El Estado como protector del orden general – Regreso al Orden

04/05/2018

El Estado como protector del orden general

Como poder supremo de último recurso, el Estado orgánico da unidad y marco a esta federación. Lejos de asumir el monopolio del poder supremo propio del Estado moderno, el Estado orgánico no aplasta ni reduce a la sumisión a los grupos menores. Al contrario, es el conservador y protector del orden general del que ellos dependen. Lejos de concentrar la autoridad, este Estado fomenta su amplia distribución al reconocer la autoridad tal como existe en los grupos menores, de manera que cada uno pueda cumplir sus funciones propias más fácilmente.

Pintura del Castillo de Erbach, por Franz Xaver Müller

Sobre la subsidiariedad, Pío XI escribe:

“por lo tanto, la Suprema autoridad del Estado debería permitir que los grupos subordinados manejen los asuntos y cuestiones de menor importancia, que de lo contrario disiparían mucho sus esfuerzos.”

“El Estado hará de forma más libre, fuerte y eficiente  todas las tareas que sólo a él le corresponden porque sólo él puede hacerlas: dirigiendo, vigilando, urgiendo y restringiendo todo según la ocasión requiera y la necesidad lo exija.” (Quadragesimo Anno. Nº 80)

Como consecuencia de este “parcelamiento de la soberanía” quedan excluidas las modernas masas humanas, porque no existe una única autoridad monolítica. Cada individuo conserva su carácter único, sujeto a los niveles superpuestos de autoridad  que al mismo tiempo definen y corresponden a cada especial identidad, función y posición en la sociedad.

Pintura de Andreas Achenbach

Por lo tanto -explica Joseph Strayer: “Esta división (medieval) de la autoridad hacía que el absolutismo fuera imposible; bajo estas circunstancias no podían darse ni el poder ilimitado del emperador romano ni el igualmente ilimitado poder del moderno Estado soberano.” (1)

Refiriéndose a este Estado orgánico medieval, M. Stanton Evans señala que “como lo demuestran abundantes pruebas, fue en la era de la Edad Media que se nutrieron las instituciones del gobierno libre, en contraste con las ideas y costumbres de los antiguos. Por la misma razón, el rechazo de la doctrina medieval en el Renacimiento fue lo que puso a todas las libertades occidentales en riesgo, llevando a la autocracia en Europa y a las prácticas despóticas de la era moderna. ” (2)

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(1) Joseph R. Strayer, “Europa Occidental en la Edad Media: Una Breve Historia” (New York: Appleton- Century- Crofts, 1955), p. 4-5.

(2) M. Stanton Evans, “El tema es la Libertad: Religión, Política y la Tradición Americana” (Washington, D.C.: Regnery Publishing, 1994), p. 150

Best-seller de la TFP norteamericana: más de 320.000 ejemplares difundidos

John Horvat II, Return to Order: From a Frenzied Economy to an Organic Christian Society—Where We’ve Been, How We Got Here, and Where We Need to Go (York, Penn.: York Press, 2013), 211-2.

 

 

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