Laguna esmeralda – Rincón de la Conversación

04/05/2018

Un bosque en que brilla el espejo de una laguna o el espejismo de un pujante maizal puede ser visto en distintas claves. Una, que podríamos denominar “tangible”,  sería la de la realidad observada por un naturalista interesado apenas en las propiedades físico-químicas del agua, las plantas y la tierra, el tamaño de las parcelas, y en todo lo “contante y sonante”, que anotaría cada cosa con nombres acordes a los padrones científicos vigentes –que no siempre se preocupan por ser agradables al oído…

Digamos con Montalambert -en su Historia de Santa Isabel de Hungría-, que con el cientificismo materialista post Revolución Francesa las pedantes nomenclaturas invadieron el mundo. Citemos apenas un ejemplo del grosero materialismo que las caracteriza. ¿Quién no conoce la encantadora florcita llamada generalmente en Francia ‘ojos de la Santa Virgen’? El pedantismo moderno prefirió substituir esa expresión por ‘Myosotis scorpsioide’, que al pie de la letra significa: ‘oreja de ratón con aires de escorpión’. He ahí lo que llaman progreso científico!

La flor tradicionalmente llamada en Francia “ojos de la Santa Virgen” cuyo nombre fue cambiado con “grosero materialismo” 

⇓Leopardo preparándose para el ataque

 

 

Hablando de nomenclatura, ¡qué nostalgia imaginar la lengua concedida a Adán en estado de inocencia! Las palabras definían la esencia de un ser –v.g. un leopardo- y el sonido representaba su figura!

A otra clave podríamos llamarla “sutil”, o “contemplativa”: sería la de tratar de percibir la realidad comunicada por los sentidos teniendo en cuenta los imponderables, los colores y las formas, los olores, los sonidos y la imaginación. Pues –recuerda el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, entusiasta impulsor de esta forma victorina de amor a Dios- las cosas materiales tienen el poder de expresar a las espirituales. Y uno de los usos más nobles que se puede hacer de cada una de ellas, y de todas en su conjunto, consiste en conocerles esa expre­sión espiritual (cfr. Reflexiones sobre un café, Folha de S. Paulo, 20/VII/79). Conocimiento que -comentamos- es particularmente beneficioso para el católico de hoy, necesitado de fortalecerse en el amor a Dios y al “pulchrum” para luchar contra horrores como el aborto, y, para ello, de elevar y entretener noblemente su alma.

En la Edad Media –agrega Montalambert en su Historia de la santa reina- los hombres de ciencia estudiaban la naturaleza con el cuidado escrupuloso que los católicos debían poner en el estudio de las obras de Dios. Pero no hacían de ellas un cuerpo sin vida superior.

Así, sin desinteresarse de las propiedades del agua, la tierra y las plantas,  nuestro observador “impresionista” trataría de explicitar –máxime si se tratara de una imagen fotográfica- qué sugieren los distintos componentes a la vista, el más noble de los sentidos,  intentando descubrir el secreto mensaje de los elementos con que Dios decoró el mundo: “Después de la creación, Dios dejó planear la mirada sobre su obra artística; y vio que todo era bello, perfectamente bello. Pues perfectos son los cielos y la tierra y todo su ornato” (De Bruyne, La Estética Medieval).

¿Intentamos hacerlo, aunque sea un poco a tientas? ¡Vale la pena!

Me di con esta pequeña imagen. Una bolita de un cm, semejante a un mundo lejano, atrayente en su magia microscópica. Al ampliarla  admiré  el contraste armónico de colores, especialmente lo que parecía una laguna de aguas esmeralda perdida en la selva, en la que danzaba graciosamente un luminoso brote de agua multicolor.

Más allá de la “laguna esmeralda” se perdían en el horizonte otras lagunas y lagunillas, como copas antiguas de champagne al ras,  rellenas de agua verde profundo, que me recordaron el mítico mar de Turán, que al retraerse habría ido dejando cuencas como la del Caspio, el Negro y otros mares, según las inteligentes observaciones de un científico alemán a quien el Kaiser premió con el título de Barón asociado al nombre de ciertas montañas de la China imperial, que investigara.

Quien descubrió rastros de cebada y otros productos esenciales que, sumados a los vestigios de algunos faros culturales eminentes situados en puntos clave de la inmensa región, lo llevaron a sostener que allí comenzara la civilización.

La bolita mágica dejaba ver como un escenario con las cortinas entreabiertas, que incitaban al “plus ultra”, a ver al fondo un valle encantado semi-escondido a los pies de una cordillera de translúcido cuarzo azul como las que caminara el vigoroso Barón.

Vivificaba la laguna esmeralda la luminosa cascada que caía de las nubes como acuática escala de Jacob, curvándose en paso de minuet, envuelta en seda de cristales de oro viejo, zafiro y plata, coronada en abanico de juguetonas briznas de granizo que recordaban un penacho de plumas de garza o de pavo real blanco.  …Digno de brillar en la frente augusta e iletrada de algún patriarca o rey de una aldea envuelta en la espesura de la jungla, alegrada por la carrera elegante de las gacelas y protegida de intrusos por el rugido de los leones y el silbido de las flechas de invisibles cerbatanas, certeras y mortales.

Como aquellas envenenadas que en los bosques santiagueños provocaron la muerte en medio de atroces dolores de uno de los legendarios héroes de nuestra historia, Diego de Rojas. A quien algunos honran, y no sin mérito, como primer Gobernador del Tucumán, pionero y alma de la Gran Entrada, herido en combate por una pequeña flecha que le rebotara en una pierna, a la que no le dio importancia. Mortal para varios hombres y caballos que siguieron su misma trágica suerte, que sólo el ingenio urgido por el instinto de conservación, y la protección de la que es Auxilio de los Cristianos, consiguió conjurar mediante el ardid de guerra de unos astutos soldados que descubrieron el contraveneno que salvó nuestra civilización cristiana.

En aquel paraíso de la laguna vemos simbolizada la tierra con sus encantos y peligros, donde se han multiplicado las serpientes y las luchas, reflejadas imaginariamente en las contorsiones de las ramas de la bamboleante arboleda…  Reflejo pálido y admirable del edén, sus formas y colores componen un cuadro impresionista que inspiraría a un St. Exupéry en vuelo.

Laguna esmeralda, parcela que recuerda un estandarte descolorido por los soles de las campañas, heroico y gallardo, prendido del astil-arco iris,  nubes blanquecinas que como delfines hacen de guías hacia el “camino de las lagunas”, hasta la muralla azul que resguarda sin duda una ciudad escondida.

Infanta Leonor de España recibiendo de su padre, el Rey Felipe, la insignia correspondiente al collar del Toisón de Oro

Conjunto vivificado por un collar -como el del Toisón de oro otorgado a la agraciada Infanta Leonor- de arcoiris, que irrumpe, que cae en cascada etérea, que sube buscando el absoluto como una aguja de catedral gótica, que estalla multicolor en corona de plumas y se pierde en la gasa impenetrable de las nubes.

…Nos sugiere una antífona de la naturaleza, o de un coro angélico, a aquellos rayos del Espíritu Santo cantados por los benedictinos cluniacenses en la “Sequentia”: “Veni Sancte Spiritus, /et emitte caelitus,/ lucis tuae radium”.

La trascendencia del Creador sugiere que el paisaje, el hombre, lo creado, iluminados por la luz multiforme de la Gracia simbolizada por el torrente vestido de arco iris -antorcha mágica que ilumina en pleno día-,  se transfiguran de esplendor, y que, si ella se apagara por la fealdad del pecado, quedarían en la oscuridad y tristeza, por no decir en la muerte. Pues sólo Ella es vivificante.

Vigilia de Ntra. Sra. de la Candelaria en Notre-Dame

Pidamos a Santa María, Tesorera y Dispensadora de las Gracias, que nos brinde la Luz de la Candelaria, y que apresure la aurora del reinado de su Inmaculado Corazón, que será el del Don de la Inocencia y Sabiduría, y su advenimiento a nuestras almas como anuncia San Luis María Grignion de Montfort.

Fotos

Myosotis
http://By Jerzy Opioła (Poland) – Own work, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=770391
Leopardo
http://By Rute Martins of Leoa’s Photography (www.leoa.co.za) – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php? curid=10420667
Vigilia de la Candelaria en Notre Dame
http://By Article 25 Flickr (Candlelight vigil at Notre Dame) [CC BY-SA 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Common
 Toisón de oro
Gobierno de España [Attribution or Attribution], via Wikimedia Commons
 

 

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