Para disponer de un cuadro lo más amplio posible de la situación en la Iglesia, el site del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira da a conocer a sus lectores la noticia difundida el 24 de septiembre p.pdo. por los coordinadores de una carta de veinticinco páginas, firmada por 40 clérigos católicos y académicos laicos, ha sido enviada al Papa Francisco el pasado 11 de agosto. Como no se ha recibido respuesta de parte del Santo Padre, el documento se hace público hoy, 24 de septiembre de 2017, Fiesta de la Virgen de la Merced y de la Virgen de Walsingham. La carta, que sigue abierta para nuevos firmantes, lleva ahora los nombres de 62 clérigos y académicos de 20 países, también representando a otros que carecen de la necesaria libertad de expresión. Tiene un título latino: ‘Correctio filialis de haeresibus propagatis’ (literalmente, ‘Una corrección filial con respecto a la propagación de herejías’). Afirma que el Papa, a través de su exhortación apostólica Amoris laetitia, como también por otras palabras, actos y omisiones que se le relacionan, ha sostenido siete posturas heréticas en referencia al matrimonio, la vida moral y la recepción de los sacramentos, y ha provocado que estas opiniones heréticas se propaguen en la Iglesia Católica. Estas siete herejías son expresadas por los firmantes en latín, la lengua oficial de la Iglesia.

Esta carta de corrección tiene tres partes principales. En la primera parte, los firmantes explican por qué, como creyentes católicos y practicantes, tienen el derecho y el deber de emitir dicha corrección al Sumo Pontífice. La ley de la Iglesia requiere que las personas competentes rompan el silencio cuando los pastores de la Iglesia están desviando al rebaño. Esto no implica conflicto alguno con el dogma católico de la infalibilidad papal, teniendo en consideración que la Iglesia enseña que el papa debe cumplir criterios estrictos antes de que sus declaraciones puedan ser consideradas infalibles. El Papa Francisco no ha cumplido con estos criterios. No ha declarado que estas posturas heréticas sean enseñanzas definitivas de la Iglesia, ni aseverado que los católicos deben creer en ellas con el asentimiento propio de la fe. La Iglesia enseña que ningún papa puede declarar que Dios le ha revelado alguna nueva verdad, que debería ser creída obligatoriamente por los católicos.

La segunda parte de la carta es la fundamental, puesto que contiene la “Corrección” propiamente tal. Enumera los pasajes de Amoris laetitia en los que se insinúan o alientan posturas heréticas, y luego enumera las palabras, actos y omisiones del Papa Francisco que evidencian, más allá de cualquier duda razonable, que él desea que los católicos interpreten estos pasajes de una manera que es, de hecho, herética. En particular, el papa, de manera directa o indirecta, ha apoyado la creencia de que la obediencia a la Ley de Dios puede ser imposible o indeseable, y que las Iglesia debiera, a veces, aceptar el adulterio como un comportamiento compatible con la vida de un católico practicante.

La última parte, llamada “Dilucidación”, discute dos causas de esta singular crisis. Una de ellas es el ‘Modernismo’. Teológicamente hablando, el Modernismo es la creencia de que Dios no le ha entregado verdades definitivas a la Iglesia, que ésta debiera continuar enseñando, exactamente en el mismo sentido, hasta el final de los tiempos. Los modernistas sostienen que Dios comunica a la humanidad sólo experiencias sobre las cuales los seres humanos pueden reflexionar, de tal manera que realicen diferentes aserciones sobre Dios, la vida y la religión; pero estas declaraciones son sólo provisionales, nunca dogmas inamovibles. El Modernismo fue condenado por el Papa San Pío X al comienzo del siglo XX, pero renació a mediados de la centuria. La gran y continua confusión que el Modernismo ha causado en la Iglesia Católica, obliga a los firmantes a describir el verdadero significado de “fe”, “herejía”, “revelación” y “magisterio”.

Una segunda causa de la crisis es la aparente influencia de las ideas de Martín Lutero en el Papa Francisco. La carta muestra como Lutero, fundador del Protestantismo, tenía ideas sobre el matrimonio, el divorcio, el perdón y la ley divina que se corresponden con aquellas que el papa ha promovido mediante sus palabras, actos y omisiones. También destaca el elogio explícito y sin precedentes que el Papa Francisco ha dedicado al heresiarca alemán.

Los firmantes no osan juzgar el grado de conciencia con el cual el Papa Francisco ha propagado las siete herejías que enumeran; pero insisten, respetuosamente, en que condene estas herejías, las cuales ha sostenido de manera directa o indirecta.

Los firmantes profesan su lealtad a la santa Iglesia Católica, garantizan al papa sus oraciones y solicitan su bendición apostólica.

Puede leer el documento en su versión en inglés en:

http://www.correctiofilialis.org/wp-content/uploads/2017/08/Correctio-filialis_English_1.pdf

o buscarlo en el sitio correctiofilialis.org

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Lea también del Prof. Roberto de Mattei “El impacto mundial y el significado de la Correctio filialis”

https://ipco.org.br/o-impacto-mundial-e-o-significado-da-correctio-filialis/#.WdFH4riYGE4

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Dos hombres-símbolo: Robespierre (izq.), modelo de revolucionario,  y el Papa Pío VI, enemigo inconciliable y mártir de la  Revolución (ver más abajo su esclarecedora visión).

Apéndice III: Las formas de gobierno a la luz de la doctrina social de la Iglesia: en teoría – en concreto – (11)

Un análisis de alta escuela del Autor 

C — La Revolución Francesa: modelo prototípico de república revolucionaria

Se ha tratado aquí sobre la mentalidad monárquica. En oposición a ella, se puede concebir una mentalidad republicana, e incluso una mentalidad republicana revolucionaria, nacida de un movimiento revolucionario a favor de la república como fue, por ejemplo, la Revolución Francesa.

Para comprender bien en qué consiste esta mentalidad republicana revolucionaria, es preciso distinguirla de la del republicano que no la tiene; es decir, de aquel que, como se ha visto, acepta la forma de gobierno republicana para su país forzado por las circunstancias, pero tiene una mentalidad monárquica.

Es preciso, pues, considerar qué es la Revolución [21] y en qué se diferencia de la república, tomando fría y especulativamente este término en su sentido tomista, como una determinada forma legítima de gobierno. Esta distinción era tan clara en los tiempos de la Revolución Francesa, que muchos de los que cayeron al pie del Trono luchando heroicamente a favor de la monarquía francesa eran miembros de la famosa Guardia Suiza y, por tanto, ciudadanos de las repúblicas helvéticas. Al morir defendiendo el trono francés, no juzgaban éstos caer en contradicción por preferir para su pequeño país la forma de gobierno republicana, ni el rey de Francia juzgaba comprometer la solidez de su Trono al colocar entre sus más fieles guardias a quienes preferían la república para sus respectivos países.

A continuación se harán algunas consideraciones sobre la relación existente entre la Revolución y la forma de gobierno generada por ella: la república revolucionaria, la cual no debe ser confundida con la república no revolucionaria, forma de gobierno legítima descripta en documentos pontificios y en los escritos de Santo Tomás. Se verá también como a través de la actuación de los pseudo-moderados favorables a la Revolución se puede llevar a la opinión pública a aceptar esta república revolucionaria. Para ilustrar esta tesis se ha elegido un ejemplo histórico prototípico: la Revolución Francesa.

  1. La Revolución en sus elementos esenciales
  2. a) Impulso al servicio de una ideología

Es necesario, en primer lugar, distinguir en la Revolución dos elementos: una ideología, que tiene a su servicio un impulso.

Tanto en una como en el otro, la Revolución es radical y totalitaria. Como ideología, este totalitarismo radical consiste en llevar a las últimas consecuencias todos los principios constitutivos de su doctrina; como impulso, tiende invariablemente hacia la aplicación a los hechos, costumbres e instituciones de los principios revolucionarios en los cuales, a su vez, los respectivos elementos ideológicos están cabalmente aplicados a la realidad concreta.

El término final del impulso revolucionario puede definirse con estas palabras: alcanzarlo todo, ya y para siempre.

El hecho de que uno de los elementos esenciales de la Revolución sea un impulso no quiere decir que ella deba ser entendida como algo impulsivo en el sentido vulgar del término, es decir, como algo irreflexivo, movido por ansiedades y destemplanzas. Por el contrario, el revolucionario ejemplar sabe bien que encontrará con frecuencia ante sí obstáculos que no podrá apartar con el mero uso de la fuerza, y sabe también que muchas veces tendrá que contemporizar, ser flexible, retroceder o incluso hacer concesiones, so pena de sufrir humillantes y muy nocivas derrotas. Esto no obstante, todas esas marchas atrás, las hará para evitar males mayores. Tan pronto como las circunstancias se lo permitan, el revolucionario reanudará pertinazmente su marcha hacia adelante con la mayor celeridad posible, aunque también con toda la lentitud necesaria. [22]

La totalidad y radicalidad de la Revolución se deja también ver en el hecho de que ésta tiende a aplicar sus principios en todos los dominios del ser y del obrar de los hombres y sociedades. Esto resulta evidente siempre que se analizan las transformaciones sufridas por el mundo en los últimos cien años.

Libertad, Igualdad, Fraternidad. A esta trilogía la veremos ir transformando gradualmente a los individuos, familias y naciones. Casi no encontraremos un campo en el cual no se hallen de una u otra forma, aquí o allí, las huellas de los pasos victoriosos de uno u otro de los principios de la famosa trilogía; y, tomadas en consideración las reglas de prudencia arriba enunciadas, esta andadura revolucionaria ha tenido como resultado, de modo general, un avance a bien decir casi inalterable.

Así pues, considérense las transformaciones que ha ido sufriendo la familia en estos últimos cien años. La autoridad de los padres sufre un continuo ocaso: igualdad; el vínculo que une a los esposos va adelgazándose cada vez más: libertad. Analícese el ambiente de las aulas, tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria o universitaria. Las fórmulas de respeto debidas por los alumnos al profesor son cada vez más reducidas: igualdad. Los propios profesores tienden a colocarse lo más posible al nivel de los alumnos: igualdad, fraternidad.

Análogas observaciones se podrían hacer en los más diversos campos: en las relaciones entre gobernantes y gobernados, entre patrones y obreros, o entre miembros de la Jerarquía eclesiástica y fieles; y sería de nunca acabar si intentásemos presentar aquí una enumeración al menos remotamente completa de todas las transformaciones que se han operado en el mundo en virtud de la trilogía revolucionaria.

  1. b) Un elemento más de la Revolución: su carácter multitudinario

Es la multitud; sí, la multitud incontable de los que —ora llevados por la convicción, ora por mimetismo, ora por el miedo a sufrir los implacables eslóganes de crítica con que los acribillaría el zumbido de los revolucionarios— promueven, o simplemente toleran, la ofensiva impune y avasalladora de la propaganda revolucionaria oral y escrita.

Si la revolución fuese simplemente una ideología con el impulso a su servicio, carecería de importancia histórica. Es el carácter multitudinario de la Revolución el factor más importante de su éxito.

  1. La opinión de los católicos ante la Revolución Francesa: disensiones

Todo esto explica que, para la gran mayoría de las personas, la Revolución Francesa haya aparecido casi desde su origen sobre todo como una multitud psico-intoxicada por la trilogía revolucionaria y embriagada por el entusiasmo impulsivo desencadenado por dicha trilogía; una multitud que, ebria bajo este influjo quería llegar cuanto antes a las últimas consecuencias de la trilogía —léase a las consecuencias más violentas, más despóticas, más sangrientas— y que por eso quería y llevaba a cabo el derrocamiento de todo aquello que significara Fe, autoridad, jerarquía y categoría política, social o económica.

Así pues, la Revolución Francesa, en las últimas muecas de su fase más cruenta, después de haber destrozado las imágenes y los altares, cerrado las Iglesias, perseguido a los ministros de Dios, destronado y ejecutado al Rey y a la Reina, declarado abolida la Nobleza, aplicado la pena capital a incontables miembros de esta clase y alcanzado su meta de implantar un mundo nuevo “en todo, ya y para siempre”, estaba a punto de realizar lo que muy característicamente escribiera Diderot, uno de sus más destacados precursores: “Sus manos, tejiendo las entrañas del sacerdote, harían con ellas una cuerda para el último de los reyes”. [23]

  1. a) Diversos modos de considerar la Revolución Francesa por parte de los católicos

Es comprensible que, delante de la pluralidad de facetas que presenta el fenómeno revolucionario —el caos revolucionario—, para muchos saltase más a la vista el primer aspecto de la Revolución Francesa —su aspecto global— que el aspecto exclusivamente “benigno” y “equitativo” de su trilogía, o que el aspecto únicamente subversivo, sanguinario y fanático que también se podía entrever en las ambigüedades de dicha trilogía.

No es, pues, de extrañar que, delante de este cuadro, un gran número de católicos se preguntara qué debían pensar en cuanto tales respecto a la Revolución Francesa.

Unos, distinguiendo entre la doctrina revolucionaria —expresada en la ambigua trilogía— y los hechos a que dio origen, tendían a aceptar como verdadera tan sólo la interpretación benévola que a esta trilogía se podía dar, y dicha actitud los convertía en simpatizantes de la Revolución Francesa, aunque fueran críticos categóricos —y algo indolentes— de los crímenes cometidos por ella.

Otros la veían, sobre todo, como causa infame de las crueldades e injusticias que acabamos de enumerar, daban a la trilogía revolucionaria la interpretación altamente desfavorable a que también se presta, y denunciaban a dicha revolución como el fruto criminal de una conjuración satánica, urdida y puesta en marcha para moldear a los individuos, a las naciones y a la propia Civilización Cristiana, que hasta hace poco los regía, según el espíritu y la máxima del primer revolucionario, que osó bramar en las inmensidades celestes su “¡non serviam!” [24]

 

Según quienes así analizaban la Revolución Francesa, la única actitud posible del católico ante esa rebelión era responder proclamando el grito de fidelidad de los Ángeles de luz, seguidores de San Miguel: “¿Quis ut Deus?”; y, de modo análogo a como ellos hicieron en el Cielo, hacer en la Tierra un proelium magnum, disolviendo los antros tenebrosos en que la revolución se urdía, castigando con las más severas penas a sus responsables, destrozando sus falanges de conspiradores, eliminando sus “conquistas” pseudo beneméritas, volviendo a levantar los altares, reabriendo los templos, colocando de nuevo las imágenes, restableciendo el culto, restaurando el Trono, la Nobleza y todas las formas de jerarquía y autoridad; reanudando, en fin, el hilo de los acontecimientos históricos que la ignominia revolucionaria había interrumpido y desviado torpemente de su curso.

  1. b) La Revolución Francesa vista por Pío VI

Considérese el análisis de una grandeza sobrenatural y profética que hizo Pío VI de la Revolución Francesa en la alocución pronunciada a propósito de la decapitación de Luis XVI:

“Por una conspiración de hombres impíos, Luis XVI, rey cristianísimo, fue condenado a la pena capital, y la sentencia fue ejecutada.

“Brevemente os recordaremos qué sentencia fue aquella, cuál fue el motivo de su condenación: dicha sentencia fue dictada por la Convención Nacional sin ninguna autoridad, sin ningún derecho; ésta, en efecto, una vez abolida la forma de gobierno monárquica, que es la mejor, había colocado todo el poder público en las manos del pueblo. (…)

“La parte más feroz de este pueblo, no contenta con rechazar la autoridad de su rey, como quisiera además arrancarle la vida, ordenó que fuera juzgado por sus propios acusadores y por quienes habían manifestado abiertamente una disposición hostil hacia él. (…)

“Celebrando la desaparición del Trono y el derrumbamiento del Altar como un triunfo suyo [de Voltaire], ensalzan el renombre y la gloria de los escritores impíos como si de generales de un ejército victorioso se tratara; y ocurrió entonces que, después de haber arrastrado para su partido a una gran multitud del pueblo con estos ardides, para seducirla más y más en todas las provincias de Francia con sus promesas, o más bien para engañarla, encontraron aquel pomposo nombre de libertad y convocaron a todos para tomarlo por sublime emblema y bandera. Esta es, sin duda, aquella libertad filosófica que tiene por finalidad corromper los espíritus, depravar las costumbres, y subvertir las leyes y el orden de todas las cosas. (…)

“Tras esta ininterrumpida serie de impiedades que tuvo inicio en Francia, ¿para quién no estará completamente claro que debe imputarse al odio a la religión el papel principal en esas maquinaciones, por las cuales es ahora toda Europa atormentada y conmovida? Y, por consiguiente, ¿quién podrá negar que fueron la causa de la muerte del mismo Luis XVI? (…)

“¡Ah Francia!; ¡ah Francia!; llamada por nuestros predecesores espejo de toda la Cristiandad y sustentáculo inconmovible de la Fe, porque en el fervor para con la Fe cristiana y en la devoción a la Sede Apostólica no vas detrás de ninguna otra nación, sino que las precedes a todas. ¡Cuán contraria nos eres hoy! ¡Cuán hostil es tu espíritu hacia la verdadera religión! (…)

“¡Ah, una vez más, Francia! Tú pedías para ti un rey católico, puesto que las leyes fundamentales del reino impedían que no lo fuera; y he aquí que ahora que lo tenías, precisamente porque era católico lo has matado!” [25]

Aquí el fenómeno revolucionario es visto en su conjunto: la ideología, el impulso, las multitudes innumerables que llenaban calles y plazas, los tramadores impíos y ocultos, así como las metas radicales y últimas que atrajeron a los revolucionarios desde el comienzo hasta el fin, y que, en este terrible fin dejaban ver, por detrás de las fórmulas iniciales, a veces zalameras, las intenciones últimas según las cuales caminaba cada vez menos veladamente la Revolución en su totalidad.

  1. c) Connivencia de los “moderados” con la radicalidad de la Revolución

Esta manera de ver la Revolución no impide que quepa dentro el fenómeno revolucionario una distinción entre éste o aquél de sus matices. Así pues, no es posible identificar a los feuillants del comienzo de la Revolución —monárquicos liberales que, en comparación con los entusiastas incondicionales del Antiguo Régimen, hacían en cierta forma el papel de revolucionarios— con los girondinos. En efecto, estos últimos eran, en la mayor parte de los casos, propugnadores de una república contraria al Clero y a la Nobleza, pero partidaria de la conservación de un régimen socio-económico liberal que salvase del ciclón la libre iniciativa, la propiedad privada, etc. La posición girondina lo tenía todo para parecer radicalmente revolucionaria no sólo a los contra-revolucionarios definidos (emigrados, chouans y otros guerrilleros a favor de la Corona) sino también a los feuillants; sin embargo despertaba, por otro lado, la cólera de los ultra-intransigentes de la Montaña, los cuales no sólo defendían la abolición de la monarquía y la persecución radical y cruenta del Clero y de la Nobleza, sino que muchas veces miraban también con ojos amenazadores aquellas fortunas que sobresalían en la clase burguesa.

Analizando de uno a otro extremo esta sucesión de matices —desde los feuillants, hasta los miembros del Comité de Salvación Pública y sus hordas de admiradores— se ve que cada uno de los matices o etapas de la andadura revolucionaria parece marcadamente izquierdista con relación al matiz o etapa precedente y ultraconservadora con relación al matiz o etapa siguiente. Así ocurrió hasta que la Revolución llegó a su último aliento, exhalado en 1795, cuando ya estaba moribunda: la revolución comunista de Babeuf, a cuya izquierda no se puede concebir sino el caos y el vacío, y a cuya derecha el babeufista imaginaba ver todo aquello que le había precedido.

El modo de considerar la Revolución distinguiendo en ella diversos matices presupone, implícita o explícitamente, que esta distinción solo sea válida cuando se juzga el fenómeno revolucionario tomando en consideración que hasta en la mente de sus más favorables analistas, al mismo tiempo que había reales designios de moderación, había, contradictoriamente, indulgencias inexplicables y a veces hasta claras simpatías para con los crímenes y los criminales de la Revolución.

Esta presencia simultánea a lo largo de las diversas etapas de la Revolución de tendencias a la moderación y condescendencias revolucionarias en la mentalidad de los “moderados” llevó a Clemenceau —uno de los más fogosos apologistas del fenómeno revolucionario— a rechazar las acusaciones de contradictoria que a ella se le hacían afirmando sumariamente que “la Révolution est un bloc” [26], en el cual las fisuras y contradicciones no pasan de ser meras apariencias; es decir, la Revolución —fruto de una miscelánea de propensiones, doctrinas y programas— no puede ser ni alabada ni censurada si se la identifica tan sólo con uno de sus matices o etapas, en vez de considerarla bajo este aspecto de miscelánea que salta a la vista.

La expresión de Clemenceau podrá parecer atrayente a muchos espíritus, pero describe aún de forma insuficiente la realidad histórica. En efecto, dentro de esta aparente mezcla de espíritus inconexos se hace notar un principio ordenativo de capital importancia: desde los primeros momentos hasta casi Babeuf, cada etapa de la Revolución pretende al mismo tiempo destruir y conservar algo del viejo edificio socio-político-económico anterior a la reunión de los Estados Generales. Se puede y se debe admitirlo, pero con la reserva de que el fermento destructor actúa en cada etapa con mayor eficacia, seguridad en sí mismo e ímpetu de victoria que la tendencia conservadora.

En realidad, esta última se muestra casi siempre intimidada, insegura y minimalista en lo que desea conservar, y concesiva de buen grado en lo que está de acuerdo en inmolar. En otras palabras, un mismo fermento trabaja de comienzo a fin cada una de esas etapas —de esos matices— en el sentido de convertirla en un hito pasajero hacia la capitulación global. En consecuencia la Revolución ya al nacer se encontraba entera, como el árbol está entero en su semilla. Fue precisamente este fermento lo que vio con lucidez el inolvidable Pontífice Pío VI, él mismo prisionero y después mártir de la saña revolucionaria, en 1799.

Doscientos años después de la Revolución Francesa, las consultas realizadas por la televisión para averiguar qué piensan los franceses contemporáneos de la culpabilidad del Rey y de la Reina [27] llevan a admitir que muchos de nuestros coetáneos —incluso los no franceses— aun ven a la Revolución como “un bloc”, a la Clemenceau.

La ejecución de los regios esposos en 1793, considerada en sí misma, presumiblemente sería desaprobada por muchos de quienes aún hoy manifiestan su apoyo a ella. Sin embargo, dentro del exuberante conjunto de los aspectos y contra-aspectos del huracán revolucionario, esas mismas personas apoyan los mencionados regicidios por considerarlos el único medio de salvar la Revolución, sus “conquistas”, sus “actos de justicia”, las esperanzas alocadas que despertaba; todo ese “bloque” confuso y efervescente, en fin, de ideologías, aspiraciones, resentimientos y ambiciones que eran, en cierto sentido, el alma de la Revolución. Dichas personas prolongan hasta nuestros días esa especie de “familia de almas” que ve como un acto de justicia la ejecución del débil y bondadoso rey Luis XVI, y de María Antonieta.

Cierto es que buena parte de los partidarios contemporáneos del regicidio, sorprendentemente numerosos, no encajaría adecuadamente en ninguno de los matices de la Revolución Francesa, pues representan un etapa aun más avanzada del proceso revolucionario, diversa de las anteriores, pero no por eso desvinculada de los matices que se manifestaron doscientos años antes. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, los ecologistas intransigentes, a los cuales les parece injusto que se mate un pájaro o un pez, pero no les causa indignación —al contrario, lo aprueban taxativamente— que hayan sido condenados a muerte Luis XVI y su encantadora esposa, María Antonieta.

Sobre esta última —austríaca de nacimiento, pero tan impregnada del espíritu y cultura francesa que incontables franceses y no franceses han admirado en ella, hasta los días de hoy, una personificación en grado insuperable de las cualidades que caracterizan a Francia— escribió con penetración el conocido historiador inglés Edmund Burke:

“Hace ya dieciséis o diecisiete años que vi en Versalles a la Reina de Francia, entonces Delfina; seguramente nunca posó en este orbe —el cual casi no parecía tocar— una visión más deleitable. La vi poco encima del horizonte, adornando y alegrando la elevada esfera dentro de la cual comenzaba a moverse, centelleante como el lucero del alba, llena de vida, esplendor y alegría.

“¡Oh, qué revolución! ¡Y qué corazón debería tener para contemplar sin emoción semejante elevación y caída! Mal podía soñar —cuando ella añadía motivos de veneración a mi entusiasmado, distante y respetuoso amor— que se vería obligada a mostrar el agudo antídoto contra la calamidad que llevaba escondida en su seno; mal podía imaginarme que habría de vivir para ver caer semejantes desgracias sobre ella en una nación de hombres galantes, en una nación de hombres de honor y de caballeros. Yo pensaba que cien espadas habrían de saltar de sus vainas para vengar aunque fuera una mirada que amenazara insultarle.

“Pero la época de la caballería ha pasado ya. Le ha sucedido la de los sofistas, economistas y calculistas; y la gloria de Europa se ha extinguido para siempre. Nunca, nunca más, veremos aquella generosa lealtad al rango y al sexo débil, aquella ufana sumisión, aquella obediencia dignificada, aquella subordinación del corazón, que mantenía vivo, incluso dentro de la propia servidumbre, el espíritu de una exaltada libertad. ¡La inapreciable gracia de la vida, la pronta defensa de las naciones, el cultivo de sentimientos varoniles y de empresas heroicas han desaparecido! Han desaparecido aquella sensibilidad de los principios, aquella castidad del honor que sentía una deshonra como si fuera una herida, que inspiraba coraje al mismo tiempo que mitigaba la ferocidad, que ennoblecía todo lo que tocaba, y bajo la cual el propio vicio, al perder todo su aspecto grosero, perdía la mitad de su maldad.’’ [28]

Señalar y describir los nexos que, por encima de los siglos, vinculan a la Gironda, a la Montaña, o incluso uiral babeufismo, con ciertas modalidades de ecología constituiría una tarea demasiado amplia y sutil como para caber en la presente obra. Mencionemos, únicamente de paso, que más de uno de nuestros contemporáneos ha señalado en esa posición extremista del ecologismo y de otras corrientes afines una metamorfosis del comunismo aparentemente “eutanasiado” en la difunta URSS y países satélites.

Lea en el próximo boletín la continuación de este fascinante tema a partir de:

  1. León XIII interviene

 

NOTAS: [21] Sobre el sentido de la palabra Revolución, véase Capítulo V, 3 b (nota).

(Para facilitarle al lector el aprovechamiento del texto,  transcribimos a continuación la nota): El término “Revolución” es usado en este libro con sentido igual al que se le atribuye en el ensayo del mismo autor, Revolución y Contra-Revolución –ver texto completo en el blog: Una obra clave: Revolución y Contra-Revolución

http://rcr-una-obra-clave.blogspot.com/

Designa un proceso iniciado en el siglo XV que tiende a destruir toda la Civilización Cristiana e implantar un estado de cosas diametralmente opuesto. Constituyen etapas del mismo la Pseudo-Reforma, la Revolución Francesa, el Comunismo en sus múltiples variantes y en su sutil metamorfosis de los días presentes.

[22] Una descripción sintética y expresiva de esa flexibilidad táctica de la Revolución puede encontrarse en las siguientes palabras de Mao Tse-Tung: “Si el enemigo ataca, retrocedo. Si el enemigo retrocede, lo persigo. Si el enemigo para, lo atormento. Si el enemigo se reagrupa, me disperso” (apud Pierre Darcourt, Mao le maquisard, in “Miroir de l’Histoire”, nº 267, marzo de 1972, p. 98).

[23] Les Eleuthéromanes, apud Hippolyte Taine, Les Origines de la France contemporaine, Robert Laffont, 1986, p. 165.

[24] Sobre el carácter satánico de la Revolución Francesa afirma el Cardenal Billot: “El carácter esencialmente antirreligioso, la impiedad del principio del liberalismo quedará patente a los ojos de cualquiera que reflexione sobre el hecho de que dicho liberalismo fue propiamente el principio de la Gran Revolución, de la cual se dice con razón que presenta tan expresamente, tan visiblemente un carácter satánico que la distingue desde ya de todo aquello que se vio en tiempos pasados.

“‘La Revolución Francesa en nada se asemeja a aquello que se vio en los tiempos pasados. Ella es satánica en su esencia (De Maistre, Du Pape, Discours peliminaire).’

‘“Hay en la Revolución Francesa un carácter satánico que la distingue de todo lo que se ha visto, y tal vez de todo lo que se verá (ídem, Considérations sur la France, c. 5)’” Card. Luis Billot, Les principes de 89 et leurs conséquences, Téqui, París, p. 30).

[25] Pii VI Pont. Max. Acta, Typis S. Congreg. de Propaganda Fide, Romae, 1871, vol. II, pp. 17, 25-26, 29-30, 33.

[26] La Revolución es un bloque. Apud François Furet, Mona Ozouf, Dictionnaire critique de la Révolution Francaise, Flammarion, París, 1988, p. 980.

[27] El día 12 de diciembre de 1988 la televisión francesa reconstituyó el proceso de Luis XVI, dando a los telespectadores la oportunidad de pronunciar su sentencia. Más de 100.000 personas se manifestaron: un 55,5% votaron a favor de la absolución, un 17,5% a favor del exilio y un 27% a favor de la condena de muerte.

Poco tiempo después, el 3 de enero del año siguiente, otro programa de televisión repitió el proceso de María Antonieta en presencia de los más competentes historiadores y especialistas. Esta vez no se pidió a los telespectadores que se pronunciaran a favor o en contra de la condenación a muerte, sino simplemente a favor o en contra de la culpabilidad de la Reina. Un 75% de los espectadores la consideraron inocente y el 25% restante, culpable.

[28] Reflections on the Revolution in France in Two Classics of the French Revolution, Anchor Books — Doubleday, New York, 1989, p. 89.

 

 

 

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En el Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima

“Por el renacer del Espíritu de Gesta…”

XIII JORNADA DE CULTURA HISPANOAMERICANA POR LA CIVILIZACIÓN CRISTIANA Y LA FAMILIA 

Salta – 13 y 14 de octubre de 2017 

Museo de la Ciudad “Casa de Hernández.” Peatonal La Florida esq Alvarado.

BOSQUEJO DE DISERTACIONES

Panel 1: “PEREGRINANDO EN FATIMA EN EL CENTENARIO DE LAS APARICIONES.”

Panel 2: “LA GESTA CORDILLERANA DE SAN MARTIN – EN EL DUOCENTECIMO  ANIVERSARIO DE SU CONCRECION – EL ROL HEROICO DEL CORONEL NICOLAS DAVILA (LA RIOJA) – EL APORTE SALTEÑO.”

PONENCIAS: 

Prof. Elena B. Brizuela y Doria (La Rioja) “REVOLUCION Y CONTRA – REVOLUCION Y EL REINO DE MARIA QUE VENDRA.”

“EL ORIGEN DE AMPASCACHI – EN HOMENAJE A ERCILIA NAVAMUEL.”

Franco N. Flores de la Fuente (La Rioja) Vicepresidente de la Cofradía de La Merced “FRAY ANTONIO TORINO, EL PROTOMARTIR MERCEDARIO ARGENTINO.” 

Prof. Margarita Isabel González (Salta) “EL GAUCHO.”

Dra. Claudia Martínez (Salta) “SANANDO LA INFANCIA, RENACIENDO A LA VIDA Y LA ESPERANZA.” 

Av. Civ. Ezequiel Mesquita (Encarnación – Paraguay) “ENCANTO Y GRACIA DE LAS CAPILLAS DEL PARAGUAY.”

Prof. Luis Mesquita Errea (La Rioja) “UNA SOCIEDAD NO PUEDE LLAMARSE PERFECTA SIN ARISTOCRACIA, ENSEÑA UN CARDENAL ESPAÑOL.” 

Dr. Félix Montilla Zavalía (San Miguel de Tucumán) “EL LEGADO JESUITA EN TUCUMAN. INDUSTRIA AZUCARERA, VIAS DE COMUNICACION, EL QUESO DEL VALLE DE TAFI Y LA RELIGIOSIDAD.”

D.U.G.H. Inv. Rodolfo Leandro Plaza Navamuel (Salta) “PRESENTACION DEL BOLETIN DEL INSTITUTO GÜEMESIANO.” 

Lic. Zulma Prieto (Salta) “TRAS LAS HUELLAS DEL JAPON CATOLICO.”

Prof. Inv. Julio C. Olivera Gallardo (La Rioja) “LA DEVOCION A SAN NICOLAS  DE BARI COMO FACTOR PREPONDERANTE DE LA CREACION DE LA DIOCESIS.”

– Consagrada al Señor y a la Virgen del Milagro – 

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NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED


Entre las florecientes religiosísimas familias, que bajo el timbre y nombre de la serenísima Reina de los Ángeles María Santísima, Madre de Dios, militan con soberano acuerdo la santidad del papa Paulo V en la bula: Inter omnes vitæ regularis ordines, llamó á la Reina de los Ángeles María Santísima primera y verdadera instituidora y fundadora del real orden que en la Iglesia católica milita, con la invocación y timbre de Nuestra Señora de la Merced, Redención de cautivos: para que así como las ilustres religiones de san Francisco, santo Domingo y otras, reconocen á sus santísimos patriarcas por inmediatos y primeros instituidores y verdaderos fundadores; la ínclita, real y militar orden de María Santísima de la Merced, á la misma Reina de los Ángeles, no por disposición humana, sí por especial gracia, con que la Reina de los Ángeles quiso tener tales hijos, reconociéndose por su verdadera Madre y fundadora.
Habiendo ella manifestado ser esta su voluntad, cuando de ella, como de primera causa, apareciéndose á los bienaventurados Pedro Nolasco, Raimundo de Peñafort, y al clarísimo rey don Jaime I de Aragón, les hizo constar que de Ella, como de principio, emanaba la ínclita, real y militar religión de Nuestra Señora de la Merced, Redención de cautivos; como de la relación de la siguiente revelación de muchos sumos pontífices con muchos dones y gracias aprobada, y de la santa Iglesia con solemne culto ilustrada, constará.
Hallábase la mayor y más feliz parte de España del cruel y tirano dominio mahometano oprimida: tenían los bárbaros (enemigos del santísimo nombre de Jesucristo) á innumerables cristianos en crueles mazmorras encerrados, afligiéndoles y atormentándoles para hacerles negar la verdad de nuestra santa le católica: y como eran muchos los que desmayaban y faltaban á la constancia de la fé, lloraba la perdición de sus hijos nuestra madre la Iglesia Católica; mas no faltaron en ella santísimos varones, que, lastimados de la perdición de tantas almas, con mortificaciones y penitencias ofrecían con vivas lágrimas sus oraciones y súplicas á Dios, para que piadoso aplicase el remedio á tanto mal. Y así como los lastimosos clamores de los hijos de Israel fueron de Dios oídos, para el remedio de las aflicciones y penas que padecían en la esclavitud de Egipto; así la deprecación de aquellos piísimos varones fué oída, no solamente de Dios, sino también de su Madre María santísima, que no pudiendo contener sus piadosísimas entrañas á tan lastimosas súplicas, se inclinó á aplicar el remedio, como lo verificó el suceso. Estaba la piadosísima Reina de los Ángeles María Santísima en el trono de su majestad (donde, y en compañía de su preciosísimo Hijo Cristo Señor nuestro, goza eternas glorias), mirando las penas, miserias y calamidades que en la bárbara esclavitud padecían los pobres cautivos cristianos: y conmovida la clementísima Reina de los Ángeles de tantas miserias y calamidades, piadosa, así para consolar las lágrimas de la católica Iglesia, como para obviar no se perdiesen tantas almas, que á vista del cruel, duro y tirano rigor sarracénico desfallecían y faltaban á la constancia de la fé; aplicó para remedio de tanto mal la obra de caridad más perfecta, como es la redención. Y para ejecutar este su tan fino amor, y dar principio á tan perfecta obra que había de destruir la tirana servitud, eligió á tres esclarecidos ejecutores, siendo el norte con que se habían de gobernar la misericordia de quien les mandaba y gobernaba, que era la misma Reina de los Ángeles, bajando visiblemente del cielo á declararlos su voluntad que era de fundar una religión con el título de su piísima misericordia, disponiéndolo maravillosamente del siguiente modo.

Florecía en aquella ocasión en la nobilísima ciudad de Barcelona, cabeza del principado de Cataluña, en santidad y virtud san Pedro Nolasco, de nación francés, nacido en el lugar dicho de las Puellas, cercano á la ciudad de Carcasona, hijo de padres ilustres, de la nobilísima casa de los condes de Blés. Estaba entonces en aquella tierra muy extendida la herejía albigense: y hallándose el santo joven muy adornado de todas virtudes, y aborreciendo todo género de herejía, se resolvió para apartarse de ella á dejar su casa, padres y parientes: y para ejecutar su santo intento vendió su rico patrimonio, y recogido lo que había sacado de él, con todas sus riquezas se puso en camino, que le tomó para el principado de Cataluña: y entrando en él, fué su primer cuidado ir á visitar aquel religiosísimo y angelical santuario de la Reina dé los Ángeles, la Virgen Santísima de Monserrat, donde, empleando días y noches en fervorosa oración, satisfizo al voto que tenía hecho. Cumplido esto, se fué á la ciudad de Barcelona, donde por lo esclarecido de sus virtudes, acompañadas de la nobleza de su sangre, fué magnificentísimamente del ínclito y clarísimo rey don Jaime, de Aragón hospedado. Era entonces el rey don Jaime (digno de eterna memoria entre los esclarecidos reyes de Aragón) obedecido, jurado y aclamado en la nobilísima ciudad de Barcelona, en la cual era grande la estimación que se hacía de la persona de san Pedro Nolasco, viendo las obras tan heroicas de caridad en que se ejercitaba, á quien gustosamente oía el rey, siempre que san Pedro Nolasco le hablaba de la redención de cautivos; y tanto se encendía el magnánimo rey en el amor de los cautivos, que lleno de piedad, todo era discurrir, cómo había de destruir y aniquilar á los sarracenos, para librar de sus manos á los pobres cristianos cautivos. Concordes los dos para este tan realzado fin, resolvieron aplicarse cada uno de por sí á la consecución de él, valiéndose cada uno de sus medios; y así, cuando el esclarecido rey con sus fuerzas belicosas opugnaba los lugares y castillos de los moros, estaba san Pedro Nolasco en fervorosa oración, contemplando, y llorando los trabajos y calamidades que en la mísera esclavitud los miserables cautivos padecían, y como verdadero imitador de nuestro Redentor Jesucristo, sentía sus penas, no como ajenas, sí como propias, como lo verificó bien su ardiente caridad; pues habiendo consumido todo cuanto tenía por la redención de muchos, no una vez sola se entregó en rehenes, para dar libertad á muchos más.
Alentaba y fomentaba los ánimos de estos dos héroes, del ínclito rey y de san Pedro Nolasco, viéndoles ejercitados en tan excelente piedad, san Raimundo de Peñafort, que, graduado en ambos derechos, estaba entonces resplandeciendo el ardentísimo celo de su caridad y virtud, en consolar á los enfermos de los hospitales, en enseñar á los ignorantes, y en convertir herejes, judíos y sarracenos; por cuyas heroicas obras, y su grande doctrina, mereció verse colocado en el puesto de canónigo en la ilustre y santa iglesia catedral de Barcelona; y asimismo el prudente rey le eligió por su grande santidad y sabiduría para su confesor. Viéndose san Raimundo constituido confesor del ínclito rey (á quien también san Pedro Nolasco fiaba la dirección de su alma, habiéndole hecho participante, en el secreto de la confesión, de sus fervorosos y píos deseos), tomó por su cuenta alentar los píos ánimos de los dos para la consecución de tan realzado fin, como era la libertad de los pobres cautivos cristianos; y así tanto en el secreto de la confesión con sus exhortaciones, como en lo público de sus sermones, con pías y santas palabras les alentaba y animaba á la redención de los pobres cautivos; y tanto con sus vivas razones enfervorizó los ánimos del esclarecido rey, y de san Pedro Nolasco á esta piedad, que no solo san Pedro Nolasco, sino también el mismo rey, se empleaban en fervorosa oración, suplicando á Dios y á la Reina de los Ángeles María santísima, y demás santos, en particular á los patrones de la ilustre ciudad de Barcelona, les inspirasen y favoreciesen con medios para poder copiosamente cumplir con esta obra de caridad. Y oyendo el Padre celestial, y Padre de misericordias, Dios nuestro Señor, tan pías súplicas, clementísimo remuneró tan fervorosos deseos, con el favor tan grande que fué darlos la ilustre religión de la Merced, ejecutándose su fundación con este maravilloso modo.

Patrona y Generala del Ejército Argentino
En las calendas de agosto, primero de dicho mes, dedicado á san Pedro Ad-vincula, en el año 1218, gobernando la Iglesia de Dios la santidad de Honorio III, para librar de la fiera esclavitud sarracena á los pobres cristianos cautivos, fué enviada de Dios desde el empíreo la Reina de los Ángeles María Santísima á la ilustre ciudad de Barcelona, y acompañada de muchos celestiales espíritus, y grande concurso de santos y santas, y entre ellos el apóstol san Pedro y Santiago, patrón de España, san Cucufate, san Severo, san Paciano, santa Madrona y santa Eulalia, patrones de Barcelona, visible y corporalmente en el punto de la media noche bajó, se apareció y manifestó á san Pedro Nolasco, empleado en fervorosa oración y contemplación: y lleno el santo y humilde siervo de Dios de gozo y alegría, por el favor de tan admirable y gloriosa presencia, mereció oír de la misma boca de la Reina de los Ángeles estas palabras: Yo, hijo, soy la Madre del Hijo de Dios, que por la salud y libertad del género humano derramó su sangre, y padeció cruel muerte: vengo, pues, á buscar hombres, para que á ejemplo de mi Hijo, pongan sus almas por la salud y libertad de otras almas que no la cumplir el divino precepto; tienen: y siendo esta la caridad más acepta á mi Hijo, será para mi muy agradable, si en honor mío se funda una religión, cuyos hijos con fé viva, y verdadera y perfecta caridad, pues no la puede haber mayor, rediman á los cautivos cristianos del poder y tiranía de los turcos, y ofreciéndose ocasión, en que de otro modo no se puedan librar, se queden en rehenes por la libertad de los cautivos. Declaróte, hijo, esta mi voluntad; porque te advierto, que cuando tú con vivas lágrimas solicitabas por medio de la oración el remedio de los cautivos, recogías limosnas y los redimías, presenté yo tus súplicas á mi Hijo, el cual se dignó, para consuelo tuyo, y para instituir esta religión, con especial título mío, bajase del cielo: y á ti, Pedro, te elegí; porque tú has de ser la piedra fundamental sobre la cual se ha de edificar esta mi religión. Concluido este razonamiento fervoroso y humilde, respondió san Pedro Nolasco á la Reina de los Ángeles, diciendo: Con viva fé creo, Señora, que vos sois la Madre de Dios vivo que habéis bajado á este mundo para remedio de los que miserablemente padecen la bárbara esclavitud. Pero decidme, Señora, ¿quién soy yo para que vaya á los bárbaros enemigos de vuestro santísimo Hijo, y saque de sus crueles mazmorras á los cristianos cautivos? No temas, Pedro (le dijo la Reina de los Ángeles); que yo te asistiré en todo: y para que lo creas, y en señal de que te elijo, verás con brevedad cumplido cuanto te he dicho, y se gloriarán los hijos é hijas de esta mi religión en vestir hábitos blancos, del modo que á mí me ves vestida. Dicho esto, desapareció la Reina de los Ángeles subiéndose al trono de su gloria.
Tan soberanamente favorecido san Pedro Nolasco, con lo que con sus propios ojos vio y oyó con sus oídos, perseveró hasta el amanecer en fervorosa oración, meditando y contemplando tan celestial favor. Amanecido el día, con presuroso cuidado fué en busca de su confesor san Raimundo de Peñafort, para darle cuenta de la admirable visión. Hallado y postrado á sus pies, apenas empezó á manifestar la celestial visión, y el precepto divino de fundar el nuevo orden; suspenso y lleno de admiración san Raimundo, le interrumpió sus palabras, diciéndole, que también él había tenido la misma visión aquella noche, habiendo sido favorecido de la Reina de los ángeles, y oído de su boca el precepto en que le mandaba que, para la construcción y consecución de tan grande obra, pusiese todo su cuidado, y que con todas veras aplicase todo su estudio, para que con la eficacia de sus sermones alentase los corazones de los católicos á una obra de tan grande caridad; y así, que gozoso y agradecido á tan celestial favor había con toda presteza venido á la iglesia mayor para dar á Dios, y á la inmaculada Reina de los Ángeles las gracias de tan soberano beneficio. ¿Quién podrá declarar la alegría de los dos puros corazones de aquellos dos santos varones, hallándose igualmente favorecidos de la Reina de los Ángeles? Todo sería conferir entre sí el modo de cuando para quitar toda dificultad á su cumplimiento, y tenor la obra todo el lleno de la admiración; el ínclito rey don Jaime, habiendo participado el mismo favor aquella noche, para que no fuese notado por negligente ejecutor de la Reina de los Ángeles, el que había sido compañero en la visión, acudió puntual á la iglesia catedral, para dar á Dios y á la Reina de los Ángeles las gracias del beneficio recibido: y viendo en ella á aquellos dos píos varones confiriendo entre sí, llamándoles para sí, y apartados de todo concurso en la misma iglesia, les manifestó la alegre visión que había tenido, con estas palabras: La purísima Reina de los Ángeles María Santísima muy bella y hermosa me apareció esta noche y me mandó que instituyese un orden que se ocupase en redimir cautivos, y que se llamase de Santa María de la Merced, ó de Misericordia: y como reconozco en tí, Pedro Nolasco, esta inclinación innata de redimir, te elijo para la ejecución de esta obra; y á tí, Raimundo, por la mucha virtud y doctrina que miro en ti, te nombro por idóneo coadjutor de ella. Concluidas por el rey sus palabras, respondieron los dos santos varones, que también ellos habían sido favorecidos aquella misma noche de la Reina de los Ángeles, refiriéndole al rey las palabras que habían oído de la purísima Virgen, y los mandatos que á los dos había dado. Conferida, pues, entre si tan admirable aparición, asegurados de la verdad de ella, unánimes y conformes, declararon ser esta la voluntad de la purísima Virgen; y para su cumplimiento deliberaron instituir en honor de la Reina de los ángeles el orden de Nuestra Señora de la Merced, Redención de cautivos.
Llegado, pues, el día 10 de agosto del mismo año del Señor de 1218, día señalado para la ejecución de tan grande obra; como ya se había divulgado el prodigioso milagro por todo el reino, era grande el concurso que concurrió á celebrarle: y así con magnífico aplauso fueron el rey y los dos santos varones acompañados de los conselleres de Barcelona, de toda la nobleza y pueblo, á la iglesia catedral, donde estaban ya convocados por el rey todos los prelados eclesiásticos, así los de afuera, como de dentro la ciudad, y todos los grandes del reino, y entre ellos el ilustrísimo señor don Berengario Palaciolo, obispo de la ilustre ciudad de Barcelona, vestido de pontifical, para celebrar el oficio divino, que comenzándole y dicho el evangelio, subió san Raimundo de Peñafort al púlpito, y con fervoroso espíritu, de la celestial visión inflamado, realzando los favores de la Reina de los ángeles María Santísima con relevante, pía y santa ponderación manifestó para mayor gloria de Dios, y de su santísima Madre, la celestial revelación de aquellos tres tan fidelísimos testigos aprobada, que oída del pueblo, fué tanto el gozo y alegría que infundió en los píos corazones, no pudiendo contenerse, oyendo con sus oídos lo que aquellos dichosos varones vieron con sus ojos, aclamando todos tan prodigioso milagro, con pías voces alababan las piadosísimas entrañas de María santísima.

 

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La nación, el Estado y el bien común de un pueblo –

Return to Order – Regreso al Orden

 

Ingólfr Arnarson, primer poblador de Islandia – Cuadro de Johann Peter Raadsig

La sociedad comienza por grupos informales de individuos, familias y asociaciones informales dedicadas principalmente a perseguir su propio bien individual. Cuando esta constelación de unidades sociales se amalgama en un todo de características firmes, nace una nación. La nación forma una unidad cultural, social, económica y política incapaz de ser incluida o federada en cualquier otra.

El fin de esta nueva unidad social ya no es la prosecución del bien individual de cada miembro sino el bien común de todos. Este bien común asegura la paz de la comunidad, permite la coexistencia virtuosa y favorece el bien espiritual de todos en la comunidad.

La Familia

El Estado es la organización política y el orden de la nación; su papel es salvaguardar el bien común y favorecer la vida virtuosa en común. El Estado, en consecuencia, presupone un pueblo, asociaciones intermedias, territorio y un poder político organizado. El gobierno es el sistema político e instituciones por los cuales se administra y regula el Estado.

El Senado Romano

El fin del Estado –el ordenamiento del bien común- es cualitativamente distinto de la suma de los bienes de los individuos. Es el motivo por el cual el Estado como forma de la vida política tiene “una supremacía de misión, poder, y así de dignidad intrínseca, que se expresa adecuadamente en la palabra majestad”. No hay sociedad natural más perfecta que el Estado, elemento necesario para el correcto funcionamiento de la sociedad.

Return to Order: el best-seller que está repercutiendo a fondo en la opinión conservadora norteamericana enarbolando el ideal de una sociedad plenamente católica

 

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PRESENTACION DE “PLINIO CORREA de OLIVEIRA – APOSTOL DE FATIMA – PROFETA DEL REINO DE MARIA”, de ROBERTO de MATTEI

Video de presentación de la obra “Plinio Corrêa de Oliveira – Apóstolo di Fátima – Profeta del Regno di Maria”, del Prof. Roberto de Mattei

https://www.youtube.com/watch?v=MXiNGg6kxjQ
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45 AÑOS DE LA MISTERIOSA LACRIMACION DE LA SAGRADA IMAGEN PEREGRINA INTERNACIONAL DE NUESTRA SEÑORA DE FATIMA

“El misterioso llanto nos muestra a la Virgen de Fátima llorando sobre el mundo contemporáneo como otrora Nuestro Señor lloró sobre Jerusalén. Lágrimas de dolor profundo, en la previsión del castigo que vendrá”

Catolicismo, nº 799

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FELICITACIONES AL GRAN PILAR DE  CULTURA  Y FE EN BRASIL, “CATOLICISMO”
 Casi todo el acervo de la revista mensual Catolicismo, desde el primer ejemplar de 1951 hasta el más reciente, se encuentra on-line!
Se trata de un Apostolado de primer orden para todo el gran público ávido, en el mundo entero, del pensamiento católico tradicional, del que fuera pionero durante su prolífica vida y es figura exponencial su gran inspirador y principal colaborador, el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira.
Lo recomendamos especialmente a quienes participan de las redes sociales de comunicación (facebook, Twitter, G+, Instagran etc.) sugiriéndoles a nuestros lectores difundir el link indicado más abajo.

http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.catolicismo.com.br%2Findex.html&sa=D&sntz=1&usg=AFQjCNFKJZKkRBhjcHM31SVswiAVKkhnew

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TRUMP EN VARSOVIA: SU DEFENSA DE LOS VALORES DE LA CIVILIZACION OCCIDENTAL Y CRISTIANA DESCONCIERTA A RUSIA

http://flagelorusso.blogspot.com.br/2017/07/trump-em-varsovia-virada-desconcerta.html

Durante su viaje a Varsovia, Trump habló de temas comunes a su administración y al conservador Gobierno polaco, con reivindicaciones de soberanía nacional y  libertad individual, así como de Dios, tradición y familia, exigiendo de Occidente “voluntad” para sobrevivir ante quien amenaza su existencia…

https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/efe/2017/07/06/defenderemos-a-civilizacao-crista-diz-polonia-apos-partida-de-trump.htm

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PREOCUPACION POR LA SANTA IGLESIA CATOLICA – ENTREVISTA DEL CARDENAL RAYMOND BURKE para la Revista “Catolicismo”

“Considero ⌊las apariciones de Fátima⌋ más oportunas que nunca, de gran importancia -sobre todo en la presente crisis en la Iglesia, en la que parece haber una confusión y se está estableciendo una división…”

Nº 799, Julio/2017

http://blogdafamiliacatolica.blogspot.com.br/

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TORRE AZTECA DE CRANEOS HUMANOS DESCUBIERTA EN MEJICO
5 de julio de 2017
Descubren en México una torre de cráneos humanos procedentes de sacrificios aztecas
Un equipo de arqueólogos descubre más de 650 cráneos y restos humanos que formarían parte de una torre próxima al antiguo Templo Mayor, uno de los principales lugares de culto al sol de lo que fue la capital de los aztecas, Tenochtitlán

Un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha realizado un hallazgo macabro, que podría arrojar nueva luz sobre la civilización azteca. Se han descubierto más de 650 cráneos y miles de fragmentos humanos que son parte de una edificación próxima al Templo Mayor – sobre el que se edificó la actual Catedral Metropolitana de Ciudad de México- uno de los lugares de culto más importantes de la antigua capital azteca, Tenochtitlan, informa Reuters.
Se cree que esta «torre» sería parte también del Huey Tzompantli o altar en el que se empalaban a la vista del público las cabezas de los cautivos sacrificados en honor a los dioses y que los historiadores relacionan con otras culturas mesoamericanas anteriores a la llegada de los españoles. Lo que impresionó mucho a los españoles que acompañaron a Hernán Cortes en la conquista de México, y dieron testimonio de todo ello.
Las primeras excavaciones, que comenzaron en 2015,  sugieren que todavía quedan datos pendientes: «Nosotros esperábamos que fueran hombres, obviamente jóvenes y también guerreros. La cuestión es que no creíamos que fuera haber mujeres y niños, que no tendrían que ir a la guerra», apunta uno de los responsables de esta investigación el antropólogo y biólogo Rodrigo Bolanos.
Bajo la Catedral Metropolitana
Para el equipo de investigadores no hay duda de que esta  torre erigida con cráneos pertenecía a las edificaciones de las que dio cuenta Andrés de Tapia,  soldado español que acompañaba a Hernán Cortés en 1521.
Tapia apuntó que había contado decenas de cientos de cráneos y sobre lo que se conoce hoy como Huey Tzompantli. Barrera ha llegado a contabilizar hasta 676 cráneos aunque no ha descartado que su número sea mayor según avanzará la excavación.

(Cfr. ABC, 5 de julio de 2017)
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MARCHA PRO-LIFE EN IRLANDA – AGRESIONES DE LOS ABORTISTAS

Colaboración de Kenneth Murphy

https://www.irishtimes.com/news/ireland/irish-news/protesters-clash-at-anti-abortion-rally-for-life-in-dublin-1.3140573

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SIN PEDIDO DE PERDON NO HAY CONVERSION

La Hermana Lucía, vidente de Fátima, en su encuentro con Mons. Alvim Pereira, Obispo de Leiria-Fátima

http://www.abim.inf.br/sem-pedido-de-perdao-nao-ha-conversao/#.WWbGV9ThDUI

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ROSARIOS Y RIFLES:  CRISTIANOS SIRIOS ENFRENTAN AL “ESTADO ISLAMICO” EN RACCA

Un rosario color marfil se balancea del espejo retrovisor de la pick-up de Aboud Seryan mientras circula velozmente a través de la ciudad siria de Racca, pasando revista a la posición de sus compañeros luchadores cristianos que combaten al Estado Islámico.

Hay acordes musicales marciales en el aire y  saludos efusivos armas en mano en el distrito occidental de Al-Romaniya. El ISIL ha sido expulsado de la ofensiva con apoyo de EE.UU. para derrotar los jihadistas y expulsarlos de su bastión en el norte de Siria. Estos cristianos se han unido a las fuerzas de una alianza numerosa de kurdos y árabes. Estamos participando de la liberación de Racca en nombre de todos los sirios, dice con orgullo Seryan. Los jihadistas han volado las iglesias de Racca y forzado a cristianos a pasarse al Islam. Por eso estamos participando de esta batalla.
Los musulmanes pretendían que los cristianos se quedaran en la ciudad pagando el tributo especial de la “jizya”,  o abandonando la Fe para pasarse a sus filas…
Los combatientes sirios, con ayuda de los bombardeos de la coalición encabezada por EE.UU. , muestran ahora con orgullo sus símbolos religiosos,  como tatuajes de rosarios alrededor de la muñeca y la palabra “JESUS” en sus antebrazos, y consignas como “Nada me detiene”. Para ellos,  poner la otra mejilla no se aplica al campo de batalla, pues sería entregarse y entregar a los hijos de Dios a los fanáticos homicidas y esclavizadores. En lugar de esto, su respuesta es: “Bala en la cabeza del enemigo”.

Cfr. Yousseff Karwashan/AFP/Getty Images
Breitbart Jerusalem, 29.6. 17

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INSTITUTO PLINIO CORREA DE OLIVEIRA Y HERALDOS DEL EVANGELIO – ASOCIACIONES COMPLETAMENTE DISTINTAS

Ante la difusión de noticias y videos, muchos católicos se preguntan si existe relación entre ambas entidades. La respuesta es negativa:
http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.abim.inf.br%2Fo-instituto-plinio-correa-de-oliveira-e-os-arautos-do-evangelho-sao-associacoes-completamente-distintas%2F&sa=D&sntz=1&usg=AFQjCNE57AJooRGylg4E_ZLoC14F6zz-sA

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RECEPCION AL CARDENAL BURKE EN LA SEDE DEL INSTITUTO PLINIO CORREA DE OLIVEIRA Y CONFERENCIA EN EL TEATRO DEL HOTEL RENAISSANCE (SAN PABLO – BRASIL)

 

https://paulorobertocampos.smugmug.com/

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EL CASTILLO DE CHAMBORD RECUPERA SUS ARISTOCRATICOS JARDINES
http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.abim.inf.br%2Fchambord-recupera-seus-aristocraticos-jardins%2F&sa=D&sntz=1&usg=AFQjCNGwEgMl17omPA32TlshkbeLe5DOsg
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⌈15. La posición de los católicos  ante las formas de gobierno⌉

Completamos el ítem 15 -ya publicado en esta sección junto con el ítem 16- con la importante nota 18 sobre la monarquía moderada como forma de gobierno preferida por numerosos autores:

* ⌈…⌉ Pero, según el recto orden de preferencias, el católico empeñado en mantener una impecable fidelidad a la doctrina de la Iglesia, debe admirar y desear más lo que es excelente que lo que es simplemente bueno; e, ipso facto, deberá sentirse especialmente agradecido a la Providencia cuando las condiciones concretas de su país permitan la mejor forma de gobierno que es, según Santo Tomás, la monarquía, o incluso clamen por ella. [18]

[18] “Casi todos los autores escolásticos antiguos y modernos, junto con un número ingente de otros autores no escolásticos afirman que la monarquía moderada es la forma que debe ser preferida en abstracto; aunque algunos autores de hoy dicen que, en abstracto, ninguna forma debe ser preferida a otra.” (P. Irineo GONZÁLEZ MORAL, S. J., Philosofiae Scholasticae Summa, BAC, Madrid, 1952, v. III, pp. 836-837).

17. Legitimidad de los principios anti-igualitarios
Se ha analizado hasta aquí la oposición entre el igualitarismo radical, que influye en muchos de nuestros contemporáneos a la hora de elegir una forma de gobierno y la doctrina social de la Iglesia sobre ese tema. En realidad el mencionado igualitarismo es el principio que, a manera de un tifón o terremoto, mayores y más sensibles transformaciones ha producido en Occidente.
Cabe ahora decir algo sobre la legitimidad de los principios anti-igualitarios aplicados a las formas de gobierno; principios que son justos cuando, inspirados en la doctrina cristiana, no sólo se oponen al igualitarismo radical, sino que admiten y prefieren tanto las formas políticas como las sociales basadas en una armoniosa y equitativa desigualdad de clases.
En resumen, dichos principios reconocen antes que nada la igualdad entre todos los hombres en lo que atañe a sus derechos como tales; pero afirman también la legitimidad de las desigualdades accidentales que se establecen entre los hombres por las diferencias de virtud, dotes intelectuales, físicas, etc.; desigualdades que no existen únicamente entre individuos, sino también entre familias, en virtud del bello principio enunciado por Pío XII que no hacemos aquí sino recordar: “Las desigualdades sociales, también aquellas que van vinculadas al nacimiento, son inevitables. La benignidad de la naturaleza y la bendición de Dios sobre la humanidad iluminan y protegen las cunas, las besan, pero no las igualan.” [20]
También según dichos principios, las desigualdades tienden a perpetuarse y acendrarse a lo largo de las generaciones y de los siglos —sin caer con ello en la exageración—, dando origen incluso a una severa legislación consuetudinaria o escrita que pune con la exclusión de la Nobleza a quienes se hacen indignos de ella por cualquier título, y abre al mismo tiempo sus puertas para las élites análogas auténticamente tradicionales.
Así pues, siendo legítimas las desigualdades existentes entre las personas, familias y clases sociales, resulta fácil deducir la legitimidad y excelencia de las formas de gobierno en que dichas desigualdades naturales son preservadas y favorecidas de modo equilibrado y orgánico, es decir, la monarquía y la aristocracia, tanto en su forma pura como en la moderada.

⌈20⌉ PNR 1942, p. 347

18. Reflejos de la mentalidad política sobre los cuerpos sociales intermedios
Se ha considerado hasta aquí el complejo aunque bello tema de las formas de gobierno en varios de sus aspectos más importantes y, a manera de complemento, algunos reflejos de la mentalidad inherente a estas formas en la vida social, cultural y económica de las naciones. Cabría considerar también los reflejos de dicha mentalidad sobre los cuerpos sociales intermedios entre el Estado y el individuo, los cuales hacían de las naciones de la Europa pre-revolucionaria conjuntos pujantes de “sociedades orgánicas”; pero lo vasto y rico del tema impide que esto se haga en el presente libro.
Si todos nuestros contemporáneos tuvieran una noción exacta de lo que fueron una región, un feudo, un municipio, una gran entidad corporativa autónoma, etc., en el contexto de la “sociedad orgánica”, eso haría tanto que ganasen en claridad las premisas de muchos raciocinios sobre formas de gobierno como que ganasen en firmeza de rumbos y utilidad práctica las discusiones referentes al tema, a veces apasionadas, a veces somnolientas.
Las “sociedades orgánicas” constituyen, por cierto, un tema que está lejos de carecer de oportunidad, pues las elucubraciones e intentos hechos en el sentido de realizar una Europa aglutinada en un solo todo político-socio-cultural-militar-económico han dado lugar a la eclosión tanto de regionalismos como de centralismos exacerbados, los cuales, en los tumultuosos noticiarios de la prensa contemporánea, parecen otras tantas naves bogando en un verdadero piélago de indecisiones, como si fuesen embarcaciones sin brújula, timón ni lastre. De esta carencia fundamental les viene una lamentable fragilidad de ligazón entre sus varias partes, que amenaza al conjunto de descoyuntamiento y fin.

(Próxima entrada del Apéndice III: C- La Revolución Francesa, modelo prototípico de República revolucionaria)

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CONMEMORACION DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN  MARIA DEL MONTE CARMELO

EL MONTE CARMELO

A los que han tenido la dicha de hacer la peregrinación a los Santos Lugares de Palestina, nunca se les borrará de la memoria su paso por el monte Carmelo. Esta montaña que domina desde 170 metros de altura a la ciudad de Caiffa y al Mediterráneo, es una de las más hermosas de toda Palestina. Es, sin duda, una de las más célebres y su paisaje encantador ha excitado el entusiasmo de Oriente, e inspirado numerosas comparaciones poéticas de la Sagrada Escritura.

Cuando el Esposo del Cantar de los Cantares desea poner más de relieve la hermosura de su Esposa, no encuentra expresión más adecuada que comparar su cabeza con el monte Carmelo: “Caput tuum ut Carmelus.” Cuando Isaías nos presenta el esplendor y gloria del futuro Mesías,le pinta coronado con la gloria del Líbano y revestido de todas las bellezas del Carmelo: “Gloria Libani data est ei, decor Carmeli et Saron.”

Y nos muestra la gran estima que debemos tener a este santo monte cuando dice que la justicia habitará en la soledad y la santidad tendrá su lugar sobre el Carmelo: “Habitabit in solitudine iudicium, et iustitia in Carmelo sedebit.”

Finalmente Dios mismo por boca de otro Profeta le colma de elogios, llamando al Carmelo, su tierra, su herencia: “Terram meam et hereditatem meam”, y a Jerusalén le prometió: “En el día de mi amor, te saqué de Egipto a la tierra del Carmelo”, como si este nombre encerrara en si todos los bienes con los que quería enriquecer a su pueblo, es decir a la Iglesia y a cada uno en particular.

LA MONTAÑA MARIANA

Lo que da más realce a este santo monte es, además de la morada de Elías y la victoria que alcanzó sobre los profetas de Baal, es la célebre visión que nos describe el primer libro de los reyes. Hacía tiempo que una gran sequía asolaba la tierra de Israel. Elías, conmovido por los sufrimientos de su pueblo, “subió a la cumbre del Carmelo y postrándose en tierra y poniendo el rostro entre las rodillas, dijo a su siervo: Sube y mira hacia el mar. Subió, miró y dijo: No se ve nada. Elías le dijo: Vuelve hacerlo siete veces. La séptima vez dijo el siervo: Veo una nubecilla como la palma de la mano de un hombre”. Poco después el cielo se oscureció, se levantó fuerte vendaval y cayó agua en abundancia.
Todos los exegetas y místicos ven en esta “nubecilla, nubécula parva”, una imagen profética de la Virgen María, que por la encarnación dió la vida y fecundidad al mundo. El primer Responsorio de la fiesta de los Santos del Carmelo lo dice expresamente; “Elías oraba sobre la cumbre del Carmelo y en el símbolo de una nubecilla vió a la insigne Virgen. A los que Elías se revela así la amarán a causa de todas las maravillas que les manifestará esta visión.” De hecho la Iglesia ha aprobado esta interpretación, añadiendo a los títulos gloriosos de la Santísima Virgen el de Nuestra Señora del Carmen y nos invita ella también a nosotros como el profeta con estas palabras: “Sube y mira.”

LA ORDEN DEL CARMEN

La tradición de la Orden del Carmen sostiene que los solitarios que moraron en esta santa cumbre, aun antes del cristianismo, honraron con verdadero culto a la que debía engendrar al Mesías. Aseguran también que muchos recibieron el Espíritu Santo el día de Pentecostés, teniendo después la dicha de gozar del trato y familiaridad con la Santísima Virgen.

De esta entrevista se llevaron una veneración y amor tan particulares, que tuvieron la alegría de ser los primeros que edificaron una capilla en su honor, en el mismo lugar donde Elías la habla visto en figura de una nubecilla.
Desde sus comienzos el Carmen vuelve sus ojos a la Sma. Virgen y el libro titulado “La Institución de los primeros monjes” nos muestra a través de inexactitudes históricas, a la Orden dominada por las grandes figuras que encarna su ideal, cada una según su rango: Elías y la Virgen María: Siendo María para ellos la plenitud deslumbradora de la vida contemplativa, el modelo del servicio perfecto debido al Señor y la entrega total a su voluntad.

EL ESCAPULARIO

A mediados del siglo XIII San Simón Stock, General de la Orden del Carmen, recibió de manos de la Santísima Virgen, el sagrado escapulario como testimonio de su amor y protección para todos aquellos que lo llevaran.
Aseguró que “todo el que muriera con este hábito no caería en el fuego eterno”. Un siglo después se apareció a Santiago de Euze, futuro Juan XXII, para anunciarle su próxima elevación al Sumo Pontificado mandándole publicar el privilegio de una pronta salida del purgatorio, que había obtenido de su Hijo, para los hijos del Carmen: “Yo, su Madre, le dice, por una gracia especial descenderé a ellos el sábado siguiente a su muerte, y a todos los que hallare en el purgatorio, los libraré y los llevaré a la vida eterna.”
La autoridad de los Soberanos Pontífices, hicieron pronto asequibles estas gracias espirituales a los fieles con la institución de la cofradía del Santo Escapulario, al participar sus miembros de todos los méritos y privilegios de la Orden del Carmen. Hoy son pocos los verdaderos cristianos que no lleven este escapulario o la medalla llamada del “Monte Carmelo” y he aquí por qué la fiesta de hoy, no es sólo la de una ilustre familia religiosa, sino también de toda la Iglesia entera, puesto que toda ella es deudora a la Virgen del Carmen de innumerables beneficios y de una protección constante.

LA NUBE MÍSTICA

Reina del Carmelo, recibe hoy los votos de la Iglesia terrestre. Fuiste la única esperanza del mundo cuando gemía en una angustiosa espera sin fin. Impotente para penetrar aún tus grandezas, quiso a pesar de eso, adornarte con los más preciosos símbolos bajo este mundo de figuras; el reconocimiento anticipado mezclado de admiración, sirvió para crearte como una aureola sobrehumana de todas perfecciones de belleza, de fuerza y gracia que sugiere la vista de los lugares tan encantadores, de campiñas en flor, de cumbres pobladas de árboles, de valles fértiles, de este Carmelo principalmente que significa jardín de Dios. En su cumbre nuestros padres, que sabían que la Sabiduría tiene su trono en la nube adelantaron sus ardientes deseos al signo salvador; y allí, debido a sus plegarias, se les dió lo que la Escritura llama ciencia perfecta y que designa como el conocimiento de los grandes caminos de las nubes. Y cuando Aquel que hace su carroza y su palacio de la oscuridad de la nube, se manifestó por ella en un recuerdo no lejano a la vista penetrante del Padre de los Profetas, se vió unirse a los más altos personajes de la humanidad en un grupo selecto en las soledades de la montaña bendita, como antiguamente Israel en el desierto, para observar los menores movimientos de la nube misteriosa, recibir de ella la única dirección en las veredas de esta vida, su única luz en la larga noche de esperas.
Oh María, que desde entonces presides las velas de los soldados de Cristo y nunca les has faltado un solo día desde que Dios descendió verdaderamente por ti, no sólo cubres la región de Judea sino a toda la tierra con una nube cargada de un sinnúmero de bendiciones. Los hijos de los profetas lo experimentaron cuando la tierra de los profetas se hizo infiel, y tuvieron que llevar un día a otros lugares sus costumbres y tradiciones; comprobaron que el rocío fecundador de la nube del Carmelo llegaría hasta Occidente, que su protección se dejaría sentir en todas partes. Esta fiesta, oh Madre divina, es el momento auténtico de su reconocimiento, acrecentado después con nuevas bendiciones, cuya munificencia acompañó a este otro éxodo de los últimos restos de Israel. Y nosotros los hijos de la vieja Europa con razón transmitimos el eco de su piadosa alegría; porque desde que las tiendas fueron levantadas alrededor de las colinas donde la nueva Sión fué edificada sobre Pedro, se ha esparcido por todas partes su lluvia llena de bendiciones, lanzando al abismo las llamas eternas, y apagando los ardores del lugar de la expiación.

PLEGARIA POR LA ORDEN DEL CARMEN

Oh Madre de la divina gracia, dígnate pagar a esta Orden la deuda de nuestro agradecimiento puesto que estamos unidos en el mutuo agradecimiento hacia ti. Protégela y consérvala en estos desgraciados tiempos. Qué no sólo el viejo tronco mantenga la sabia escondida en sus profundas raíces, sino que también las vetustas ramas vean gozosas el advenimiento de las nuevas que llevan en sí las flores y los frutos como los llevaron sus antecesores. Conserva en sus hijos el espíritu de soledad y contemplación que tuvieron sus padres a la sombra de la nube; haz que sus hijos sean también fieles a las tradiciones de sus predecesores en todos los lugares que el Espíritu Santo les ha esparcido para conjurar al huracán y atraer las bendiciones de la nube misteriosa. Ojalá los austeros perfumes de la montaña santa continúen purificando a su alrededor el aire corrompido por tantas miasmas; y por fin que el Carmelo ofrezca a su Esposo sus almas virginales, sus corazones puros, sus bellas flores que tiene la satisfacción de plantar en el jardín del Señor.

Fuente: Año Litúrgico de Dom Próspero Guéranguer

Nuestra Señora del Monte Carmelo y Fátima

por Plinio Corrêa de Oliveira

¿Cuál es la relación entre Nuestra Señora de Fátima y Nuestra Señora del Monte Carmelo, puesto que Ella se apareció con el hábito carmelita en una de las apariciones? Ustedes saben que en las apariciones de Fátima, nuestra Señora normalmente llevaba un vestido blanco con un borde dorado y un cinturón de oro en la cintura. Pero durante la aparición a los niños cuando ocurrió el milagro del sol, Ella se apareció con el hábito carmelita en la representación de los misterios gloriosos del rosario.

 Nuestra Señora no hace nada sin alguna razón, por lo que la primera pregunta nos lleva a otra: ¿Cuál es la relación entre la Virgen del Carmelo, los Misterios Gloriosos y Nuestra Señora de Fátima?

La invocación de Nuestra Señora del Carmelo tiene su origen en el Monte Carmelo en Tierra Santa, donde solían vivir los ermitaños en la época de la Antigua Alianza orando y esperando a una Virgen-Madre que vendría a traer la salvación a toda la raza humana. Ellos estaban siguiendo el ejemplo de Elías, el profeta, que estuvo en el Monte Carmelo rezando por la salvación de Israel, que estaba pasando por una terrible sequía, cuando él vio una pequeña nube en el horizonte lejano. Él creyó la que esa pequeña nube traería la lluvia tan necesaria a Israel. La pequeña nube creció en tamaño y cubrió todo el cielo, y, finalmente, la tan esperada lluvia vino a salvar al pueblo.

 

En Fátima la Virgen también se apareció como Nuestra Señora del Carmen

Elías entendió que esta nube era un símbolo de la Virgen que vendría, en relación con las profecías de Isaías que hablaban de la Virgen. Los que siguieron su ejemplo también oraron por la venida de la Virgen que sería la Madre del Mesías. En tiempos de la Antigua Alianza, por lo tanto, los ermitaños del Monte Carmelo tuvieron la misión espiritual de prever la venida de la nuestra Señora y rezaron por ello. Ellos fueron perseguidos por gente malvada, y también por los miembros de la decadente Sinagoga; no obstante, los ermitaños del Monte Carmelo se mantuvieron fieles.

Finalmente, Nuestra Señora vino, y Ella recibió la mayor glorificación que cualquier criatura viva haya recibido y recibirá: en ella el Verbo Divino, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, se hizo carne. Ella se convirtió en la esposa del Espíritu Santo. Puesto que no tenía el pecado original, Ella no estaba sujeta a la muerte. Pero ella eligió morir, para imitar a nuestro Señor. Por lo tanto, Ella tuvo una muerte muy serena, que la Iglesia con su sabio lenguaje llamó la dormitio; “La Dormición de Nuestra Señora”. Fue una muerte real que implicó la separación del cuerpo y del alma, pero la más suave posible. Después, ella fue resucitada por nuestro Señor y llevada al cielo por los ángeles. Este conjunto de privilegios constituye la mayor glorificación que una criatura haya tenido. Es por eso que Nuestra Señora de la Asunción también es llamada Nuestra Señora de la Gloria.

Por lo tanto, la historia de la Orden del Carmelo en el Antiguo Testamento se cierra

con una extraordinaria glorificación y el cumplimiento de sus expectativas. A través de siglos de silencio, aislamiento y persecución, los seguidores de Elías avanzaron paso a paso hacia la victoria y la gloria.

 

⇑ Coronación De La Virgen Del Carmen

con San Juan, San Agustín,

El Ángel De La Guarda, San Francisco

y Las Almas Del Purgatorio

La historia de la Orden del Carmelo comienza nuevamente en la Nueva Alianza. San Juan Bautista también fue un seguidor de Elías, al igual que muchos de sus discípulos, San Juan, Santiago y otros. Ellos tuvieron la alegría de conocer a nuestra Señora cuando estuvo viva. Ellos veneraron a la misma Virgen-Madre que había sido anticipada por sus antepasados. Fácilmente se puede imaginar que a veces Ella les hablaría como carmelitas y confirmaría su vocación y serían recompensados por ser sus primeros devotos de la historia.

Podemos también imaginar las piadosas y misteriosas relaciones entre la Virgen y Elías, que todavía está vivo, como ustedes saben. Parece razonable pensar que la devoción de la Santa Esclavitud a la Virgen, desarrollada por San Luis Grignon de Montfort, fue de alguna manera conocida y practicada por los primeros hijos de nuestra Señora, los carmelitas.

La Orden de los Carmelitas siguió existiendo en Tierra Santa, pero la cristiandad de la época no tomó el provecho que debería haber tomado de su presencia. La cristiandad entró en decadencia, y como castigo recibió la invasión de los sarracenos, que la destruyeron. En la época de las Cruzadas, los carmelitas aparecieron en Occidente como una orden religiosa casi desconocida, en extinción y sin seguidores.

 

La Virgen entrega el escapulario a San Simón Stock

Sobre esta rama en extinción, Nuestra Señora hizo florecer una vibrante flor: San Simón Stock. Después que él fue elegido General de la Orden en 1247, le pidió a Ella la que fuera la protectora de la Orden. Ella se le apareció y le dio el escapulario, es decir, la promesa de la vida eterna a los que entraran en la Orden y murieran en ella. La

Orden floreció nuevamente, y vino para ella un nuevo periodo de gloria. Entre las glorias de los carmelitas, la más grande es siempre haber tenido devoción a la Virgen.

También tuvo la gloria de tener una Santa Teresa de Ávila, y más recientemente, la gloria de contar con Santa Teresita del Niño Jesús, que podría haber sido nuestra contemporánea si no hubiera muerto tan joven.

La cristiandad hoy en día está de nuevo en decadencia. Nuestra Señora vino a Fátima para advertir de esta decadencia, del castigo, y la victoria con la famosa frase: “Al final mi Corazón Inmaculado triunfará”. En ese mismo conjunto de apariciones en las que Ella anunció su victoria, Ella deseó aparecerse con el hábito de la Orden Carmelita, como una forma de confirmar su antigua predilección por ella e indicar que esta Orden será parte de su glorioso reinado. Con el hábito, Ella realizó simbólicamente una síntesis del pasado y el futuro, en el mismo momento en que Ella anunció el fin de una era y el comienzo de otra.

El día de la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo es una fiesta muy querida para nosotros, seguidores de Elías el profeta, el primer devoto de nuestra Señora en la historia.

Glorifiquémosla y pidámosle que nos prepare, a quienes somos carmelitas en espíritu, para pasar por el castigo y ser piedras vivas en el Reino de María.

 

 Colaboración de Fátima, la gran esperanza

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DON NICOLAS DAVILA,

HEROE DE LA INDEPENDENCIA

Prof. Elena Beatriz Brizuela y Doria

Acto cívico y patriotico  –  Nonogasta, 27 de mayo de 2017 (en la plaza, frente a la Iglesia de San Vicente Ferrer y ante la magnífica Imagen del Patrono del pueblo.)

El mismo Don Nicolás nos informa sobre su máxima proeza, luego de cruzar la Cordillera de los Andes, cuya publicación hizo su hijo Guillermo Dávila en la “Revista de Buenos Aires” (tomo XXIII, pág. 237/256). Tomamos sólo un pequeño trecho que dice así: “Mi marcha por la Quebrada del Carrizalillo fue feliz; no encontré un solo hombre en la trasnochada que hice para llegar a la ciudad. Con los primeros albores del Domingo de Carnaval, siendo 12 de febrero, llegué a los suburbios de Copiapó.

Inmediatamente, desprendí una partida de veinte infantes al mando del Teniente Don Manuel Larrahona, con la orden de desfilar por la vereda que queda al noroeste, aprovechando la sombra crepuscular y entrar resueltamente en la plaza, tomando a la bayoneta la guardia del cuartel.

El BRAVO Larrahona ejecutó fielmente la orden, sin trepidar, y al tiempo que el centinela disparaba un fusil al oír el grito: ¡Viva la patria! dado con tonante tono por aquel oficial, yo entraba con el resto de la fuerza por la otra bocacalle, los infantes desplegados en guerrilla al paso de trote  y protegidos por la caballería”. “(…) No había más fuerzas reunidas en el cuartel que 40 hombres, (…) la empresa produjo los buenos resultados de inutilizar estas fuerzas y economizar la sangre de nuestros milicianos, facilitando la entrada del grueso de la división sin disparar un solo tiro” (…).

Continúa  su informe Don Nicolás escribiendo:

“Aunque sea duro decirlo, pero no me es posible dejar de consignar aquí, el riesgo que corrió de malograr este feliz suceso, por la desidia e incomprensible demora del coronel Zelada, para seguir los pasos de mi vanguardia”.

Luego informa que el Jefe de la expedición llegó cuatro días después, acción que no califica, pero no comprende tratándose de un veterano soldado.

Y agrega: “El 16 por la mañana entró el coronel Zelada con el resto de la división en medio de los vítores y aclamaciones del pueblo, y al considerar el contingente de estos milicianos, tostados sus rostros por el cierzo helado de los Andes, diríase que no se desdecían de la gloria de sus compañeros, que habían triunfado ya a esa hora en las llanuras de Chacabuco”.

                                         *     *     *

A juzgar por el relato, podemos darnos cuenta de que don Nicolás Dávila era un hombre entero, culto, decidido, con iniciativa, valiente, que tenía don de mando y sabía lo qué tenía que hacer, como también reconocer en los otros sus valores y esfuerzos.

Cuando cruzó los Andes, tenía sólo 30 años. Un ejemplo espléndido para nuestros jóvenes.

Don Francisco Javier de Brizuela y Doria y Doña María Rosa del Moral y Andrada fueron sus padres.. Las anotaciones del año 1786 en el libro de bautismos de la Iglesia Matriz de La Rioja, dice: “(…) Yo, el cura y vicario interino Maestro Don Juan Francisco del Moral puse olio (óleo) y crisma a Nicolás que nació el día catorce de Abril, en cuio (cuyo) día por mí fue vautizado,  hijo de Don Francisco Xavier de Brizuela y de Da (Doña) Rosa del Moral. (…).” (Archivo familiar, gentileza del genealogista riojano Cdor. D. Alfredo Cabral).

Nuestro héroe tuvo la Gracia de recibir el bautismo el mismo día que nació en la ciudad de La Rioja.

Era uno de los once hijos del matrimonio, entre los que se contaban Ramón de Brizuela y Doria y Miguel Gregorio Dávila, que desempeñarían también un importante rol en la historia. Se formaron en el hogar paterno, en Sañogasta –en la casa 14, conforme al censo parroquial de 1810, de la parroquia de Chilecito. (Debo aclarar que su hermano Ramón apellidaba Brizuela y Doria por ser el sucesor en la titularidad del Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta por una cláusula puesta por el fundador de esa institución; apellidaban Dávila  los sucesores -no titulares del Mayorazgo- de doña Petronila de Brizuela y Doria casada con don José María Dávila y Gutiérrez, abuelos de  estos once hermanos;  la familia, que  ininterrumpidamente mantuvo esa cláusula a lo largo de los siglos para todos los Vínculos o Señores de San Sebastián de Sañogasta, residentes en este pueblo, desde 1640 hasta la fecha).

Nicolás se casó con Doña María Vicenta Gordillo y Castro el 25 de junio de 1810. Adquirió tierras en Nonogasta, el pueblo natal de su mujer,  allí construyó su casa, su hacienda, su bodega, y una fundición de metales, y más tarde la Casa de la Moneda.

Levantó la Iglesia y trajeron con doña Vicenta, a lomo de mula cruzando la cordillera desde Copiapó, la sagrada imagen de San Vicente Ferrer. Inició una tradición religiosa que está plenamente vigente, sostenida por los devotos nonogasteños y los descendientes del fundador.

                                     *     *     *

Dice el historiador Zinny que Don Nicolás era “Comandante de Famatina” cuando el Gobernador Martínez, nombrado a fines del año anterior -1816-, le dio la orden de preparar dos escuadrones de milicias para el 15 de enero de 1817. ¡Vaya apuro! ¡Muy poco tiempo le quedaba para semejante empresa!

La entonces Capitanía de Famatina abarcaba los actuales departamentos Famatina y Chilecito, por lo tanto Nonogasta y Sañogasta formaban parte de su territorio; la aclaración es necesaria porque los historiadores dicen que “en Famatina Don Nicolás Dávila y Don Francisco Javier de Brizuela y Doria fundieron los primeros cañones argentinos, para luchar por la libertad”. Y es cierto. Pero no se trata del pueblo que hoy conocemos con ese nombre sino de la citada Capitanía que tenía sede en Anguinán; aquellos cañones fueron hechos en Sañogasta,  en la fundicion del Mayorazgo de San Sebastián.

Don Nicolás puso manos a la obra y estuvo listo para la fecha que le fue fijada. Zinny en su “Historia de los Gobernadores argentinos” dice: “120 hombres, lo más selecto de la juventud riojana, se encontraban el Capitán Miguel Dávila, hermano del Comandante, el Capitán José Benito Villafañe, el Capitán Manuel Gordillo, los Oficiales Mateo Larrahona, Noroña y muchos otros”.

También cuenta este autor que la familia paterna de Don Nicolás hizo grandes aportes de pólvora y mulas, con el mismo fin; lo consignamos porque es ilustrativo del carácter familiar y rural de muchos hechos de la época. Don Francisco Javier envió a Cuyo, al Gobernador San Martín, para el fogueo de los soldados y la preparación del ejército, “20 quintales y medio de pólvora, elaborada en su territorio” (Zinny, op.cit.,  pág. 13). El territorio del donante era Sañogasta; cuando esto ocurrió; Don Francisco Javier ya no era Teniente de Gobernador de la provincia. Más tarde, su hijo Don Ramón de Brizuela y Doria, entonces Gobernador de La Rioja, remitió 30 quintales  más. Si consideramos las dificultades y carencias de aquel momento, podemos medir la importancia de estos y otros muchos aportes para la causa de la emancipación. El General San Martín lo agradeció especialmente en una carta que se conserva en Sañogasta. Si Don Nicolás no tuvo problemas para fabricar más cañones cuando le fue menester, es porque disponía de la pólvora necesaria, de una de las pocas fábricas que había en la Argentina, en el “Bajo de la Iglesia”, aledaña a su casa paterna

La actuación política de nuestro héroe de la Independencia fue rica. En 1811 el gobierno de La Rioja debía ser ejercido por la llamada “Junta Subalterna”, que traía algunas ventajas para nuestra provincia, y don  Nicolás era uno de los tres integrantes (Bravo Tedín, “Efemérides Riojanas, Ed. Canguro, 1992, pag.20).

En 1812 era Alcalde de primer voto. En 1815 conformaba el grupo de propietarios de minas del Cerro Famatina, con familiares y amigos. Por entonces ya era  Comandante de armas en la jurisdicción que comprendía Chilecito y Famatina.

En 1816 organizó y lideró la expedición auxiliar en la campaña libertadora de San Martín a Chile, aunque su cargo fue el de Segundo Comandante. Partió de la antigua Iglesia de Santa Rita luego de oír Misa -según la tradición oral- con sus 120 milicianos locales y otros 200 traídos de Los Llanos por don Fulgencio Peñaloza que era Teniente de ese distrito; pasaron por Nonogasta y Sañogasta recogiendo avíos; cruzaron la Sierra de Sañogasta y los cerros de Aicuña por la senda habitual.

En Guandacol se les unió el Primer Comandante Zelada con doce soldados. Atravesaron campos donde se les facilitó el pastaje en las estancias pertenecientes al Mayorazgo de San Sebastián, como consigna el Cnel. Roque Lanús en la obra citada.  Resultó providencial que Don Nicolás conociera como la palma de su mano estos lugares, puesto que su padre le había responsabilizado de su administración, según lo atestiguan cartas  del archivo familiar.

Luego ocurrió lo ya dicho: la toma de Copiapó y El Huasco con el mayor éxito.

Una de las seis columnas que marcharon en la campaña libertadora a lo largo de ochocientos kilómetros sobre la Cordillera de los Andes se unió al contingente liderado por San Martín, y el día 12 de febrero de 1817 lograron su objetivo. Nicolás Dávila fue, en la misión encomendada a La Rioja, el ejecutor audaz y buen estratega, con generosidad para dar todo lo que pudo a la causa de la Independencia.

 En 1821 fue Gobernador de La Rioja, hasta 1823. Luego vinieron luchas, fracasos y sinsabores, propios de un país que trataba de erigirse como tal. Largo sería contar todas aquellas vicisitudes.

Desde años anteriores trabajaba el mineral del Famatina, en su propia callana –donde se extraía la plata pura separándola del mineral en bruto que tal vez le compraría a algún banco de rescate. Con el valioso metal fabricaba monedas, con diferentes valores e inscripciones.

Nos cuentan estudiosos investigadores de la sección numismática de Monumentos Históricos, que en su colección se encuentran, y llama mucho la atención, la delicadeza y el pulchrum de algunas monedas,  y dicen: “su cuño es excesivamente elaborado, con diseños finos y elegantes y el adorno de una o varias rosetas”. Esto nos habla del espíritu fino y delicado de nuestro héroe, quien dirigía la tarea en la Casa de la Moneda en Nonogasta.

El Dr. Joaquín V. González, su bisnieto, en “Mis montañas”, vuelca sus recuerdos de niño. Dice: “Yo he alcanzado a conocerle…; todos los bisnietos le mirábamos con ese temor que inspiraba una imagen venerada… Allí, en su casa-quinta de largos corredores… le veo todavía sentado por las tardes en su sillón de suela… empuñando un grueso bastón de membrillo… Era el patriarca que gobernaba la grey con el derecho innegable de la sangre, y con el poder temido de un carácter que no doblaron jamás los reyes, ni los déspotas de cuchillo…”. “Fue el nervio del municipio riojano cuando el Cabildo regía la ciudad… fue guerrero cuando se le mandó traspasar los Andes… fue estadista cuando hubo de regirse el pueblo por sí mismo y fue mártir cuando la barbarie criolla levantó lanzas y sables para devastar y ahogar la obra de la independencia…

Muchas veces su cuello estuvo bajo la cuchilla del bárbaro, sus pies encadenados y su hogar invadido por el fuego y el pillaje…”. “Ese patriota ignorado… fue tronco venerable… que veía crecer su prole numerosa… alimentando con su presencia el amor y la ayuda recíprocos…”.

Una espléndida descripción. (A pesar de su concepto sesgado de civilización y barbarie; la generación del gran escritor no supo valorar debidamente los preciosos elementos civilizadores de nuestra tradición cristiana, sostenida por prohombres como Don Nicolás.)

Don Nicolás Dávila, héroe de la Independencia: noventa años de vida plena y fructífera. El 20 de mayo de 1876, en Nonogasta, Dios le llamó a rendir cuentas de los talentos que le dio, de sus actos, sus luchas y sus obras.

A 200 años de su gesta cordillerana, merecidamente lo evocamos.

 NICOLAS DAVILA Y EL IDEAL DE NOBLEZA QUE PRACTICÓ CON CORAJE –  UN EJEMPLO PARA LA JUVENTUD DE HOY…

Prof. L.M. Mesquita Errea

En el solar de su Iglesia de San Vicente Ferrer, en presencia de la imagen del santo Patrono traída de Chile por el Coronel Nicolás Dávila y su esforzada mujer, venimos a honrar una de las gestas más portentosas de la historia patria. Destacamos la iniciativa de la Asociación Sanmartiniana “Capitán Nicolás Dávila”, y la valiosa adhesión de  la Municipalidad de Chilecito, Concejales y autoridades, escuelas, descendientes del prócer, vecinos, tradicional conjunto de danzas criollas y gallardos gauchos que –junto a la marcialidad de la banda del Ejército- nos traen ecos de la Expedición Auxiliadora a Copiapó.

Tales gestas honran la heroica tierra de Todos los Santos, a esta que don Joaquín llamó poéticamente “aldea señorial de Nonogasta”, donde Nicolás fundó su hogar; a Sañogasta, donde se crió en la casa solariega del Mayorazgo de San Sebastián, de tanta gravitación histórica.  Son glorias riojanas, sanmartinianas, que ondean como una divisa en las cumbres nevadas donde señorea el cóndor,  proclamando “tu espíritu noble y tu amor a Dios”.

Nobleza y amor a Dios de hondo arraigo, que  nacieron ya con la fundación de las primeras ciudades, a partir de la más antigua, Santiago del Estero, valiente “Madre de Ciudades” al amparo del Apóstol Caballero.

De allí vino a este suelo, abriendo y surcando sendas y caminos “nunca antes recorridos”, con miles de caballos, mulares y todo tipo de hacienda el ilustre Gobernador del Tucumán (1ª Gobernación de la Argentina fundacional) don Juan Ramírez de Velasco, con su contingente de esperanzados pobladores y fogosos sacerdotes –a los que pronto se sumaría nada menos que San Francisco Solano, el milagroso Apóstol de América, autor del Tinkunaco… Vino a este suelo el fundador de Todos los Santos de la Nueva Rioja, ciudad cuyo nombre es todo un programa y una promesa que da el sentido más profundo a nuestra historia.

Nacimos y continuamos bajo el signo de la Cruz, como lo declara la primera proclama de la I Junta de Gobierno, manifestando que su fin, en el marco de mayo de 1810,  era conservar nuestra Religión Santa y observar las leyes que nos rigen. Siguiendo este rumbo, el pueblo argentino, alcanzando su madurez, fue preparándose para la gran gesta de la Emancipación, que hoy, con firme adhesión a esas bases inconmovibles,  evocamos honrando, agradecidos,  a San Martín, a nuestro héroe Nicolás Dávila,  y a todos los guerreros de la Expedición Auxiliar, y a quienes con generosa dedicación la hicieron posible.

Así, después de evocar las grandes realizaciones del Coronel Dávila, digamos una palabra sobre el grandioso ideal de nobleza y amor a Dios.

Leemos en la Historia de La Rioja de Armando Bazán y en numerosos autores que Nicolás Dávila, su hermano, el valiente General Miguel Dávila, expedicionario a Chile (muerto por soldados de Quiroga después de herirlo a Facundo de un lanzazo en combate mano a mano defendiendo la legitimidad institucional); el hermano mayor, Ramón de Brizuela y Doria (muerto defendiendo la provincia contra la invasión del “fraile” Aldao) –el gobernador de pulso firme de la primera autonomía de esta Provincia nacida orgánicamente en el Cabildo riojano, que mereció por sus aportes una expresiva carta de San Martín; tales hombres formaban un conjunto familiar pujante y de gran influencia. Era encabezado por su padre, Don Francisco Xavier de Brizuela y Doria, Señor del Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta, notable patriota, militar y gobernante en cuyas estancias pastaron los caballos y mulas de la Expedición Auxiliar a Chile, como vimos.

Esta unión familiar digna de un poema épico es algo natural en una sociedad católica como la nuestra, un ejemplo de la misión perenne que le cabe, conforme lo enseña el magisterio pontificio, a las familias históricas fieles a la voluntad de Dios y a la tradición cristiana.

Nos basamos en la documentada obra sobre el tema “Nobleza y élites tradicionales análogas – en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana”, del gran pensador y hombre de acción iberoamericano Plinio Corrêa de Oliveira. El renombrado autor católico analiza el papel de las clases dirigentes o élites tradicionales en preservar la tradición y ser así factor de progreso; es  una misión perenne en perfecta compatibilidad con una verdadera democracia. El verdadero concepto de Tradición –demuestra- va mucho más allá que honrar determinados ritos o vestimentas pues, lejos de ser una manifestación de filial nostalgia, es la sabiduría forjada en el pasado que debe guiar el presente; a tal punto que –enseña Pío XII- el progreso sin la tradición se transforma en un peligroso salto a la oscuridad y aún en barbarie organizada.

¿Cómo define el magisterio pontificio a esas élites tradicionales a las que les cabe tan alta misión en pro del bien de toda la sociedad?  “… es la comunidad de las familias que ponen por tradición todas sus energías al servicio del Estado, su Gobierno y su Administración, y con cuya fidelidad puede éste contar en todo momento” (obra cit., Cap. V, Elites, orden natural, familia y tradición).    “Magnífica definición –dice el autor- de la esencia de la Nobleza, que recuerda las grandes estirpes de descubridores, colonizadores y agricultores que construyeron el progreso de las Américas y, manteniéndose fieles a sus tradiciones, constituyen la preciosa riqueza moral de las sociedades en que viven.”

De ahí podemos inferir cómo era esa misión en tiempos del Coronel Dávila y cómo es en cualquier circunstancia semejante. Las siguientes palabras caracterizan esa honrosa y generosa misión del miembro fiel a ese llamado:

Para vencer los gravísimos obstáculos que se oponen al perfecto cumplimiento de su deber, debe ser hombre de valor, espera el Vicario de Cristo:

“Por eso, lo que de vosotros esperamos es, antes que nada, una fortaleza de ánimo que ni las más duras pruebas consigan abatir; una fortaleza de ánimo que no solamente os convierta en perfectos soldados de Cristo para con vosotros mismos, sino también, por así decir, en animadores y sustentadores de quienes se sientan tentados de dudar o ceder.

“Lo que esperamos de vosotros, en segundo lugar, es una prontitud para la acción, que no se atemorice ni desanime en previsión de ninguno de los sacrificios hoy exigidos por el bien común [que]… os preserven de caer en un‘abstencionismo’ apático e inerte, que sería gravemente culpable en una época en la que están en juego los más vitales intereses de la religión y de la patria.

“Lo que esperamos, por fin, de vosotros es una generosa adhesión (…) al precepto fundamental de la doctrina y de la vida cristiana (…)” (cfr. Cap. V, Elites, orden natural, familia y tradición).

Fortaleza de ánimo –prontitud para la acción – generosa adhesión a los preceptos católicos, elementos tan necesarios en todos los tiempos, y no menos en el nuestro… Nicolás Dávila dio sobradas pruebas de tenerlos… Que su ejemplo fructifique en nuestros jóvenes y en toda la sociedad siguiendo los pasos que hoy evocamos con agradecimiento y esperanza.

Oraciones por el alma del Cnel. Nicolás Dávila, los expedicionarios de la gesta de Copiapó y los benefactores que hicieron posible la Expedición Auxiliar y el cruce de los Andes

  • En el mausoleo en que descansan sus restos (Mon. Hist. Nac.), en Nonogasta,

al toque marcial del clarín se leyeron las siguientes palabras:  “Ser romano significa ser fuerte en el obrar, pero también en el soportar.

“Ser cristiano significa ir al encuentro de las penas y de las pruebas, de los deberes y necesidades de los tiempos, con aquel coraje, con aquella fortaleza y serenidad de espíritu de quien bebe en el manantial de las eternas esperanzas el antídoto contra todo humano desaliento. (Pío XII, cfr. “Nobleza y élites tradicionales análogas”, cit.)

Salve Regina – 3 Avemarías

Gloria Patri

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LECCIONES DE ESPIRITU EPICO

En el marco del bicentenario de la gesta cordillerana del Coronel Dávila, tan expresiva del espíritu de sacrificio heroico presente en las mejores páginas de nuestra historia, el conocido jinete y domador Alfredo Gutiérrez -secundado por su hijo Ricardo- reunió a sus hijos y nietos y niños amigos (entre los 5 y los 12 años) para una improvisada representación de la Expedición Auxiliar a Chile. La inocencia de los niños -estimulada por su sentido de lo maravilloso-, su sentido patriótico y la baquía del jinete sañogasteño hicieron que el desfile tuviera toda la compenetración de que los niños son capaces cuando se sienten motivados y bien conducidos. Una historiadora venida de La Rioja, admirada, exclamó: “Si esto se hiciera en otras partes, cómo sería diferente nuestra juventud!” Pidamos a Dios por intermedio de la Ssma. Virgen de la Candelaria y San Sebastián, Patronos de Sañogasta, que esta promisoria señal abra un futuro acorde a nuestras raíces y bendiga esta acción educadora.

 

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BOLETIN “EL ALFEREZ”

Fundado en 1990

Sañogasta – La Rioja

Nº 2/17 –Junio-Julio  de 2017

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Nuestra Señora de Itatí, Reina de las selvas y los pueblos guaraníes

“…La Virgen se hallaba envuelta por un brillo extraño y una música extremadamente bella sonaba alrededor…”

La belleza de la imagen de Nuestra Señora de Itatí, Patrona y Protectora de las provincias de Corrientes y Misiones, impacta cada vez que podemos apreciarla.
Su tez morena y la dulzura de sus ojos de Madre, que parecieran constantemente estar mirando a quien acude a ella, hacen que su rostro transmita una sensación de inmensa paz y tranquilidad.
Según la tradición, emigrando hacia el sur para escapar de los constantes ataques indígenas, llegaron los franciscanos desde Ciudad Real, provincia del Guayrá (Paraguay), a la reducción de Yaguarí, a cargo de fray Luis Gámez (no Gómez) portando consigo una hermosa imagen de la Inmaculada Concepción que colocaron en un oratorio a orillas del río Tebacué.
Punta de piedra
Un nuevo ataque indio destruyó el lugar y la Virgen desapareció sin dejar rastros. Mucho tiempo después, un grupo de aborígenes que navegaba el Alto Paraná,  muy cerca de la reducción de Santa Ana, encontró la imagen sobre una roca. La Virgen se hallaba envuelta por un brillo extraño y una música extremadamente bella sonaba alrededor.
Enterado fray Luis Gámez de aquel prodigio, mandó que llevasen la imagen a su reducción y así se hizo, pero en dos oportunidades regresó al mismo sitio en la que fue hallada anteriormente.
Comprendiendo los misioneros que aquello era voluntad de la Virgen, decidieron trasladar a ese lugar la reducción, epopeya que llevó a cabo fray Luis de Bolaños, sucesor de fray Luis Gámez, entre 1580 y 1608, quien llamó al nuevo pueblo con el nombre de Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí (“punta de piedra” en guaraní). Esta aparición es evocada en la tradición del Litoral como “la leyenda de Ita Huasi”.
Extraordinaria transfiguración
Esta imagen, tallada en madera, mide 1,26 metros de altura y nos muestra a la Virgen María, de cabello negro y piel un tanto morena, de pie sobre una media luna, con las manos juntas sosteniendo un rosario. Viste un manto azul y cubre su cabeza una túnica blanca.
El P. Bolaños, acompañado por fray Alonso de San Buenaventura, realizó proezas de evangelización en la región, edificando el templo y la casa parroquial de la reducción en 1608 y estableciendo la parroquia y el municipio de Itatí el 7 de diciembre de 1615.
Era párroco el asunceno fray Luis de Gamarra, sucesor de Bolaños, cuando tuvo lugar la primera transfiguración de la Virgen, en la Semana Santa de 1624. Dijo al respecto el padre Gamarra: “Se produjo una extraordinaria mudanza del rostro, y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto”. La transfiguración duró varios días y se repitió varias veces en los años siguientes, volviendo a escucharse, más de una vez, la misma música que oyeron los indios cuando la encontraron en plena selva.
Un portentoso milagro
A partir de entonces, se sucedieron curaciones y milagros a granel. El más significativo tuvo lugar en 1748 cuando los indios abipones intentaron atacar el pueblo y al llegar a sus puertas se abrió en la tierra
una gigantesca grieta que les impidió seguir avanzando y asolar la reducción. La indiada huyó despavorida mientras los habitantes de Itatí acudían en masa a su iglesia para dar gracias frente a la imagen.
Entre 1825 y 1860 se asentaron en el lugar las primeras familias blancas que compraron la antigua reducción de los franciscanos, levantando allí un pueblo que crecería considerablemente a partir de 1880, con la llegada a nuestras costas del nuevo flujo migratorio.
El Santuario que atrae multitudes
El 16 de julio de 1900 el papa León XIII mandó coronar a la Virgen de Itatí y el 23 de abril de 1918 fue proclamada Patrona y Protectora de las provincias de Corrientes y Misiones, celebrándose su fiesta todos los 9 de julio.

Ya convertida en Santuario, la gran Basílica fue visitada en 1935 por San Luis Orione quien de él tomó posesión el 25 de enero de ese mismo año. Para entonces, ya más de dos millones de peregrinos, oriundos no sólo de la Argentina sino de otros países iberoamericanos, la visitaban anualmente.
El célebre poeta Carlos Guido y Spano compuso un himno en su honor titulado “Señora de las selvas y los pueblos guaraníes”, cuyas más sentidas estrofas rezan así:
Señora de las selvas
Y pueblos guaraníes
¡Que dulce nos sonríes,
Divina aparición!
Escucha aqueste himno,
De férvida alabanza
Con vuelos de esperanza
Nacida en la oración.
Fuente: García, Pablo B., F.M.S. “María, reina y madre de los argentinos”

♦ Colaboración de  Fátima, la gran esperanza. Si desea recibir diariamente las maravillosas vidas de los Santos puede suscribirse gratuitamente enviando mail a fatimalagranesperanza@gmail.com

 

Lea también “Reina de la Civilización en la Cuenca del Plata” y “La espada de plata del Gran Gentilhombre ennobleciendo el Paraná”, poniendo los títulos en el buscador (“search”), a la izquierda de la página o haciendo click en los siguientes links:

http://nobleza.org/rincon-de-la-conversacion-la-espada-de-plata-del-gran-gentilhombre-ennobleciendo-el-parana/

Rincón de la Conversación – La espada de plata del Gran Gentilhombre ennobleciendo el Paraná

Rincón de la Conversación – La Reina de la Civilización en la Cuenca del Plata


 

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