que dicen proteger.

El IPCO advirtió hace un año que estos funcionarios estaban chantajeando a sus respectivos ciudadanos: aceptar un mayor control estatal sobre sus vidas como condición para salir del lockdown. Se trataba entonces, sobre todo, de intentar imponer “aplicaciones” de seguimiento a las personas a través de sus teléfonos móviles.

Con la apertura parcial tras el primer lockdown llegaron restricciones adicionales impuestas por los gobiernos, que ahora tienen poderes excepcionales basados en un «estado de emergencia sanitaria» inexistente en la mayoría de las legislaciones nacionales. La lista no exhaustiva de estas restricciones incluye: toques de queda; obligación de llevar mascarilla (incluso para los pocos niños que podían seguir asistiendo a clase); control de la temperatura y obligación de lavarse las manos con alcohol para entrar en los lugares de trabajo o en los negocios; pruebas de PCR y de antígenos para viajar, o incluso para entrar en los lugares de trabajo.

Sin duda, la medida más chocante fue imponer, en Italia y en otros lugares, el uso de guantes descartables para administrar la Sagrada Comunión, así como la obligación de recibirla en la mano, en contra tanto de la autonomía de la Iglesia para regular su culto, como de los derechos de los fieles, reconocidos por la legislación canónica y litúrgica. Lo más doloroso es que las autoridades católicas se han plegado sin el menor reparo a estas exigencias, o incluso han impuesto restricciones más drásticas que las determinadas por las autoridades sanitarias.

Otra forma escandalosa de dictadura sanitaria fue el hecho de que sus autoridades impusieran, como tratamiento principal para los infectados de Covid-19, un protocolo sumario consistente en tomar un analgésico/antipirético y esperar en casa a que la enfermedad progresara. En muchos países, se prohibió a los médicos de familia tratar a sus pacientes de Covid-19 con remedios que hasta entonces se podían adquirir libremente en cualquier farmacia, carecían de efectos secundarios graves, y cuya eficacia contra el Sars-Cov-2 se había documentado en varios estudios revisados por sus pares y publicados en revistas científicas (43).

Prof. Didier Raoult

Peor aún, varios médicos fueron amenazados con sanciones por sus respectivos Colegios Médicos por ser fieles a su juramento hipocrático, que les obliga a buscar el bien de sus pacientes. El caso más sonado fue el del Profesor Didier Raoult -fundador y director del Instituto Hospitalario Universitario (IHU) Mediterranée Infection de Marsella, defensor de un protocolo de intervención precoz basado en la hidroxicloroquina y la azitromicina-, que fue víctima de una denuncia ante el Colegio de Médicos francés y de una querella ante los tribunales penales. Lo sorprendente del caso es que, mientras le promovían estas denuncias, su hospital IHU Mediterranée había atendido a 5.419 pacientes infectados, de los que sólo habían fallecido 22, es decir, un porcentaje del 0,4%, mientras que la media de mortalidad en los otros hospitales de la región había sido más de cinco veces superior (¡el 2,1%!) (44).  Los tribunales franceses acaban de fallar a favor del Profesor Raoult en la primera de las tres demandas que ha iniciado contra sus detractores, pero ningún periódico o sitio web se ha hecho eco de la noticia hasta ahora (45).

El fantasma de la dictadura sanitaria ha llegado a su punto álgido con la campaña de vacunación y las propuestas para hacerla obligatoria. Sin embargo, la vacunación supone un riesgo innecesario para las personas en las que la enfermedad tendrá un efecto muy leve o leve, como los niños, los jóvenes y los adultos menores de 70 años sin comorbilidades, así como para las personas que están inmunizadas de forma natural porque ya han sufrido el Covid-19.  Máxime cuando no está garantizado que las vacunas sean eficaces para prevenir nuevas variantes del coronavirus (como ocurre cada año con los virus de la gripe estacional) y, sobre todo, porque sólo han sido aprobadas con carácter experimental y de urgencia, sin respetar los protocolos habituales, con el agravante de que algunas de estas vacunas se basan en un nuevo método de ARN mensajero, cuyas posibles consecuencias genéticas a largo plazo se desconocen.

Hay que recordar que después de la tragedia de la Talidomida, responsable de 10 mil casos de defectos congénitos en bebés, cuyo efecto secundario sólo se notó unos años más tarde, estos protocolos empezaron a exigir largos plazos. Si, incluso respetando los protocolos en vigor, el laboratorio francés Servier -por su medicamento Mediator, indicado para suprimir el hambre severo, pero que provocó daños en las válvulas cardíacas e hipertensión arterial pulmonar, causando casi dos mil muertes- acaba de ser condenado en última instancia por «publicidad engañosa agravada» y «homicidio y lesiones involuntarias», ¿cómo verán los futuros clínicos las apresuradas «pruebas universales» de las vacunas contra el Covid y sus posibles efectos?

Conscientes de que el artículo 6 de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos exige el consentimiento libre, previo e informado de los pacientes para cualquier intervención preventiva o terapéutica, los gobiernos han avanzado subrepticiamente en su plan.  Primero impusieron la vacunación obligatoria para el personal sanitario de hospitales y residencias de ancianos, y ahora quieren imponer un «pasaporte de vacunación» para los viajes internacionales e incluso para los interiores, dentro de sus propios países (46). El método soft del chantaje ya se está empleando: la Presidente de la Comisión Europea aprovechó una columna del New York Times para advertir a los potenciales turistas estadounidenses que sólo podrán viajar a Europa durante las próximas vacaciones de verano quienes ya estén vacunados (47).

En países como Israel y Dinamarca ya se exige este pasaporte sanitario para entrar en restaurants, cines y otros lugares públicos, o para participar de eventos de cualquier tipo, creando un régimen de apartheid entre los vacunados y los no vacunados (48).

En su documento del año pasado, el IPCO deploró la connivencia del Papa Francisco y de las autoridades eclesiásticas católicas en la imposición de los lockdowns y en la supresión o restricción del culto público.

A esta renuncia a su misión como pastores, se sumó después la connivencia en la promoción de una supuesta obligación moral de vacunarse para proteger a los demás, como surge de la entrevista concedida por el Papa Francisco al TG5 (49) y de la declaración conjunta de la Academia Pontificia para la Vida, la Conferencia Episcopal Italiana y la Asociación Italiana de Médicos Católicos (50), así como de la declaración conjunta de la primera con la Comisión Vaticana Covid-19 (51). Dicha Comisión, que forma parte del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, ha elaborado incluso un folleto de propaganda titulado «Vacunas contra el COVID-19: Kit para los representantes de la Iglesia», en el que se puede leer: «Aquí encontrará información sobre las vacunas contra el COVID-19, recursos para apoyar la preparación de homilías, frases del Papa Francisco, links a información útil, mensajes cortos para páginas web, boletines parroquiales y otros tipos de medios de comunicación. La Guía del Coronavirus para las Familias (COVID-19) está diseñada para ayudar a las comunidades locales a combatir la desinformación» (52).

Esta presión moral sobre la conciencia de los fieles hacia una supuesta obligación moral de vacunarse, es tanto más desorientadora cuanto que el Papa Francisco y los organismos citados guardan un silencio casi absoluto sobre la necesidad de que existan razones graves que hagan lícito el uso de vacunas «contaminadas» (“manchadas”) por el uso de cultivos celulares procedentes de abortos, así como el deber de manifestar la oposición al uso de dichos cultivos por parte de los laboratorios (53).

Paralelamente a la dictadura sanitaria, y a medida que, bajo el pretexto de salvaguardar la salud de la población, se restringían las libertades públicas, se fue imponiendo gradualmente una dictadura político-ideológica. Además de las restricciones a la libertad de ir y venir, esenciales en una democracia, hubo drásticas restricciones a la libertad de manifestación, una violenta represión de las protestas e incluso un seguimiento de los activistas que se oponían al confinamiento por parte de las agencias de espionaje del Estado (54).

Al igual que en los regímenes totalitarios del siglo XX, también se impuso una «verdad oficial» en nombre de la ciencia (55), lo cual es una contradicción en los términos, ya que la propia naturaleza de la ciencia experimental es revisar continuamente sus postulados a la luz de los nuevos descubrimientos, aparte del hecho notorio de que la comunidad científica está muy dividida sobre diversos aspectos de la epidemia y la respuesta más adecuada a la misma (56). Sin embargo, la libertad de opinión se vio drásticamente recortada con el pretexto de combatir las fake news (57), estableciendo un clima de miedo incluso entre la comunidad científica (58).

Lo más grave del caso es que los totalitarismos del pasado utilizaban la fuerza del aparato estatal para imponer el «pensamiento único», mientras que hoy, con el pretexto de combatir el Covid-19 y de la protección de la salud, son las instituciones del sector privado las que se encargan de «cancelar» a los opositores a la línea oficial (59).

La plataforma Youtube podría ganar el primer premio en «celo por la ortodoxia» al eliminar cualquier video que ponga en duda alguno de los «dogmas» del nuevo catecismo sanitario. Basándose en su «reglamento sobre desinformación médica», no permite contenidos que transmitan información «que contradiga a las autoridades sanitarias locales o a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el COVID-19» (60), que gozan, a sus ojos, del carisma de la infalibilidad. En su prejuicioso «oficialismo», Youtube ha llegado al extremo de eliminar de su red videos de reputados científicos, con funciones importantes en famosos centros de investigación, como fue el caso de una mesa redonda sobre el uso de máscaras organizada por el Gobernador de Florida, y en la que participaron los tres redactores de la Declaración de Great Barrington, que ocupan altos cargos nada menos que en Oxford, Harvard y Stanford (61).

No pocas veces, incluso los científicos reconocidos, que plantean cuestiones sobre los protocolos farmacéuticos y no farmacéuticos para el control de la enfermedad, son acusados falsamente de ser «negacionistas», o de impugnar la existencia del coronavirus o del contagio. Los verdaderos negacionistas son los que ni siquiera evalúan los trabajos y resultados científicos contrarios a la versión oficial y pretenden silenciar cualquier pensamiento disidente.

Pero eso no es todo. Ni siquiera George Orwell llegó a imaginar, en su novela 1984, la «cultura de la denuncia» promovida por muchos gobiernos, en la que la vigilancia y el control de los ciudadanos son practicados por sus propios vecinos, compañeros de trabajo e incluso familiares, que denuncian a la Policía a los infractores (62). Para facilitar su innoble tarea, algunas autoridades les proporcionan aplicaciones digitales que les permiten fotografiar o filmar a los infractores, con geo-localización automática del lugar donde se produjo la infracción (63).

  1. La recesión económica y los planes para un Gran Reinicio

En abril de 2020, el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira predijo un impacto económico calamitoso de los confinamientos y citó en particular el caso de Italia.

En realidad, la contracción de la economía mundial, el número de quiebras de empresas y el aumento del desempleo fueron, al menos por el momento, bastante más bajos de lo anunciado inicialmente. Pero esto fue el resultado de las ayudas faraónicas concedidas por gobiernos que no tuvieron en cuenta la explosión de la deuda pública. Una situación extremadamente precaria que puede empeorar repentinamente, ya sea por la prolongación de la recesión, por el estallido de una burbuja financiera, por el aumento de los intereses de la deuda, o simplemente por la desconfianza de los mercados, haciendo que se derrumbe el frágil castillo de cartas de la economía actual.

Esta contención de la depresión ha evitado el estallido de una revuelta social, porque los más afectados siguen recibiendo ayuda de emergencia y, sobre todo, están preocupados por la supervivencia diaria. Pero la situación puede empeorar, como reconocía el citado Jacques Attali, asesor de todos los presidentes franceses desde Mitterrand hasta Macron, en una reciente entrevista al diario porteño Clarín: «Lo que más me preocupa es que la humanidad no ha entendido todavía que la crisis que se aproxima será muy, muy profunda en términos de recesión, desempleo y miseria (64).

Sin embargo, donde no ha sido posible evitar el impacto social es en los países pobres. Basándose en un informe de la Organización Internacional del Trabajo, el documento del IPCO preveía una pérdida global del 6,7% de las horas de trabajo, el equivalente a la jornada completa de 195 millones de trabajadores, lo que supone un número mucho mayor de desempleados, ya que muchos de ellos trabajan a tiempo parcial. La realidad fue mucho peor: se perdió el 8,8% de las horas de trabajo mundiales, lo que equivale a 255 millones de empleos a jornada completa.

Esto se tradujo en un descenso del 8,3% de los ingresos laborales globales, compensado en parte por las ayudas estatales. Aun así, según un reciente estudio del Banco Mundial, en 2020 entre 119 y 124 millones de personas cayeron en la extrema pobreza, o se vieron impedidas de salir de ella a causa de la crisis mundial (en las dos últimas décadas, 54 millones de personas habían salido de la pobreza extrema cada año). De hecho, el aumento exponencial de la miseria en los países pobres ha provocado el previsible agravamiento del hambre agudo y de las muertes por malnutrición en las zonas más miserables del planeta.

Lo que el IPCO no podía prever es que los máximos exponentes del macrocapitalismo globalizado aprovecharían la precariedad de la situación económica y financiera para proponer un Gran Reinicio (llamado por ellos “Great Reset”), que transforme radicalmente el actual sistema económico capitalista, basado en la propiedad privada y la libre empresa.

En la edición de 2019 del Foro Económico Mundial de Davos, la activista verde Greta Thunberg había inaugurado la pista en la que esquiarían los empresarios: «No quiero que ustedes tengan esperanza, quiero que tengan pánico»(66). Correspondió al fundador-presidente del Foro, el Dr. Klaus Schwab, materializar el deseo de la joven activista, lo que él hizo declarando: «La pandemia representa una rara y angosta ventana de oportunidad para reflexionar, re-imaginar y redefinir todo, y crear un futuro más sano, más equitativo y más próspero” (67). Palabras aparentemente simpáticas, pero que ocultan el enorme cambio social que está en marcha, y al que han dado el nombre de «nueva normalidad» y «Great Reset».

Una ventana de oportunidad que pretenden aprovechar sin demora y de forma proactiva, como espera Jacques Attali en la entrevista a Clarín: «Lo que más me sorprendió fue que, casi de la noche a la mañana, más de 2.500 millones de personas fueron a trabajar de forma remota. Esto demuestra que la humanidad, bajo presión, puede cambiar muy rápidamente«(68).

Ex-Ministra danesa Ida Auken, diputada social-demócrata

Para hacernos una idea más precisa de cómo sería el futuro del mundo tras el Gran Reinicio soñado por Thunberg, Schwab & Cía., basta con citar algunos pasajes de un artículo publicado en el site WeForum, una de las plataformas de debate del Foro Económico Mundial. Su autora, Ida Auken, ex ministra danesa de Medio Ambiente y actual diputada socialdemócrata, bajo el título «Así podría cambiar la vida en mi ciudad para el año 2030», comienza subrayando que sus palabras no deben tomarse como «un sueño, una utopía»: «Es un escenario que muestra hacia dónde podríamos estar caminando”. Se trata de un futuro ecológico, comunista y robotizado, donde todo está controlado por cámaras, muy al estilo chino:

«Bienvenidos al año 2030. Bienvenido a mi ciudad, o debería decir «nuestra ciudad». Yo no tengo nada. No tengo automóvil. No tengo casa. No tengo electrodomésticos ni ropa. Puede sonar extraño para ti, pero tiene mucho sentido para nosotros en esta ciudad. Todo lo que antes se consideraba un producto ahora se ha convertido en un servicio. Tenemos acceso al transporte, la vivienda, la comida y todo lo que necesitamos en nuestra vida diaria. Una a una, todas estas cosas pasaron a ser gratis, así que para nosotros acabó por no tener sentido tener mucho. (…) Cuando la energía limpia se hizo gratuita, las cosas empezaron a moverse rápidamente. El precio del transporte bajó drásticamente. Ya no tenía sentido tener auto, porque podíamos llamar un vehículo sin conductor o un auto volador para hacer viajes más largos en pocos minutos. […] En nuestra ciudad no pagamos alquiler, porque alguien usa nuestro espacio libre cuando no lo necesitamos. Mi sala de estar se usa para reuniones de negocios cuando no estoy allí. […] ¿Compras? Realmente ya no logro acordarme de qué es eso. Para la mayoría de nosotros, se ha convertido en la elección de las cosas para ponernos. A veces me resulta divertido y otras veces sólo quiero que el algoritmo lo haga por mí. El conoce ahora mis gustos mejor que yo. Cuando la I.A. [Inteligencia Artificial] y los robots se hicieron cargo de gran parte de nuestro trabajo, de repente tuvimos tiempo para comer bien, dormir bien y pasar el tiempo con otras personas. […] Por un tiempo, todo se convirtió en diversión y la gente no quería preocuparse por asuntos difíciles. Sólo a último momento se nos ocurrió cómo usar todas estas nuevas tecnologías para algo mejor que matar el tiempo. De vez en cuando, me irrita el no tener real privacidad. No puedo ir a ningún lado sin que me filmen. Sé que en algún lugar todo lo que hago, pienso y sueño queda registrado. Sólo espero que nadie lo use en mi contra. En general, es una buena vida. Mucho mejor que el camino por donde íbamos, en el que quedó claro que no podíamos seguir con el mismo modelo de crecimiento» (69).

Las fuerzas «progresistas» sueñan de hecho con imponer esta distopía a todo el mundo, siguiendo el mismo método de miedo inducido con el que ya han impuesto la dictadura sanitaria. En una reunión de los presidentes de los Parlamentos de los países del G7, organizada por Nancy Pelosi, Presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Sir Lindsay Hoyle, actual Speaker de la Cámara de los Comunes británica, preguntó: «Si la gran lección de la pandemia fue que la clave es tomar medidas serias en el momento oportuno, ¿por qué eso no sería así con respecto al cambio climático» Y añadió: «Nadie podía imaginar que nos pondríamos las máscaras con tanta facilidad y que además seríamos tan complacientes”(70).

Mariana Mazzucato, Profesora de Innovación Económica de la Universidad de Londres, predice que «proteger el futuro de la civilización requerirá intervenciones drásticas» y que «en un futuro próximo el mundo podría tener que recurrir de nuevo a los lockdowns, esta vez para hacer frente a una emergencia climática». Y añade:  «Bajo un ‘bloqueo climático’, los gobiernos limitarían el uso de vehículos privados, prohibirían el consumo de carne roja e impondrían medidas extremas de ahorro de energía, mientras que las empresas de combustibles fósiles tendrían que dejar de perforar.»

Y, adoptando una postura similar a la de Klaus Schwab, sugiere que, «para evitar ese escenario, debemos remodelar nuestras estructuras económicas y hacer el capitalismo de forma diferente», avanzando hacia «una transformación económica verde».

Para lograrla, los Estados deberían condicionar al cumplimiento de estrictas obligaciones sociales y ecológicas -por parte de las empresas beneficiarias- la concesión de las enormes ayudas económicas. Y «dado que los mercados por sí solos no liderarán una revolución verde», ésta «requerirá un Estado emprendedor que innove, asuma riesgos e invierta junto al sector privado» (71).

Bienvenidos al socialismo del siglo XXI, que ha llevado a Venezuela a la quiebra, y a seis millones de sus ciudadanos a la emigración…

  1. Con el apoyo del Papa Francisco, una República Universal que desconoce las soberanías nacionales y gravita en torno a China

En su documento de un año atrás, el IPCO alertaba contra el hecho de que los promotores de esta «nueva sociedad» proclamaban una respuesta coordinada y global como única solución a la pandemia, lo que requeriría un órgano ejecutivo mundial que impusiera, como primer paso, la coordinación fiscal y monetaria.

La Unión Europea ha sido durante varias décadas una iniciativa pionera en la erosión gradual de las soberanías a favor de una entidad supranacional. Su mayor paso en esta dirección fue la creación de una moneda única administrada por el Banco Europeo, con la condición de que no hubiera una mutualización de las deudas de los países miembros, para que los «frugales» países nórdicos no se vieran obligados a pagar los déficits de los «despilfarradores» países del Sur.

Sin embargo, tras los lockdowns y con el pretexto de evitar la recesión, esta limitación cayó, y se incluyó una mutualización real de la deuda pública en el nuevo presupuesto de siete años de la UE, y en el instrumento de recuperación temporal llamado Next Generation EU. Se emitirán conjuntamente 750.000 millones de euros de deuda que se transmitirán a los países de la UE bajo la forma de subvenciones y préstamos, a condición de obtener la aprobación de la Comisión Europea para el plan nacional de utilización del dinero (otra limitación más de la soberanía), que debe priorizar imperativamente la «transición ecológica» y la «transición digital». El Instituto Jacques Delors ha aplaudido la iniciativa, declarando: «Es una de las más ambiciosas de una larga serie de propuestas de mutualización de la deuda europea” (72). Por otro lado, algunos analistas consideraron el fondo Next Generation EU como un verdadero «socialismo de guerra» que bloquea a la sociedad, en el que «los Estados dan un paso más en relación a la sociedad civil y se ven en parte superados por una gobernanza europea reforzada»(73).

Pero el mayor avance hacia los «Estados Unidos de Europa» -deseados por la corriente federalista desde el lanzamiento, en 1923, del Manifiesto Paneuropeo del Conde Coudenhove-Kalergi- se produjo en el ámbito de la salud pública, en el sentido de succionar paulatinamente las competencias de los Estados miembros en favor de la Comisión Europea, que empezó a coordinar una respuesta europea común al brote de coronavirus. En el Tratado de Lisboa (2007), la Europa Unida (UE) obtuvo competencias para complementar permanentemente las políticas nacionales a través de su Estrategia Sanitaria, así como para garantizar «la vigilancia de las amenazas transfronterizas graves para la salud» y luchar contra ellas.

La Comisión Europea aprovechó la crisis del virus chino para imponer una verdadera mutualización de la respuesta sanitaria:

+ Negociación y compra de equipos médicos, pruebas, fármacos y vacunas, convirtiendo a la Unión Europea (UE) en el principal negociador y comprador (incluidas las costosísimas transacciones de fármacos ineficaces para combatir el Covid-19 y con graves efectos secundarios, como el Redemsivir del laboratorio Gilead);

+ Inversiones directas de la UE para proyectos de investigación y desarrollo de diagnósticos y tratamientos a través de la Iniciativa sobre Medicamentos Innovadores;

+ Adopción de normas para el uso, la validación y el reconocimiento mutuo entre los países miembros de la UE de las pruebas rápidas de antígenos y la normalización de los certificados de vacunación con fines médicos;

+ Lanzamiento del programa «Incubadora HERA», en colaboración con investigadores, empresas de biotecnología, fabricantes y autoridades públicas, destinado a detectar nuevas variantes, desarrollar nuevas vacunas adaptadas y acelerar su proceso de aprobación;

+ Patrocinar, en colaboración con la OMS, las reuniones del Consejo de Facilitación de Alto Nivel, cuyo objetivo es acelerar, a escala mundial, el desarrollo y despliegue de vacunas, pruebas y tratamientos, y mejorar los sistemas sanitarios;

+ Contribución financiera al mecanismo COVAX para garantizar un acceso equitativo a las vacunas, las pruebas y los tratamientos, y organización de una campaña de recogida de donaciones en favor de la Respuesta Mundial al Coronavirus, que recaudó 15.900 millones de euros en favor del mismo objetivo (74).

Si levantamos la vista del nivel regional europeo al nivel global, vemos que la Organización Mundial de la Salud no sólo desempeñó un papel predominante en la creación del clima de pánico que condicionó las respuestas de los gobiernos, sino que también fue adquiriendo una importancia creciente en la determinación de las políticas de lucha mundial contra la epidemia, en detrimento de la soberanía sanitaria de las naciones.

La OMS ha logrado una auténtica gobernanza de facto a través de las declaraciones de sus más altos funcionarios, sus documentos-guía, sus plataformas de aprendizaje online, su Plan Estratégico de Preparación y Respuesta, sus protocolos de pruebas y tratamiento, así como su certificación de vacunas y sus misiones conjuntas o de verificación en China y otros lugares (75). Según el Ministro de Sanidad alemán, Jens Spahn, al anunciar la creación en Berlín de un nuevo centro mundial de recolección de datos sobre pandemias en colaboración con la OMS, la lucha contra los nuevos virus requiere un «Global Reset». «Es un hecho de la naturaleza que aparecerán más virus con el potencial de desencadenar epidemias o pandemias» – dijo en esa misma ocasión Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la organización (76). La OMS se convertirá así en una especie de Pontifex Maximus de referencia en la nueva «guerra santa» contra las pandemias emergentes.

La OMS y la Unión Europea se han convertido, en sus respectivos niveles, en los ejecutores pioneros del sueño formulado por Jacques Attali en el artículo de 2009 ya citado: «Implantar una policía mundial, unos stocks mundiales y, por tanto, una fiscalización mundial. Llegaríamos de este modo, mucho más rápido de lo que permitiría la mera conveniencia económica, a sentar las bases de un verdadero gobierno mundial» (77).

Con gran dolor y asombro, vemos que un nuevo y decisivo apoyo a la germinación de un gobierno mundial unificado ha venido del Papa Francisco… No sólo por sus continuas críticas a una gestión de las crisis sanitarias respetuosa de la soberanía de los países, y sus declaraciones de que la pandemia requería una respuesta global (78), sino sobre todo por la publicación de su controvertida encíclica Fratelli Tutti.

Para el Pontífice, la crisis sanitaria del Covid-19 fue la gran oportunidad para salir de la «autoprotección egoísta»: «Ojalá ya no hayan ‘los otros’ sino un solo ‘nosotros'», para que «la humanidad renazca con todos los rostros, todas las manos y todas las voces, libre de las fronteras que hemos creado» (Fratelli Tutti nº 35), porque «la verdadera calidad de los distintos países del mundo se mide por esta capacidad de pensar no sólo como país, sino también como familia humana» (FT nº 141).

Según Francisco, es necesario «pensar y generar un mundo abierto» (es el título del capítulo 3 de la encíclica), donde estén vigentes «los derechos sin fronteras» (es el subtítulo de un apartado), porque «nadie puede ser excluido» y «los confines y las fronteras de los Estados no pueden impedirlo» (FT nº 121). Pero «para hacer posible el desarrollo de una comunidad mundial capaz de realizar la fraternidad sobre la base de pueblos y naciones que viven la amistad social» (FT n. 154), es necesario «fomentar no sólo una espiritualidad de la fraternidad, sino también y al mismo tiempo una organización mundial más eficiente» (FT n. 165).

S.S. Papa Francisco I

En este contexto, se hace indispensable -continúa el Papa- la maduración de instituciones internacionales más fuertes y eficazmente organizadas, con autoridades designadas imparcialmente por acuerdo entre los gobiernos nacionales y dotadas de poder sancionador. Una «autoridad mundial» que no reside en una persona, sino en instituciones «dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial» (FT nº 172) (79).

Esta autoridad mundial deseada por el Papa Francisco no parece estar lejos del sueño iluminista de una República Universal incubada en las logias masónicas ya antes de la Revolución Francesa. No es de extrañar, por tanto, que la Gran Logia de España haya publicado la siguiente declaración: «La última encíclica del Papa Francisco demuestra lo alejada que está la actual Iglesia católica de sus antiguas posiciones. En ‘Fratelli tutti’, el Papa abraza la Fraternidad Universal, el gran principio de la masonería moderna»(80).

Sin embargo, en esta gran fraternidad universal, China pretende asumir el papel de Gran Hermano. Aunque fue el foco del inicio de la plaga y, de forma irresponsable, no advirtió a los demás países de lo que estaba ocurriendo, pasó a ser considerada como un modelo a imitar, por la supuesta eficacia de sus drásticas medidas de contención (81). Más adelante, mediante el envío masivo de máscaras y aparatos respiratorios a un gran número de países, los dirigentes comunistas chinos se ganaron la simpatía de las poblaciones crédulas de su supuesto desprendimiento, mientras que las demás naciones se disputaban entre sí estos materiales y levantaban barreras proteccionistas (82).

Uno de los factores que más contribuyó a este cambio de actitud fue la negativa de los medios de comunicación y de los dirigentes políticos a calificar el Sars-Cov-2 de «virus chino», mientras que -sin ningún escrúpulo de incitación al racismo- llenaban sus columnas y discursos con referencias a las variantes inglesa, brasileña, india o sudafricana.

Una encuesta de la empresa SWG, realizada en Italia poco después de que el país se viera afectado por el coronavirus y fuera socorrido por los chinos, mostraba que, en esta coyuntura, el antiguo Celeste Imperio ocupaba el primer lugar en el podio de los países «amigos», con el voto del 52% de los encuestados, seguido de Rusia con el 32%, mientras que Estados Unidos ocupaba el tercer lugar con el voto de sólo el 17% de los encuestados. En cambio, al principio de la pandemia, los vecinos europeos se consideraban «hostiles» (Alemania 45%, Francia 38% y el Reino Unido 17%) (83).

Una encuesta realizada el pasado mes de enero -casi un año después- por Datapraxis y YouGov entre 15.000 encuestados de 11 países europeos mostró que el 59% de ellos considera que en diez años China será una potencia más fuerte que Estados Unidos. Las tasas más altas corresponden a los países del sur: españoles (79%), italianos y portugueses (72%) y franceses (62%). Resultado de esta percepción geopolítica: el 60% de los consultados piensa que en caso de desacuerdo entre Estados Unidos y China, su país debería permanecer neutral; el resto se dividió entre los que piensan que deberían seguir a Estados Unidos (22%), los que creen que deberían seguir a China (6%) y los que no supieron responder (12%); los húngaros (68%), los portugueses (67%) y los alemanes (66%) fueron los más partidarios de la neutralidad (84).

La persistencia del engaño de amplios sectores de la población occidental en relación a la China comunista no debe sorprender. Es el resultado no sólo de la propaganda china, sino también de la actitud complaciente de los gobiernos y empresarios occidentales, para quienes el mercado chino es su tabla de salvación para salir de la recesión, y que creen ingenuamente en una futura democratización de ese país. Eso no impide, sin embargo, que sectores cada vez más amplios de la opinión pública vean con creciente desconfianza las verdaderas intenciones de los herederos de Mao, manifestadas en la persecución de los opositores internos y el neocolonialismo en la política exterior.

La actual disputa mundial sobre las vacunas está sirviendo de ocasión para reforzar este soft power chino, especialmente en los países menos desarrollados, mediante donaciones y asociaciones comerciales (85). En un artículo para el Financial Times titulado «Occidente debe prestar atención a la diplomacia de las vacunas de Rusia y China», Moritz Rudolf, del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, afirmaba: «La salud fue uno de los muchos subtemas de la iniciativa Belt & Road [la llamada «nueva ruta de la seda», la mayor iniciativa geopolítica de China de este siglo]. Con la pandemia, se convirtió en el foco principal» (86) .

América Latina es objeto de especial atención por parte de la diplomacia china, y según el People’s Daily, órgano oficial del Partido Comunista Chino, «bajo el especial telón de fondo de la epidemia, el presidente Xi Jinping mantuvo un estrecho contacto y comunicación con los líderes de muchos países latinoamericanos, como Brasil, Argentina, Cuba, México, Chile y Venezuela, entre otros, lo que consolidó las bases para el desarrollo de las relaciones entre China y América Latina bajo la nueva situación y abrió el camino para las relaciones futuras» (87).

La referencia de Xi Jinping a los dirigentes brasileños no se dirige, obviamente, al presidente Jair Bolsonaro -que ha expresado severas restricciones a la agenda ideológica del Partido Comunista Chino-, sino a algunos gobernadores, como el del Estado de San Pablo, que han entrado en contacto directo con las autoridades chinas.

Si al principio de la epidemia las autoridades chinas eran consideradas por la población de la región como responsables de las dificultades que atravesaban, tras la amplia distribución de las vacunas chinas, la imagen pública de China mejoró a los ojos de parte de los latinoamericanos (88). Este cambio de actitud ha provocado que algunos gobiernos den marcha atrás ante las masivas inversiones chinas en la región y, sobre todo, levanten barreras a la participación de la controvertida firma Huawei en las subastas de la red 5G en sus países, a pesar de los riesgos para la seguridad de los datos que se trafican por la red y el espionaje (89).

En el enfrentamiento con Estados Unidos, China se presenta en los foros internacionales como víctima de la hegemonía estadounidense y como gran defensora de un mundo «multipolar» basado en la primacía de las organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas, consideradas como el eje del deseado Nuevo Orden Mundial (90).

En un discurso pronunciado el pasado 20 de abril en la no Boao Forum for Asia Annual Conference 2021 -una especie de «Davos chino»-, el Presidente Xi Jinping afirmó que hay que «derrotar la pandemia mediante la solidaridad, fortalecer la gobernanza mundial y seguir buscando una comunidad con un futuro compartido para la humanidad», para lo cual es necesario «salvaguardar el sistema internacional centrado en la ONU». “Necesitamos», añadió, «desarrollar plenamente el papel clave de la Organización Mundial de la Salud (OMS)», adoptando medidas integrales «para mejorar la gobernanza mundial en la seguridad de la salud pública», y así crear “una comunidad global de salud para todos”

Tras recordar a los participantes que «el año 2021 marca el centenario del Partido Comunista de China», Xi Jinping dijo que su país «continuará la cooperación contra el Covid con la OMS y otros países, cumplirá su compromiso de hacer de las vacunas un bien público mundial y hará más por ayudar a los países en desarrollo a vencer el virus» (91).

Cabe destacar el uso continuado, por parte de la propaganda china y de otros, de “palabras talismán” («multipolar», «solidaridad», «gobernanza global», «futuro compartido», etc.) que adquieren un significado diferente y se usan para favorecer un trasbordo ideológico de la opinión pública hacia la aceptación sumisa de una autoridad supranacional que desconoce la soberanía de cada país. Esta agenda ha ganado un nuevo aliado en la persona del Presidente Joe Biden, que se ha manifestado a favor de suspender patentes de vacunas (92) y ha prometido reforzar la OMS (93).

Esta visión «multipolar» coincide en muchos puntos con el deseo del Papa Francisco de contribuir a la construcción de su soñada «globalización poliédrica» (94), que vería el fin del «orden atlántico» -vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y donde aún prevalecía cierta primacía de los restos de la civilización occidental y cristiana. Esta convicción del pontífice argentino de que el siglo XXI será el siglo de Asia, por el traslado al Extremo Oriente del polo de avance de la humanidad, es una de las razones que explica el reciclaje de la Ostpolitik y el acercamiento del Vaticano a China, que culminó con la firma de un acuerdo sobre el nombramiento de obispos.

Esta atracción por el Extremo Oriente se manifiesta incluso en sus nombramientos cardenalicios, con la concesión, en los siete consistorios de su pontificado, de trece capelos a prelados de la región asiática. Tal atracción es igualmente notoria en la encíclica Fratelli Tutti -como analiza perspicazmente Piero Schiavazzi en un artículo para el Huffington Post, refiriéndose a «una verdadera traslatio imperii» que el Pontífice «no sólo secundó, sino anticipó, pigmentando de púrpura y colocando el barrete o, si se quiere, el ‘capelo’, en los futuros equilibrios planetarios». Según dicho analista, «el ‘pivote hacia Asia’ de Francisco […] consiste en la conversión hacia el Este del eje preferencial de la política exterior. […] Un ‘librito rojo’, que se presenta como vacuna y antídoto contra el virus mutante del individualismo y el mercantilismo exacerbado, en los nuevos escenarios del mundo de la tracción -y la atracción- de Oriente» (95).

La consecuencia práctica del acuerdo China-Vaticano es que la Jerarquía católica oficial, sumisa al gobierno, no sólo ha caído bajo las garras de las autoridades chinas, sino que ha comenzado a contribuir a la glorificación del Partido Comunista Chino, en preparación para celebrar su primer centenario el próximo julio. El obispo Ma Yinglin -presidente de la Conferencia Episcopal (de la llamada Iglesia Patriótica) y uno de los obispos cuya excomunión fue suspendida por el Papa Francisco a raíz del acuerdo- subrayó, en un simposio en Pekín, que «sin el Partido Comunista no habría Nueva China, ni un socialismo con características chinas, ni vida feliz alguna para nosotros hoy». Por lo tanto, «la comunidad católica de China debe responder activamente a la iniciativa de amar el Partido, amar a la patria, amar al socialismo, apoyar firmemente la dirección del Partido Comunista de China, apoyar el sistema socialista con características chinas, seguir firmemente el camino del patriotismo y del amor, y adaptarse activamente a la sociedad socialista» (96).

Obviamente, este discurso procomunista, y la sumisión a las imposiciones dictatoriales del régimen, son rechazados por los Obispos, sacerdotes y fieles de la heroica Iglesia clandestina, que no aceptan la posición cismática del clero inscripto en la Iglesia Patriótica, reconocida por las autoridades.

En suma, el Gran Reinicio post-pandémico tiene muchas posibilidades de acabar, al fin y al cabo, en la decadencia de Occidente, especialmente de Estados Unidos, y en la extensión a todo el mundo de este modelo chino: una dictadura centralizadora digital inspirada en Mao Tsé-Tung y con las bendiciones del Papa Francisco….

  1. «Digitus Dei est hic» [Ex 8:15] (97)

Esta exhaustiva actualización de la tesis del IPCO, según la cual con motivo de la epidemia de Covid-19 asistimos a «la mayor maniobra de ingeniería social y de trasbordo ideológico de la historia», podría llevar a algún lector a imaginar que consideramos la actual coyuntura exclusivamente como la ejecución de un plan meramente humano. Sin embargo, esta percepción resultaría engañosa.

Está claro que todos los datos aportados anteriormente demuestran hasta la saciedad que, detrás de la dictadura sanitaria y de la marcha hacia una República Universal, hay un discreto grupo de presión que tiene muchísima influencia ante las más altas autoridades internacionales y nacionales, y -¡qué triste es decirlo! – también ante las autoridades religiosas.

Poco importa si el Sars-Cov-19 fue preparado deliberadamente como arma de guerra biológica en un laboratorio altamente especializado de Wuhan, si se escapó involuntariamente, o si fue el resultado de una mutación natural en algún animal que luego lo transmitió a los seres humanos (98). Lo que realmente importa para el futuro de la humanidad es que su aparición abrió la ventana de la oportunidad acechada por los que sueñan con un Gran Reinicio. La participación del hombre en la dramática situación en la que se encuentra el mundo es, pues, innegable, aunque no haya sido el responsable del acontecimiento que ha servido de ocasión para crearla.

Una mirada católica, sin embargo, debe elevarse por sobre las realidades naturales y humanas hacia las realidades superiores y preguntarse hasta qué punto, y de qué manera, este cambio de situación interfiere en la gran batalla que se libra a lo largo de la historia en el mundo sobrenatural. Es decir, la batalla entre Dios y Satanás, entre la Ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre, empleando la comparación de San Agustín.

Esta visión de la realidad -que no prescinde de la Fe al analizar los datos concretos de la vida humana- no podía dejar de analizar el hecho, difícilmente explicable por circunstancias puramente naturales, de que, al ordenar los países por tasa de mortalidad por millón de habitantes, aparece algo sorprendente: de los 81 países cuya tasa está por encima de la media mundial, 65 de ellos (el 80%) son de tradición cristiana, y los 48 primeros son todos países cristianos de las tres Américas, el Caribe y Europa (99).

Al mismo tiempo, la suspensión durante varios meses de las misas públicas en casi todos los países occidentales -con la triste complicidad de muchas autoridades eclesiásticas, más preocupadas por alimentar y cuidar el cuerpo que por alimentar y cuidar el alma- ha dejado huérfanos a innumerables fieles, muchos de los cuales han muerto sin acceso a los sacramentos. La situación es aún más grave si se observa que el aumento de las restricciones se produjo precisamente en la época de las fiestas litúrgicas más importantes, como la Pascua y la Navidad.

Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, «el mal no es una abstracción, sino que designa a una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El ‘Diablo’ (‘dia-bolos’) es el que ‘se interpone’ en el plan de Dios y en su ‘obra de salvación’ realizada en Cristo» (n°2851). En el Padrenuestro, «al pedir ser liberados del Maligno, pedimos igualmente ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros, de los que él es autor o instigador» (n°2854). Estos males son principalmente espirituales, pero también pueden ser físicos, incluyendo la enfermedad, como se ve en la vida de Jesús, en algunos relatos de la Escritura (particularmente el Libro de Job), y en los relatos de los exorcistas. Al ser ángeles caídos, los demonios sí tienen poder sobre la materia. Nada impide, por tanto, que hayan participado, con permiso divino, en el brote o la propagación del Sars-Cov-19.

Desde el punto de vista del mal espiritual promovido por los demonios, el documento del IPCO sostenía que, sin una infestación preternatural colectiva, sería difícil explicar la extrema pasividad de la opinión pública ante las graves limitaciones de su libertad y las violaciones del orden democrático, así como su disposición a dejarse transbordar ideológicamente. Peor aún, la gran mayoría de la población simpatizaba con sus captores, como si fueran víctimas del «Síndrome de Estocolmo» (100).

A pesar de las protestas que movilizaron a miles de personas en muchos países, los sondeos de opinión realizados por reputadas empresas demoscópicas siguen mostrando que una gran mayoría de la población acepta las decisiones de los gobiernos, e incluso los planes para imponer controles aún más estrictos e invasivos.

Por ejemplo, en lo que respecta a los últimos 12 meses desde el primer lockdown en el Reino Unido, una encuesta realizada por Ipsos en colaboración con el King’s College de Londres mostró que «un tercio del público (32%) dice que para ellos personalmente el año pasado ha sido similar o mejor que la media [de años anteriores], mientras que la mayoría (54%) dice que tendrán nostalgia de al menos algunos aspectos de las restricciones de Covid-19, y uno de cada cinco (21%) dice que sus finanzas están mejor de lo que habrían estado si la pandemia no hubiera ocurrido». Lo paradójico es que una buena proporción reconoce que «la pandemia empeorará su salud mental» (43%) y que «ha sido peor de lo esperado para el conjunto del país» (57%) (101) .

Otra encuesta de Ipsos -esta vez para el Foro Económico Mundial- reveló que, por término medio, «alrededor de tres de cada cuatro adultos de 28 países están de acuerdo en que los pasaportes con la vacuna COVID-19 deberían exigirse a los viajeros para entrar en su país, y en que serían eficaces para hacer seguros los viajes y los grandes acontecimientos». Y «cerca de dos de cada tres dicen que (ellos) deberían ser exigidos para acceder a grandes lugares públicos, y un número igual espera que se usen ampliamente en su país». La aprobación cae a la mitad de los 21.000 encuestados sólo cuando se trata del acceso a tiendas, restaurants y oficinas (102).

Sea cual fuere la preponderancia del factor miedo de las poblaciones, que las lleva a aceptar limitaciones que normalmente no aceptarían, no es posible pasar por alto la presencia de un factor preternatural en esta sorprendente pasividad de la mayoría.

Cualquiera que sea el equilibrio entre los elementos humanos y preternaturales en la creación de la coyuntura actual, y en la actitud enigmática de gran parte de las autoridades, y de buena parte de la población, un católico no puede negar que todo esto haya sido permitido por Dios, que habitualmente gobierna la historia por medio de causas segundas -es decir, por la acción de sus criaturas -que pueden ser virus, demonios, hombres, o los tres simultáneamente.

Así, si el origen de la epidemia fuera puramente natural, sería manifiestamente un gran castigo para la humanidad iniciado por el propio Dios, que podría intensificarlo mediante nuevas variantes del virus y por el caos sanitario, económico y social que traerían consigo nuevas oleadas de la pandemia. Si, por el contrario, la epidemia -poco importa que sea natural o artificial- ha sido meticulosamente utilizada para producir la «nueva normalidad» dictatorial hacia la que parece dirigirse el mundo, podría ser también un medio utilizado por Dios para infligir un gran castigo a la humanidad por haber consentido en convertirse en esclavos por miedo a la muerte.

Milagrosa Imagen Peregrina de N. Sra. de Fátima

En esta perspectiva, el castigo divino y la acción preternatural y humana no se excluyen mutuamente.

En Fátima, Nuestra Señora explicó a los pastorcitos que la Gran Guerra, que aún se libraba en 1917, era un castigo por los pecados de los hombres. Pero este castigo a la brillante y corrupta sociedad de la Belle Époque vino de la mano de hombres que tenían planes definidos, cuya ejecución provocó la masacre de la flor de la juventud, la caída de las monarquías en los Imperios centrales, la pérdida de la influencia política y cultural de Europa y el auge del modelo liberal-igualitario publicitado por Hollywood, y -sobre todo- el ascenso del comunismo en Rusia y la creación de la Sociedad de Naciones, antecesora de la ONU.

Por lo tanto, los castigos de Dios pueden venir de la mano de las conspiraciones malvadas de los hombres.

Una reflexión similar puede hacerse respecto a un aspecto particularmente doloroso de la situación actual: la ampliación de la crisis interna en la Santa Iglesia, en la que también se ve la mano del hombre, las garras del diablo y el «dedo de Dios» (Ex 8,15) castigando las infidelidades.

La docilidad de la inmensa mayoría de los pastores ante las imposiciones arbitrarias e ilegales de las autoridades; su conformidad al suspender los actos del culto divino y las grandes fiestas, y al impedir o limitar el acceso de los fieles a las iglesias; su precipitación al favorecer las ceremonias penitenciales generales, sin confesión individual de los pecados, y al prohibir la forma reverente de recibir la Sagrada Comunión, de rodillas y en la lengua; su malevolencia hacia los sacerdotes celosos que contorneaban las absurdas reglas para administrar los sacramentos; su prurito por defender tales medidas y a las autoridades civiles que las imponían; y, finalmente, sus esfuerzos por persuadir a los fieles de que se vacunaran, aunque no hubiera razones proporcionalmente graves para hacerlo, todo ello hizo público y notorio que estos prelados sustituían la fe en lo sobrenatural por una adhesión incondicional a lo «médicamente correcto», y el celo pastoral por la sumisión al mundo y sus caprichos del momento.

Pero cómo no ver que con esta actitud los prelados dejan entrar por las rendijas de las puertas y ventanas de las iglesias cerradas el «humo de Satanás» modernista, que durante tantas décadas ha contaminado el interior de los ambientes católicos.

En esta patentización ante los ojos de todos -incluso del más simple de los fieles- del proceso de autodemolición de la Iglesia Católica, es posible discernir con ojos sobrenaturales el dedo de Dios. La actitud de gran parte de la Jerarquía ha permitido, por designio divino, que se revele a los ojos de los más pequeños la decadencia de gran parte del clero, sobre la que la Virgen lloró en la aparición de La Salette.

Una vez más se puede decir que los castigos de Dios a veces vienen a través de las tramas inicuas de los hombres.

  1. Por la acción del Espíritu Santo, una parte considerable de la Opinión Pública se está articulando y empieza a romper el cerco del silencio

El manifiesto del IPCO analizaba sobre todo la aceptación mayoritaria de la maniobra de ingeniería social y de trasbordo ideológico de la que estaba siendo víctima la población mundial. De hecho, en abril del año pasado, al principio del largo cierre, todavía no había reacciones. Pero esta actualización no estaría completa si no mencionara las que surgieron posteriormente en numerosos países.

Venían de circunstancias totalmente explicables, como la recuperación del sentido común tras la disminución del miedo, el cansancio por las medidas restrictivas, el hundimiento económico para muchas personas y para sectores enteros de la economía, la desconfianza ante las tergiversaciones del gobierno y la unilateralidad de los medios de comunicación, etc.

En el Reino Unido, Francia, Alemania, Austria, Finlandia, Serbia, Rumania (103)… En al menos 42 países, el pasado 20 de marzo, miles de personas salieron a la calle contra las medidas anti-Covid, especialmente contra los lockdowns (104).

S.A.I.R. Príncipe Imperial del Brasil Dom Bertrand de Orléans y Braganza se dirige a la multitud de manifestantes que gritan «¡Nuestra bandera nunca será roja!»; «¡No queremos comunismo!»

En Brasil, el pasado 1° de mayo -fecha tradicionalmente usada por los sindicatos de izquierda para celebrar el «día del trabajo»- el país se vio sorprendido por grandes manifestaciones que, superando el miedo al contagio, reunieron a cientos de miles de personas contra las medidas restrictivas. De forma pacífica y ordenada, repetían las frases que marcaron las grandes manifestaciones por el impeachment de la expresidenta izquierdista Dilma Roussef, ocurridas en 2016: «¡Nuestra bandera nunca será roja!»; «¡No queremos comunismo!»(105).

Al mismo tiempo, se siente el aliento del Espíritu Santo. Los jóvenes privados de misas e impedidos de rezar en las iglesias se acercan a la Iglesia tradicional y buscan la misa en latín (106). El deseo de conocer y defender ese pasado marcado por la Civilización Cristiana ejerce una atracción sobre ellos que se manifiesta en su participación en los debates en las redes sociales y en la formación de grupos de discusión sobre temas religiosos.

La evocación del pasado cristiano de Occidente -una época histórica odiada por la izquierda, despreciada por el clero llamado «progresista», sistemáticamente atacada por la prensa y el mundo académico- renace inesperadamente, no como mera nostalgia romántica e ineficaz, sino como inspiración para la lucha por su restauración. A diferencia de las generaciones anteriores -que en palabras de Plinio Corrêa de Oliveira «eran amigas de Dios pero no enemigas de los enemigos de Dios»- los jóvenes católicos de hoy quieren militar en una cruzada por los principios cristianos, declarándose abiertamente enemigos de los enemigos de Dios.

Y esto se da en todo el mundo. En Francia, en pleno lockdown, cientos de jóvenes han rezado públicamente frente a las iglesias cerradas en varias ciudades, exigiendo el regreso de la misa (107), obteniendo la derogación de una medida discriminatoria (108). En Estados Unidos, mientras la asistencia a las misas en inglés disminuye, las misas en latín aumentan en número de fieles (109). Este hecho es mucho más revelador de la extenuación de la actual era histórica de la posmodernidad y del retorno de Dios en la Historia, que cualquier análisis político-partidista.

  1. Conversión, fidelidad y resistencia: marco definitivo para un gran resurgimiento

Analizada la realidad actual desde esta perspectiva sobrenatural, se hace evidente que la actitud de los católicos ante ella debe formar un tríptico: a) conversión y penitencia, según los pedidos hechos por Nuestra Señora  en Fátima; b) fidelidad absoluta a las enseñanzas tradicionales del Magisterio y a las prácticas litúrgicas y pastorales inmemoriales de la Santa Iglesia; y c) resistencia inquebrantable al plan humano-satánico de construcción de un nuevo orden mundial anticristiano.

Para animar a los lectores a esta triple actitud, transcribimos algunos trechos de un artículo publicado por Plinio Corrêa de Oliveira en febrero de 1958, por ocasión del centenario de la primera aparición de Nuestra Señora en Lourdes, que parece haber sido escrito proféticamente para nuestros conturbados días. He aquí lo que, bajo el título «Primer hito para un resurgimiento contrarrevolucionario», escribió el gran pensador cuyo nombre se

Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, autor de las proféticas consideraciones sobre el futuro triunfo del Corazón Inmaculado de María a propósito de la aparición de Nuestra Señora de Lourdes y la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción

honra en llevar el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira.

«Pero, cabe preguntarse, ¿qué ha resultado de esto [el dogma de la Inmaculada Concepción, ratificado por la aparición] para la lucha de la Iglesia con sus adversarios externos? ¿No se diría que el enemigo es más fuerte que nunca, y que nos acercamos a esa época, soñada por los Iluministas hace tantos siglos, de naturalismo científico crudo e integral, dominado por la técnica materialista; de la república universal ferozmente igualitaria, de inspiración vagamente filantrópica y humanitaria, de cuyo ambiente se expulsa todo resto de religión sobrenatural? ¿No está ahí el comunismo, no está ahí el peligroso deslizamiento de la propia sociedad occidental, pretendidamente anticomunista pero que en el fondo también avanza hacia la realización de ese «ideal»?

Revista de cultura «Catolicismo» para la cual el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira escribió el artículo «Primer marco del resurgimiento contra-revolucionario»

«Sí. Y la proximidad de este peligro es aún mayor de lo que se piensa. Pero nadie presta atención a un hecho de primera importancia. Es que mientras el mundo va siendo modelado para la realización de este siniestro designio, un profundo, un inmenso, un indescriptible malestar se va apoderando de él. Es un malestar a menudo inconsciente, que se presenta vago e indefinido incluso cuando es consciente, pero que nadie se atrevería a negar. Se diría que la humanidad toda sufre violencia, que se le está dando una forma que no se ajusta a su naturaleza, y que todas sus fibras sanas se contuercen y resisten. Hay un inmenso anhelo de algo más, que aún no sabemos qué es. Pero al fin, hecho tal vez nuevo desde que comenzó en el siglo XV la decadencia de la civilización cristiana, el mundo entero gime en las tinieblas y el dolor, precisamente como el hijo pródigo cuando llegó al último término de la vergüenza y la miseria, lejos del hogar paterno. En el mismo momento en que la iniquidad parece triunfar, hay algo de frustrado en su aparente victoria.

«La experiencia nos demuestra que es de esos descontentos de donde nacen las grandes sorpresas de la historia. A medida que se acentúe la contorsión, se acentuará el malestar. ¡¿Quién puede decir qué magníficos sobresaltos pueden surgir de ello?!

«En el extremo del pecado y del dolor, a menudo está, para el pecador, la hora de la misericordia divina….

«Ahora bien, este saludable y prometedor malestar es, a mi juicio, fruto de la resurrección de la fibra católica ante los grandes acontecimientos que he enumerado más arriba, resurrección ésta que ha repercutido favorablemente en lo que quedaba de restos de vida y de sano en todos los ámbitos de la cultura del mundo. […]

«El futuro, sólo Dios lo conoce. Para nosotros, los hombres, es lícito, sin embargo, conjeturarlo de acuerdo a las reglas de lo verosímil.

«Estamos viviendo una terrible hora de castigos. Pero esta hora también puede ser una admirable hora de misericordia. La condición para ello es que miremos a María, la Estrella del Mar, que nos guía en medio de las tempestades. […]

«En Fátima, Nuestra Señora formuló perfectamente en sus apariciones la alternativa. O nos convertimos, o un tremendo castigo vendrá. Pero, al fin, el Reino del Inmaculado Corazón se establecerá en el mundo.

«En otros términos, del modo que sea, con más o con menos sufrimientos para los hombres, el Corazón de María triunfará.

«Lo que significa, después de todo, que según el Mensaje de Fátima, los días del dominio de la impiedad están contados. La definición del dogma de la Inmaculada Concepción marcó el inicio de una sucesión de acontecimientos que conducirán al Reino de María» (111).

13 de mayo de 2021
♦ Fiesta de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo
♦ Aniversario da 1a. aparición de Nuestra Señora en Fátima

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NOTAS

1 https://twitter.com/WHO/status/1234870438926278659 & https://www.reuters.com/article/us-coronavirus-health-who-idUSKBN20Q2G6

2 https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/sph/ide/gida-fellowships/Imperial-College-COVID19-NPI-modelling-16-03-2020.pdf

3 https://www.cnbc.com/2020/03/26/coronavirus-may-be-deadlier-than-1918-flu-heres-how-it-stacks-up-to-other-pandemics.html

4 https://www.who.int/bulletin/online_first/BLT.20.265892.pdf

5 https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/eci.13554

6 É isso que explica o fato de que, apesar do estudo do IPCO ter sugerido uma taxa de mortalidade ligeiramente superior à realidade, tenha previsto, no caso específico da Itália, um número de falecimentos 58% inferior à realidade (74.159 mortes, em vez dos 47 mil previstos). De qualquer maneira, essa subestimação das vítimas esteve bem menos afastada da realidade do que as superestimações mais moderadas da mídia que erraram em mais de 500% (400-450 mil).

7 https://imprimis.hillsdale.edu/sensible-compassionate-anti-covid-strategy/

8 https://gbdeclaration.org/

9 https://friedavizel.com/2021/01/28/1-year-review-hasidim-had-similar-covid-outcomes-despite-opening/

10 https://www.nytimes.com/2020/04/21/nyregion/coronavirus-jews-hasidic-ny.html

11 https://eu.azcentral.com/story/news/local/arizona-health/2021/04/18/arizona-covid-19-update-711-new-cases-2-new-deaths/7277181002/

12 https://www.nytimes.com/interactive/2020/nyregion/new-york-city-coronavirus-cases.html

13 https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/eci.13484

14 https://jimmyalfonsolicon.substack.com/p/the-high-costs-of-lockdowns-an-interview

15 https://www.on24.com.ar/vida-ocio/el-mayor-experimento-psicologico-de-la-historia/

16 https://doi.apa.org/fulltext/2020-59192-001.html

17 https://voxeu.org/article/coronavirus-panic-fuels-surge-cash-demand

18 https://voxeu.org/article/spending-dynamics-and-panic-buying-during-covid-19-first-wave

19 https://www.telegraph.co.uk/family/life/long-city-lockdown-created-wave-panic-movers/

20 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7532737/

21 https://www.nationalgeographic.com/history/article/why-we-evolved-to-feel-panic-anxiety

22 https://www.welt.de/politik/deutschland/plus225868061/Corona-Politik-Wie-das-Innenministerium-Wissenschaftler-einspannte.html

23https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/882722/25-options-for-increasing-adherence-to-social-distancing-measures-22032020.pdf

24 https://www.dailymail.co.uk/news/article-8300139/Expert-Britons-terrorised-governments-tough-coronavirus-message.html

25 http://www.gallimard.fr/Catalogue/GALLIMARD/NRF-Essais/Tempetes-microbiennes

26https://www.pliniocorreadeoliveira.info/Dialogo_integral.htm#.YIvRBppR02w

27 https://wwwnc.cdc.gov/eid/article/5/4/99-0401_article

28 https://stacks.cdc.gov/view/cdc/14868

29https://en.wikipedia.org/wiki/Johns_Hopkins_Center_for_Health_Security

30 https://www.nature.com/articles/d41586-020-02277-6

31 https://www.nature.com/articles/d41586-020-02020-1

32https://www.who.int/influenza/resources/documents/pandemic_guidance_04_2009/en/

33http://assembly.coe.int/committeedocs/2010/20100604_h1n1pandemic_f.pdf

34https://assembly.coe.int/nw/xml/XRef/Xref-XML2HTML-FR.asp?fileid=17889&lang=FR

35Op. cit.

36https://www.nature.com/articles/s41390-020-01174-y

37Ibid.

38https://lordslibrary.parliament.uk/lockdown-1-0-and-the-pandemic-one-year-on-what-do-we-know-about-the-impacts/

39Ibid.

40https://www.thelancet.com/journals/landig/article/PIIS2589-7500(21)00017-0/fulltext

41https://www.thetimes.co.uk/article/deaths-at-home-rise-by-a-third-as-patients-avoid-hospital-v9k3zwgqp

42https://www.rcpsych.ac.uk/news-and-features/latest-news/detail/2021/04/08/country-in-the-grip-of-a-mental-health-crisis-with-children-worst-affected-new-analysis-finds

43https://covid19criticalcare.com/wp-content/uploads/2020/11/FLCCC-Ivermectin-in-the-prophylaxis-and-treatment-of-COVID-19.pdf

44https://www.mediterranee-infection.com/wp-content/uploads/2020/09/Rapport-Prof-Didier-Raoult.pdf

45https://www.entreprendre.fr/le-professeur-didier-raoult-porte-plainte-contre-ses-diffamateurs-et-obtient-gain-de-cause/

46https://www.ouest-france.fr/economie/transports/avion/covid-19-le-pass-sanitaire-teste-sur-les-vols-vers-la-corse-avant-sa-generalisation-cet-ete-da7c819c-a755-11eb-bac8-769827b2d6b4

47https://elpais.com/internacional/2021-04-25/la-union-europea-recomendara-permitir-la-entrada-de-los-estadounidenses-vacunados.html

48https://www.lejdd.fr/International/covid-19-le-pass-sanitaire-se-deploie-dans-le-monde-mais-suscite-la-controverse-4041605

49https://www.repubblica.it/vaticano/2021/01/09/news/la_violenza_non_e_mai_accettabile-281820545/

50https://www.agensir.it/quotidiano/2017/7/31/vaccini-pont-acc-vita-cei-amci-obbligo-morale-di-garantire-la-copertura-necessaria-per-la-sicurezza-altrui/

51https://press.vatican.va/content/salastampa/en/bollettino/pubblico/2020/12/29/201229c.html

52https://lanuovabq.it/storage/docs/it-resource-kit-covid-19-1.pdf

53 https://edwardpentin.co.uk/what-concrete-steps-is-the-vatican-taking-to-help-campaigns-against-abortion-tainted-vaccines/ & https://www.crisismagazine.com/2021/abortion-tainted-vaccines-from-objection-to-obligation?mc_cid=366946c635&mc_eid=4ea668634b

54  https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-germany-security/german-spies-monitor-anti-lockdown-activists-for-suspected-sedition-idUSKBN2CF1D0

55https://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2020/11/12/the-government-is-following-the-science-why-is-the-translation-of-evidence-into-policy-generating-so-much-controversy/

56 https://www.bmj.com/content/370/bmj.m3702

57https://www.consilium.europa.eu/en/policies/coronavirus/fighting-disinformation/

58 https://www.express.co.uk/news/uk/1415896/climate-fear-handling-pandemic-experts-jobs-lost-families-threats

59https://www.livemint.com/news/india/social-media-news-platforms-step-up-efforts-to-fight-fake-news-on-covid-19-11587113249653.html

60 https://www.youtube.com/howyoutubeworks/our-commitments/fighting-misinformation/

61https://www.tampabay.com/news/florida-politics/2021/04/09/youtube-removes-video-of-desantis-coronavirus-roundtable/

62https://www.elmundo.es/opinion/2020/05/02/5eac277521efa0e4418b45ef.html

63https://www.france24.com/en/20200825-add-photo-feature-on-turkey-s-virus-app-sparks-alarm

64 https://www.clarin.com/opinion/jacques-attali-crisis-avecina-profunda-terminos-recesion-desempleo-miseria-_0_2F3acamEi.html

65https://blogs.worldbank.org/opendata/updated-estimates-impact-covid-19-global-poverty-looking-back-2020-and-outlook-2021

66http://www.think-thimble.fr/Documents/Greta_Thunberg_Davos.pdf

67  https://es.weforum.org/focus/el-gran-reinicio

68https://www.clarin.com/opinion/jacques-attali-crisis-avecina-profunda-terminos-recesion-desempleo-miseria-_0_2F3acamEi.html

69https://www.weforum.org/agenda/2016/11/how-life-could-change-2030/

70https://www.pressreader.com/uk/sunday-express-1070/20200913/281608127848991

71https://www.marketwatch.com/story/we-need-to-act-boldly-now-if-we-are-to-avoid-economy-wide-lockdowns-to-halt-climate-change-11600879250

72https://institutdelors.eu/wp-content/uploads/2020/10/PP255_European-debt-mutualisation_Eisl_EN.pdf

73https://lanuovabq.it/it/recovery-fund-un-socialismo-di-guerra-che-blocca-la-societa

74https://ec.europa.eu/info/live-work-travel-eu/coronavirus-response/timeline-eu-action_en

75https://www.who.int/news/item/29-06-2020-covidtimeline

76https://www.reuters.com/world/europe/germany-calls-global-reset-fight-pandemics-2021-05-05/

77Op. cit.

78https://www.nytimes.com/2020/10/04/world/europe/pope-francis-coronavirus-response.html

79http://www.vatican.va/content/francesco/pt/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html

80https://ipco.org.br/fratelli-tutti/

81https://www.theguardian.com/world/2020/mar/25/china-shows-way-to-ease-lockdowns-before-vaccine-ready-suggests-report-imperial-college

82https://www.economist.com/china/2020/04/16/chinas-post-covid-propaganda-push

83https://formiche.net/2020/05/infodemia-chi-vince-numeri-swg-dibattito-centro-studi-americani/

84https://ecfr.eu/publication/the-crisis-of-american-power-how-europeans-see-bidens-america/

85https://qz.com/africa/1984683/african-countries-targeted-by-chinas-vaccine-diplomacy/

86https://www.ft.com/content/c20b92f0-d670-47ea-a217-add1d6ef2fbd

87https://asiapowerwatch.com/the-impact-of-the-pandemic-on-latin-americas-relations-with-china/

88https://globalvoices.org/2021/04/27/merkel-macron-or-biden-no-latin-america-is-relying-on-china-for-vaccines/

89https://www.nytimes.com/es/2021/03/15/espanol/vacuna-china-huawei.html

90https://economictimes.indiatimes.com/news/international/world-news/an-alliance-of-autocracies-china-wants-to-lead-a-new-world-order-/articleshow/81747340.cms

91http://www.ihu.unisinos.br/608821-a-china-por-uma-comunidade-global-o-mundo-precisa-de-justica-nao-de-hegemonia

92https://www.redebrasilatual.com.br/saude-e-ciencia/2021/05/quebra-patente-vacinas-apoio-biden/

93https://news.un.org/pt/story/2021/01/1739282

94https://www.corriere.it/cronache/17_febbraio_18/manifesto-bergoglio-saldatura-l-incontro-bauman-0e357d0c-f550-11e6-acae-b28574795707.shtml

95https://www.huffingtonpost.it/entry/concistoro-in-salsa-orientale-il-cappello-cardinalizio-sul-mega-patto-rcep_it_5fc27e3dc5b68ca87f84aa48

96https://www.aldomariavalli.it/2021/04/28/conoscere-e-ringraziare-il-partito-ecco-la-liberta-religiosa-secondo-pechino/

97″Isso é o dedo de Deus». Frase que disseram os magos do Faraó do Egito diante dos castigos enviados por Moisés e Aarão.

98https://thehill.com/policy/healthcare/551099-dozens-of-scientists-call-for-deeper-investigation-into-origins-of-covid-19

99https://www.worldometers.info/coronavirus/

100Síndrome de Estocolmo é o nome normalmente dado a um estado psicológico particular em que uma pessoa, submetida a um tempo prolongado de intimidação, passa a ter simpatia e até mesmo amor ou amizade pelo seu agressor.

101https://www.ipsos.com/ipsos-mori/en-uk/year-life-under-lockdown-how-it-went-and-what-people-will-miss

102https://www.ipsos.com/ipsos-mori/en-uk/global-public-backs-covid-19-vaccine-passports-international-travel Note-se que, nessa questão dos passaportes da vacina Covid, o que é questionável não é a vacina em si mesma, posto que a grande maioria das vacinas tem sido até agora um bem para a saúde da humanidade e, enquanto tal, incentivadas pela Igreja. O que é objetável é que se imponha a vacina a pessoas que não precisam dela (por serem jovens e não terem vulnerabilidades) ou que não querem correr riscos desnecessários e, mais ainda, que o tal “passaporte”, cujo formato anunciado é digital, pretenda ser usado como instrumento de um verdadeiro regime de apartheid, no qual os que não se vacinarem serão cidadãos de segunda classe ou, pior ainda, que se transforme no primeiro elemento de um controle social mais amplo, como o que vigora atualmente na China.

103https://g1.globo.com/mundo/noticia/2021/03/20/europeus-vao-as-ruas-em-manifestacoes-anti-lockdown.ghtml

104https://pt.euronews.com/2021/03/20/manifestacoes-anti-confinamento-varrem-todo-o-mundo

105https://noticias.uol.com.br/politica/ultimas-noticias/2021/05/01/protesto-pro-bolsonaro-brasil-1-de-maio-eu-autorizo.htm

106https://veja.abril.com.br/religiao/tradicionalismo-atrai-jovens-fieis-missa-em-latim-e-mulheres-de-veu/

107Reunião Santo do Dia em 9 de junho de 1995.

108https://www.lemonde.fr/sante/article/2020/11/15/rendez-nous-la-messe-des-catholiques-reclament-la-reouverture-des-eglises-des-discussions-a-venir_6059820_1651302.html

109https://www.conseil-etat.fr/actualites/actualites/limite-de-30-personnes-dans-les-etablissements-de-culte-decision-en-refere-du-29-novembre

110https://www.washingtonexaminer.com/news/traditional-catholic-parishes-grow-even-as-us-catholicism-declines

111https://www.pliniocorreadeoliveira.info/1958_086_CAT_Primeiro_marco_do_ressurgimento.htm

 

 

 

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