Espíritu de caballería y fueros en el antiguo Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta – Fiestas Patronales

10/02/2019

Espíritu épico y destreza

Ntra. Sra. de la Candelaria, Patrona de la Parroquia que lleva su nombre (foto Vicky Gutiérrez)

Ntra.

…la dulce presencia de jovencitas promesantes de la Virgen, vestidas de “Candelarias”, con sus velas benditas el 2 de febrero

Tradición y familia (foto Vicky Gutiérrez)

La “caja del Santo”, reminiscencia de los pregones y convocatorias de los tiempos coloniales, marca su presencia por todo el pueblo (foto V. Gutiérrez)

San Sebastián, venerado patrono de Sañogasta, “vestido” para su fiesta (foto V.G.)

Desfilan los grupos de Alférez ondeando al viento sus estandartes el 3 de febrero, fiesta patronal de San Sebastián

Alférez Ricardo Gutiérrez en su brioso caballo (foto Vicky Gutiérrez)

Alférez de la familia Brizuela y Doria con elegantes aperos (foto V. G.)

La antiquísima Imagen de Ntra. Sra. de la Candelaria traída por don Pedro Nicolás de Brizuela en el 1600

Las madres infunden en sus pequeñas hijas la devoción a Ntra. Sra., vistiéndolas de “Candelarias”

Procesión de N. S. de la Candelaria, presidida por el Párroco, seguida de la Imagen de San Vicente Ferrer (Nonogasta) y de San Sebastián

Galopes de los Alférez, 3 de febrero, ante el público entusiasmado que colma la plaza, la Iglesia y los alrededores

Los caballos ensillados con los mejores aperos esperan a sus dueños para iniciar el homenaje ecuestre a los Santos Patronos

Grupo de Alférez llevando a sus pequeños hijos o sobrinos para infundirles la devoción a los Patronos y la destreza a caballo

Alférez de la familia B. y Doria

Alférez rodeando la cruz del santo misionero con fama de milagros, Padre Aimón, primer confesor de la Ven. Sor Leonor de Santa María Ocampo, criada en Sañogasta en casa de su abuelo, el Gobernador Ramón de Brizuela y Doria, prócer de la Emancipación

El nuevo Alférez Mayor, Alfredo Gutiérrez, elegido por sus pares con la autonomía que establece el Derecho Canónico, fruto de la sabiduría de la Iglesia Católica

El Alférez de San Sebastián Alfredo Gutiérrez (h), digno continuador de las tradiciones paternas (foto Vicky Gutiérrez)

Las agrupaciones gauchas van desfilando y haciendo la “venia” con sus banderas ante los Santos Patronos, parando un momento en la 3a. vuelta para dedicarles versos y sentidos homenajes

ESPIRITU DE CABALLERIA Y FUEROS EN EL ANTIGUO MAYORAZGO DE SAN SEBASTIAN DE SAÑOGASTA – FIESTAS PATRONALES

El verdor natural, las vertientes puras, las arboledas naturales y las frutales, antaño llamadas “de Castilla”, las rosas en los cercos, más el paisaje montañoso alrededor, hacen de Sañogasta un lugar hermoso y fresco en esta época del año.
Enero, como siempre, fue para vivir con amor y fervor la tradición en honor a los Santos Patronos.
Comenzamos con los preparativos indispensables: los primeros días, las personas que la costumbre hizo que se encargaran, convocan allegados devotos para organizar la “salida del Santo” a visitar cada casa del pueblo, y los vecinos, Miranda y Guanchín.
Tres días y medio vivimos expectantes del redoble tan característico de la antiquísima “caja del Santo”, para saber por cuál barrio o rincón anda; las familias alerta, con los patios bien aderezados y la mesa con el mejor mantel y flores de su jardín colorido por las dalias y azucenas, esperan para entrarlo en sus brazos, y “tomar gracias”, con amor y hasta con lagrimas; comienzan los acompañantes a entonar “el canto de visita”, antiquísimo:
“…la tierra y plantas esperan,
verde será tu favor,
¡misericordia Señor!
Dios se los pague, mis hijos!
Me voy muy agradecido,
¡misericordia Señor!”
Esto, por el buen recibimiento y la limosna que los fieles le ofrecen. Antiguamente la primera estrofa, -que no sabemos por qué ya no se canta (¿algún prurito “anti-discriminatorio” -en realidad “anti-identidad propia”- de la demagogia del resentimiento o del “progresismo cristiano”?), decía:
“San Sebastián de los indios
hoy los viene a visitar,
¡misericordia Señor!”
La estrofa omitida confirma la versión oral de que la imagen, que sólo sale en las procesiones patronales, fue tallada por los indios, en una misión que había en Vichigasta, a mediados del 1700. Para cuidar la antigua, hace pocos años se hizo una réplica bien lograda por artesanos salteños, es el “Santo peregrino” que se guarda en la sacristía.
Continúa la caravana de acompañantes, que cada día son más, y cantan a la par de los dirigentes. Cuando ha visitado hasta la última casa, vuelve a la Iglesia.
Una norma consuetudinaria es que la mayordoma de la Virgen de la Candelaria sea de la familia Brizuela y Doria ya que fue traída por Don Pedro Nicolás de Brizuela y Da. Mariana Doria, fundadores de la Capilla en su Hacienda de San Sebastián de Sañogasta. Ella prepara las ropas para vestirla a fin de que luzca toda de blanco en la fiesta de su Purificación, con su Divino Niño y su candela. También las flores con las que engalanará la Iglesia cuatricentenaria el último día de novena, 1º de febrero –“la noche de los Doria”-, para que también el 2 y el 3 esté reluciente y hermosa.
Ya van llegando los sañogasteños que algún día se fueron a otros lares, que toman sus vacaciones para estar en “las fiestas”, las Patronales, y se llena de gente el pueblo.
Las nueve noches de novena colman la Iglesia y la plaza del frente. Las antiguas campanas, las originales del 1640 (fundidas en la Hacienda del Mayorazgo, como también los primeros cañones argentinos en tiempos de la Emancipación) alegran el aire con sus repiques y vuelve a sonar la “caja del Santo” avisando a todos que ya van a comenzar los rezos y ceremonias. Se acostumbra que los diferentes barrios tengan cada uno “su día”, y les corresponde “dar el alba” al filo del amanecer, con campanas y bombas de estruendo, lo que se repite al medio día, y arreglan la Iglesia con los mejores manteles y flores.
El 2 es la festividad de la Candelaria, que representa la Purificación de Nuestra Señora y la Presentación del Niño Dios en el Templo. Es la Patrona de la Parroquia. Desde antiguo se celebra misa por la mañana, con la dulce presencia de niñas promesantes vestidas de blanco y velo en sus cabezas, que están allí como en la procesión por la tarde. Hasta hace unos años se bendecían las candelas antes de la misa matinal.
Actualmente, en cierto lugar, durante la procesión vespertina, el sacerdote bendice las velas que los fieles traen, para que les dure todo el año y encender en casos de necesidad. Y la procesión continúa. Cuando llega a la Iglesia, celebra la misa al aire libre para la multitud de devotos.
El 3 festejamos al Patrono del pueblo, San Sebastián, el Mártir que sufrió en las épocas paganas de Diocleciano un doble verdadero martirio. Este día tiene un atractivo especial: después de la misa los promesantes del Santo vestidos de “alférez” -según la costumbre de nombrarlos, siendo rara vez usado “Alféreces” o “Alfereces” (Salta)- lucen sus bandas de colores y sus estandartes o “banderas”. Dirigidos por el Alférez Mayor, rinden los honores debidos a su “Patrón”, y presentan sus huestes de infantería y de a caballo, como en las antiguas Ordenes de Caballería de los tiempos de Ramírez de Velasco, fundador de La Rioja.
Dan tres vueltas a pie en honor de la Ssma. Trinidad, entrando y saliendo de la Iglesia, para rendir homenaje a la Virgen y al Santo haciéndoles “la venia” con sus banderas. Largas filas de hombres, niños, y también mujeres, que hace unos quince años se sumaron a las huestes -antes eran solamente hombres.
En todo momento el Alférez Mayor está atento dirigiendo la caminata. Luego los que trajeron sus caballos van a montar, mientras salen en sus andas las imágenes de los santos patronos para recibir las honras ecuestres al son de las campanas y las bombas. Tres vueltas al galope alrededor de la plaza y terrenos vecinos; venias, recitados, vivas a los santos, todo es festejado por la multitud de gente que disfruta de esta celebración seria y sentida. Muchos padres van llevando a caballo sus hijos pequeños como para que aprendan la tradición desde chicos y la amen.
Este año las fiestas patronales recibieron la visita de dos grupos de jinetes: uno venido del este, atravesando el cerro Velasco desde La Rioja, y otro del oeste, atravesando el Famatina y la cuesta de Miranda desde Villa Unión. Todos bien aperados y montados. Los del oeste vinieron en mulas, ágiles y pintorescas, causando sensación.
Es interesante recordar que la elección del Alférez Mayor la hacen solamente los alférez, como indica el Código de Derecho Canónico para las asociaciones privadas de fieles, que no dependen del Obispado, siendo autónomas para su funcionamiento y elección libre de sus autoridades. Sabiduría de la Santa Iglesia… Lo traigo a colación por que, años atrás, hemos tenido problemas con algunos Párrocos que intentaron interferir en la costumbre. En esta ocasión se hizo la elección antes de las fiestas, sin problemas, por la buena predisposición del Párroco actual. Así es que don Alfredo Gutiérrez, hombre serio, guapo y responsable, con familia bien formada y numerosa, fue el elegido, y dos hombres de campo más, nombrados para ayudar en sus tareas. Antiguamente los que ostentaban este cargo lo hacían en forma vitalicia, o mientras podían montar a caballo. La tradición continúa, en forma consuetudinaria, siempre de modo amistoso y fraternal.
Por la tarde del 3 la procesión, esta vez presidida por el Santo por ser su día, rodeado de alférez portando sus banderas para las debidas “venias” que ordena el Mayor. Otra vez el largo recorrido -que hiciera la Candelaria el día anterior- y al llegar a la Iglesia, la misa. Multitud de devotos, este año más que nunca, inundando los alrededores de la Iglesia y la plaza. Las Imágenes presiden la celebración bajo las arcadas coloniales de la Capilla, al aire libre, como el día anterior.
Al finalizar, la bendición de las gargantas por ser en el santoral el día de San Blas. Se despiden las imágenes para entrar al templo entre vivas a toda voz, repique de campanas, explosión y luces de las bombas (que reemplazan los cañonazos de los tiempos de los Austria) y banderas flameantes. ¡Es emocionante! La gente se demora para irse, todos quieren seguir allí, viviendo con el corazón alborozado las bellas fiestas patronales del pueblo.
Será, necesariamente, hasta el año que viene…!
Pero no dejemos de notar en lo que narramos, los trazos ciertos de una verdadera sociedad orgánica. Es decir un verdadero pueblo, de fuerte tejido social, donde cada uno es alguien que todos conocen, muy distinto de la masa anónima de las grandes Babeles contemporáneas, y con tradiciones muy antiguas, cuyas vivencias permanecen y crecen.
Sañogasta responde a lo que enseña el magisterio tradicional de la Iglesia, valioso pilar y modelo de lo que debe ser la sociedad en cualquier tiempo como lo transmite el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, egregio admirador de nuestras tradiciones, en Nobleza y élites tradicionales análogas: es una familia de familias con diversidad armónica de clases sociales, cada una con perfil y funciones propios.

LO QUE AUN NO SE DIJO
Lo vamos a contar ahora.
¿Cuándo comenzó todo esto?
En 1640. Cuando el matrimonio del hidalgo español don Pedro Nicolás de Brizuela, promotor y gran héroe en la defensa de la civilización cristiana del Tucumán (actual NOA y Córdoba), por lo que llegó a ocupar el cargo de Teniente General de la Gobernación (semejante a un Vice-Gobernador), y la riojana doña Mariana Doria, recibieron tierras en Sañogasta, en compensación por servicios prestados “a su costa y minción”, como era normal en la época.
Ellos vivieron aquí. Trabajaron y evangelizaron. Trajeron de España una bella imagen de San Sebastián, y del alto Perú la Virgen de la Candelaria que veneramos.
La del Santo protector pertenece a los descendientes de don Pedro y doña Mariana y se conserva en el ancho muro de la casa señorial que fue la última construida durante la vigencia del Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta, constituido por el matrimonio fundador.
La devoción de los naturales y de todos los pobladores por San Sebastián llevó a entronizar en la Iglesia (M.H.N.) la Imagen que se lleva en procesión, que mandaron tallar alrededor de 1750 en Vichigasta, probablemente don Ignacio de Brizuela y Doria o su hija doña Petronila (nieto y bisnieta, respectivamente, del matrimonio inicial), para continuar la evangelización, en la que trabajó sin duda el hijo mayor de don Pedro, el sacerdote Blas Crisóstomo de Brizuela.
En el año 1663 ambos esposos firmaron su testamento en “La Rioja del Tucumán”, largo y bien explícito.
En aquellas lejanas épocas de nuestra historia existían tres instituciones clave para el buen funcionamiento de las ciudades-provincias: los Cabildos, las encomiendas y los mayorazgos (cfr. Nobleza y élites tradicionales análogas en América Española: origen, desarrollo y perspectivas actuales, Apéndice V de la obra principal, desarrollado en este Boletín; ubicar en el buscador “search”).
En su testamento resuelven la creación de una de las tres instituciones explicitando todas las normas a cumplir: el “Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta”. Que va a ayudar a conservar la estirpe familiar, el patrimonio logrado con esfuerzo y trabajo, y el apellido de ambos: “Brizuela y Doria” para todos los “Vínculos” o “Señores”.
Los fundadores dispusieron en el testamento repartir en vida dos tercios de sus bienes en partes iguales entre sus siete hijos. El tercio restante lo reservaron para su propia subsistencia y sobre éste constituyeron el Mayorazgo que pasaría a tener vigencia a su muerte, con imposición de usar el apellido (cláusula habitual en los mayorazgos) y mantener la indisolubilidad del patrimonio vinculado (de ahí el nombre de “Vínculo” con el que será conocido el Señor del Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta).
En aquellas épocas y circunstancias nace la tradición religiosa que hoy está vigente, con adaptaciones y cambios según las costumbres.
La vigencia del Mayorazgo de San Sebastián, primero en Argentina y uno de los de mayor perduración en América, terminó en 1917, siendo Vínculo don Ramón Alberto Brizuela y Doria. Las dificultades que se vivían y los reiterados reclamos y juicios por herencia de parientes colaterales determinó su final; asimismo don Ramón se dedicó a la política, una constante en la familia si incluimos las (particularmente otrora) dignas funciones de gobierno y mando militar, en las catorce generaciones hasta hoy.
Aquí estamos, conociendo y honrando el pasado, sumado a un presente que le sea afín: es la tradición… que seguiremos honrando, si Nuestra Sra. de la Candelaria y San Sebastián, con su bendición así lo permiten.
Elena B. Brizuela y Doria
Centro de Estudios Históricos, Genealógicos y Heráldicos
del Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta
Febrero, A.D. 2019

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