Adoración de los Reyes, por van der Weyden

A nuestros estimados lectores y amigos – disculpándonos por no haber podido hacerlo antes, debido a inesperados problemas técnicos- les deseamos las mejores bendiciones navideñas y un muy Feliz Año de Gracia 2022.

Somos conscientes de que nos toca vivir momentos difíciles -para decir lo menos-, no sólo en nuestra querida Argentina, sino en toda América, en el mundo occidental y cristiano (¿o ex-cristiano?),  y en todo el planeta, amenazados por el intento revolucionario anticristiano de imponer un Nuevo Orden Mundial (q.v.).

Como católicos apostólicos romanos, no podemos dejar de ver con aprensión la situación de la Esposa de Cristo, nuestra Madre, la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana -obviamente no en cuanto Cuerpo místico de Cristo sino en su elemento humano- y, dentro de Ella, la columna infalible de la verdad instituida por el propio Nuestro Señor Jesucristo en  la persona del Apóstol San Pedro y sus sucesores, el Papado, que amamos y reverenciamos con todas nuestras fuerzas, y en toda la extensión que manda el Derecho Canónico.

Asimismo somos conscientes de que el Divino Salvador inspiró al  magisterio pontificio, por medio de algunos de los mayores Papas, Santos, Doctores y Canonistas -como Santo Tomás de Aquino, San Roberto Bellarmino, el Beato Pío IX, San Pío X y otros- para enseñarnos que el Papa es el Vicario de Cristo -no reemplaza al propio Hijo de Dios hecho hombre-, y que su magisterio es infalible cuando proclama un dogma (Magisterio extraordinario), o cuando ejerce su Magisterio ordinario enseñando «lo que siempre, en todas partes y por todos» fue creído (cfr. Conmonitorio de San Vicente de Lérins -q.v.), en materias de Fe y de Moral (no en asuntos ajenos a su competencia, como v.g. clima, economía concreta, medidas sanitarias, diplomacia internacional,  y otros asuntos contingentes tratados a menudo durante un vuelo o en entrevistas a órganos de prensa no católicos).

Recordamos estas verdades ante nuestros lectores para reforzar aún más la expresión de nuestro amor a la Cátedra de Pedro y a las raíces de nuestra civilización cristiana, siguiendo el ejemplo de Plinio Corrêa de Oliveira, fundador e inspirador de la «familia de almas Tradición  – Familia – Propiedad», merecidamente llamado «el Cruzado del Siglo XX» y «Profeta del Reino de María», por el intelectual romano Roberto de Mattei.

En el esfuerzo de luchar doctrinariamente contra la Revolución Igualitaria universal siguiendo las certeras enseñanzas de «Revolución y Contra-Revolución» y «Nobleza y élites tradicionales análogas – en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y la Nobleza romana»confiando plenamente en la protección, las promesas y los anuncios de Nuestra Señora en Fátima -clave para interpretar los acontecimientos- , reiteramos a nuestros estimados amigos esta salutación, enviándoles un cordial abrazo.

En Cristo Rey y María Reina,

La Redacción

 

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LOS REYES MAGOS, PRIMICIAS Y HEROES DE LA FE Y LO MARAVILLOSO

Lo invitamos a participar de esta conversación en el Canal SAÑOGASTA – EL ALFEREZ y a suscribirse a este medio de difusión de nuestra tradición católica 

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 DIOS QUISO NACER DE ESTIRPE REAL PARA REUNIR EN SI TODO GENERO DE GRANDEZAS – Oportunas enseñanzas de San Pedro Julián Eymard

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EL SAGRADO CORAZON, REY Y CENTRO DE TODOS LOS CORAZONES – Un canal para fortalecer la Fe en estos tiempos de confusión y de omisión

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Plinio Corrêa de Oliveira

Los Reyes Magos representaban a toda la humanidad en Navidad: pocos pero representativos… Santo del Dia – 5 de enero de 1965 (*)

                       ♦

Mañana es la fiesta de la Epifanía del Señor: reconociendo en los Magos a los adoradores, las primicias de nuestra vocación y de nuestra Fe, celebramos de corazón alegre el comienzo de esa feliz esperanza.

Adoración de los Reyes Magos – Fra Angelico – 1433

En lo que respecta a la Adoración de los Reyes Magos, tenemos aquí un hermoso cuadro perteneciente a un conocido nuestro. Y haremos unas consideraciones sobre el valor que tienen las cosas de carácter representativo y simbólico en los planes de la Providencia.

No hay un comentarista de la Adoración de los Reyes Magos que no diga que era conveniente que los Reyes Magos vinieran a adorar a Nuestro Señor, para representar a los diversos pueblos de la gentilidad, que desde el principio se acercaron a su cuna; y que era conveniente también que fueran magos, para representar a toda la sabiduría antigua al rendir homenaje a Nuestro Señor.

Sabemos que la palabra magos designa aquí a hombres de extraordinaria sabiduría, de relevante sabiduría, que vinieron de todas partes a adorar a Nuestro Señor. A menudo se duda de si estos magos eran reyes. En mi opinión, esta duda encierra un cierto aspecto igualitario. Porque la Cristiandad, servida por una venerable tradición, siempre ha creído que eran reyes. Y esa tradición es tan continua, y que no deja de estar en consonancia con los pasajes de la Escritura que hablan de reyes que vienen de lejos a adorar al Mesías, que la tradición por sí misma merece fe, merece ser creída, y no veo ninguna razón para que no fueran reyes.

Entiendo que pueda desconcertar [a la llamada “izquierda católica”], que hombres con una profesión tan «pésima» como la de rey, hayan sido llamados a adorar a Nuestro Señor desde pequeño. Pero me parece muy poco razonable, por el contrario, poner dudas al respecto.

En todo caso, tenemos aquí a hombres de diversas razas, – incluyendo un negro -, que representan a todo el mundo antiguo, y que representan toda la sabiduría antigua en su homenaje a Nuestro Señor, en la conocida forma de oro, incienso y mirra.

Pero, ¿representar en qué calidad y de qué manera? Casi nadie sabía que iban; no habían recibido delegación alguna para ir, y sin embargo tenían una verdadera representación. Porque la razón por la que fueron no fue una razón individual, sino una razón de representación.

Podemos ver que todo era simbólico. Representaban a estos pueblos porque Nuestro Señor quería que los representaran, y fueron allí porque Nuestro Señor los llamó como representantes. Quiso tener representantes de esos pueblos, eligió a quiénes los representarían y se hizo la representación. Y siguió siendo válida, con su carácter simbólico, a pesar de que no hubo sufragio de ningún tipo, ni poder que los acreditara a los pies de Nuestro Señor.

Calvario – Siglo XVIII – Escuela Cuzqueña

(Colección Artística y Cultural de los Palacios del Gobierno del Estado de São Paulo)

Y el hecho de que hubiera una de estas personas allí constituía, en el orden absoluto y profundo de los acontecimientos, una verdadera representación. Estaban allí, de hecho, representando. Tal representación tenía valor en los planes de la Providencia. Eran sólo tres, pero esos tres representaban algo en los planes de la Providencia.

 Algo así encontramos al pie de la Cruz. Cómo Nuestra Señora, San Juan y las santas mujeres están representando también, al pie de la Cruz, todo lo bueno y fiel del género humano en el pasado, el presente y el futuro. Representan una delegación, y la representan porque son fieles y están al pie de la Cruz. Y todo el que es de determinada clase, en una ocasión muy solemne, naturalmente representa a sus congéneres por selección. Así es que representaban a sus homólogos por selección y por elección divina.

Hoy, a los pies de la Iglesia humillada, la Ssma. Virgen ha querido que nosotros, aunque pocos, verdaderos católicos, representemos la fidelidad de las generaciones pasadas, presentes y futuras.

Y podemos preguntarnos si de esta verdad se puede extraer algo aplicable a nosotros. También nosotros somos pocos, también representamos una minoría muy pequeña, y de forma tan comprimida que, cuando nos sentimos muchos -pero no muchos en el sentido de masa de población- sino muchos sólo en relación a la esfera normal de las relaciones de un hombre, ya nos sentimos asombrados -tan poco natural es en la época actual  que seamos tan numerosos.

Sin embargo, representamos el deber de la fidelidad; y a los pies de la Iglesia perseguida, a los pies de la Iglesia humillada, a los pies de la Iglesia sumida en la peor confusión de su historia, la Virgen ha querido que representemos la fidelidad, la pureza, la ortodoxia, la intrepidez, el espíritu de iniciativa, de ataque, de acción, en el momento en que todo [nos] debería hablar de retirada, de compromiso, de huida.

¿Qué representamos en ese lugar? Al pie de esta nueva crucifixión de Nuestro Señor y de la Iglesia, representamos a todos los fieles, representamos la fidelidad de todos los que han sido fieles en el pasado, de todos los que se durmieron en la paz del Señor que nos han precedido. Si un San Gregorio VII, un San Luis Rey, un San Luis Ma. de Monfort, un San Fernando de Castilla, un Beato Nuño Alvarez, hubieran podido saber a la distancia al morir que en un momento de crisis como éste habría fieles representando toda la fidelidad de la Iglesia católica, nos habrían bendecido a la distancia, se habrían sentido nuestros iguales, a la distancia habrían sentido como un alivio: –al menos están haciendo lo que yo querría hacer si estuviera vivo en ese momento

Así, los representamos a todos ellos; representamos a todas las almas fieles dispersas y aplastadas por este mundo y que no saben ni siquiera dónde poner su fidelidad, pero que querrían hacer lo que hacemos. Estamos representando a las almas que vendrán después de nosotros, esas almas que, mirando hacia atrás, van a estar encantadas con lo que estamos haciendo. Dirán: si hubiéramos vivido en esa época, hubiéramos hecho eso.

                                    *          *          *

Existen tales interpenetraciones en la historia en virtud de esta doctrina de la representación, algunas de las cuales son realmente impresionantes. ¿Sabéis que cuando San Remigio y sus ayudantes les enseñaban a Clodoveo y a sus francos la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, éstos clamaban y levantaban sus lanzas diciendo: «¿Por qué no estuvimos allí en el momento de la Pasión para defender a Nuestro Señor?»

Y lo fueron. Porque en la Pasión Nuestro Señor previó lo que querían, previó que dirían esto, y lo consolaron en esa hora. Hay, pues, una especie de reversibilidad en el tiempo, de estas diversas acciones, y todo se funde en una única y grandiosa escena; en esa única y grandiosa escena, los pocos fieles de ese tiempo representan toda la fidelidad pasada, del presente, y toda la fidelidad del futuro.

Debemos ser para Nuestra Señora lo que la Verónica fue para Nuestro Señor

El encuentro de Jesús con la Verónica – Carlo Caliari

Basílica de Santi Giovanni e Paolo – Venecia

He tenido ocasión de decir que la escena y la proyección del Auto del Divino Infante acentuaron mucho esa impresión aquí en el grupo nuestro, y la situación histórica en la que nos encontramos es justamente esa: Nuestra Señora está como una reina sentada en su trono, pero, a causa de los insultos de los hombres -¡y qué hombres! – ya descolocada, atada con cuerdas y condenada a ser arrancada por la fuerza de su trono.

En la sala en la que se está preparando el crimen, unos pocos son fieles y están dispuestos a hacer cualquier cosa para evitar que se produzca ese crimen. Esos fieles que luchan en este momento, que han tenido la incomparable felicidad de soportar los sufrimientos, las incertidumbres, las torturas espirituales de esta situación, esos fieles representan a todas las almas marianas del pasado, del presente y del futuro en este momento de tanto sufrimiento por la Virgen.

Son para Nuestra Señora lo que la Verónica fue para Nuestro Señor. Al secar el Divino Rostro, la Verónica representó al mundo entero, y no hubo ni un alma piadosa, desde el momento en que se realizó ese acto, que no sintiera [santa] envidia de ella y se sintiera, por así decirlo, representada por ella. Y a nosotros nos fue dada la felicidad y la vocación de enjugar el santísimo rostro de Nuestra Señora, lleno de lágrimas, como nos hizo sentir la lacrimación en Siracusa[1], en aquel doloroso momento.

La estrella para los Reyes Magos era Nuestro Señor; para nosotros será Fátima

Y sentimos la necesidad de ésa, nuestra representación, en este acto, ante la representación de los Reyes Magos ante el Niño Jesús. La doctrina de la representación debería animarnos. Pidamos a los Reyes Magos que recen por nosotros -pues seguramente están en el Cielo con Dios- para que tengamos una de las muchas formas de valor que se nos pide y que debemos tener, el valor de estar solos como ellos; solos en el mundo pagano, pero esperando la estrella, esperando la hora de Dios, para cumplir su voluntad cuando se presente, y cumplirla con toda fidelidad y puntualidad, en la hora en que se presente.

La hora, para ellos, era consoladora: era la hora en que había nacido el Niño Jesús. La hora, para nosotros, debe ser la hora de la plena realización de los acontecimientos preanunciados por la Virgen en Fátima; pero, sea como fuere, llegará un momento muy preciso para nosotros en el que una estrella nos dirá que ha llegado la hora esperada. No será una estrella exterior, sino una voz interior. Será la convicción de que los tiempos han llegado, de que la hora felizmente ha llegado. Debemos prepararnos para esa hora, para ser modelos de exactitud y fidelidad como lo fueron los Reyes Magos, siendo en este momento modelos de fidelidad en el aislamiento.

________________________________________

NOTAS

[1] Lacrimación milagrosa de la imagen de Nuestra Señora, en Siracusa – Italia, que tuvo lugar en 1953, cuyo documental filmado puede verse en Glória TV: Parte I y Parte II

 

(*) A D V E R T E N C I A
Este texto es una adaptación de la transcripción de una exposición verbal del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira para socios y cooperadores de la TFP, teniendo, por lo tanto, un estilo verbal, y no fue revisado por el autor.
Si el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira estuviera entre nosotros, ciertamente pediria que constara la explícita mención de su filial disposición de rectificar calquier discrepancia con relación al Magisterio de la Iglesia. Es lo que hacemos constar aquí , com sus propias palabras, como homenaje a tan noble y constante estado de espíritu:

“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial ardor a la enseñanza tradicional de la Santa Iglesia. Si, no obstante, por lapsus, hubiera algo en él  que no sea conforme a dichas enseñanzas, desde ya, y  categóricamente, lo rechaza”.
Las palabras «Revolución» y «Contra-Revolución» son empleadas aquí en el sentido que les da el Prof. Plínio Corrêa de Oliveira en su libro «Revolución y Contra-Revolución», cuya primera edición fue publicada en el Nº 100 de «Catolicismo», en abril de 1959.

Nota: Puede consultarse y descargarse también el texto en castellano, que incluye el prólogo especial del autor para la ed. argentina, disponible online en el blog rcr-una-obra-clave.blogspot.com

Agradecemos al site www.pliniocorreadeoliveira.info la gentileza de permitirnos reproducir este artículo, traducido por nuestra Redacción con ayuda de Deepl

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LA CAMPANA DE BELEN Y EL ORDEN SOCIAL QUERIDO POR DIOS – CONVERSACION EN EL CANAL NOBLEZA y ELITES TRADICIONALES ANALOGAS – 22 de diciembre, 19 hs

San Pío X y el magisterio perenne de la Iglesia nos ilustran sobre la sociedad como Dios la creó, trayendo paz y progreso verdaderos, al contrario de los que predican la violencia y la ‘Teología de la Liberación’

https://www.youtube.com/watch?v=fGekowcsGt8

⇑Para participar de esta conversación haga click en el link

https://www.youtube.com/watch?v=fGekowcsGt8

miércoles 22 de diciembre – 19 hs

 

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«Nuestra Señora siempre fue

la Luz de mi vida»

Testamento del Cruzado del Siglo XX

 

 

Traducido de la revista «Catolicismo”, Octubre de 1996, pags. 34-35

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«En el nombre de la Santísima e Individua Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y de la Bienaventurada Virgen María, mi Madre y Señora. Amén.

Yo, Plinio Corrêa de Oliveira, hijo legítimo del Dr. João Paulo Corrêa de Oliveira y de doña Lucilia Ribeiro Corrêa de Oliveira, ambos ya fallecidos, brasileño, natural de esta capital del Estado de São Paulo, donde nací a trece de diciembre de 1908, soltero, abogado y profesor universitario, residente y domiciliado en esta misma ciudad, estando en mi perfecto juicio, decido, libre y espontáneamente, hacer este testamento, a fin de disponer de mis bienes luego de mi muerte y establecer otras determina­ciones de última voluntad, en la forma que paso a exponer:

Declaro que viví y espero morir en la Santa Fe Católica, Apostólica y Ro­mana, a la cual me adhiero con todas las fuerzas de mi alma. No encuentro pala­bras suficientes para agradecerle a Nuestra Señora el favor de haber vivido desde mis primeros días, y de morir, como espero, en la Santa Iglesia, a la que he dedicado, dedico y espero dedicar hasta mi último aliento, absolutamente todo mi amor. De tal manera que todas las personas, instituciones y doctrinas que amé durante mi vida, y a las que actualmente amo, sólo las amé o amo porque eran o son conformes a la Santa Iglesia, y en la medida en que eran o son conformes a Ella. Igualmente, ja­más combatí instituciones, personas o doctrinas sino porque y en la medida en que eran opuestas a la Santa Iglesia Católica.

Le agradezco de la misma manera a Nuestra Señora –sin que me sea posible encontrar suficientes palabras para hacerlo– la gracia de haber leído y difundido el «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen», de San Luis María Grignion de Montfort, y de haberme consagrado a Ella como esclavo perpetuo. Nuestra Señora fue siempre la Luz de mi vida, y de su clemencia espero que sea Ella mi Luz y mi auxilio hasta el último instante de la existencia.

Le agradezco también a Nuestra Señora –y cuán conmovidamente– el haberme hecho nacer de doña Lucilia. Yo la veneré y la amé en toda la medida de lo que me era posible y, después de su muerte, no hubo día en que no la recor­dase con una inexpresable añoranza. A su alma le pido, asimismo, que me asista hasta el último momento con su inefable bondad. Espero encontrarla en el Cielo, en la cohorte luminosa de las almas que más especialmente amaron a Nuestra Señora.

La TFP desfila en el Viaduto do Chá en 1970, en San Pablo, en la apertura de la campaña por la Navidad de los pobres

Tengo la conciencia del deber cumplido, por el hecho de haber fundado y dirigido mi gloriosa y querida TFP. Con el espíritu beso el estandarte de ésta que se encuentra en la Sala del Reino de María (1). Son tales los vínculos de alma que tengo con cada uno de los socios y cooperadores de la TFP brasileña, así como con los de las demás TFPs, que me es imposible mencionar aquí a nadie en particular para expresar­le mi afecto. Le pido a Nuestra Señora que los bendiga a todos y a cada uno. Tras mi muerte, espero rezar junto a Ella por todos, ayudándoles así de un modo más eficaz que en la vida terrena.

A los que me dieron motivos de queja les perdono con todo el alma. Hago votos de que mi muerte sea para todos ocasión de recibir la gracia que llamamos de Grand Retour (2).

No tengo directrices para dar ante esa eventualidad, pues mejor que yo lo hará Nuestra Señora. En cualquier caso, a todos y a cada uno les pido entrañablemente y de rodillas que sean sumamente devotos de Nuestra Señora durante toda la vida. (…)»

São Paulo, 10 de enero de 1978.

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1) Se refiere a la Sala principal* (*más noble, en el orig. portugués) de la Sede del Consejo Nacional de la TFP brasileña, en San Pablo.

2) La expresión Grand Retour (Gran Retorno) surgió en 1942, en Francia. En ese año se iniciaron las peregrinaciones de cuatro réplicas de la    antigua y famosa imagen de Nuestra Señora de Boulogne, que visitaron durante cinco años dieciséis mil parroquias, aproxi­madamente la mitad de las parroquias de aquel país.

Tales peregrinaciones generaron un caudal  de gracias tan inmenso que provocaron un impresionante movimento de renovación espiritual en el seno del pueblo. Este, desde el principio, de manera espontánea y muy apropiadamente, llamó Grand Retour a ese movimiento,  es decir, el Gran Retorno de Francia a la devoción mariana.

Es oportuno mencionar aqui un trecho del discurso del Papa Pío XII, en ocasión de la audiencia concedida a un grupo de peregrinos del Grand Retour, el 22 de noviembre de 1946:

«Sed fieles a Aquélla que os guió hasta aquí (…). La condición indispen­sable para la perseverancia en esta consagración (al Inmaculado Corazón de María) consiste en captar su verdadero sentido, en tomarla en todo su alcance, en asumir lealmente todas las obligaciones inherentes a ella.

«Nos no podemos aquí dejar de recordar lo que dijimos a este respecto en un aniversario muy querido a Nuestro corazón: «La consagración a la Madre de Dios…es una entrega total de sí, para toda la vida y para la eternidad; no es una entrega meramente formal o de mero sentimiento, sino una entrega efectiva, realizada en la intensidad de la vida cristiana y mariana»» (Discurso del 21 de enero de 1945 a los congregantes de Nuestra Señora).

El Prof. Plinio Corrêa de Oliveira y los miembros de la TFP, usando la significativa expresión francesa, pasaron a Ilamar Grand Retour a una profunda restauración espiritual, a la manera de una conversión, que la Virgen concederá  a aquellos sus hijos fieles, teniendo en vista los dramáticos y grandiosos acontecimentos previstos por Ella en Fátima.

Descargado y editado del site http://www.pliniocorreadeoliveira.info

por nuestra Redacción

 

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EL MILAGRO DE LA SANTA CASA DE LORETO, POR FEDERICO CATANI, DE LA TFP ITALIANA

El milagro de la Santa Casa de Loreto

Federico Catani

♦Los traslados milagrosos de la Santa Casa de Nazareth desde Palestina a Loreto, donde nació la Virgen María y recibió la Anunciación del Angel Gabriel, donde creció y permaneció el Niño Jesús hasta el comienzo de su vida pública, donde vivió la Sagrada Familia bajo la autoridad de San José, «Ilustre Príncipe de la Casa de David» y carpintero, las visitas enlevadas y entusiasmadas de San Luis María Grignion de Montfort y de Santa Teresita, las promesas de Colón, amenazado por las borrascas marinas,  y de Don Juan de Austria -el vencedor de Lepanto contra los turcos musulmanes-, las revelaciones del Padre Pío: ‘en Lourdes se apareció Nuestra Señora,… en Loreto, Ella se pasea’: un clamor de fidelidad ante el enigmático silencio de quienes deberían ser un eco de las Letanías Lauretanas

 

⇑Arriba, hacer click para ver el video de la «live» hecha el 10 de diciembre de 2021 por el Canal Nobleza y Elites tradicionales análogas

 

https://e.issuu.com/embed.html?backgroundColor=%23fff&d=loreto_santa_casa_es&u=nestor87#:~:text=%3C!doctype%20html%3E%3Chtml,script%3E%3C/body%3E%3C/html%3E

⇑Link al libro de Federico Catani sobre la Santa Casa

Para obtener el libro impreso: www.ANF.org – ANF@ANF.org

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Agradecemos al site pliniocorreadeoliveira.info esta importante difusión

http://www.pliniocorreadeoliveira.info

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NOTAS

● Algunas partes de los documentos citados han sido destacadas en negrita por el autor.

[…]

● El presente trabajo ha sido obtenido por scanner a partir de la segunda edición, de octubre de 1993. Se agradece la indicación de errores de revisión.

DOCUMENTOS III


Santa Isabel de Portugal – Francisco de Zurbarán – Museo del Prado

Deberes especiales de la sociedad para con la Nobleza empobrecida

1. Es la mejor limosna la que se da al noble empobrecido
San Pedro Damián (1007-1072), Doctor de la Iglesia, apunta la particular diligencia que se debe tener en aliviar las necesidades de la nobleza empobrecida:

“La limosna es enaltecida a lo largo de todas las páginas de la Sagrada Escritura; y la misericordia antecede a todas las demás virtudes, y merece la palma entre las obras de piedad. Sobresale, sin embargo, aquella misericordia que proporciona auxilio a quienes desde la abundancia de otrora cayeron en la penuria.

“Algunos, en efecto, siendo nobles de ilustre estirpe se ven, no obstante, agobiados por la indigencia del patrimonio familiar. Otros muchos están adornados con el título de caballero por su antiguo linaje, pero se sienten humillados por la falta de recursos para cumplir sus obligaciones domésticas: por exigencia de la dignidad de su categoría se ven obligados a comparecer a recepciones en las que, siendo iguales por el nivel social, son de lejos desiguales por la fortuna; y aunque la inquietación por la pobreza doméstica los martirice, y aun cuando, constreñidos por la necesidad, lleguen a una situación extrema, no saben pedir su alimento como mendigos. Antes prefieren morir que mendigar públicamente; quedan confundidos si su situación se llega a conocer; se avergüenzan de confesar su penuria; y mientras otros pregonan su miseria, e incluso exageran no pocas veces la medida de su pobreza a fin de recibir limosnas más abundantes de la compasión ajena, éstos disimulan cuanto pueden, ocultando su situación, a fin de que no se descubra a los ojos de los hombres, de un modo vergonzoso, alguna señal de su pobreza.

“Por lo tanto, más se trata de entender que de ver su indigencia; más se la puede conjeturar por ciertas señales que aparecen furtivamente que deducirla de indicios evidentes. En cualquier caso, el profeta indica cuán grande será la recompensa dada a estos pobres no manifiestos, sino ocultos, cuando dice: ‘Bienaventurado quien comprende lo que ocurre con el necesitado y el pobre’ (SI. XL, 2). De hecho, en relación a los pobres harapientos y llagados que vagan por las calles, no hay mucho que discernir, pues a simple vista los percibimos; con otros pobres, sin embargo, debemos darnos cuenta en su interior de que lo son, puesto que en su exterior no podemos ver claramente su miseria.” [1]

2. Solicitud de la Reina Santa Isabel para con la Nobleza empobrecida
En la vida de Santa Isabel, reina de Portugal (1274-1336), leemos los siguientes hechos que manifiestan un trazo edificante de su carácter:

“Ponía particular cuidado en auxiliar a aquellas personas que, habiendo vivido según la ley de la Nobleza, con hacienda, se veían decaídas, aumentándoles la necesidad y miseria el embarazo de pedir. A esos pobres los socorría con gran generosidad y no menor secreto y recato, para que recibiesen el beneficio sin el contrapeso de la vergüenza.

“Para los hijos de los hidalgos pobres tenía en su palacio bolsas especiales, con las que se criaban de acuerdo a su elevada posición. Daba dotes para que se casaran las doncellas pobres de buen parecer, y se holgaba de componerles ella misma el tocado nupcial con sus reales manos. Tenía recogidas muchas otras huérfanas, hijas de sus vasallos particulares, y las educaba junto a sí; cuando contraían matrimonio las proveía de abundante dote y las adornaba con sus joyas el día de la boda; y para que esta delicadeza de su bondad no acabase con su muerte, instituyó un fondo en su monasterio de Santa Clara para dotar a las huérfanas nobles, y dejó dispuesto que una parte de las joyas que legaba a ese convento se prestasen a las citadas doncellas para su adorno de bodas.” [2]

NOTAS

[1] Migne P.L., t. CXLV, col. 214-215.

[2] J. Le Brun, Santa Isabel, Rainha de Portugal, Livraria Apostolado da Imprensa. Porto, 1958, pp. 127-128.

Copiado del site www.pliniocorreadeoliveira.info

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La Inmaculada Concepción concedió un triunfo resonante a las armas del Rey Católico Felipe II con el milagro de Empel – Ella es la patrona de la Infantería argentina y española

♦¿Por qué la Agrupación Inmaculada Concepción, de la Infantería argentina -unida en tradición a la española- tiene como patrona a la Inmaculada Concepción? – El milagro de Empel, elocuente señal de gracias para los hombres de Fe de estos tiempos

 

https://www.youtube.com/watch?v=nIUp0RchmkI

⇑Conozca la  historia de este triunfo milagroso de las armas católicas de la España de Felipe II sobre los rebeldes holandeses haciendo click en este link del canal SAÑOGASTA – EL ALFEREZ

 

 

 

El Rey católico Felipe II de España

 

 

 

 

 

El Almirante holandés Hohenlohe-Neuenstein ofrece una «rendición honrosa» a los tercios del Rey católico

 

 

 

 

Maestre de Campo Bobadilla responde al Almirante holandés: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”.

 

Cavando una trinchera esperando el ataque del enemigo, un soldado español encuentra el cuadro de la Inmaculada Concepción

Fortalecidos por el hallazgo milagroso del cuadro y animados por Bobadilla, los españoles atacan a los holandeses y destruyen sus fuerzas

 

 

 

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Santo del Dia*, 27 de noviembre de 1964

(*) Traducción al castellano de una conferencia del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira para miembros de la TFP brasileña – Texto no revisto por el autor – procesado con ayuda del traductor DeepL)  

Capilla de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, Rue du Bac, París, donde fue revelada la Medalla de Nuestra Señora de las Gracias, también conocida como la Medalla Milagrosa, por María Santísima a Santa Catalina Labouré 

 

Hoy es la fiesta de la Santísima Virgen María de la Medalla Milagrosa. En este día del año 1830, la Virgen se le apareció a Santa Catalina Labouré en París y le reveló el diseño de la Medalla Milagrosa.

Conjunto escultórico en el Santuario de la Rue du Bac

Cuando esta revelación se tornó pública, se constató que la Medalla Milagrosa fue ocasión de un número incontable de gracias de conversión de las más extraordinarias, con lo que una vez más se demostró, o se documentó, que esta devoción era altamente deseada por la Virgen. Por eso se estableció la excelente costumbre de colocar la Medalla Milagrosa en el entronque de las cuentas del Rosario. Porque el uso de la Medalla Milagrosa está envuelto en toda clase de gracias. Y esta devoción preparó poderosamente a las almas para la definición de uno de los dogmas marianos más importantes, el de la Inmaculada Concepción.

Vale, pues, la pena que analicemos la Medalla y todo lo que simboliza, para comprender lo que la Divina Providencia tenía en mente cuando favoreció con tantas gracias esta devoción que reveló a Santa Catalina Labouré.

Tenemos, en un lado de la Medalla, a la Virgen parada sobre el mundo, poniendo sus pies sobre el mundo, en afirmación de su realeza sobre toda la tierra.

Es precisamente la doctrina de la Realeza de Nuestra Señora que fue recordada en Fátima como una victoria de la Contra-Revolución: ‘el comunismo difundirá sus errores por todas partes; el Papa tendrá mucho que sufrir; la Iglesia será perseguida; por fin, mi Corazón Inmaculado triunfará.’ Es decir, la Revolución será derrotada y tendremos la victoria del Corazón Inmaculado de María.

Esta doctrina de la Realeza de María se afirma de este lado: la Virgen pisando el mundo y también una serpiente; lo que es totalmente coherente, concordante, con los otros símbolos de la Medalla. Porque de este lado de la medalla está escrito: «Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos». Es decir, es la Inmaculada Concepción.

Pero no se trata pura y simplemente de la Inmaculada Concepción, porque hay un atributo aquí que no se encuentra en las imágenes de la Inmaculada como tal. Y es esto: las manos de la Virgen están abiertas en señal de aquiescencia, en señal de cuidado, y de sus manos emanan inmensos rayos luminosos, que son gracias y favores que por sus manos -es decir, por su acción…, a través de Ella- descienden al mundo. Y así tenemos algo que nos hace pensar en la Mediación Universal de la Virgen: todas las gracias que vienen de Dios y que, por medio de las manos de la Virgen -que son las que distribuyen las gracias de Dios en cantidades enormes -, se derraman sobre el mundo. Precisamente, la victoria sobre la Revolución tendrá lugar en el momento culminante de las vicisitudes de la Santa Iglesia y, por tanto, con el cumplimiento entero de las profecías de Fátima («por fin, mi Corazón Inmaculado triunfará»).

Es decir que tenemos aquí una serie de conceptos que se unen para dar una gran visión de la victoria de la Virgen en el mundo.

Estas gracias que descienden son para conversión de los pecadores, pero son también el castigo de los irreductibles a la gracia divina, y para protección de los que han permanecido fieles hasta el final. Y las gracias para que los fieles sigan siendo fieles. Todo esto fluye de las manos de la Virgen como de una fuente. Y Ella es afable, sonriente, acogedora con todos aquellos que, ante este conjunto de hechos, este conjunto de símbolos, de atributos, de nociones, se dirigen a Ella pidiendo confiadamente las gracias que necesitan.

El reverso de la medalla es no menos simbólico. Contiene los elementos de varias devociones que se unen. ¿Por qué? He mostrado que [en la Medalla] donde está la imagen de la Virgen, se recuerda la Inmaculada Concepción, por la jaculatoria. En este otro lado vemos doce estrellas, como en la corona de la Virgen que aplasta a la Serpiente, de la que habla el Apocalipsis. Y luego tenemos una M central, que es la M de María, el nombre de la Virgen, sobre la cual hay una cruz. Esto recuerda mucho el «Tratado de la verdadera devoción» de San Luis Ma. Grignion de Montfort, la «Carta a los amigos de la cruz» [ambos escritos por él].

Y luego las dos grandes devociones (que constituyen, en el fondo, una sola devoción): al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de María, y que se encuentran debajo de esta M.

Estas son todas las gracias dadas en los tiempos modernos para la lucha contra la Revolución: la afirmación de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, el dogma de la Inmaculada Concepción que debía definirse algunas decenas de años después de la aparición de la Medalla Milagrosa; las devociones al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de María, que debían impedir la Revolución en Francia; y por otra parte la obra de San Luis María Grignion de Montfort, que también se dio para impedir la Revolución. Y unas y otras devociones dadas también para combatir la Revolución y acabar con ella.

De modo que todos estos símbolos se reúnen como una especie de compendio de los temas o puntos más sensibles a la piedad católica, que más recuerdan la piedad católica, objeto natural de sus inclinaciones, de sus actos de devoción, de su confianza, y que, por tanto, deben ser vistos en este sentido por los católicos.

Ahí tienen la razón por la que esta medalla ha sido objeto de tantas gracias. Y, por ello, debemos amar mucho esta medalla, viendo en ella como un programa para nosotros. Y llevarla siempre, tenerla siempre con nosotros.

Comprendemos, de este modo, cómo la piedad católica sabe hacer bien las cosas. Porque otra espléndida devoción que los católicos han tenido siempre, desde la Edad Media, es el Rosario. Así pues, juntar esta medalla con las decenas del Rosario es una idea armoniosa, muy acertada, muy adecuada, muy razonable, y constituye todo un objeto de piedad que debe hablar mucho a nuestra alma y despertar nuestra devoción.

Pidamos a la Virgen que, por las gracias de la Medalla Milagrosa, acelere por una parte el día de su victoria. Y que, por otro lado, también, Ella nos ayude a ser fieles durante todas las tormentas que se avecinan. Porque debemos recordar bien esto: la perseverancia es una gracia impagable. En efecto, ¿de qué sirve tener fe [y otras] virtudes, si luego caemos en el pecado? Esta perseverancia no es fruto de nuestras cualidades personales, no es fruto de nada que provenga de nuestro interior. Es el fruto de la gracia, que debemos pedir con humildad, implorar con insistencia y al que debemos responder [N. el destaque en negrita es de nuestra Redacción]. Por eso debemos pedir las gracias que nos aseguran la perseverancia. Y esto es lo que debemos pedir especialmente.

Hay muchas almas a las que el demonio está llevando en las direcciones más terribles y execrables. Tal vez no todos tengan idea de cuál es la acción del diablo…, su fuerza, en este momento.

No recuerdo cuál Doctor de la Iglesia fue el que dijo que los demonios que vagan por los aires y que no han sido llevados al infierno -pero que lo serán al fin del mundo-, y que vagan para la perdición de las almas- son tan numerosos que, si se pudieran ver, oscurecerían hasta el sol, porque formarían una especie de capa alrededor de la Tierra. Y son los demonios predisponentes que actúan -como he leído en cierto autor- sobre las almas, no para llevarlas directamente a pecar, sino para crear un clima que haga luego irresistible la tentación de los otros demonios. No es [propiamente] irresistible, pero es como si fuera irresistible, abrumador. Y si el mal tiene hoy tal posibilidad de progresar es porque encuentra preparado en todas partes el clima psicológico.

Se podría preguntar si, en el decorrer de la vida espiritual, una persona es tentada a diario por el demonio; o si pasan largos días en que las tentaciones son ante todo naturales -no preternaturales-, y en los que el diablo, por ende, no actúa. Mi impresión personal (que no tiene autoridad para afirmar nada en este sentido), es que en este planteo habría ingenuidad. Y que muchas veces al día, en el transcurso de la vida espiritual, lo normal es que el diablo nos tiente. No serán tentaciones sensibles, desde luego. Pero será de un modo o de otro, una acción. También puede constituir un salto violento, -y los saltos violentos no son los más peligrosos…

Así es que debemos entender que esta Medalla, con todos estos símbolos, y recomendada por la Virgen, es una de las prendas de su alianza con sus verdaderos devotos. Es uno de los medios, una especie de escudo que Ella da para la lucha contra todas esas tentaciones del demonio. Y que esta advocación de Nuestra Señora de las Gracias, o Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, es particularmente eficaz por todo lo que Ella contiene. Y por la Inmaculada Concepción, que está aplastando la cabeza del demonio, que es particularmente eficaz en esta lucha contra el poder de las tinieblas, que tanto, ¡y tanto!, debemos llevar en estos días.

Así…, hay aquí más razones para que nos aferremos a estos símbolos, para que nos aferremos a esta Medalla, para que nos aferremos al Escapulario del Carmen…, para que nos aferremos al Rosario. Tener siempre con nosotros estos objetos de devoción como medio de acción contra el demonio. Y que ésta es una consideración que me parece particularmente importante en los dias que corren.

[…].

Santuario de la Rue du Bac – Urna con los restos de Santa Catalina Labouré

Agradecemos al site pliniocorreadeoliveira.info este maravilloso artículo 

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