Un abstencionismo que sería culpable estando en juego los intereses más vitales de la religión y la patria

18/09/2012

Ante la crisis contemporánea, que todos ven, sufren y sienten en carne propia y en sus hogares, es imprescindible actuar, inspirados en el magisterio perenne de los Papas. Por la voz del Santo Padre Pío XII,  nos señala  acciones a emprender para resistir victoriosamente:

‘Oponed en vuestras casas y ambientes un dique a toda infiltración de principios funestos y tolerancias perniciosas que contaminen la pureza del matrimonio o de la familia. He aquí una insigne y santa empresa, bien capaz de inflamar el celo de la Nobleza romana y cristiana de nuestros tiempos’. Y –agregamos- de todos los caballeros y damas, jóvenes y adultos, fieles a las mejores tradiciones argentinas.
A esta insigne y santa empresa capaz de inflamar el celo de los católicos de nuestros tiempos se opone, bien sabemos, todo un mundo de obstáculos internos y externos erigidos por la Revolución anticristiana mundial, que intenta extinguir hasta los últimos restos de Cristiandad.
Para vencer los gravísimos obstáculos que las condiciones de vida actuales oponen al cumplimiento de su deber, el Papa señala la necesidad de que el verdadero católico sea un hombre de valor.
Dirigiéndose en particular a los nobles y patricios romanos,  como también –según su magisterio- a las familias tradicionales análogas a la Nobleza de nuestro medio, y en general a todos los hijos de la Iglesia, dice:
‘Lo que de vosotros esperamos es, antes que nada, una fortaleza de ánimo que ni las más duras pruebas consigan abatir, que no solamente os convierta en perfectos soldados de Cristo sino en animadores y sustentadores de quienes se sientan tentados de dudar o ceder’.
‘En segundo lugar, una prontitud para la acción que no se desanime en previsión de ninguno de los sacrificios hoy exigidos por el bien común; una prontitud y un fervor tales que os preserven de caer en un ‘abstencionismo’ apático e inerte, que sería gravemente culpable en una época en la que están en juego los más vitales intereses de la religión y de la patria’.
(cfr. “Nobleza y élites tradicionales análogas – en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana”, Plinio Corrêa de Oliveira, t. I, cap. VI, p. 87-8).
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