La santa intransigencia, un aspecto de la Inmaculada Concepción

 

Plinio Corrêa de Oliveira

En la vida de la Iglesia, la piedad es el asunto clave. Piedad bien entendida, que no sea la repetición rutinaria y estéril de fórmulas y actos de culto, sino la verdadera piedad, que es un don bajado del Cielo, capaz de, por la correspondencia del hombre, regenerar y llevar a Dios las almas, las familias, los pueblos y las civilizaciones.

Ahora bien, en la piedad católica el asunto clave es, a su vez, la devoción a Nuestra Señora. Pues si es Ella el canal por medio del cual nos vienen todas las gracias, y es por Ella que nuestras oraciones llegan hasta Dios, el gran secreto del triunfo en la vida espiritual consiste en estar íntimamente unido a María.

La humanidad, antes de Jesucristo, se componía de dos categorías nítidamente diversas, los judíos y los gentiles. Aquellos, constituyendo el Pueblo Elegido, tenían la Sinagoga, la Ley, el Templo y la Promesa del Mesías. Estos últimos, dados a la idolatría, ignorantes de la Ley, con falta de conocimiento de la Religión verdadera, yacían a la sombra de la muerte, esperando sin saberlo, o movidos a veces por un secreto impulso, al Salvador que debería venir. Entre los gentiles, aún se podrían distinguir dos categorías: los romanos, dominadores del universo, y los pueblos que vivían bajo la autoridad del Imperio. Un análisis de la época en que ocurrió la venida del Mesías implica hacer el examen de la situación en que se encontraba cada una de estas fracciones de la humanidad.

Cuadro conmemorativo de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

Poder, gloria y decadencia

Se habla mucho del valor militar de los romanos y del brillo de las conquistas que hicieron. Es obvio que hay mucho que admirar en ellos bajo este punto de vista. Pero una exacta ponderación de todas las circunstancias históricas nos obliga a reconocer que, si los romanos hicieron grandes conquistas, los pueblos que dominaron estaban en su mayor parte viejos y gastados, dominados por sus propios vicios, y por esto propensos a caer bajo el guante del primer adversario que se les opusiese. Afirmación ésta válida tanto para Grecia cuanto para las naciones de Asia y de África, excepción hecha tal vez de Cartago.

¿Qué es lo que había reducido a ese estado de debilidad a tantos pueblos, otrora dominadores y llenos de gloria? La corrupción moral. La trayectoria histórica de todos ellos es la misma. Al inicio, se encontraban en un estado semi-primitivo, llevando una vida simple, dignificada por una cierta rectitud natural. De ella les viene la fuerza que les permite dominar a los vecinos y constituir un imperio. Pero con la gloria viene la riqueza, con la riqueza los placeres, y con éstos la disolución de costumbres. La disolución de costumbres trae a su vez la muerte de todas las virtudes, la decadencia social y política y la ruina del imperio.

Y así, uno después de otro, fueron apareciendo en el escenario histórico, creciendo hasta su pináculo y menguando, los grandes pueblos del Oriente. Todas las naciones civilizadas que Roma venció habían recorrido las diversas etapas de este ciclo. Ella misma las recorrió a su vez. Las virtudes familiares de la Roma de la Realeza y de la República aristocrática le dieron la grandeza. Al final de la República, el lujo comenzó a depravar los caracteres y tuvo comienzo la decadencia. El Imperio, que es en su comienzo una magnífica puesta de sol, se transforma gradualmente en pardo crepúsculo sin gloria.

La humanidad en la noche moral

Fue en el momento en que Roma entraba en la fase aún áurea de esa ruta descendente, que Jesús nació. La historia de los futuribles es peligrosa. En todo caso, es permitido indagar qué habría ocurrido en el mundo mediterráneo, cuando Roma terminase su involución, si el Verbo de Dios no se hubiese encarnado.

Hasta entonces, cada nación civilizada pasaba el legado de su cultura al vencedor. Los persas, por ejemplo, se nutrieron de la cultura asiro-babilónica y egipcia. Los griegos se nutrieron de la cultura egipcia y persa, los romanos de la cultura griega. Y así, caminando del Oriente hacia el Occidente, vino siendo transmitida la civilización. Extinta Roma, ¿en qué manos quedaría el legado? En la de los bárbaros. Pero la Historia prueba que, sin la participación de la Iglesia, ellos no se habrían civilizado por ocasión de las invasiones, y así, sin Jesucristo la caída de Roma habría sido el colapso de Occidente. Con el ocaso de Roma, iniciado ya antes de Cristo, era todo Occidente que amenazaba con desplomarse. Era el fin de una cultura, de una civilización, de un ciclo histórico. Era un fin de mundo…

Ahora bien, el pueblo elegido también estaba en su fin. Dos tendencias siempre se habían sobresalido en él. Una quería permanecer fiel a la Ley, a la Promesa, a su vocación histórica, confiando enteramente en Dios. Otra, empero, de poca fe, de poca esperanza, se amedrentaba considerando la nula valía militar y política de los judíos en el mundo antiguo.

Diferentes de todos los pueblos por su raza, su lengua, su Religión, exiguos como población y territorio, estaban los israelitas a punto de ser sumergidos ya antes de Cristo. La mejor estrategia que los partidarios de la politique de la main tendue [política de la mano extendida] tenían en la Antigua Ley no consistía en resistir, sino en ceder. De ahí una adaptación del pueblo elegido al mundo gentílico, la penetración subrepticia de doctrinas exóticas en la Sinagoga, la formación de un sacerdocio sin fibra, sin espíritu de sacrificio, dispuesto a todo para vegetar indolentemente a la sombra del Templo, y la propensión de una inmensa mayoría de judíos a seguir esta política.

Los líderes de esta tendencia ocupaban todo, invadían todo, dominaban todo. Con la epopeya de los Macabeos, había terminado la influencia de los partidarios de la integridad israelita. Éstos eran en el tiempo de Cristo apenas unos raros hombres de elección, que aquí y allá suspiraban y lloraban en la sombra, a la espera del Día del Señor. Los otros abrieron los brazos al enemigo dominador. El pueblo elegido había caído también bajo el yugo romano. Era también un fin. La noche, la noche moral del obscurecimiento de todas las verdades, de todas las virtudes, había caído sobre el mundo entero, gentilidad y Sinagoga…

En aquella época tenebrosa…

Ruinas del foro Romano⇒

Fue en ese colmo de males, en ese ambiente opuesto a todo bien, que nació la más santa de las criaturas, la Llena de Gracias, que todas las naciones habrían de llamar Bienaventurada. Pues ya era ésta, en líneas generales, la situación en la época en que vino al mundo la Santísima Virgen.

Las proporciones de un artículo como éste no permiten una descripción pormenorizada del cuadro moral del mundo romano. Lo que además no sería muy necesario, pues ese cuadro es generalmente conocido. En toda la extensión del Imperio, aristocracias nacionales en el último estado de descomposición moral se mezclaban con aventureros enriquecidos en los negocios, en la política o en la guerra, con libertos llevados a la cumbre de la influencia por el favoritismo, con actores y atletas famosos, en una vida de continuos placeres, en que los decadentes traían toda la languidez de su spleen, los aventureros todas las disoluciones de sus apetitos aún mal cebados, los favoritos, los actores y los atletas todo el ambiente de adulación, de insolencia, de intriga, de falsedad, de politiquería gracias al cual se mantenían.

Augusto, en cuyo reinado nació Jesucristo, intentó en vano detener el paso a todos esos abusos, que en su tempo iban tendiendo a afirmarse de modo alarmante. Nada consiguió de duradero.

En contraposición con esta élite –si es que así se la puede llamar– estaba un mundo incontable de esclavos de todas las naciones, de trabajadores manuales miserables, corrompidos al peso de sus propios vicios y de los ejemplos venidos de lo alto. Hambrientos, maltratados, codiciosos, ociosos, querían deponer a sus amos, menos por la indignación que les causaban sus excesos que por el pesar de no poder llevar la misma vida que ellos. Todo un cuadro, en fin, que no es preciso tener gran cultura para conocer, ni mucha finura para sentir en su realidad vital, pues no difiere sensiblemente de los días tenebrosos en que vivimos…

…la Obra Maestra de la naturaleza

Pues bien, mientras esto era el mundo antiguo, ¿quién era la Santísima Virgen, que Dios creó en aquella época de omnímoda decadencia? –La más completa, intransigente, categórica, incontestable y radical antítesis del tiempo.

El vocabulario humano no es suficiente para expresar la santidad de Nuestra Señora. En el orden natural, los santos, los Doctores de la Iglesia la comparan al sol. Pero si hubiese algún astro inconcebiblemente más brillante y más glorioso que el sol, es a ese astro que la compararían. Y acabarían por decir que ese astro daría de Ella una imagen pálida, defectuosa, insuficiente.

En el orden moral, afirman que Ella transcendió ampliamente todas las virtudes, no sólo de todos los varones y matronas insignes de la Antigüedad, sino –lo que es inmensamente más– de todos los santos de la Iglesia Católica. Imagínese una criatura que tenga todo el amor de San Francisco de Asís, todo el celo de Santo Domingo de Guzmán, toda la piedad de San Benito, todo el recogimiento de Santa Teresa, toda la sabiduría de Santo Tomás, toda la intrepidez de San Ignacio, toda la pureza de San Luis Gonzaga, la paciencia de un San Lorenzo, el espíritu de mortificación de todos los anacoretas del desierto: no llegaría a los pies de Nuestra Señora.

Más aún. La gloria de los ángeles tiene algo de incomprensible al intelecto humano. Cierta vez, se le apareció a un santo su Ángel de la Guarda. Tal era su gloria, que el santo pensó que se trataba del propio Dios, y se disponía a adorarlo, cuando el ángel le reveló quién era. Pues bien, los Ángeles de la Guarda no pertenecen habitualmente a las más altas jerarquías celestiales. Y la gloria de Nuestra Señora está inconmensurablemente por encima de todos los coros angélicos.

¿Podría haber contraste mayor entre esta Obra Maestra de la naturaleza y de la gracia, no sólo indescriptible sino hasta inconcebible, y el charco de vicios y miserias que era el mundo antes de Cristo?

La Inmaculada Concepción

Plinio Corrêa de Oliveira

A esta criatura dilecta entre todas, superior a todo cuanto fue creado, e inferior solamente a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor Jesucristo, Dios le confirió un privilegio incomparable, que es la Inmaculada Concepción.

En virtud del pecado original, la inteligencia humana se volvió sujeta a errar, la voluntad quedó expuesta a desfallecimientos, la sensibilidad quedó presa de las pasiones desarregladas, el cuerpo por así decirlo fue puesto en estado de rebeldía contra el alma.

Ahora bien, por el privilegio de su Concepción Inmaculada, Nuestra Señora fue preservada de la mancha del pecado original desde el primer instante de su ser. Y, así, en Ella todo era armonía profunda, perfecta, imperturbable. El intelecto jamás expuesto a error, dotado de un entendimiento, una claridad, una agilidad inexpresable, iluminado por las gracias más altas, tenía un conocimiento admirable de las cosas del Cielo y de la Tierra. La voluntad, dócil en todo al intelecto, estaba enteramente vuelta hacia el bien y gobernaba plenamente la sensibilidad, que jamás sentía en sí ni pedía a la voluntad algo que no fuese plenamente justo y conforme a la razón.

Imagínese una voluntad naturalmente tan perfecta, una sensibilidad naturalmente tan irreprensible, ésta y aquélla enriquecidas y super-enriquecidas de gracias inefables, perfectamente correspondidas en todo momento, y se puede tener una idea de lo que era la Santísima Virgen. O, mejor dicho, se puede comprender por qué motivo ni siquiera se es capaz de formar se una idea de lo que la Virgen era.

“Inimicitias ponam”

Dotada de tantas luces naturales y sobrenaturales, Nuestra Señora conoció por cierto la infamia del mundo en sus días. Y con ello sufrió amargamente. Pues cuanto mayor es el amor a la virtud, tanto mayor es el odio al mal.

Ahora bien, María Santísima tenía en sí abismos de amor a la virtud, y, por lo tanto, sentía forzosamente en sí abismos de odio al mal. María era pues enemiga del mundo, al cual vivió ajena, segregada, sin ninguna mezcla ni alianza, vuelta únicamente hacia las cosas de Dios.

El mundo, a su vez, parece no haber comprendido ni amado a María. Pues no consta que le hubiese tributado admiración proporcionada a su hermosura castísima, a su gracia nobilísima, a su trato dulcísimo, a su caridad siempre compasiva, accesible, más abundante que las aguas del mar y más suave que la miel.

¿Y cómo no habría de ser así? ¿Qué comprensión podría haber entre Aquella que era toda del Cielo y aquellos que vivían sólo para la tierra? ¿Aquella que era toda fe, pureza, humildad, nobleza, y aquellos que eran todos idolatría, escepticismo, herejía, concupiscencia, orgullo, vulgaridad? ¿Aquella que era toda sabiduría, razón, equilibrio, sentido perfecto de todas las cosas, templanza absoluta y sin mancha ni sombra, y aquellos que eran todos exceso, extravagancia, desequilibrio, sentido equivocado, cacofónico, contradictorio, hiriente a respecto de todo, e intemperancia crónica, sistemática, vertiginosamente creciente en todo? ¿Aquella que era la fe llevada por una lógica diamantina e inflexible a todas sus consecuencias, y aquellos que eran el error llevado por una lógica infernalmente inexorable, también a sus últimas consecuencias? ¿O aquellos que, renunciando a cualquier lógica, vivían voluntariamente en un pantano de contradicciones, en que todas las verdades se mezclaban y se corrompían en la monstruosa interpenetración con todos los errores que les son contrarios?

Inmaculada es una palabra negativa. Significa etimológicamente la ausencia de mácula, y pues de todo y cualquier error por menor que sea, de todo y cualquier pecado por más leve e insignificante que parezca. Es la integridad absoluta en la fe y en la virtud. Es por lo tanto la intransigencia absoluta, sistemática, irreductible, la aversión completa, profunda, diametral a toda especie de error o de mal. La santa intransigencia en la verdad y en el bien es la ortodoxia, la pureza, al estar en oposición a la heterodoxia y al mal. Por amar a Dios sin medida, Nuestra Señora correspondientemente amó de todo corazón todo cuanto era de Dios. Y porque odió sin medida al mal, odió sin medida a Satanás, a sus pompas y sus obras, al demonio, al mundo y a la carne.

Nuestra Señora de la Concepción es Nuestra Señora de la santa intransigencia.

Verdadero odio y amor

Por esto, Nuestra Señora rezaba sin cesar. Y según tan razonablemente se cree, Ella pedía el advenimiento del Mesías y la gracia de ser una sierva de aquella que fuese escogida para ser Madre de Dios.

Pedía al Mesías, para que viniese Aquel que podría hacer brillar nuevamente la justicia sobre la faz de la Tierra, para que se levantase el Sol divino de todas las virtudes, golpeando por todo el mundo a las tinieblas de la impiedad y del vicio.

Nuestra Señora deseaba, es cierto, que los justos que vivían en la Tierra encontrasen en la venida del Mesías la realización de sus deseos y de sus esperanzas, que los vacilantes se reanimasen, y que de todos los países, de todos los abismos, almas tocadas por la luz de la gracia levantasen vuelo a las más altas cumbres de la santidad. Pues éstas son por excelencia las victorias de Dios, que es la Verdad y el Bien, y las derrotas del demonio, que es el jefe de todo error y de todo mal.

La Virgen quería la gloria de Dios por esa justicia, que es la realización en la Tierra del Orden deseado por el Creador. Pero, pidiendo la venida del Mesías, Ella no ignoraba que Él sería la piedra de escándalo, por la que muchos se salvarían y muchos recibirían también el castigo de su pecado. Este castigo del pecador empedernido, este aniquilamiento del impío obcecado y endurecido, Nuestra Señora también lo deseó de todo corazón, y fue una de las consecuencias de la Redención y de la fundación de la Iglesia, que Ella deseó y pidió como nadie. “Ut inimicus Sanctae Ecclesiae humiliare digneris; te rogamus, audi nos” [Para que os dignéis humillar a los enemigos de la Santa Iglesia; te rogamos, óyenos], canta la Liturgia. Y antes que la Liturgia, por cierto el Corazón Inmaculado de María ya elevó a Dios súplica análoga, por la derrota de los impíos irreductibles.

Admirable ejemplo de verdadero amor, de verdadero odio.

Omnipotencia suplicante

Virgen del Apocalipsis, Monasterio de la Concepción, Ñaña⇒

Dios quiere las obras. Él fundó la Iglesia para el apostolado. Pero por encima de todo quiere la oración. Pues la oración es la condición de fecundidad de todas las obras. Y quiere como fruto de la oración, la virtud.

Reina de todos los apóstoles, Nuestra Señora es sin embargo principalmente modelo de las almas que rezan y se santifican, la estrella polar de toda meditación y vida interior. Pues, dotada de una virtud inmaculada, Ella hizo siempre lo que era más razonable, y si nunca sintió en sí las agitaciones y los desórdenes de las almas que sólo aman la acción y la agitación, nunca experimentó en sí, tampoco, las apatías y las negligencias de las almas flojas que hacen de la vida interior una pantalla a fin de disfrazar su indiferencia por la causa de la Iglesia. Su alejamiento del mundo no significó un desinterés por el mundo. ¿Quién hizo más por los impíos y por los pecadores que Aquella que, para salvarlos, voluntariamente consintió en la inmolación crudelísima de su Hijo infinitamente inocente y santo? ¿Quién hizo más por los hombres que Aquella que consiguió que se realizase en sus días la promesa del Salvador?

Pero, confiante sobre todo en la oración y en la vida interior, ¿no nos dio la Reina de los Apóstoles una gran lección de apostolado, haciendo de una y otra su principal instrumento de acción?

Aplicación a nuestros días

Tanto valen a los ojos de Dios las almas que, como Nuestra Señora, poseen el secreto del verdadero amor y del verdadero odio, de la intransigencia perfecta, del celo incesante, del espíritu de renuncia completo, que propiamente son ellas las que pueden atraer al mundo las gracias divinas.

Estamos en una época parecida con la de la venida de Jesucristo a la Tierra. En 1928 escribió el Santo Padre Pío XI que el espectáculo de las desgracias contemporáneas “es tan triste que por estos acontecimientos parecen manifestarse los principios de aquellos dolores que habían de preceder al hombre de pecado que se levanta contra todo lo que se llama Dios o que se adora” (Encíclica Miserentissimus Redemptor, del 8 de mayo de 1928).

¿Qué diría hoy?

Y a nosotros, ¿qué nos compete hacer? –Luchar en todos los terrenos permitidos, con todas las armas lícitas. Pero antes que nada, por encima de todo, confiar en la vida interior y en la oración. Es el gran ejemplo de Nuestra Señora.

El ejemplo de Nuestra Señora, sólo se puede imitar con el auxilio de Ella. Y el auxilio de Nuestra Señora, sólo se puede conseguir con la devoción a Ella. Pues bien, ¿qué mejor forma de devoción a María Santísima puede haber que pedirle, no sólo el amor de Dios y el odio al demonio, sino aquella santa entereza en el amor al bien y en el odio al mal, en una palabra, aquella santa intransigencia que tanto resplandece en su Inmaculada Concepción?

 Fuente: http://www.tradicionyaccion.org.pe/spip.php?article58

 

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Licitud del derecho

a resistir

el “cambio de paradigma”

del Papa Francisco 

Don José Antonio Ureta – Autor del libro

Trecho del libro

“El “cambio de paradigma” del Papa Francisco: ¿continuidad o ruptura en la misión de la Iglesia?
Por José Antonio Ureta
23 de octubre de 2019

⇐ Cardenal Maradiaga: ‘El Cardenal Burke es un pobre hombre’

El Papa Francisco organizando el Sínodo del Amazonas, otro “cambio de paradigma”

Licitud de la resistencia
…Ante esta situación general, es lícito no sólo estar perplejo sino también resistir, conforme el modelo enseñado por San Pablo (Gál. 2:11).
No se trata de poner en tela de juicio la autoridad pontificia -ante la cual nuestro amor y veneración no deben sino crecer-, mas el propio amor al Papado debe llevarnos a resistir los gestos, declaraciones y estrategias político-pastorales que contrasten con el depositum fidei [Depósito de la Fe] y la Tradición de la Iglesia.
Si bien ninguna herejía puede ser enseñada infaliblemente por los Papas, también es verdad que un Papa puede equivocarse al no hacer uso del carisma de la infalibilidad o al tratar de una cuestión no amparada por éste. Y en tal caso, por amor a la verdad y a la Iglesia, los fieles pueden y deben resistir.
Todo fiel que verdaderamente ama a la Iglesia siente gran respeto y afecto por el Papado, la Sagrada Jerarquía y el magisterio eclesiástico. Tal unión espiritual lo lleva a considerar inimaginable o a admitir al menos como improbable que la Iglesia pueda equivocarse, inclusive en asuntos disciplinarios. Esta actitud psicológica se vio reforzada por el renovado prestigio adquirido por el Papado con la proclamación de los dogmas de la Primacía de Jurisdicción del Sucesor de Pedro y de la Infalibilidad Pontificia, en la Constitución Pastor Aeternus del Concilio Vaticano I, promulgada por el Beato Pío IX.
A lo largo del siglo XX, sin embargo, y más aún en la crisis que se manifestó particularmente en el Concilio Vaticano II -cuyos episodios más notorios fueron la rebelión de prelados y teólogos progresistas contra documentos pontificios de contenido tradicional, como las encíclicas Humanae vitae y Veritatis Splendor-, una posición equivocada comenzó a expresarse en la actitud de algunos de entre los mejores católicos conservadores. Dicha posición consistía en criticar a los progresistas no tanto por apartarse de la enseñanza tradicional sino por atacar la enseñanza del Papa reinante; de modo que, en el subconsciente de quienes así actuaban, la regla de la ortodoxia dejó de ser ante todo la conformidad con las enseñanzas de la Sagrada Escritura y la Tradición, y pasó a ser la concordancia con el magisterio más reciente como si fuera la suprema regla de fe.
Este desvío, llamado por algunos “magisterialismo” 1 , condujo inevitablemente a una forma de positivismo magisterial muy parecido al positivismo legal. Así como éste sostiene que la ley es ley no por ser justa, sino por haber sido promulgada por la autoridad competente, el positivismo magisterial afirma que, por constituir el magisterio actual la regla suprema, todo lo que el Papa del momento afirme -y los obispos que lo siguen-, tiene que ser verdadero 2 .
Las novedades magisteriales implícitas en el cambio de paradigma del Papa Francisco dieron lugar a esta situación paradójica: mientras los conservadores afectados por el “magisterialismo” quedaban paralizados ante la perspectiva de tener que estar en desacuerdo con el Papa reinante, los antiguos rebeldes se convertían en adalides del magisterio papal.
De hecho, según los prelados, teólogos e intelectuales que favorecen el ralliement [la unión] de la Iglesia con la Modernidad -es decir, con la Revolución anticristiana-, los fieles católicos estarían obligados en conciencia a acompañar el rumbo que el Papa Francisco le ha estado imprimiendo a la Iglesia, y no les sería lícito estar en desacuerdo con sus enseñanzas, o resistir a sus orientaciones y decisiones en esta dirección.
Es síntomático, en cuanto a la controversia relativa a la Comunión a los divorciados vueltos a casar, el que las figuras representativas de la corriente progresista, y otras cercanas al Papa Francisco, hayan afirmado que su visible cambio de orientación sería consecuencia de la acción directa del Espíritu Santo, y que rechazarlo sería , por lo tanto, oponerse a los propósitos de Dios.
¿Es realmente preferible “equivocarse con el Papa, que tener razón contra él”?

⇐Mons. Pio Vito Pinto, Decano de la Rota romana
El caso más significativo es el de Mons. Pio Vito Pinto, Decano de la Rota Romana, quien, en entrevista a Religión Confidencial, declaró que aquellos que expresan dudas con respecto a Amoris laetitia están cuestionando “dos sínodos de obispos sobre el matrimonio y la familia. ¡No sólo un sínodo sino dos! Uno ordinario y otro extraordinario. No se puede dudar de la acción del Espíritu Santo”, concluyó 3 . Así, para la corriente progresista, la oposición a tales reformas sólo puede ser fruto del egocentrismo 4 , de la defensa egoísta de viejos privilegios 5 o simplemente del miedo a abandonar la rutina por temor al cambio 6 .
Esto lleva a los paladines de la corriente progresista a exigir la plena adhesión al nuevo magisterio sin hacer las necesarias distinciones entre los diversos grados de solemnidad de las enseñanzas pontificias y del asentimiento que se les debe. Por ejemplo, en una entrevista a la revista jesuita de los Estados Unidos, el Cardenal Donald Wuerl, hablando de los opositores a la línea seguida por el actual pontífice, dijo: “La Iglesia ‘con y bajo Pedro’ sigue adelante. Siempre hay personas descontentas con algo que pasa en la Iglesia, pero la piedra angular del auténtico catolicismo es la adhesión a las enseñanzas del Papa. La roca es Pedro, la piedra angular es Pedro y, como dice el Santo Padre, es la garantía de la unidad. […] Ellos [los Papas] son la piedra angular de la autenticidad de la fe” 7 .

Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, Arzobispo de Tegucigalpa
Criticando explícitamente a uno de los Cardenales firmantes de las dubia sobre la interpretación de Amoris laetitia, el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, Arzobispo de Tegucigalpa y Secretario del Consejo de los Nueve para la Reforma de la Curia, en el libro que lanzó en 2017 en Italia, llegó incluso a identificar a la persona del Papa con el Magisterio de la Iglesia: “Él [el Cardenal Burke] no es el Magisterio: el Santo Padre es el Magisterio , y es quien le enseña a toda la Iglesia. Este otro expresa sólo sus propias ideas, que no merecen más comentarios. Son sólo las palabras de un pobre hombre” [sic!]. Y agregó, sin hacer las debidas distinciones, en el párrafo final: “Los Cardenales ‘papables’ que [los conservadores] querían se quedaron allí, mientras que aquel que el Señor quería es el que fue elegido 8 ; así, el disenso es lógico y comprensible, [porque] no podemos todos pensar del mismo modo; sin embargo, es Pedro quien guía a la Iglesia y, por lo tanto, si tenemos fe, debemos respetar las opciones y estilos del Papa venido del ‘fin del mundo’. […] Si dicen encontrar una “herejía” en las palabras de Francisco , están cometiendo un gran error, porque están pensando tan sólo como hombres y no como el Señor quiere . […] “
El Cardenal Maradiaga concluye el prefacio de su libro diciendo que se requiere una lealtad incondicional al ocupante de la cátedra de Pedro: “Antes se llamaba Benedicto, antes de eso se llamaba Juan Pablo II, y de ahí en adelante. Lo que Jesús me pide es que sea fiel a Pedro. Quienes no lo hacen, buscan tan sólo popularidad” 9 .
El ex-Presidente de la pequeña Conferencia Episcopal griega, el Obispo capuchino Fragkiskos Papamanolis, Obispo emérito de Syros, Santorini y Creta, dijo inclusive que los Cardenales que presentaron las dubia, además del pecado de escándalo, cometieron “el pecado de herejía” (¿y de apostasía? Así, de hecho, comienzan los cismas en la Iglesia)”. Y añadió: “Está claro en vuestro documento que de hecho no creéis en la autoridad magisterial suprema del Papa, reforzada por dos Sínodos de Obispos de todo el mundo. Es evidente que el Espíritu Santo sólo os inspira a vosotros y no al Vicario de Cristo, y ni siquiera a los Obispos reunidos en Sínodo” 10 .

Capellán militar P. Christian Venard⇒
Ni siquiera en un asunto tan contingente como la inmigración sería aparentemente lícito disentir del Papa Francisco. El periodista Laurent Dandrieu relata en su libro, citado anteriormente, el expresivo caso del sacerdote y capellán militar P. Christian Venard quien, después de las sorprendentes declaraciones papales que identifican la violencia islámica con la supuesta violencia católica, escribió un primer artículo llamado “El Papa Francisco y la ‘violencia católica’: estupefacción, reflexión y reverencia” 11; la semana siguiente se vio obligado a escribir un segundo artículo llamado” Prefiero equivocarme con el Papa que tener razón contra él”, con el subtítulo “De la necesidad de seguir al Santo Padre bajo cualquier circunstancia” 12 , exceptuando luego, en el cuerpo del artículo, tan sólo el pecado.
Otro ejemplo de promoción de una aceptación incondicional fue brindado por el Teólogo Ashley Beck, Profesor de Doctrina Social de la Iglesia de la Universidad de St Mary’s, en el sureste de Londres. Respecto de Laudato Si, dijo: “Si bien la Iglesia permite opiniones divergentes sobre algunos temas (Laudato Si, 61), no tenemos la libertad de disentir de las enseñanzas de esta encíclica, así como no somos libres de disentir de la doctrina católica sobre otras cuestiones morales” 13 .
¿Qué pensar de estas afirmaciones? ¿Son doctrinariamente aceptables, y objetivas y justas en sí? ¿Es realmente mejor, como dijo el Capellán militar francés, “equivocarse con el Papa que tener razón contra él”? ¿Nos pide el Espíritu Santo que renunciemos a nuestra razón? ¿O, por el contrario, que permanezcamos fieles a las verdades perennes e inmutables de la Fe católica, alimentándonos con el sensus fidei para que, si fuera necesario, resistir a las autoridades eclesiásticas?
El Espíritu Santo no ha sido prometido para predicar una nueva doctrina
No hace falta tener un conocimiento especializado de Eclesiología para comprender que la autoridad y la infalibilidad papales tienen límites, y que el deber de obediencia no es absoluto. Esta posición equilibrada se puede resumir en las siguientes verdades, que son parte del patrimonio intelectual y espiritual de todo católico bien formado:

Obispo Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de Astana: “El Papa es tan sólo el Vicario, no el sucesor de Cristo”
Por la Fe sabemos que, por voluntad expresa del propio Jesucristo, el Papa es la cabeza de la Iglesia visible como sucesor de Pedro, a quien se le dieron las llaves del Reino, lo que explica no sólo todo nuestro amor a él (“el dulce Cristo en la tierra”, como dijo Santa Catalina de Siena), sino también la obediencia a sus enseñanzas y decisiones como Doctor y Pastor Universal del rebaño de Cristo. Pero, como el Obispo Athanasius Schneider, Obispo auxiliar de Astaná, recordó oportuna y concisamente en una entrevista al portal católico Rorate Coeli, “la Iglesia no es propiedad privada del Papa. El Papa no puede decir: “Yo soy la Iglesia”, como lo hizo el Rey de Francia Luis XIV, que dijo: “L’État, c’est moi” [¡El Estado soy yo!] El Papa es tan sólo el Vicario, no el sucesor de Cristo”.14
De hecho, el Papa, cuyo ministerio supremo es el de “confirmar a sus hermanos” en la fe (Lc. 22:32 ), es el primero que debe custodiar, interpretar y anunciar al mundo la Palabra de Cristo, sin agregar ni quitar nada (Deut. 4, 2). Como dijo el Apóstol San Pablo: “Incluso si alguien, nosotros o un ángel bajado del cielo, os anunciara un evangelio diferente al que os hemos anunciado, sea anatema” (Gál. 1: 8). Por eso, en el propio preámbulo de la Constitución Pastor Aeternus , que define la infalibilidad pontificia, el Concilio Vaticano declara solemnemente que “el Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de San Pedro para que éstos, en su revelación, prediquen una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, conserven santamente y expongan fielmente el depósito de la fe, es decir, la revelación heredada de los Apóstoles “. 15
No hay duda de que el soplo del Espíritu Santo “renueva la faz de la tierra” (Sal 103, 30) y conduce a la Iglesia a la plenitud de la verdad (Jn 16:13), valiéndose de su magisterio vivo -y especialmente del magisterio pontificio- para mediar y actualizar la enseñanza divina inmutable. Pero no lo hace en el sentido de enseñar nuevas verdades, sino en el de profundizar aún más esas mismas palabras reveladas que no pasan (Mt 24:35). El magisterio, por lo tanto, no contiene ni propone ninguna novedad, sino que reitera y profundiza de una nueva manera la misma verdad contenida en las Escrituras y la Tradición: non nova sed nove. Así, en el ejercicio del magisterio, debe estar ausente aún la menor sombra de contradicción entre verdades antiguas y nuevas, ya que las verdades contenidas en el depósito de la fe son inmutables, y el progreso en su comprensión debe ser “en el mismo sentido, según una misma interpretación “(Conmonitorio de San Vicente de Lérins, 23) 16 .
La verdad católica no subsistiría, no habría verdadera Tradición, si hubiese contradicción entre una enseñanza o disciplina nueva y una enseñanza o disciplina inmemorial 17
Hay momentos en que es legítimo suspender prudentemente el consentimiento
La infalibilidad de la enseñanza, es decir, la no contradicción con el depósito de la fe confiado a la Iglesia, se le ha garantizado a ésta en sólo dos situaciones bien precisas: a) en las declaraciones solemnes (ex cathedra) del Papa o en un Concilio reunido y aprobado por el Papa; y b) en la enseñanza universal ordinaria de los Obispos en unión con el Papa 18 , es decir, lo enseñado “en todas partes, siempre y por todos” 19. Por lo tanto, las enseñanzas del magisterio cotidiano o auténtico que no gozan de ninguna antigüedad y aportan novedades no están revestidos del carisma de la infalibilidad y, por lo tanto, no constituyen regla próxima de la fe (que no admite ninguna duda). A ellos se les debe dar, no un asentimiento de fe, sino tan sólo un asentimiento religioso de la inteligencia y de la voluntad.
Ahora bien, cuando aparece claramente una contradicción entre una novedad magisterial y la enseñanza tradicional, o cuando una enseñanza o prescripción son claramente contrarias a la razón (como en la cuestión de la inmigración o de la agenda ecológica radical), no es obligatorio “errar con el Papa”, 21 y es perfectamente legítimo suspender prudencialmente el asentimiento 22 e incluso hacerle una “corrección fraterna” 23. Es válido para la enseñanza pontificia o para los gestos o actitudes del Papa lo que Mons. Brunero Gherardini, Decano durante años de la Facultad de Teología de la Universidad de Letrán, declaró, con su profundidad habitual, sobre el magisterio de la Iglesia en general: “El Magisterio no es una super-Iglesia que imponga sus juicios y comportamientos a la propia Iglesia, ni una casta privilegiada situada por encima del pueblo de Dios, una especie de poder fuerte a ser obedecido y punto. … A menudo se hace del instrumento un valor en sí mismo [independiente], y se recurre a él para cortar toda discusión desde su inicio, como si estuviera por encima de la Iglesia, y como si no tuviera ante sí el enorme peso de la Tradición a acoger, interpretar y retransmitir en su integridad y fidelidad” 24 [
La resistencia pública a las enseñanzas erróneas es legítima
Más aún, en casos graves es legítimo resistir públicamente a los pastores, e inclusive al Pastor Supremo, cuando la resistencia privada o el simple silencio obsequioso no resulta suficiente para que los fieles permanezcan fuertes en la fe (1 P 5: 9); para salvaguardar la fe de la Iglesia, o para defender lo poco que queda de los cristianos en los países donde los fieles son ciudadanos.
Numerosos tratadistas de primer nivel reconocen explícitamente la legitimidad de la resistencia pública a las decisiones o enseñanzas equivocadas de los pastores, incluido el Soberano Pontífice. Ellos fueron ampliamente citados en el estudio de Arnaldo Xavier da Silveira llamado “La resistencia pública a las decisiones de la autoridad eclesiástica” y publicado por la revista Catolicismo en agosto de 1969 25 . El primero de estos grandes autores citados es el propio Santo Tomás de Aquino 26 , seguido de San Roberto Bellarmino 27 , Suárez 28 , Vitória 29 , Cornélio A Lápide 30 , Wernz-Vidal 31 y Peinador 32
Analizando los pasajes en que ciertos tratadistas parecen legitimar tan sólo el silencio obsequioso pero no la resistencia pública, el estudio citado muestra que tales autores se refieren a casos ordinarios, pero no a casos extraordinarios en los que se manifiesta un “peligro próximo para la fe” del pueblo cristiano (Santo Tomás), una manifiesta “agresión a las almas” (San Roberto Bellarmino), o un “escándalo público” (Cornelio A Lápide). “Sostener lo contrario sería ignorar el papel fundamental de la Fe en la vida cristiana”, concluye A. Xavier da Silveira, en cuya opinión esto es válido tanto para las enseñanzas doctrinarias como para las decisiones disciplinarias.”
El derecho a seguir el camino de la fidelidad al Evangelio en materia de fe y moral y, en asuntos contingentes, la libertad de conciencia de seguir las propias convicciones (basadas en el análisis de la propia razón), es tanto más imperativo con relación al cambio de paradigma de la Iglesia, promovido por el Papa Francisco y descripto en este trabajo, que abre las puertas a la penetración torrencial de los errores de la Revolución anticristiana en la Iglesia.
Lo expuesto anteriormente significa someter a coacción la conciencia bien formada de millones de católicos, impulsados por las más altas autoridades de la Iglesia Católica a aceptar:
• una nueva Fe que no corresponde, en algunos puntos esenciales, a las enseñanzas perennes de Nuestro Señor Jesucristo;
• los errores de la filosofía agnóstica y relativista de la llamada Modernidad y de la Revolución anticristiana, que es su núcleo; y
• soluciones políticas y socioeconómicas, o hipótesis científicas que no corresponden a las conclusiones alcanzadas después del correspondiente estudio y de una reflexión madura y objetiva.
Esta coacción sobre las almas es aumentada aún más por el hecho de que el Papa Francisco busca a menudo descalificar la actitud de fidelidad a los preceptos del Evangelio y razona con imágenes ofensivas y epítetos que tienen gran repercusión en la gran prensa y favorecen una verdadera “caza de brujas” de aquellos que disienten de la orientación del actual pontificado. “Fundamentalistas”, “rígidos”, “hipócritas”, “duros de corazón”, “legalistas”, “restauradores”, “casuistas”, “contadores del Espíritu”, “pelagianos”, “sombríos”, “pietistas”, “doctores de la ley “,” reaccionarios “, etc., son los epítetos que el Papa Francisco se complace en emplear para estigmatizar, sin nombrarlos explícitamente, a los que critican sus opciones pastorales y las ideas que las fundamentan 33 .
Se aplica al caso lo que el Obispo Athanasius Schneider comentó sobre las discusiones en los dos sínodos sobre la familia: “En la gran crisis arriana del siglo IV, los defensores de la divinidad del Hijo de Dios también fueron llamados ‘intransigentes’ y ‘tradicionalistas’“. San Atanasio incluso fue excomulgado por el Papa Liberio y el Papa lo justificó, argumentando que Atanasio no estaba en comunión con los Obispos orientales, la mayoría de los cuales eran herejes o semi-herejes. En esta situación, San Basilio Magno declaró: “Hoy sólo se castiga severamente un “pecado”: la cuidadosa observancia de las tradiciones de los Padres de la Iglesia. Por ese motivo, los buenos son despojados de su cargo y expulsados al desierto (Ep. 243)”. Mons. Schneider continúa: “En verdad son los Obispos los nuevos Fariseos y Escribas que apoyan dar la santa Comunión a los ‘divorciados recasados’, ya que ellos desdeñan el mandamiento de Dios, contribuyendo a que los adulterios sigan proviniendo del cuerpo y del corazón de los ‘divorciados recasados’ (Mt. 15:19), y porque quieren una solución externamente ‘limpia’ y ellos mismos parecer ‘limpios’ a los ojos de los poderosos (los medios, la opinión pública) 34 .
El derecho de resistencia se convierte en deber cuando el bien común está en juego
Nuestro Señor nos enseña en el Evangelio a “poner la otra mejilla” y “rezar por los que nos maltratan” (Mt 5, 39,44). Estamos seguros de que, individualmente considerados, esos millones de católicos perplejos aceptan resignadamente la coacción a la que se someten sus convicciones racionales y su integridad moral. Pero pueden, y a veces deben hablar cuando dichos ataques ponen en peligro no sólo su propia fe, sino también la de millones de católicos más débiles, e incluso la propia existencia de sus naciones. Situados ante la alternativa de cruzar resignadamente los brazos para no disentir del Papa Francisco, o resistir a sus opciones pastorales y sociopolíticas, pueden, por una cuestión de conciencia, sentirse obligados a “resistirle de frente”, como San Pablo resistió a San Pedro (Gal 2, 11-14).

Prof. Plinio Corrêa de Oliveira en oportunidad de su histórica Declaración de Resistencia a la Ostpolitik del Papa Pablo VI , abril de 1974, bajo el título: “La política de distensión del Vaticano con los gobiernos comunistas – Para la TFP: ¿cesar la lucha? ¿o resistir?”

El modelo de resistencia, a la vez firme e impregnado de veneración y respeto por el Sumo Pontífice, en el que esos católicos pueden basar su propia reacción, es la Declaración de Resistencia a la Ostpolitik del Papa Pablo VI , escrita por el recordado Prof. Plinio Corrêa de Oliveira en abril de 1974 bajo el título “La política de distensión del Vaticano con los gobiernos comunistas – Para la TFP: ¿cesar la lucha? ¿o resistir? En su párrafo principal decía:
“El vínculo de obediencia al Sucesor de Pedro, que nunca romperemos, que amamos hasta lo más profundo de nuestra alma, al que tributamos lo mejor de nuestro amor, a este vínculo lo besamos en el momento en que, triturados por el dolor, afirmamos nuestra posición. Y, de rodillas, mirando con veneración la figura de S.S., el Papa Pablo VI, le manifestamos toda nuestra fidelidad.”
“En este acto filial le decimos al Pastor de los Pastores: Nuestra alma es vuestra, nuestra vida es vuestra. Mandadnos lo que queráis. Tan sólo no nos mandéis cruzar nuestros brazos ante el lobo rojo que ataca. A esto nuestra conciencia se opone.” 35

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El libro puede leerse completo en la página: https://ipco.org.br/a-mudanca-de-paradigma/

Puede solicitar gratuitamente el texto completo en portugués versión pdf a: bastiondelnorte@gmail.com

El libro El “cambio de paradigma” del Papa Francisco – ¿Continuidad o ruptura con la misión de la Iglesia? se puede comprar en la librería Petrus: http://www.livrariapetrus.com.br/Produto.aspxIdProduto=382&IdProdutoVersao=394&cod=UKZbn
NOTAS (traducidas del original portugués por medio de traductor automático)
1 P. Chad Ripperger, “Punto de vista operativo”, Christian Order , marzo de 2001 ( http://www.christianorder.com/features/features_2001/features_mar01.html ).
2 Este positivismo magisterial fue favorecido en parte por la costumbre de los papas del Concilio Vaticano posterior al Segundo de apoyar preferentemente sus enseñanzas, además de las Sagradas Escrituras, en los textos de este concilio y en documentos magisteriales postconciliares. El Papa Francisco llevó esta práctica de autorreferencia al extremo, citando preferentemente su propia enseñanza.
3 http://www.religionconfidencial.com/vaticano/Decano-Rota-Romana-Papa-cardenalato_0_2828717124.html
4 El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, escribió en su blog personal lo siguiente: “Una de las cosas que aprendí en todos estos años desde esos primeros días ingenuos de 1961 [sus años de seminario] es que, al evaluar más cuidadosamente, hay un hilo común que atraviesa todos estos disidentes. Están en desacuerdo con el Papa porque él no está de acuerdo con ellos y no sigue sus posiciones. La disidencia puede ser algo que siempre tendremos, deplorable como tal, pero siempre tendremos a Pedro y sus sucesores como piedra angular de nuestra fe y nuestra unidad “. ( http://cardinalsblog.adw.org/2015/02/pope-touchstone-faith-unity/ )
5 El cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, coordinador del Consejo que guía al Papa en la reforma de la Curia, refiriéndose nominalmente al cardenal Burke, escribió en el prefacio de un reciente libro de entrevistas: “El cardenal que sostiene esto es un hombre decepcionado que quería el poder y lo perdió. El pensaba que era la máxima autoridad en los Estados Unidos”.( http://www.ilsussidiario.net/News/Cronaca/2017/5/19/SCONTRO-SU-PAPA-FRANCESCO-Card-Maradiaga-Burke-pover-uomo-in-conclave-lobby-anti-Bergoglio-/ 765004 / ).
6 El cardenal Donald Wuerl, preguntado por la revista de los jesuitas en los Estados Unidos sobre cuál sería el objeto de la oposición al papa Francisco, respondió: “Creo que surge en varios niveles. Se produce cuando el Santo Padre considera una estructura que incluye todas las instituciones que forman parte de la Santa Sede, como la Secretaría de Estado, los ministerios, las congregaciones, y pregunta si no debe analizarse para ver si realmente funciona como debería. Tan pronto uno toca uno de estos, suscita intereses personales, siempre habrá oposición, debido al instinto natural de decir: ‘Siempre se ha hecho así, ¿por qué cambiar?’ […] También hay algunos que, creo, se sienten muy incómodos; todo estaba garantizado y seguro y ahora está siendo cuestionado.
( https://www.americamagazine.org/faith/2017/03/06/cardinal-wuerl-pope-francis-has-reconnected-church-vatican-ii )
7 https://www.americamagazine.org/content/dispatches/cardinal-wuerl-calls-out-popes-opponents
8 En 1997, cuando la televisión bávara le preguntó si es el Espíritu Santo quien elige al Papa, el cardenal Ratzinger respondió: “No diría eso en el sentido de que es el Espíritu Santo quien elige al Papa. […] Diría que el Espíritu Santo no toma el control total del asunto, pero como buen educador, por así decirlo, nos deja mucho espacio, mucha libertad, aunque sin abandonarnos por completo. Por lo tanto, el papel del Espíritu Santo debe entenderse en un sentido mucho más elástico, no en el sentido de que Él indique el candidato a votar. Probablemente la única garantía que él ofrece es que el candidato no puede ser totalmente desastroso”. ( http://ideas.time.com/2013/03/11/does-the-holy-spirit-choose-the-pope/)
En el caso específico de la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio, las revelaciones de Jürgen Mettepenningen y Karim Schelkens en su biografía del cardenal Godfried Daneels pusieron de manifiesto la existencia de una autodenominada “Sankt Gallen Mafia” en el Cónclave de 2013, y que hubo una fuerte interferencia de factores humanos difícil de asociar con el Espíritu Santo. Esto es lo que dijo Karim Schelkens en una entrevista de prensa: “La elección de Bergoglio se preparó en Sankt-Gallen, sin duda. Y las líneas principales del programa que el Papa está siguiendo son las que Daneels y compañía comenzaron a preparar hace más de diez años.”( http://www.knack.be/nieuws/mensen/godfried-danneels-was-al -jaren-in-weer-als-king-maker-van-sticks-franciscus / article-longread-607599.html) Posteriormente, los periodistas declararon que sólo habían dicho que “la elección de Bergoglio correspondía a los objetivos de Sankt-Gallen”.( http://www.ncregister.com/blog/edward-pentin/st.-gallen-group-not-a-lobby-group-say-authors ).
9 Oscar A. Rodriguez Maradiaga y Antonio Carriero, Solo de Vangelo es un rival: La Chiesa do oggi y su domani en el Rifle Francesco, http://www.ilsussidiario.net/News/Cronaca/2017/5/19/SCONTRO -SU-POPE-FRANCESCO-Card-Maradiaga-Burke-pover-uomo-in-conclave-lobby-anti-Bergoglio- / 765004 /
10 http://www.settimananews.it/vescovi/lettera-aperta-ai-4-cardinali/
11 https://fr.aleteia.org/2016/08/02/le-pape-francois-et-la-violence-catholique-stupefaction-reflexion-et-reverence/
12 https://fr.aleteia.org/2016/08/12/je-prefere-me-tromper-en-suivant-le-pape-que-davoir-raison-contre-lui/
[nota original]Levando essa posição até o seu extremo, o sociólogo Massimo Introvigne, em um dossiê sobre ―A realidade do fundamentalismo católico‖, condenou o fato de o Instituto Plinio Corrêa de Oliveira ter publicado uma análise crítica da Amoris laetitia na qual reconhece que a exortação é parte do magistério autêntico não infalível, mas lhe recusa o assentimento naquelas afirmações dissonantes da doutrina católica, o que, segundo o sociólogo, jogaria a entidade no campo do ―fundamentalismo‖. E qual seria o erro principal desse suposto fundamentalismo? É que ―Jesus não escreveu livros, não deixou nada escrito, à diferença de outros fundadores de religiões. […] Maomé deixou o Livro a ser seguido, Jesus deixou a Igreja: ‗Quem a vós escuta, a Mim escuta‘ (Luc 10, 13). Ele deixou pessoas. Que se podiam e podem encontrar. Por isso, fico sabendo se sou católico caso eu siga a pessoa do Papa, não um texto hipotético mais ou menos fossilizado‖, identificado com a Tradição (La realtà del fondamentalismo cattolico, in http://www.lanuovaeuropa.org/articoli/dossier/la-realt%C3%A0-del-fondamentalismocattolico).
[Traducción automática] Tomando esta posición al extremo, el sociólogo Massimo Introvigne, en un artículo sobre “La realidad del fundamentalismo católico”, condenó el hecho de que el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira publicara un análisis crítico de Amoris laetitia en el que el Ipco reconoce que la exhortación es parte de la enseñanza auténtica no infalible, pero no acepta esas declaraciones que se apartan de la doctrina católica; esto, según el sociólogo, pondría a la entidad en el campo del “fundamentalismo”. ¿Cuál sería el principal error de este supuesto fundamentalismo? Que “Jesús no escribió libros, no dejó nada escrito, a diferencia de otros fundadores de religiones. […] Mahoma dejó el Libro para seguirlo, Jesús dejó la Iglesia: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lucas 10:13). Dejó personas. Que podrían y pueden encontrarse. Por eso sé si soy católico, si sigo a la persona del Papa, no un texto hipotético más o menos fosilizado ”, identificado con la Tradición ( La realtà del cattolico fondamentalismo , en http://www.lanuovaeuropa.org/articoli/dossier/la-realt%c3%A0-del-fattamentalismo-cattolico ).
13 http://www.catholicherald.co.uk/commentandblogs/2015/06/19/no-catholic-is-free-to-dissent-from-the-teaching-of-laudato-si/
14 http://adelantelafe.com/exclusiva-rorate-caeli-interview-al-obispo-athanasius-schneider-fsspx-la-mujer-y-el-lavado-de-pies-consagracion-de-rusia-obispos-antipastorales -y-mucho-mas /
15 http://www.veritatis.com.br/constituicao-dogmatica-pastor-aeternus-18-07-1870/
16 ― [Nota original] Talvez alguém diga: então nenhum progresso da religião é possível na Igreja de Cristo? Certamente que deve haver progresso, e grandíssimo! Quem poderá ser tão hostil aos homens e tão contrário a Deus para tentar impedi-lo? Mas sob a condição de que se trate verdadeiramente de progresso pela fé, não de modificação. É característica de toda forma de progresso a inteligência, o conhecimento, a sabedoria — tanto da coletividade como do indivíduo — de toda a Igreja, segundo as idades e os séculos; com tal que isso suceda exatamente segundo a sua natureza peculiar, no mesmo dogma, no mesmo sentido, segundo uma mesma interpretação” (https://fr.scribd.com/document/42014484/Commonitorium-Sao-Vicente-de-Lerins).
16 [traducción automática] “Quizás alguien dice, ¿entonces no es posible el progreso de la religión en la Iglesia de Cristo? Seguramente debe haber progreso, ¡y genial! ¿Quién puede ser tan hostil con los hombres y tan contrario a Dios para tratar de detenerlo? Pero con la condición de que realmente sea progreso por fe, no modificación. La característica de cada forma de progreso es la inteligencia, el conocimiento, la sabiduría, tanto colectiva como individual, de toda la Iglesia, según las edades y los siglos; para que suceda exactamente de acuerdo con su naturaleza peculiar, en el mismo dogma, en el mismo sentido, en la misma interpretación “( https://fr.scribd.com/document/42014484/Commonitorium-Sao-Vicente-de-Lerins ) .
17 [nota original] Por isso é absurda a alegação do atual Prepósito Geral da Companhia de Jesus, Pe. Sosa Abascal, de que é preciso “contextualizar” as palavras de Jesus a respeito da indissolubilidade do casamento, uma vez que “naquele tempo ninguém tinha um gravador para registrar as palabras”, porque desde os primórdios da Igreja tais palavras de Nosso Senhor foram aceitas “no mesmo sentido, segundo uma mesma interpretação”. ( http://www.rossoporpora.org/rubriche/interviste-a-personalita/672-gesuiti-padre-sosa-parole-di-gesu-da-contestualizzare.html ).
17 [traducc. automática] Por lo tanto, es absurda la alegación del actual Prepósito General de la Compañía de Jesús, el Padre Sosa Abascal, de que es necesario “contextualizar” las palabras de Jesús sobre la indisolubilidad del matrimonio, ya que “en ese momento nadie tenía una grabadora para para registrar las palabras “, porque desde el principio de la Iglesia tales palabras de Nuestro Señor fueron aceptadas “en el mismo sentido, de acuerdo con la misma interpretación”.
18 [nota original] Constituição Dei Filius do Concílio Vaticano I: “Deve-se, pois, crer com fé divina e católica tudo o que está contido na palavra divina escrita ou transmitida pela Tradição, bem como tudo o que a Igreja, quer em declaração solene, quer pelo Magistério ordinário e universal, nos propõe a crer como revelado por Deus” (http://www.veritatis.com.br/constituicao-dogmatica-dei-filius-24-04-1870/).
[traducc. automática] Constitución Dei Filius del Concilio Vaticano I: “Por lo tanto, uno debe creer con fe divina y católica todo lo que está contenido en la palabra divina escrita o transmitida por la Tradición, así como todo lo que la Iglesia, ya sea en declaración solemne o por el Magisterio ordinario y universal , nos propone creer según lo revelado por Dios “( http://www.veritatis.com.br/constituicao-dogmatica-dei-filius-24-04-1870/ ).
19 [nota original] Comonitório de São Vicente de Lérins: “É, pois, sumamente necessário, ante as múltiplas e arrevesadas tortuosidades do erro, que a interpretação dos Profetas e dos Apóstolos se faça seguindo a pauta do sentir católico. Na Igreja Católica deve-se ter maior cuidado para manter aquilo em que se crê em todos os lugares, sempre e por todos. Isto é o verdadeiro e propriamente católico, segundo a ideia de universalidade que se encerra na mesma etimologia da palavra. Mas isto se conseguirá se nós seguirmos a universalidade, a antiguidade e o consenso geral. Seguiremos a universalidade se confessarmos como verdadeira e única fé a que a Igreja inteira professa em todo o mundo; a antiguidade, se não nos separarmos de nenhuma forma dos sentimentos que notoriamente proclamaram nossos santos predecessores e pais; o consenso geral, por fim, se, nesta mesma antiguidade, abraçarmos as definições e as doutrinas de todos, ou de quase todos, os Bispos e Mestres” (ibid).
[Trad. autom.] Conmonitorio de San Vicente de Lérins: “Por lo tanto, es extremadamente necesario, en vista de las múltiples y audaces tortuosidades del error, que la interpretación de los Profetas y los Apóstoles siga la pauta del sentimiento católico. En la Iglesia Católica se debe tener el mayor cuidado en mantener lo que se cree en todas partes, siempre y para todos. Esta es la pauta verdadera y propiamente católica, de acuerdo con la idea de universalidad que contiene la misma etimología de la palabra. Pero esto se logrará si seguimos la universalidad, la antigüedad y el consenso general. Seguiremos la universalidad si confesamos como la verdadera y única fe la que toda la Iglesia profesa en todo el mundo; antigüedad, si no nos separamos de ninguna manera de los sentimientos que proclamaron nuestros santos predecesores y padres; el consenso general finalmente si abrazamos las definiciones de todos, o casi todos, los Obispos y Maestros” (ibid ).
20 [nota original] Ao magistério ordinário do Romano Pontífice — diz o conceituado teólogo jesuíta Domenico Palmieri (1829-1909) — ―é devido, em segundo lugar, também certo assentimento religioso, quando não há nada que leve (suadeat) prudentemente a uma suspensão do assentimento. Explico os termos. Não dizemos que é devido um assentimento de fé católica, pois uma doutrina a ser professada (tenenda) não é proposta aqui pela Igreja. Não dizemos que é devido o assentimento formal de fé divina, pois esse assentimento é devido à proposição infalível que consta ser tal e, na nossa hipótese, tal proposição não existe. Não dizemos que se trata de assentimento metafisicamente certo, pois não existindo a certeza da infalibilidade, não aparece, por isso mesmo, como impossível o erro e, assim, vê-se que o oposto pode ser verdadeiro. Existindo tal conhecimento, não pode haver lugar para a certeza metafísica. Dizemos, então, que o assentimento é moralmente certo e se, consequentemente, aparecem motivos — sejam verdadeiros, sejam falsos, mas oriundos de um erro inculpável — que levem a concluir de outro modo (quanto à matéria ensinada), dizemos que não é devido o assentimento, dado que, nessas circunstâncias, a vontade não age imprudentemente ao suspender o assentimento
[Traducc. Autom.] En el magisterio ordinario del Romano Pontífice – dice el renombrado teólogo jesuita Domenico Palmieri (1829-1909) – “se debe en segundo lugar, también cierto asentimiento, religioso, cuando no hay nada para inducir ( suadeat ) con precaución a una suspensión de asentimiento. Explico los términos. No decimos que se deba un asentimiento de la fe católica para que se profese una doctrina ( teniente) que no es propuesta aquí por la Iglesia. No decimos que el asentimiento formal de la fe divina se debe, porque este asentimiento se debe a la proposición infalible que parece ser tal, y en nuestra hipótesis tal proposición no existe. No decimos que es un asentimiento metafísicamente correcto, ya que si no hay certeza de infalibilidad, por lo tanto, el error no parece ser imposible y, por lo tanto, lo contrario puede ser cierto. Si tal conocimiento existe, no puede haber lugar para la certeza metafísica. Luego decimos que el asentimiento es moralmente correcto, y si, como resultado, aparecen motivos, ya sean verdaderos, ya falsos, pero que surgen de un error inculpable, que conducen a otra conclusión (en cuanto al asunto enseñado), decimos que no es debido el asentimiento, ya que en estas circunstancias la voluntad no actúa imprudentemente al suspender el asentimiento ( https://scutumfidei.org/2013/02/20/assentment-ao-magisterio-parte-final-doutrina-com-do-teologos-e -bibliografía / )
21 [nota original] No artigo “Pode haver erro em documento do Magistério pontifício ou conciliar?” (Catolicismo, julho de 1969), Arnaldo V. Xavier da Silveira, baseado nos melhores teólogos, demonstra a tese de que “num documento papal pode haver erro pelo fato de não preencher as quatro condições da infalibilidade”, e acrescenta que “o simples fato de se dividirem os documentos do Magistério em infalíveis e não infalíveis, deixa aberta, em tese, a possibilidade de erro em algum dos não infalíveis”.
[Traducc. Autom.] En el artículo “¿Puede haber error en un documento del Magisterio pontificio o conciliar?” (Catolicismo, julio de 1969), Arnaldo V. Xavier da Silveira, basado en los mejores teólogos, demuestra la tesis de que “en un documento papal puede haber un error por el hecho de no cumplir las cuatro condiciones de infalibilidad”, y agrega que” el simple hecho de dividir los documentos del Magisterio en infalibles y no infalibles, deja en teoría la posibilidad de error en cualquiera de los no infalibles “.
22 Véase el texto de Domenico Palmieri en la nota 20 supra.
23 [nota original] Em entrevista ao National Catholic Register, já citada, o cardeal Raymond Burke declarou: “Há, na Tradição da Igreja, a prática da correção do Romano Pontífice. É algo que é claramente incomum. Mas, se não há resposta a essas questões [os dubia], então eu diria que se trataria de fazer um ato formal de correção por um grave erro. […] É a obrigação nesses casos, e historicamente tem acontecido, que cardeais e bispos tornem claro que o Papa está ensinando um erro e lhe peçam para corrigi-lo‖ (http://www.ncregister.com/daily-news/cardinal-burke-on-amoris-laetitia-dubia-tremendousdivision-warrants-action). O Prof. Roberto de Mattei relembra em um artigo que, além das honras e dos privilégios, os cardeais têm obrigações precisas, e que ―entre esses deveres figura o de corrigir fraternalmente o Papa quando ele comete erros no governo da Igreja, como aconteceu em 1813, quando Pio VII firmou com Napoleão o Tratado de Fontainebleau, ou em 1934, quando o cardeal-decano Gennaro Granito di Belmonte admoestou Pio XI, em nome do Sacro Colégio, pelo uso desconsiderado que fazia das finanças da Santa Sé” (I doveri irrinunciabili dei cardinali di Santa Romana Chiesa, https://www.corrispondenzaromana.it/i-doveri-irrinunciabili-dei-cardinali-di-santa-romanachiesa/).
[Traducc. Autom.]En una entrevista con el National Catholic Register , citada anteriormente, el cardenal Raymond Burke declaró: “Existe, en la tradición de la Iglesia, la práctica de la corrección del Romano Pontífice. Es algo claramente inusual. Pero si no hay respuesta a estas preguntas [ dubia ], entonces diría que sería un correspondería un acto formal de corrección por un error grave. […] Es obligación en estos casos, e históricamente ha sucedido, que los cardenales y los obispos aclaren que el Papa está enseñando un error y le piden que lo corrija ”( http://www.ncregister.com/daily-news/ cardenal-burke-on-amoris-laetitia-dubia-tremendo-division-warrants-action) El profesor Roberto de Mattei recuerda en un artículo que, además de honores y privilegios, los cardenales tienen obligaciones precisas, y que “entre estos deberes está el de corregir fraternalmente al Papa cuando comete errores en el gobierno de la Iglesia, como sucedió en 1813, cuando Pío VII firmó con Napoleón el Tratado de Fontainebleau, o en 1934, cuando el Cardenal Decano Gennaro Granito di Belmonte amonestó a Pío XI en nombre del Sacro Colegio por su uso inconsiderado de las finanzas de la Santa Sede “( Doveri irrinunciabili dei cardinali di Santa Romana Chiesa , https://www.corrispondenzaromana.it/i-doveri-irrinunciabili-dei-cardinali-di-santa-romana-chiesa/ ).
24 [nota original] O perigo dessa “instrumentalização” do magistério para fazer passar as novidades foi previsto de antemão por outro expoente da “escola romana”, Mons. Pietro Parente, depois cardeal, em artigo de 10 de fevereiro de 1942, publicado pelo Osservatore Romano, no qual denunciava “a estranha identificação da Tradição (fonte de Revelação) com o Magistério vivo da Igreja (guardião e intérprete da Divina Palavra)”. De fato, se a Tradição e o Magistério são a mesma coisa, a Tradição deixa de ser um depósito imutável da fé e passa a variar conforme o ensinamento do Papa reinante. ( http://disputationes-theologicae.blogspot.fr/2011/12/mons-gherardini-sullimportanza-ei.html ).
[traducc. Autom.]El peligro de esta “instrumentalización” del magisterio para hacer pasar las novedades fue predicho de antemano por otro exponente de la “escuela romana”, Mons. Pietro Parente, cardenal posteriormente, en un artículo del 10 de febrero de 1942, publicado por el Osservatore Romano, en el que denunciaba “la extraña identificación de la Tradición (fuente de la Revelación) con el Magisterio vivo de la Iglesia (guardián e intérprete de la Palabra Divina)”. De hecho, si la Tradición y el Magisterio son lo mismo, la Tradición deja de ser un depósito inmutable de fe y varía según las enseñanzas del Papa reinante.
( https://www.radiospada.org/2013/10/allorigine-di-un-equivoco-scrittura-tradizione-chiesa-magistero/ )
25 http://permanencia.org.br/drupal/node/994#footnoteref34_1b0sm88
26 [nota original] “Havendo perigo próximo para a fé, os prelados devem ser arguidos, até mesmo publicamente, pelos súditos. Assim, São Paulo, que era súdito de São Pedro, arguiu-o publicamente, em razão de um perigo iminente de escândalo em matéria de Fé. E, como diz a Glosa de Santo Agostinho, “o próprio São Pedro deu o exemplo aos que governam, a fim de que estes, afastando-se alguma vez do bom caminho, não recusassem como indigna uma correção vinda mesmo de seus súditos” (ad Gal 2, 14)‖ (Summa II-II, q. 33, a. 4, s. 2).
Ao estudar o episódio em que São Paulo resistiu em face a São Pedro, assim escreve Santo Tomás: “A repreensão foi justa e útil, e o seu motivo não foi leve: tratava-se de um perigo para a preservação da verdade evangélica […]. O modo como se deu a repreensão foi conveniente, pois foi público e manifesto. Por isso, São Paulo escreve: ‘Falei a Cefas’, isto é, a Pedro, ‘diante de todos’, pois a simulação praticada por São Pedro acarretava perigo para todos. — Em 1 Tm 5, 20, lemos: ‘Aos que pecarem, repreende-os diante de todos’. Isso se há de entender dos pecados manifestos, e não dos ocultos, pois nestes últimos deve-se proceder segundo a ordem própria da correção fraterna” (ad Gal., 2, 11-14, lect. III. nn. 83-84). “Aos prelados (foi dado exemplo) de humildade, para que não se recusem a aceitar repreensões da parte de seus inferiores e súditos; e aos súditos (foi dado) exemplo de zelo e liberdade, para que não receiem corrigir seus prelados, sobretudo quando o crime for publico e redundar em perigo para muitos” (ad Gal, 2, 11-14, lect. III, n.77).
[Traducc. Autom.] “Si existe un peligro cercano para la fe, los prelados deben ser discutidos, incluso públicamente, por los súbditos. Así, San Pablo, que era súbdito de San Pedro, le discutió públicamente debido al peligro inminente de escándalo en asunto de Fe. Y, como dice la Glosa de San Agustín, “San Pedro mismo dio el ejemplo a aquellos que gobiernan, para que ellos, apartándose alguna vez del camino correcto, no la rechacen como si fuera una corrección indigna, incluso proviniendo de sus súbditos “(ad Gal 2:14)” ( Summa II-II, q. 33, a. 4 , s. 2).
Al estudiar el episodio en el que San Pablo resistió de frente a San Pedro, Santo Tomás escribe: “La reprensión fue justa y útil, y su motivo no fue leve: era un peligro para la preservación de la verdad del evangelio. La forma en que tuvo lugar la reprensión fue conveniente porque fue pública y manifiesta. Es por eso que San Pablo escribe: “Hablé con Cephas”, es decir, con Pedro, “delante de todos”, porque la simulación practicada por San Pedro representaba un peligro para todos. – En 1 Tim. 5:20, leemos: “A los que pecan, repréndelos ante todo”. Esto debe entenderse de los pecados manifiestos, no de los ocultos, ya que en este último caso debemos proceder de acuerdo con el orden apropiado de la corrección fraterna “(ad Gal., 2, 11-14, lect. III. nn. 83-84). “A los Prelados (se ha dado ejemplo) de humildad, para que no se nieguen a aceptar reprensiones de sus inferiores y súbditos; y a los súbditos (se les ha dado) un ejemplo de celo y libertad, para que no tengan miedo de corregir a sus prelados, especialmente cuando el crimen es público y ponen en peligro a muchos ”( ad Gal , 2, 11-14, lect. III, n. 77
27 [nota original] “Assim como é lícito resistir ao Pontífice que agride o corpo, assim também é lícito resistir ao que agride as almas, ou que perturba a ordem civil, ou sobretudo, àquele que tentasse destruir a Igreja. Digo que é lícito resistir-lhe não fazendo o que ordena e impedindo a execução de sua vontade; não é lícito, contudo, julgá-lo, puni-lo ou depôlo, pois estes atos são próprios a um superior” (De Rom. Pont., lib. II, c. 29).
[Traducc. Autom.] “Así como es lícito resistir al Pontífice que agrede el cuerpo, así es legítimo resistir al que golpea las almas, o que perturba el orden civil, o sobre todo, al que que intentara destruir la Iglesia. Digo que es lícito resistirle a él no haciendo lo que él ordena e impidiendo la ejecución de su voluntad; sin embargo, no es lícito juzgarlo, castigarlo o deponerlo, porque estos actos son propios de un superior” (De Rom. Pont. , Lib. II, c. 29).
28 [nota original] ―Se (o Papa) baixar uma ordem contrária aos bons costumes, não se há de obedecer-lhe; se tentar fazer algo manifestamente oposto à justiça e ao bem comum, será lícito resistir-lhe; se atacar pela força, pela força poderá ser repelido, com a moderação própria à defesa justa (cum moderamine inculpatae tutelae)‖ (De Fide, disp. I, sect. VI, n. 16).
[Traducc. Autom.] “Si (el Papa) emite una orden contraria a las buenas costumbres, no se ha de obedecerle; si intenta hacer algo manifiestamente opuesto a la justicia y al bien común, será lícito resistirle; si ataca por la fuerza, por la fuerza podrá ser rechazado, con moderación propia a la defensa justa (cum moderamine inculpatae tutelae)” (De Fide , disp. I, sec. VI, n. 16).
29 [nota original] ―Caietano, na mesma obra em que defende a superioridade do Papa sobre o Concílio, diz no cap. 27: “Logo, deve-se resistir em face ao Papa que publicamente destrói a Igreja, por exemplo, não querendo dar benefícios eclesiásticos senão por dinheiro ou em troca de serviços; e se há de negar, com toda a obediência e respeito, a posse de tais benefícios àqueles que os compraram‘.
―E Silvestre (Prierias), na palavra Papa, § 4, pergunta: “Que se há de fazer quando o Papa, por seus maus costumes, destrói a Igreja?’ E no § 15: “Que fazer se o Papa quisesse, sem razão, ab-rogar o Direito positivo?’ A isso responde: ‘Pecaria certamente; não se deveria permitir-lhe agir assim, nem se deveria obedecer-lhe no que fosse mau; mas dever-se-ia resistir-lhe por uma repreensão cortês’.
―Em consequência, se desejasse entregar todo o tesouro da Igreja ou o patrimônio de São Pedro a seus parentes, se desejasse destruir a Igreja, ou outras coisas semelhantes, não se lhe deveria permitir que agisse de tal forma, mas ter-se-ia a obrigação de opor-lhe resistência. A razão disso está em que ele não tem poder para destruir; logo, constando que o faz, é lícito resistir-lhe.
―De tudo isto resulta que, se o Papa, com suas ordens e atos, destrói a Igreja, pode-se resistir-lhe e impedir a execução de seus mandatos […]
―Segunda prova da tese. Por direito natural é lícito repelir a violência pela violência. Ora, com tais ordens e dispensas, o Papa exerce violência, porque age contra o Direito, conforme ficou acima provado. Logo, é lícito resistir-lhe. Como observa Caietano, não afirmamos tudo isto no sentido de que a alguém caiba ser juiz do Papa ou ter autoridade sobre ele, mas no sentido de que é lícito defender-se. A qualquer um, com efeito, assiste o direito de resistir a um ato injusto, de procurar impedi-lo e de defender-se” (Obras de Francisco de Vitoria, pp. 486-487).
“Caietano, en el mismo trabajo en el que defiende la superioridad del Papa sobre el Concilio, dice en el cap. 27: ‘Por lo tanto, uno debe resistir frente al Papa que destruye públicamente a la Iglesia, por ejemplo, no queriendo dar beneficios eclesiásticos, excepto por dinero o a cambio de servicios; y se ha de negar, con toda obediencia y respeto, la posesión de tales beneficios a quienes los compraron ‘.
“Y Silvestre (Prierias), en la palabra Papa, § 4, pregunta: ‘¿Qué se debe hacer cuando el Papa, por sus malos hábitos, destruye la Iglesia?’ Y en el § 15: ‘¿Qué hacer si el Papa deseara derogar injustificadamente la ley positiva?’ A esto responde: ‘Pecaría, ciertamente; no se le debe permitir hacer esto, ni obedecerle en lo que es malo; pero debería ser resistido por una resistencia cortés.
“En consecuencia, si deseara entregar todo el tesoro de la Iglesia o la herencia de San Pedro a sus familiares, si deseara destruir la Iglesia o algo similar, no se le debería permitir que lo hiciera, sino que existiría la obligación de resistirle. La razón es que no tiene poder para destruir; por lo tanto, si lo hace, es lícito resistirle.
“De todo esto se deduce que si el Papa, con sus órdenes y hechos, destruye la Iglesia, se puede resistirle y evitar la ejecución de sus mandatos […]
“Segunda prueba de la tesis. Por ley natural es legal repeler la violencia con violencia. Ahora, con tales órdenes y dispensaciones, el Papa ejerce violencia, porque actúa contra la ley, como se demostró anteriormente. Por lo tanto, es lícito resistirle. Como observa Caietano, no afirmamos todo esto en el sentido de que uno debe ser el juez del Papa o tener autoridad sobre él, sino en el sentido de que uno puede defenderse. Todos, de hecho, tienen derecho a resistir un acto injusto, a tratar de evitarlo y defenderse “(Obras de Francisco de Vitoria, pp. 486-487).
30 [nota original] “Que os superiores podem ser repreendidos, com humildade e caridade, pelos inferiores, a fim de que a verdade seja defendida, é o que declaram, com base nesta passagem (Gal 2, 11), Santo Agostinho (Epist. 19), São Cipriano, São Gregório, São Tomás e outros acima citados. Eles claramente ensinam que São Pedro, sendo superior, foi repreendido por São Paulo […]. Com razão, pois, disse São Gregório (Homil. 18 in Ezech.): ‘Pedro calou-se a fim de que, sendo o primeiro na hierarquia apostólica, fosse também o primeiro em humildade’. E Santo Agostinho escreveu (Epist. 19 ad Hieronymum): ‘Ensinando que os superiores não recusem deixar-se repreender pelos inferiores, São Pedro deu à posteridade um exemplo mais incomum e mais santo do que deu São Paulo ao ensinar que, na defesa da verdade, e com caridade, aos menores é dado ter a audácia de resistir sem temor aos maiores’ “ (ad Gal., 2, 11).
[Traducc. Autom.]”Que los superiores puedan ser reprendidos, con humildad y caridad, por los inferiores, para que la verdad pueda ser defendida, es lo que declaran, sobre la base de este pasaje (Gálatas 2:11), San Agustín (Epist . 19), San Cipriano, San Gregorio, Santo Tomás y otros mencionados anteriormente. Enseñan claramente que San Pedro, siendo superior, fue reprendido por San Pablo […]. Así dijo acertadamente San Gregorio (Homil. 18 in Ezequiel ): “Pedro guardó silencio para que, siendo el primero en la jerarquía apostólica, también fuera el primero en humildad”. Y San Agustín escribió ( Epist. 19 ad Hieronymum): “Al enseñar que los superiores no se rehúsen a ser reprendidos por los inferiores, San Pedro dio a la posteridad un ejemplo más inusual y más santo que San Pablo al enseñar que, en defensa de la verdad y con caridad, a los menores”. Les es dado tener la audacia de resistir sin temor a los mayores ‘”( ad Gal., 2, 11).
31 [nota original] “Os meios justos a serem empregados contra um mau Papa são, segundo Suárez (Defensio Fidei Catholicae, lib. IV, cap. 6, nn. 17-18), o auxílio mais abundante da graça de Deus, a especial proteção do Anjo da guarda, a oração da Igreja Universal, a advertência ou correção fraterna em segredo ou mesmo em público, bem como a legítima defesa contra uma agressão quer física quer moral” (Ius can., vol. II, p. 436).
[trad. autom.]“Los medios justos a ser empleados contra un mal Papa son, según Suárez (Defensio Fidei Catholicae , lib. IV, cap. 6, nn. 17-18), la ayuda más abundante de la gracia de Dios, la protección especial del Ángel de la guarda, la oración de la Iglesia Universal, la advertencia o corrección fraterna en secreto o incluso en público, así como la legítima defensa contra la agresión física y moral “( Ius can ., vol. II, p. 436).
32 [nota original] ―”Também o súdito pode estar obrigado à correção fraterna de seu superior’ (S. T. II-II, 33, 4). Pois também o superior pode ser espiritualmente indigente, e nada impede que de tal indigência seja libertado pelo súdito. Todavia, ‘na correção pela qual os súditos repreendem a seus prelados, cumpre agir de modo conveniente, isto é, não com insolência e aspereza, mas com mansidão e reverência’ (S. T., ibidem). Por isso, em geral, o superior deve ser sempre advertido privadamente. ‘Tenha-se entretanto presente que, havendo perigo próximo para a fé, os prelados devem ser argüidos, até mesmo publicamente, pelos súditos’ (S. T., II-II, 33, 4, 2)” (Cursus Brevior Theol. Mor., tomus II, vol. I, p. 287).
[traducc. Autom.] “El súbdito también puede estar obligado a la corrección fraterna de su superior’ ( ST II-II, 33, 4). Pues el superior puede también ser espiritualmente indigente, y nada impide que el súbdito lo libere de tal indigencia. Sin embargo, “en la corrección por la cual los súbditos reprenden a sus prelados, se debe actuar apropiadamente, es decir, no con insolencia y dureza, sino con mansedumbre y reverencia” ( ST , ibidem). Por lo tanto, en general, el superior siempre debe ser advertido en privado. “Téngase en cuenta, sin embargo, que si hay un peligro cercano para la fe, los prelados deben ser discutidos, incluso públicamente, por los súbditos” ( ST , II-II, 33, 4, 2) “( Cursus Brevior Theol. Mor. ”, Tomus II, vol. Yo, p. 287).
33 [nota original] Um católico recentemente convertido que vive em Brighton (Reino Unido) e anima um blog sobre atualidades da Igreja Católica decidiu fazer uma compilação desses epítetos e a publicou sob o título de O pequeno livro de insultos do Papa Francisco. Foi tal o sucesso da compilação, que ele a destacou de seu blog e a colocou numa página especializada que é regularmente atualizada com novas entradas: http://popefrancisbookofinsults.blogspot.fr/
[traducc. Autom.]Un católico recientemente convertido que vive en Brighton (Reino Unido) y dirige un blog sobre noticias de la Iglesia Católica decidió compilar estos epítetos y lo publicó bajo el título de El pequeño libro de los insultos del Papa Francisco. Tal fue el éxito de la compilación que la separó de su blog y la colocó en una página especializada que se actualiza regularmente con nuevas entradas: http://popefrancisbookofinsults.blogspot.fr/
34 http://www.pch24.pl/against-pharisees,31907,i.html
35 http://www.pliniocorreadeoliveira.info/MAN%20-%201974-04-08_Resistencia.htm
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EL CLAMOR DEL PUEBLO CATÓLICO DE LA AMAZONIA HA SIDO DESPRECIADO POR LOS PADRES SINODALES
Pan-Amazon Synod Watch

El 4 de octubre pasado, en vísperas de la abertura de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica, representantes del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira (IPCO) entregaron oficialmente en la Secretaría del Sínodo un “Pedido a los Padres Sinodales: Por una Amazonia cristiana y próspera (No una inmensa ‘favela verde’ dividida en guetos tribales)”.
El documento llevaba las firmas de más de 20 mil residentes de la Amazonia brasileña, ecuatoriana y peruana, recogidas en campañas públicas en las calles de las principales ciudades amazónicas por jóvenes voluntarios del IPCO durante las vacaciones escolares.
Ninguno de los pedidos respetuosamente elevados por la población amazónica fue atendido en el Documento Final de la Asamblea Sinodal, pero sí las reivindicaciones de los medios internacionales que fomentan la psicosis ambientalista y las de una minoría de militantes indigenistas llevados a Roma por la Red Panamazónica.
La influencia de ese lobby ideológico-publicitario fue reconocida ya en el primer párrafo del propio Documento Final, donde los Padres Sinodales se felicitaron por la “presencia notable de personas venidas del mundo amazónico que organizaron actos de apoyo en diferentes actividades” y por la “masiva presencia de los medios de comunicación internacionales” (Documento Final, n° 1).
Mientras los signatarios de la petición del IPCO pedían que el Sínodo “diese gracias a Dios por la evangelización llevada a cabo por los misioneros y por la acción civilizadora de los colonizadores, que aportaron los beneficios del progreso” (Petición, n° 1), los Padres Sinodales denunciaron “la colonización militar, política y cultural” motivada por “la avaricia y la ambición de los conquistadores” (DF n° 15), consideraron negativo “el influjo de la civilización occidental” (DF n° 14) y, peor aún, declararon que “frecuentemente el anuncio de Cristo se realizó en connivencia con los poderes que explotaban los recursos y oprimían a las poblaciones” (DF n° 15), todo lo cual es absolutamente contrario a la verdad histórica y constituye una injuria a los heroicos misioneros que realizaron la mayor epopeya de la Fe desde la fundación de la Iglesia, según la afirmación del Papa Pio XII.
Además, los Padres Sinodales prácticamente renunciaron a convertir a los indígenas que se mantienen paganos declarando que “el diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural debe ser asumido como camino irrenunciable de la evangelización” (DF n° 24) y que la Iglesia debe practicar una “conversión cultural”, limitando el anuncio de la Buena Nueva a “estar presentes, respetar y reconocer sus valores, vivir y practicar la inculturación y la interculturalidad” (DF n° 41). Los Padres Sinodales son categóricos en ese abandono de la misión tradicional: “Rechazamos una evangelización de estilo colonialista. Anunciar la Buena Nueva de Jesús implica reconocer los gérmenes del Verbo ya presentes en las culturas. La evangelización que hoy proponemos para la Amazonia es el anuncio inculturado que genera procesos de interculturalidad” (DF n° 55).
En lugar de escuchar el “clamor de angustia ante el peligro de que la Amazonia sea transformada en una inmensa ‘favela verde’” (Petición IPCO, n° 5), los Padres Sinodales, entrometiéndose indebidamente en asuntos de carácter científico en los cuales carecen de todo mandato divino y de competencia técnica (lo que representa una clara manifestación de “clericalismo”), declararon falsamente que la deforestación “se acerca a casi el 17% del bosque amazónico total y amenaza la supervivencia de todo el ecosistema” (DF n° 11); que “la región amazónica es esencial para la distribución de las lluvias en las regiones de América del Sur” (DF n° 6) y que “se necesita de modo urgente el desarrollo de políticas energéticas que logren reducir drásticamente la emisión de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases relacionados con el cambio climático” (DF n° 77).
Más aún, el Documento Final describe una supuesta “dramática situación de destrucción que afecta a la Amazonia”, cuya selva se encontraría “en una carrera desenfrenada hacia la muerte”, acarreando “la desaparición del territorio y de sus habitantes, especialmente los pueblos indígenas” (DF n° 2), que serían resultado de la “apropiación y privatización de bienes de la naturaleza” y de lo que llaman “mega-proyectos no sostenibles”, es decir las “hidroeléctricas, concesiones forestales, monocultivos, carreteras, hidrovías, ferrocarriles y proyectos mineros y petroleros” (DF n° 10), fruto del actual “modelo económico de desarrollo depredador y ecocida” (DF n° 46) y del “extractivismo predatorio que responde a la lógica de la avaricia, propia del paradigma tecnocrático dominante” (DF n° 67).
Para los Padres Sinodales es necesario, por el contrario, una “conversión ecológica individual y comunitaria que salvaguarde una ecología integral” (DF n° 73), asumiendo “una vida simple y sobria” (DF n° 17) y “que lleve a cambiar nuestros hábitos alimenticios (exceso de consumo de carne y peces/mariscos) por estilos de vida más sobrios” (DF n° 84).
En lugar de “repudiar enérgicamente las ideologías neo-paganas” que difunden “un concepto deformado de respeto a la naturaleza” (Petición IPCO n° 2), el Documento Final del Sínodo afirma la necesidad de preservar “los ríos y bosques, que son espacios sagrados, fuente de vida y sabiduría” (DF n° 80), como también que la vida de las comunidades amazónicas “se refleja en la creencia y los ritos sobre el actuar de los espíritus de la divinidad, llamados de innumerables maneras, con y en el territorio, con y en relación con la naturaleza” (DF n° 14). Igualmente, el “buen vivir” de los pueblos indígenas (sic!), sería caracterizado por una existencia “en armonía consigo mismo, con la naturaleza, con los seres humanos y con el ser supremo, ya que hay una intercomunicación entre todo el cosmos, donde no hay excluyentes ni excluidos. (…) Tal comprensión de la vida se caracteriza por la conectividad y armonía de relaciones entre el agua, el territorio y la naturaleza, la vida comunitaria y la cultura, Dios y las diversas fuerzas espirituales” (DF n° 9).
En lugar de “repudiar la utopía comuno-tribalista” de la Teología de la Liberación (Petición IPCO, n°3), los Padres Sinodales declararon que “la teología india, la teología de rostro amazónico y la piedad popular ya constituyen riqueza del mundo indígena, de su cultura y espiritualidad” (DF n° 54) y que “la eco-teología, la teología de la creación, las teologías indias, la espiritualidad ecológica” deben ser incluidas en los contenidos académicos de formación de un presbiterado con rostro amazónico (DF n° 108).
El Instituto Plinio Corrêa de Oliveira lamenta que, en lugar de abrir sus almas a su pedido final a la Santísima Virgen en el sentido de que preserve la unidad católica y la vocación de las naciones amazónicas, los Padres Sinodales hayan sido mucho más sensibles a los efluvios preternaturales emanados de la figura de la Pachamama, presente en el aula sinodal y en las ceremonias de culto idolátrico celebradas en su honor en los jardines del Vaticano y en la iglesia de Santa María en Transpontina, y que hayan ignorado el profundo choque que este hecho inédito ha producido en los fieles de todo el mundo, no diciendo ni una palabra para deplorarlo de modo inequívoco.
El IPCO espera que, en la ya anunciada Exhortación Apostólica post-sinodal, el Papa Francisco rechace los errores denunciados precedentemente, así como la revolución eclesiológica solicitada por el Documento Final del Sínodo, con sus propuestas de conceder amplios ministerios eclesiales, oficiales y rotativos, a laicos de ambos sexos, abrir los ministerios de Lectorado y Acolitado a las mujeres, y autorizar la ordenación sacerdotal de líderes comunitarios casados.
San Pablo, 30 de octubre de 2019
Instituto Plinio Corrêa de Oliveira

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Imagen de Santa Rosa que estuvo en el camerino de Miguel Grau S., regalo de Monseñor José Antonio Roca y Boloña, su amigo y confesor

Desbordante espíritu de sacrificio y afán misionero

Acerca de Santa Rosa de Lima tenemos una ficha biográfica sacada de la obra “El Año Litúrgico”, de Dom Guéranger*:
“Infelizmente, algún tiempo después de la gloriosa conquista de América por los españoles, en Lima, fundada a los pies de las cordilleras andinas como la metrópoli de una provincia, la corrupción era tal que San Francisco Solano precisó imitar al profeta Jonás y amenazarla como Nínive de los castigos divinos. Pero la misericordia divina ya se manifestara en el alma de una niña capaz de todas las expiaciones.
“Ella contaba apenas 31 años cuando, en medio de la noche que iniciaba la fiesta de San Bartolomé [24 de agosto] en el año de 1617, oyó el llamado: ‘He aquí el esposo’ (MT. 25, 6). En Lima, en todo el Perú, en América entera, prodigios de conversión y gracia señalaron el paso de la humilde virgen desconocida hasta entonces. Se atestó jurídicamente, afirma el Sumo Pontífice en su bula de canonización, que desde el descubrimiento del Perú no se halló ningún misionero que hubiese producido semejante espíritu universal de penitencia. Y cinco años más tarde era dedicado el monasterio de Santa Catalina de Siena que debía continuar en Lima la obra de santificación, de cura, de defensa social, y que se llamaría el Monasterio de Rosa, del que ella era de hecho, delante de Dios, fundadora y la madre.
“Y esta niña que lo que sólo hiciera fue rezar y sufrir, que en medio de la corrupción del mundo ofreciera a Dios su virginidad, que sólo buscaba el silencio y la oscuridad, se tornó la patrona del Perú e incluso el Papa Clemente X extendió su protección a las Indias, a las Filipinas y a América entera”.
A seguir, una ficha del padre Édouard Daras:
“El celo de la casa de Dios la devoraba. Cuando volvía sus ojos hacia las naciones infieles de la América meridional, sufría en su alma torturas indecibles y lloraba. Concitaba a los sacerdotes, religiosos, a que volasen en socorro de esas almas. Ella pensó en adoptar y educar un niño para consagrarlo después a las misiones. La muerte le impidió realizar este proyecto.
“Un día ella pensó que iba a coger la palma del martirio y grande fue su entusiasmo. Avistóse en la costa una flota holandesa que parecía querer tentar un desembarque en Lima. Para los marineros heréticos esta era la señal para el pillaje de las iglesias. La alarma fue dada a la ciudad. Rosa se dirigió a la iglesia de Santo Domingo y demostró su intención de hacerse masacrar cubriendo el tabernáculo con sus brazos. Se vio a esta virgen tímida rasgar la barra de su vestido para tener más agilidad y, desarmada, colocarse al pie del altar en postura de guerrera. Pero Dios se contentó solamente con esa demostración de celo. La flota enemiga se apartó sin hacer daño.
“Esta santa había colocado en Dios toda su esperanza. Cantaba con frecuencia ese versículo familiar a los Padres del desierto: ’Oh Dios ven en mi auxilio, Señor, apresúrate a socorrerme’ (Ps. 69) . Sucedió que su alma fuese perturbada considerando el misterio de la predestinación. El Señor la calmó asegurándole Él mismo: Hija mía, Yo sólo condeno aquel que se quiere condenar. Guarda en paz tu alma”.
Cooperación con el grandioso plan divino para América

Defensa de la Eucaristía con Santa Rosa, pintor anónimo, s. XVIII
Colección del Museo Pedro de Osma, Lima, Perú.

Estos hechos de la vida de Santa Rosa de Lima nos ponen un poco delante de las condiciones de la América Latina en aquel tiempo. Sucedió que en el Brasil, tanto cuanto en la América Española, la venida de los ibéricos hacia aquí producía un trauma moral de los más peligrosos.
Ellos eran los hombres que venían de Europa, que tenían sed de aventura, de naturaleza rústica y salvaje, y que llegando aquí en muchos casos se entregaban a la salvajada y a las aventuras. Encontrando aquí una naturaleza tropical exuberante, con condiciones climáticas que favorecían la lujuria y la desnudez, ellos de todos los modos se dejaban disolver en un ambiente donde la vulgaridad, el desaliño y la corrupción moral iban a la par, lo que determinaba una baja de nivel tremenda.
Santa Rosa de Lima entendió que si no hubiese una gran gracia y una gran reacción, sería imposible evitar que esas poblaciones frustrasen los designios santos de la Providencia cuando encaminó los pueblos ibéricos hacia aquí; pueblos que habrían de ser tan fieles a la fe católica, lo cual determinaría exactamente la formación de ese inmenso bloque católico que iba antiguamente desde los Estados Unidos hasta el litoral extremo sur de la Argentina y de Chile.
En esas condiciones, era preciso hacer una gran obra. Y lo curioso es que Dios no suscitó para la América entera un gran predicador. Él puso aquí, allá y acullá grandes predicadores, pero de ámbito restringido. Alguien que tuviese una misión de carácter universal, esta persona fue solo una mujer, y fue Santa Rosa de Lima. Y lo fue porque era un alma penitente, un alma suplicante y Dios quería que [por medio de ella] se hiciese, en el plano de la Comunión de los Santos, aquello que era necesario para salvar a América.
Vino justamente de allí que su fama de santidad recorrió toda América y determinó incontables milagros y conversiones. Y —hecho particularmente precioso— el espíritu que ella suscitaba en torno de sí era el de penitencia, el espíritu de mortificación, tan duro y tan difícil de suscitar.
Con eso, ella naturalmente frenó en gran parte la corrupción de las costumbres. Y por la acción de ella, correspondida por los hombres de un modo apenas incompleto, se crearon condiciones menos favorables a la Revolución, lo que a su vez determinó una marcha más lenta de la Revolución en nuestro continente.
El poder de un alma que corresponda a la gracia

Retrato póstumo de Santa Rosa, lienzo del artista italiano Angelino Medoro. Fue pintado pocas horas después del fallecimiento de la santa limeña, el 24 de agosto de 1617
Vemos así lo que puede una sola alma, desde que ella se entregue a Nuestra Señora de hecho, desde que resuelva renunciar a todas las ventajas y todas las molicies de la tierra, entregándose de veras a la misericordia de Dios y a la penitencia.
Aquí está la gran lección para nosotros. Una persona que corresponda enteramente a la gracia puede hacer un bien indecible, si se santifica. Y es el coraje de dejarse hacer santo de altar lo que se debe pedir a Nuestra Señora.
Que Ella nos dé ese coraje por las vías que Ella entienda y, especialmente, por la “pequeña vía” de Santa Teresita del Niño Jesús, en que no es el hombre quien va delante del coraje, sino es el coraje el que va de encuentro al hombre. Y habita el hombre cuando menos lo espera, a fin de realizar grandes obras.
Vamos a pedir, por tanto, a Santa Rosa de Lima que tanto bien hizo y hace a nuestro continente, para que ella nos haga bien también a nosotros para la preservación y continuación de su obra, para que realmente la América Latina pueda ser el campo de elección para el Reino de María anunciado en Fátima.

  • El presente texto está tomado de una conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira para miembros jóvenes de la TFP brasileña de la serie “Santos del Día”, no revisado por el autor

________________________________________
NOTAS
[1] Los “Santos del Día” eran unas breves reuniones en las que el Prof. Plinio ofrecía una reflexión o comentario relacionado con el santo o fiesta religiosa que se celebraba aquel día.
[2] Excerpta de conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira a socios y cooperadores de la TFP a 2 de julio de 1967. Sin revisión del autor. Traducción, resumen y adaptación por “Tradición y Acción por un Perú Mayor”.

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Presentación

a la edición en castellano de:

PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA denuncia la revolución progresista desde sus orígenes, en el libro ‘En Defensa de la Acción Católica’.

Actualidad, eficacia e influencia en la Historia de la Iglesia

“Si la doctrina católica no es esta, condénenme; si la doctrina católica es esta, condénense”. Plinio Corrêa de Oliveira

El objetivo del presente libro es hacer una historia del libro En Defensa de la Acción Católica, publicado en 1943 por Plinio Corrêa de Oliveira en su calidad de Presidente de la Junta Arquidiocesana de la Acción Católica de São Paulo.

Pero es sobre todo una historia de su autor, mostrando que, ya en aquellos años, Plinio Corrêa de Oliveira no fue principalmente un Profesor Universitario, un joven diputado, un excelente orador, un católico muy piadoso, sino un verdadero Profeta en el sentido que la doctrina católica entiende el profetismo privado en la vida de la Iglesia, después de cerrada la Revelación oficial 1. Un profeta, además, que se inscribe dentro del filón que llamaríamos “eliático”, o sea con las marcas que distinguieron al Profeta Elías en su lucha contra Acab y Jezabel.

En otros términos, un profeta de nuestros días con la misión, de un lado, de defender la Iglesia y la Cristiandad, denunciando con pormenores la Revolución anticristiana y explicando sus causas más profundas, así como la imperiosa necesidad del castigo previsto por Nuestra Señora en Fátima 2. Y, de otro lado, un profeta de esperanza, con la misión de pregonar el Reino de María, anunciado por la misma Señora, explicando las razones de su pertinencia dentro de la Historia de la Salvación.

No fue apenas en este período de su vida sino desde 1928, cuando comenzó la vida pública, y hasta 1995 año de su fallecimiento que Plinio Corrêa de Oliveira fue un varón —tal vez el único en su género en el siglo XX— que se destacó de modo sobresaliente como siendo el eco fidelísimo de la verdadera Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo 3. Y al referirnos a la Iglesia, incluimos su fruto bendito que fue la Cristiandad.

De hecho, no hubo error que no fuese denunciado en toda la posibilidad que sus medios de acción lo permitieron. Él no sólo denunció en su vastísima obra4 los errores del pasado y del presente, sino que enseñó las verdades opuestas, pero con una fuerza y precisión hasta entonces inéditas, aún considerando los innegables méritos de sus predecesores contra-revolucionarios, fuesen éstos eclesiásticos o civiles.

A lo largo de toda esa guerra religioso-ideológica se destacó un aspecto esencial de la personalidad del Dr. Plinio: si así se pudiese decir, él resucitó la combatividad adormecida en amplios sectores católicos, inclusive en muchos ambientes contra-revolucionarios.

De hecho, a lo largo de los últimos siglos, la Revolución gnóstica e igualitaria de la cual tratamos en la Parte I de la presente obra, con la sutileza diabólica que la caracteriza, fue consiguiendo adormecer y hasta eliminar el carácter combativo de los católicos, deformando o poniendo en delirio ciertas virtudes predicadas por la Iglesia como misericordia, paz, bondad, caridad, diálogo, etc.

A propósito de la mayor polémica habida en la historia de Brasil entre católicos pro-comunistas y católicos anticomunistas, que fue aquella levantada por el Dr. Plinio en 1960 por ocasión de la publicación de su libro Reforma Agraria Cuestión de Conciencia, con el apoyo de dos obispos y un economista, el famoso sacerdote brasileño Mons. Francisco Sales Brasil 5 destacó con acierto, la combatividad y la estatura de alma del Dr. Plinio, mediante las siguientes palabras: “Es también autor de esta primera parte (de RACC) el no menos erudito y no menos famoso Plinio Corrêa de Oliveira, simple congregado mariano, simple laico, cuya ciencia y ortodoxia —si él viviese en los primordios del cristianismo— tal vez le conquistasen, con los laureles de la COMBATIVIDAD IMPERTÉRRITA, el título de Santo Padre de la Iglesia” (destaque nuestro con mayúsculas).

El espíritu de combatividad caballeresca que trasluce del libro En Defensa de la Acción Católica lo describió el mismo Dr. Plinio: “Es un libro perentorio, claro, que dice lo que creo que debo decir. E, invocando la doctrina católica, con apoyo en esa doctrina, hago un desafío y el desafío es éste: ‘Si la doctrina católica no es esta, condénenme; si la doctrina católica es esta, condénense. Uno de los dos lados no puede quedar en presencia del otro. ¡Vamos!’ ”6.

Como era de esperarse, el adversario ideológico se esquivó de responder al desafío. Y, contrariamente a los 15 años anteriores, durante los cuales el Dr. Plinio era convidado continuamente a dar conferencias a asociaciones católicas en todo el Brasil, TODOS esos convites cesaron por una instrucción verbal de los Jerarcas a partir del momento en que el Dr. Plinio publicó En Defensa de la Acción Católica. Dicho ostracismo duró hasta el momento de su muerte, en 1995. Fueron 53 años ininterrumpidos de persecución y de exilio dentro de los medios católicos de Brasil.

Muy doloroso para Plinio Corrêa de Oliveira fue que esa persecución —prevista por él propio y relatada en este libro— era conducida meticulosamente por los mismos cuya autoridad él había defendido en su libro En Defensa de la Acción Católica, o sea los más altos, amplios e influyentes sectores de la Jerarquía eclesiástica brasileña. Todavía peor a sus ojos, era el hecho de que quienes movían tal persecución eran sectores del propio Clero ya influenciados por la herejía neo-modernista del progresismo católico, contra la cual su libro se levantó como una muralla.

Visto ese episodio con 75 años de distancia, resulta trágico constatar que la víctima de la persecución de la Jerarquía no fue la herejía modernista que se infiltraba en la Iglesia con ropajes de progresismo, sino justamente el varón providencial suscitado por la Providencia, con una misión profética7, a fin de orientar a los dirigentes del orden espiritual y temporal para evitar que el mundo y la Iglesia fuesen lanzados en las garras de la Revolución gnóstica e igualitaria.

                                                               * * *

La actualidad de la presente obra resulta del hecho de que ese mismo desafío —“si la doctrina católica no es esta, condénennos; pero, si la doctrina católica es esta, condénense”— puede ser lanzado hoy día por cualquier católico fiel a gran parte de la Jerarquía.

Porque los errores que, con diversos matices, vienen provocando aquello que Pablo VI calificó de “misterioso proceso de auto-demolición” de la Iglesia Católica son los mismos errores que el Dr. Plinio denunció como habiéndose infiltrado en el seno de la Acción Católica brasileña.

En realidad, esos errores se habían infiltrado en el movimiento mundial de la Acción Católica, pero como en los demás países no fueron denunciados, ellos se esparcieron por el mundo entero y dominaron los ambientes católicos a partir del post Concilio, dejando la Santa Iglesia de Dios en el tristísimo estado en que se encuentra en nuestros días.

Pero, aplicando el refrán que afirma que “no hay mal que por bien no venga”, decimos con dolor y respeto que la crisis interna de la Iglesia durante el actual pontificado del Papa Francisco —verdadero heraldo de las tendencias y errores que comenzaron a despuntar en los años 1930, en los círculos de la Acción Católica— permite ver con mayor claridad cuán proféticas fueron las graves denuncias hechas por Plinio Corrêa de Oliveira con 75 años de antecedencia.

Para fundamentar lo que afirmamos sobre el actual pontificado, recomendamos la excelente y actualísima obra de José Antonio Ureta, dedicado y estudioso miembro de la TFP francesa, intitulada El cambio de paradigma del Papa Francisco: ¿Continuidad o ruptura en la misión de la Iglesia? ‒ Balance quinquenal de su pontificado. El ensayo prueba con hechos irrefutables la acción demoledora del Papa Francisco e indica el deber de los católicos frente a esa demolición basada en sólida documentación teológica.

Otro aspecto positivo fue que los errores denunciados por el Dr. Plinio se difundieron con un ímpetu menor al deseado por los promotores de la Acción Católica y, más tarde, por los propugnadores del Concilio Vaticano II. En la Parte VI y en el Apéndice IV de este libro tratamos detenidamente sobre el papel de En Defensa de la Acción Católica en la referida falta de entusiasmo y en el Apéndice VI recogemos significativas lamentaciones pontificias a respecto de la falta de receptividad del Concilio entre los católicos.

                                                                       * * *

Infelizmente, En Defensa no fue publicado en ningún país de lengua hispana. Pero muchos de los errores condenados en el libro fueron posteriormente denunciados y combatidos con energía por las TFPs de Hispanoamérica y de España, las cuales durante décadas centraron su lucha contra el izquierdismo católico, inspiradas en En Defensa de la Acción Católica y en Revolución y Contra-Revolución.

Se destacó entre esas denuncias el best-seller de la TFP chilena La Iglesia del Silencio en Chile – la TFP proclama la verdad entera, donde se prueba, citando más de 220 documentos, la acción demoledora de la casi totalidad del Episcopado chileno, el cual no sólo ayudó a la ascensión del marxista Salvador Allende a la presidencia del país sino contribuyó a su mantención en el poder. La obra de la TFP chilena fue ampliamente difundida por todas las TFPs del continente, con prefacios específicos para cada país, los cuales demostraban las analogías entre el comportamiento del clero chileno y aquél del clero demoledor de la respectiva nación. Particularmente en Brasil, Plinio Corrêa de Oliveira dio su entero apoyo a la obra chilena publicando La Iglesia ante la escalada de la amenaza comunista. Apelo a los Obispos Silenciosos, el cual contiene un amplio resumen del libro chileno y fue difundido con enorme tiraje por todo el país.

                                                               * * *

Dijimos al comienzo que Plinio Corrêa de Oliveira fue un verdadero profeta, en el sentido católico del término, y un profeta del filón “eliático”. ¿Cuál sería el nombre apropiado a ser dado a ese varón?

Si consideramos que la lucha, persecuciones, sufrimientos, grandeza de horizontes, gracias insignes, derrotas y triunfos del Dr. Plinio se asemejan mucho con la personalidad y obra del Beato Francisco Palau y Quer, él también profeta, que luchó y denunció valientemente los errores político-religiosos del siglo XIX y profetizó la gran crisis por la que pasarían la Iglesia y la Cristiandad en el futuro, como también un horrible castigo y una brillante Restauración de ambas, somos inclinados a atribuirle el apelativo que este último daba a un personaje futuro con el cual soñaba.

Con base en sus estudios, los cuales se refieren numerosas veces a un varón providencial que denunciaría los males que sufrirían la Iglesia y la Cristiandad agonizantes —que sería muy perseguido por los propios católicos, pero que indicaría también los remedios para una futura restauración—, el Beato Francisco Palau afirma: “¿Qué impide que aparezca este extraordinario misionero? Nada: las necesidades de la Iglesia reclaman de tal modo una misión como la de Elías y Moisés que creería en ella aunque no la ANUNCIARA LA TRADICIÓN CONSTANTE DE TODOS LOS PADRES Y DOCTORES ECLESIÁSTICOS” (destaque nuestro con mayúsculas) 8. Y el Beato Palau designa dicho misionero con el lindo nombre de “Moisés de la ley de la Gracia”, o sea el hombre providencial que conduciría al Pueblo de Dios de la Nueva Alianza del cautiverio de la Revolución anticristiana a la Tierra Prometida del Reino de María.

Es la coyuntura en que nos encontramos y para cuya travesía los lectores encontrarán aliento en el primer episodio —relatado en este libro— de la verdadera “travesía del desierto” que fue la vida de Plinio Corrêa de Oliveira.

Notas :

1) Ver Cardenal Charles Journet, L’Église du Verbe incarnée, Desclée de Brouwer, Paris, 1962, Tercera Ed., Vol 1, pp. 174-175. El Cardenal Journet después de dar algunas características del profetismo en el Nuevo Testamento, las ilustra con varios ejemplos: “San Atanasio o San Cirilo, San Agustín o San Benito, Gregorio VII, Francisco de Asís, Domingo, veían en una especie de resplandor profético la marcha de los tiempos y la orientación que era necesario dar a las almas. El autor de la Ciudad de Dios, el contemplativo que fundó, hace 800 años la regla siempre viva de los cartujos, Santo Tomás, que elucidó, tres siglos antes de la Reforma, las verdades que iban a ser más contestadas en el inicio de los tiempos nuevos, Juana de Arco, Teresa de Ávila, he aquí los verdaderos profetas de la Iglesia” (Cfr. Juan Gonzalo Larrain Campbell, Plinio Corrêa de Oliveira: Previsiones y Denuncias en defensa de la Iglesia y de la civilización cristiana, p. 199.

2) Sobre las Previsiones Proféticas del Dr. Plinio a respecto del castigo y del Reino de María, cfr. Juan Gonzalo Larrain Campbell, op. cit. págs. 171 a 192.

3) Son muy significativas en ese sentido las palabras dirigidas por el Cardenal G. Pizzardo y por el futuro Cardenal Dino Staffa a Mons. Antonio de Castro Mayer sobre la obra del Dr. Plinio “La libertad de la Iglesia en el Estado comunista”. Afirman ellos en su carta: “Nos congratulamos con V. Excia. y con el egregio Autor, merecidamente célebre por su ciencia filosófica, histórica y sociológica, y auguramos la más larga difusión al denso opúsculo, que es un eco fidelísimo de todos los Documentos del supremo Magisterio de la Iglesia”.

4) La obra del Dr. Plinio consta de más de un millón de páginas.

5) Mons. Sales Brasil fue uno de los polemistas más inteligentes y brillantes de aquel tiempo (1960). Las palabras citadas por él, entre otras, sobre el Dr. Plinio están en su obra En Defensa, p. 244.

6) Ver Parte IV de este libro.

7) Sobre la misión profética del Dr. Plinio, cfr. Juan Gonzalo Larrain Campbell, op. cit. (2009), y Roberto de Mattei, Plinio Corrêa de Oliveira Profeta del Reino de María (2015).

8) El Ermitaño, año II, número 21, 1° de Abril de 1869.

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APÉNDICE I

En el Brasil colonial, en el Brasil imperial y en la República brasileña: génesis, desarrollo y ocaso de la “Nobleza de la Tierra” –

El papel de la incorporación de elementos análogos a la Nobleza originaria (II nota)

2. Génesis y perfeccionamiento de las élites iniciales en el territorio poblado
El conjunto de esos factores fue formando lentamente y con orgánica espontaneidad una selección de elementos diversificados entre sí, una élite o, si se prefiere, los rudimentos de una élite, aún tosca y ruda en la mayor parte de sus miembros, como toscas y rudas eran las condiciones iniciales de existencia en este Continente de naturaleza exuberante y agreste.

Los componentes de esa élite inicial mantenían entre sí relaciones sociales con cierta igualdad de trato y nivel de vida. No se habría concebido otra cosa dado su pequeño número y la presión psicológica ejercida por las adversas condiciones de existencia impuestas por una naturaleza poco trabajada por el hombre.

Con el transcurso del tiempo y la sucesión de generaciones, fueron formándose estratos en esa categoría y estableciéndose diferencias.

a) Ennoblecimiento por hazañas de carácter militar
Formaban parte de la capa más alta los individuos que se habían señalado por sus hazañas militares, tanto en las luchas contra los indios como en las guerras de expulsión de los herejes extranjeros —especialmente holandeses y franceses [13] — que aquí vinieron a parar con intenciones al mismo tiempo mercantiles y religiosas.

Ésta era, en general, la característica de la Nobleza del viejo continente. La clase militar por excelencia era, en efecto, la de los señores feudales, quienes vertían, más que sus coterráneos, la sangre en pro del bien común espiritual y temporal. Este holocausto colocaba a los nobles en una situación análoga a la de los mártires, y el heroísmo del que casi siempre daban muestra era prueba de la integridad de alma con que aceptaban su holocausto. En consecuencia, merecían excepcionales privilegios y honores.

La elevación del combatiente plebeyo a la Nobleza, o la ascensión del combatiente noble a un grado superior de Nobleza constituían, pues, la más justa y adecuada recompensa al valor militar.

Como es natural, este modo de ver a la clase militar se reflejó en la formación de la sociedad colonial brasileña. Afirma Oliveira Vianna que muchos justificaban las peticiones que hacían para sí de sesmarías “exhibiendo las cicatrices de la lucha, las mutilaciones del soldado, el cuerpo herido por la espada del normando, del bretón o del flamenco, o atravesado por la flecha del indio. Con ello accedían a la posesión de la tierra, que era la principal nobleza (…) Era la bravura militar lo que dignificaba entonces al individuo y aseguraba sus títulos a la Nobleza y a la Aristocracia.” [14]

b) Ennoblecimiento por actos de valentía en el desbrozamiento del territorio
Además de quienes se destacaban por su valentía militar, otros sobresalían por su bravura en diversos terrenos, pues “la selección se hace en la sociedad colonial, como en la Edad Media (…) por la bravura, por el valor, por la ‘virtud’, en el sentido romano de la expresión.” [15]

Así pues, pertenecían también a esta capa más alta de la sociedad quienes se destacaban en la ardua tarea de desbrozar la inmensidad inculta de nuestro territorio, “aquellos titanes de los tiempos coloniales —raza notable, cuyos hijos de fiero aspecto, ropa de cuero y brazo fuerte, empuñando el trabuco conquistador, invadieron los sertões [16] inhóspitos del sur y del norte del país que, en frase de Taunay ‘hicieron retroceder los meridianos alejandrino y tordesillano hasta casi la falda de los Andes, a través de una aspérrima selva, poblada de peligros y misterios’.” [17]

c) Ennoblecimiento por el señorío sobre la tierra y los hombres
A medida que Brasil se poblaba, se desarrollaban también las actividades pacíficas; es decir, la agricultura y la ganadería iban ganando terreno en las inmensas tierras concedidas por los reyes de Portugal a título de sesmarías.

Pero también estas actividades estaban rodeadas de heroísmo: “Durante el periodo colonial, la conquista de tierras presenta un carácter esencialmente guerrero. Cada latifundio desbrozado, cada sesmaría ‘poblada’, cada corral erguido, cada ingenio ‘fabricado’, tiene como preámbulo necesario una ardua empresa militar De norte a sur, las fundaciones agrícolas y pastoriles se hacen espada en mano (…)

“El proceso que generalmente se sigue es el ‘poblamiento’ preliminar, es decir, el desbrozamiento de la tierra, la expulsión de los indios, la eliminación de las fieras, la preparación de los campos, la formación de los rebaños. Después, alegando estos servicios, el ‘poblador’ requiere la concesión de sesmaría.” [18]

Aparecen de este modo los grandes propietarios, dotados de patrimonios pujantes y rentables que montan para sí y para los suyos, en el campo o en la ciudad, residencias cuya suntuosidad llegó a ser frecuentemente deslumbrante, y que, como más adelante veremos, a veces tomaban un carácter de fortificación análogo al de los castillos medievales. Eran patriarcas al frente de una descendencia numerosa, que ejercían los derechos de señores sobre una impresionante cantidad de subordinados, esclavos o libres. A menudo estaban investidos con algunos poderes inherentes al Estado.

Al trazar el perfil de su tío y suegro, el Barón de Goiana, pondera en ese sentido Juan Alfredo Correa de Oliveira: [19] “Pertenecía a las generaciones llenas de afecto que de estas memorias hacían un culto, las generaciones fuertes que amaban la tierra, en la cual veían relucir el oro de su libertad e independencia, y de donde sacaban una cosecha germinada de riquezas y virtudes. Vivir por sí, del propio esfuerzo y de la Gracia de Dios; acumular mediante el ahorro, que es sabio, y mediante la sobriedad, que es saludable; ejercer una profesión que no tiene por objetivo los honorarios, ni tiene que recurrir a anuncios ni a falacias; sentirse firmemente apoyado en una propiedad indestructible, que permanece cuando las demás se desvalorizan y pasan; tener una fuente inagotable de subsistencia, como es el suelo bien labrado; colocar en él energías, perseverancia y paciencia, les parecía —y es— la posición más segura y digna. Para esas generaciones la tierra heredada era un fideicomiso de familia y blasón que se apreciaba más que la vida, tanto como la honra.” [20]

El perfil moral y la situación jurídica del gran señor de tierras se asemejaban a los del señor feudal, y así la organización socio-económica del Brasil colonial ha sido comparada varias veces por los historiadores con la del feudalismo.

Sería incomprensible que dicha categoría no se incorporase ipso facto a la élite social dominante, pues como señala Oliveira Vianna al describir “lo que ocurrió por todo el país en los siglos coloniales: ‘Poseer tierras heredadas —dice un escritor nordestino (…)— era señal de Nobleza y el dominio debía continuar indivisible en las manos de la descendencia.’” [21]

d) Ennoblecimiento por el ejercicio del mando en cargos civiles y militares
Con el curso de los tiempos, otras categorías de personas habrían de ingresar en esta selección por una puerta diferente.

El ejercicio del mando ha sido siempre tenido como algo intrínsecamente honorífico, incluso en la esfera privada, pues son más dignas de honor las funciones de quien dirige que las de quien obedece o sirve.

Cuando el mando se ejerce en la esfera pública en nombre del Estado, por designación de una autoridad superior, su titular encarna, por así decir, al poder público. En estas condiciones, le deben ser prestados proporcionados honores, pues es, en cierto sentido, una proyección de quien ostenta el poder supremo. Dicha preeminencia dura mientras el titular esté investido de su función.

Una vez despojado de la misma y reducido a la condición de mero particular, queda en él una situación de capitis diminutio. Pasa a ser algo aislado e incompleto, como un molusco que hubiera sido arrancado de su concha por las vicisitudes de la existencia en el mar. Se diría que el resto de su vida se convierte para él en un melancólico esperar la muerte.

Sin embargo en Europa —de donde hemos recibido, junto con la Fe y la civilización, los modos de sentir y actuar— eran frecuentes las funciones públicas vitalicias, siempre que, por su naturaleza, su ejercicio exigiese la entera absorción de los pensamientos y actividades del titular, de tal modo que éste se hacía uno solo con su función. Se entendía que, así dedicado a ella, estaba en condiciones de consagrarle lo mejor de su personalidad, pues el ejercicio de dicha función no se divorciaba tanto de sus intereses personales como en los sistemas de gobierno y administración generalmente seguidos hoy. Lo vitalicio del cargo creaba condiciones propicias para la probidad y dedicación del titular.

Si se aplican estas consideraciones a las gradualmente más importantes y más complejas funciones de relieve existentes en el pequeño aparato estatal del Brasil colonial, en continuo crecimiento, se comprende que su ejercicio incorporase natural-mente a la élite a sus respectivos titulares.

Al relacionar las diversas cualidades y títulos que debían tener los habitantes de nuestras ciudades y villas para gozar del concepto de noble, Nelson Omegna menciona: “Podían contarse entre las mejores categorías los funcionarios de la Corona y los militares” [22]

Incluso cuando las funciones de relieve eran transitorias, algo del destaque a ellas inherente quedaba adherido al respectivo titular, por lo que podía continuar perteneciendo a la élite social tras perderla, así como su esposa e hijos: “Quien ha sido Rey, siempre será Majestad.”

e) La esencia familiar de las élites
En los apartados anteriores se han descrito los diversos modos mediante los cuales los individuos destacaban y accedían por su valor personal a la condición de miembros de aquella élite social que después se constituiría como la “Nobleza de la tierra”; pero, por ser la aristocracia una institución de esencia fundamentalmente familiar, el ascenso social alcanzado por un individuo se extendía ipso facto a su esposa. “Erunt duo in carne una” [23] (Mt. 19, 6), dice del matrimonio el Evangelio; y, como es natural también los hijos pasaban a pertenecer a esta élite.

El núcleo inicial de la futura “Nobleza de la tierra” era, pues, más que un núcleo de individuos, un núcleo de familias. “La familia —destaca Gilberto Freyre—, y no el individuo, ni tampoco el Estado, ni ninguna compañía de comercio, es desde el siglo XVI el gran factor colonizador en Brasil (…), constituyéndose la aristocracia colonial más poderosa de América.” [24]

3. La “Nobleza de la tierra”
a) Elementos constitutivos y proceso de formación
Poco a poco, los primeros pobladores, rodeados del prestigio de fundadores del Nuevo Mundo, los valientes y a veces heroicos desbrozadores del sertão, los esforzados defensores de la tierra contra el extranjero y el hereje, los primeros explotadores de la riqueza agrícola y ganadera que asentaron los fundamentos de una economía más estable, influyentes por la riqueza de sus respectivos patrimonios, los funcionarios encargados de la alta y media administración, respetados por la propia naturaleza de sus poderes, fueron teniendo descendientes que se entrelazaban indiscriminadamente por el matrimonio. Estos iban habitando en residencias más grandes, frecuentemente adornadas con objetos procedentes de la Metrópoli o de los núcleos portugueses de la India y extremo Oriente, en ciudades que se iban constituyendo, por su parte, como núcleos urbanos cada vez más populosos, embellecidos con iglesias de gran valor artístico, en especial en Bahía, Pernambuco y Minas Gerais.

Las artes y la cultura de la colonia se enriquecían cuando los brasileños que iban a estudiar a Coimbra y otras universidades europeas, volvían a Brasil y hacían posible que funcionaran aquí establecimientos de enseñanza superior, lo que implicaba en una verdadera emancipación cultural.

De tal modo asumió esa élite las características de una aristocracia en formación, o ya formada, que pasó a ser llamada corrientemente “Nobleza de la tierra.”

Brandonio, el célebre autor del Diálogo de las grandezas de Brasil, destaca este proceso de elaboración de las élites al responder a la objeción de que no podría aquí haber una verdadera Nobleza por no haber sido nobles la mayoría de los primeros colonizadores: “En eso no hay duda. Pero debéis saber que esos pobladores que vinieron primeramente a poblar el Brasil, en corto espacio, llegaron a ser ricos por la generosidad de la tierra, y con la riqueza fueron despojándose de la naturaleza ruin que las necesidades y pobrezas que padecían en el Reino les hacía usar. Y los hijos de tales hombres, entronizados ya con la riqueza y gobierno de la tierra, se desvistieron, como una serpiente, de su antigua piel, usando en todo honradísimos términos, a lo que se añadió que más tarde vinieron a este Estado muchos hombres nobilísimos e hidalgos, los cuales se casaron aquí y se aliaron en parentesco con los de la tierra, de forma que se ha hecho entre todos una mezcla de sangre asaz noble.” [25]

Son también concluyentes respecto a la formación de esa élite en Brasil las palabras de Palacín: “Así, mediante la adopción de formas de vida, ideales comunes, y por el ejercicio de los mismos privilegios, ya se había formado aquí en el siglo XVI, de la fusión de elementos tan dispares, una auténtica nobleza colonial.” [26]

Según el mismo autor, esa Nobleza estaba “integrada por los altos funcionarios y sus familiares, por los señores de ingenio y grandes propietarios rurales, por los comerciantes más fuertes—los ‘comerciantes de sobrado’, como destaca el profesor França—, por los primeros pobladores. Este grupo, suficientemente abierto aún por las condiciones de un asentamiento reciente, pero que tiende a cerrarse cada vez más con el tiempo, constituye los ‘hombres buenos’ registrados en los libros de la cámara.” [27]

Este proceso orgánico de diferenciación de clases en la colonia fue señalado por Fernando de Azevedo al tratar de la organización de la sociedad, la cual estaba “íntimamente diferenciada en clases o, mejor dicho, en estratos, cuya posición no siempre estaba definida por la ley, sino regulada por la ley y las costumbres. En la capa superior se mantenía —con sus privilegios, como la jurisdicción privada, y con sus inmunidades como, en principio, la exención de tributos— la aristocracia rural, flotando sobre la burguesía (mercaderes y artesanos) y sobre labradores y esclavos, dentro de ese tipo de organización feudal que no fue trasplantado de la Metrópoli, sino que surgió en la colonia como una institución espontánea, determinada por las condiciones especiales de la colonización de las tierras descubiertas”. [28]

b) Características que la distinguían de la Nobleza europea
Así se constituyó la “Nobleza de la tierra”, la cual fue, en el periodo colonial brasileño, la cumbre de la estructura social.

La nueva colonia estaba penetrada por la justa convicción —entonces también corriente en Europa— de que son las élites las que han de propulsar el país y elegir sus rumbos de progreso. Urgía, pues, que esas élites se constituyesen aquí de modo auténtico y vigoroso, para que fuese también vigorosa la propulsión y sabia la elección de rumbos.

La propia prisa en formar esa élite llevó a un grupo inicial de pobladores a asimilar a otros que, gozando por diversos títulos de un merecido relieve, podían muy bien incorporarse a aquel núcleo primitivo sin desdorarlo ni rebajarlo. Así la “Nobleza de la tierra” en estado germinal fue tomando las dimensiones necesarias, incorporando en sí a individuos y familias que se podían equiparar con ella por títulos semejantes.

Esta vía orgánicamente escogida en función de las necesidades del lugar no fue la seguida en varios países de Europa, en los cuales las élites paralelas se formaron diferenciadas de la Nobleza y así continuaron durante un largo tiempo. Posteriormente, varias de ellas llegaron a constituir noblezas auténticas, pero paralelas a la Nobleza por excelencia, que continuaba siendo la militar.

Podría verse la ascensión de las élites no nobles en Europa como compuesta por tres etapas:

1) Elementos del vulgo, afines entre sí por algún tipo de relieve, constituyen un grupo que se va convirtiendo gradualmente en una clase;

2) en esa clase se van acumulando tradiciones al servir con abnegación y éxito al bien común espiritual y temporal en cierta rama de actividad; crece indefinidamente en relieve y respetabilidad;

3) paralela ya a la Nobleza, se constituye por la fuerza de la costumbre o de la ley en una Nobleza diminute rationis, como lo fue durante mucho tiempo en Francia la noblesse de robe, o nobleza togada.

Relaciones sociales, estilos de vida y matrimonios van estrechando cada vez más los vínculos entre las dos noblezas; sobreviene entonces la Revolución de 1789, y es difícil saber cuál habría sido el resultado de esta evolución si una y otra Nobleza no hubieran sido destruidas por la hecatombe; lo más probable habría sido, tal vez, que se hubieran fundido.

Todo este itinerario histórico dictado por las circunstancias específicas del desarrollo social y político europeo divergió, pues, sensiblemente del rumbo tomado por el proceso de desarrollo de la “Nobleza de la tierra” en Brasil.

* * *

Martim Alfonso de Sousa. Capitán-Donatario de S. Vicente (Museu Paulista, São Paulo).⇒

⇑ Mapa de Brasil, atribuido a Luis Teixeira, 1586, Biblioteca de Ajuda, Lisboa.

¿En qué medida era esta “Nobleza de la tierra” una Nobleza auténtica, reconocida como tal por los poderes públicos, cuya más alta instancia fue durante todo el periodo colonial Lisboa, capital del Reino? ¿Cómo se reflejó en esta orden de cosas la transferencia de la Corte portuguesa a Brasil, en 1808, donde permaneció hasta 1821, cuando volvió a Portugal? ¿Qué repercusiones tuvieron la Independencia y el Imperio sobre la “Nobleza de la tierra”? ¿Y la República? Éstas son otras tantas cuestiones sugeridas por dicha visión de conjunto. Trataremos a continuación de algunas de ellas.

B — Los ciclos socio-económicos de Brasil y la trayectoria histórica de la “Nobleza de la tierra”
La historia socio-económica de Brasil se divide en diversos ciclos. Aunque el criterio seguido para esta división no es unánime entre los autores, algunos la consideran constituida por cuatro grandes ciclos: el del palo brasil, el de la caña de azúcar, el del oro y piedras preciosas y, por fin, el del café. Cada uno de ellos corresponde al producto que pasó a ser en determinada época el eje de la economía nacional.

Esto no quiere decir que una vez comenzado un ciclo desapareciese o dejase de explotarse el producto que caracterizaba el anterior, sino únicamente que éste dejaba de ser la principal fuente de riqueza para el País. Por otro lado, esa división no excluye la existencia de otras riquezas que marcaron también la economía de Brasil, como el ganado, el cacao, el tabaco, el caucho, etc. Éstas últimas se insertan como elementos de importancia, y a veces de capital importancia, en la historia de alguno de esos grandes ciclos.

Sin embargo, lo que más profundamente los caracteriza no son los sistemas y técnicas de producción y explotación de la tierra, ni las características de medio ambiente en que se desarrollan, sino sus reflejos sociales.

“Son conjuntos lo suficientemente extensos —afirma Fernando de Azevedo— como para merecer el nombre de ‘civilizaciones agrarias’, como la del azúcar y la del café, cada una de ellas en relación con las condiciones naturales y la historia humana de su tiempo. Cada uno de esos sistemas o regímenes agrícolas (…) además de penetrar en lo más íntimo de las instituciones, tienden a forjar un estilo especial de vida y una mentalidad propia. (…) Para comprender, en su conjunto, la estructura de un sistema agrario, no bastará” hacer un análisis que no contenga “un sondeo, tan profundo como sea posible, de los principios o normas por los que se rige la comunidad rural, de los tipos de relaciones sociales y del armazón jurídico que se creó para ellos y en el que se consolidaron la tradición, las leyes y las costumbres.” [29]

La próxima entrada de este Apéndice I continuará con:

4. El ciclo del palo brasil y las capitanías

Las NOTAS al pie se publicarán en la entrada final

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Programa del Simposio de Corresponsales-Esclarecedores en el pasado carnaval (2019)

Desde hace décadas, la Asociación de los Fundadores y el IPCO – Instituto Plinio Corrêa de Oliveira, organizan en San Pablo durante los días de carnaval un Simposio de Corresponsales Esclarecedores y simpatizantes del Instituto. Gran parte de los participantes son brasileños y también asisten personas, familias y grupos, en especial de países latinoamericanos .

El programa incluye conferencias de directivos o miembros destacados del IPCO y de TFPs de otras partes del mundo, sobre cuestiones de actualidad, sobre todo de la ofensiva de la Revolución anticristiana para destruir la Iglesia y lo que resta de civilización cristiana, y la reacción de los que resisten, y de la lucha de las TFPs, entidades afines y fuerzas contrarrevolucionarias.

Las conferencias suelen ser ilustradas con diapositivas y videos. El simposio  se realiza en un hotel cercano a San Pablo, lo que permite alternar las actividades con el desayuno, el almuerzo, el té y la comida (a precios preferenciales). A la noche suele haber amenas reuniones sobre ambientes, costumbres, civilizaciones, degustaciones, etc. 

El bien organizado congreso cuenta con la valiosa presencia de sacerdotes que celebran diariamente, oyen confesiones, brindan orientación a los fieles. También hay mesas de venta de libros, de suscripción a la excelente revista “Catolicismo”, y donde pueden adquirirse y encargarse Imágenes, rosarios y objetos de piedad.

El simposio nació por iniciativa del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, con sentido reparador de los pecados cometidos durante el Carnaval. Al final se visita la magnífica Sede del Reino de María, baluarte de la Contra-Revolución ,  y otros lugares de interés para la causa católica. Presentamos algunos flashes del Simposio que tuvo lugar en el pasado Carnaval (2019). 

Para mayor información dirigirse por mail a: bastiondelnorte@gmail.com

Conferencia de S.A.I.R., el Príncipe Dom Bertrand de Orléans y Braganza

Fotos: gentileza del Sr. Francisco de Toledo

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Ilustración: El Cardenal Wolsey y Enrique VIII tramando la manera de obtener el divorcio de Enrique con la Reina Catalina de Aragón. Pintura de Sir John Gilbert

La Iglesia reconoce claramente como propias de la esfera temporal una enorme gama de actividades y costumbres que pertenecen al desarrollo natural del hombre en sociedad. Entre ellas está la función de Gobierno, la estructura judicial, la defensa común, los mecanismos de la economía y, en general, el bienestar de la nación. En todas las materias puramente temporales la jurisdicción del Estado sobre sus ciudadanos es suprema.

Ilustración: Foto del Cardenal Ratzinger con leyenda: “las leyes a favor de las uniones homosexuales son contrarias a la recta razón… el Estado no puede darle status legal a estas uniones sin incumplir su deber de promover y defender al matrimonio como una institución esencial para el bien común”. Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Consideraciones sobre las propuestas de dar reconocimiento legal a las uniones entre personas homosexuales (31 de Julio de 2003) Este documento fue firmado por el Prefecto de la Congregación, José Cardenal Ratzinger y el Secretario, Arzobispo Angelo Amato.

Sin embargo en materia de moral, en las que puede haber pecado, la Iglesia afirma su derecho a intervenir en los asuntos temporales. Es propio de la Iglesia manifestarse contra la injusticia y la inmoralidad, porque perjudican a toda la sociedad. También emprende actividades caritativas y obras de misericordia para aliviar el sufrimiento, especialmente entre los pobres.

Además debemos reconocer que algunas actividades son compartidas por las dos esferas por ser actos morales que afectan al mismo tiempo la santificación y el bien común temporal. Es inevitable que deban estar relacionados en el orden jurídico. por ejemplo, que la institución de la familia sea protegida beneficia a ambas sociedades. Es natural que en estas áreas compartidas las dos esferas trabajen juntas. Contrariamente a la doctrina liberal moderna, debería haber puentes de colaboración en lugar de cortinas de hierro de separación entre las dos.

El best-seller de la TFP norteamericana. Más de 320.000 ejemplares vendidos.

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DESCUBRIENDO LA TFP, GRAN RIVAL DE LA REVOLUCION ANTICRISTIANA

‘Revolución anticristiana’

SITUACIÓN INTERNACIONAL

Por Créditos A Su Autor Original

May 26, 2019

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Hablamos con Juan Miguel Montes, director de la TFP de Roma, quien nos explica todos los detalles de este movimiento cuyo objetivo es luchar en contra del “gran proceso de secularización que embiste contra la Cristiandad”.

Montes asegura que la TFP no tiene “ningún compromiso con lo ‘políticamente correcto’” y que a pesar de que en la curia “el clima no está propicio para que todos los prelados que se sienten con mayor sintonía con las actividades de la TFP puedan manifestar públicamente su adhesión”, el movimiento continúa recibiendo “palabras de ánimo en privado”.

Para comenzar, ¿podría contarme qué es la TFP?

La TFP es la sigla que identifica un movimiento de laicos católicos inspirados en el pensamiento y la obra de Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995) que tiene como finalidad reaccionar contra la Revolución anticristiana, entendida ésta como el gran proceso de secularización que embiste contra la Cristiandad y lo que de ella aún queda. ¿De qué manera? Defendiendo las instituciones sociales que la Revolución anticristiana más quiere erradicar: la Tradición, la Familia y la Propiedad privada.

¿Qué significa cada una de sus siglas?

Esas tres instituciones están íntimamente conectadas entre sí y el tronco que las une es la familia basada en el matrimonio monogámico e indisoluble, entre un hombre y una mujer, con la finalidad primordial de tener hijos y de educarlos. La familia es la célula básica de la sociedad, que no es sino una gran familia de familias.

La tradición es el conjunto de valores religiosos, espirituales y culturales que los progenitores transmiten a sus hijos de generación en generación para que, a su vez, ellos los enriquezcan y los transmitan a la generación siguiente.

La propiedad es el patrimonio material de una familia, constituido en parte por la herencia y en parte por el esfuerzo de los padres para acumular un peculio que pueda proporcionar a sus hijos condiciones de vida mejores que las que ellos propios tuvieron. Así entendida, la propiedad es la garantía de la autonomía de la familia en relación al Estado y el mejor incentivo para el progreso material y espiritual de una sociedad (la mejor contraprueba de ello es la estagnación y la miseria de los regímenes comunistas y socialistas, por ejemplo, la Venezuela de Chávez y de Maduro).

De las tres instituciones, ¿cree que hay alguna más importante que las otras?

En términos absolutos, la más importante de las tres instituciones es la tradición, porque tiene como base la religión, que es lo que da el sentido a la vida humana. Puede, sin embargo, suceder que en un período o un país determinado la defensa de la familia o de la propiedad sea relativamente más importante o, por lo menos, más urgente.

Por ejemplo, en América Latina entre los años 1960 y 1990 lo más necesario fue defender la propiedad privada contra las reformas de estructura promovidas por el comunismo y sus aliados de la Teología de la Liberación. Después del derrumbe de la URSS y del reciclaje de la izquierda hacia el marxismo cultural, lo más importante pasó a ser la defensa de la familia y del carácter sagrado de la vida humana inocente contra la agenda LGBT. Actualmente la inmigración masiva y la tenaza laicismo-islamismo, sumadas a la pérdida gradual de la identidad cristiana, vuelven a hacer más urgente la defensa del valor supremo, o sea la fe católica, encarnada en la tradición.

La primera TFP nació en Brasil, en 1960, y fue constituida por Plinio Corrêa de Oliveira y un grupo de discípulos que escribían para Catolicismo, una revista mensual que ellos crearon después de haber sido privados del liderazgo de las organizaciones del laicado católico de Sao Paulo, por haber denunciado, ya en la década de 1940, la infiltración de los errores modernistas, liturgicistas y maritainistas en los medios de la Acción Católica. Desde su fundación, la TFP brasileña pasó a ser el polo intelectual opuesto a la llamada “izquierda católica” y a sus diferentes expresiones políticas.

Inspiradas en el pensamiento de Plinio Corrêa de Oliveira y en las actividades de la TFP brasileña fueron posteriormente emergiendo asociaciones TFP autónomas en diversos otros países de las tres Américas, de Europa, de Asia y de África. Las TFP o entidades congéneres actúan hoy en día en más de 30 países.

El fundador de la TFP, Plinio Correa de Oliveira, escribió la tesis Revolución y Contra-Revolución en la que analizaba la decadencia espiritual de la civilización cristiana occidental. ¿Continúa creciendo esa decadencia espiritual hoy en día? ¿Cómo se hace tangible esa crisis a día de hoy?

La Revolución anticristiana es el fruto de una crisis moral y religiosa provocada por la explosión de las dos pasiones que más arrastran al hombre: el orgullo, que lo lleva a rechazar toda autoridad y toda superioridad y a soñar con un mundo de iguales; y la sensualidad, en su sentido más amplio, que lo lleva a rechazar toda restricción y toda ley y a soñar con una total autonomía y libertad. Esas dos pasiones desencadenadas y combinadas llevan a la anarquía que está implícita en la trilogía de la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad.

Después de la llamada Revolución de la Sorbonne, en mayo de 1968, el proceso revolucionario pasó de la fábrica y de la política al interior de la familia, de la escuela, de las relaciones íntimas de los individuos, mediante actitudes personales y formas de trato extremadamente llanas y espontáneas, donde el detentor de cualquier autoridad tiene que ser el mejor “compañero” de sus subalternos, sean éstos sus hijos, sus alumnos, sus soldados o sus empleados. La forma actualmente más extremada de ese proceso revolucionario es la desaparición gradual de la diferencia entre el ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios, y la naturaleza que él está llamado a gobernar y a perfeccionar.

En nombre de los supuestos derechos de los animales y del respeto al medio ambiente, del cual el hombre sería apenas un elemento más de una cadena ecológica, el estilo de vida primitivo y comunitario de las tribus amazónicas es presentado como la alternativa a nuestra sociedad supuestamente consumista y depredadora de la Madre Tierra. Los documentos preparatorios de la próxima Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía son la mejor expresión de la nueva utopía revolucionaria.

¿Cuáles son los objetivos de la TFP? 

El objetivo final es detener el proceso revolucionario sumariamente descrito en la respuesta anterior y restablecer todas las cosas en Cristo, como anhelaba San Pio X. Para un observador superficial eso podría parecer una quimera, dado el grado de avance del proceso de autodemolición de la Iglesia y la consecuente apostasía generalizada de los países cristianos de Occidente. Pero, cuando es analizado en profundidad, el panorama actual es mucho menos deprimente. La Revolución avanza más por la presión combinada de los organismos internacionales, de los gobiernos nacionales, del mundo académico y, sobre todo, de los grandes medios de comunicación social, de que por el entusiasmo de las masas, como infelizmente sucedió muchas veces en el pasado.

Hoy en día las utopías revolucionarias son vociferadas por pequeñas minorías muy activas y que encuentran algún eco en la “izquierda al caviar” de ciertos burgueses, pero no llegan a influenciar profundamente los sectores más sanos de las clases medias y del pueblo, las cuáles comienzan a reaccionar contra el mundo artificial y totalitario que les está siendo impuesto. Las victorias electorales de Trump, de Bolsonaro y de los partidos euroescépticos europeos son la muestra evidente de esa reactividad, al punto de ser llamados “populistas” por sus opositores que, con ese apodo, acaban reconociendo que esos políticos están en sintonía con los sentimientos del pueblo (lo que no significa que estén satisfaciendo siempre sus aspiraciones…).

La TFP procura participar en ese embate cultural levantando el estandarte de la Contra-Revolución en su integridad, sin hacer ningún compromiso con lo “políticamente correcto” y procurando establecer un polo de radicalidad católica que sirva de referente para todos los que, de alguna manera, se oponen al proceso revolucionario.

El movimiento lidera el debate ideológico con los sectores progresistas de la Iglesia. ¿Quiénes representan hoy en día este sector?

Después del fracaso del llamado “socialismo real” y de la condenación de la Teología de la Liberación, en su versión marxista, por la Congregación de la Doctrina de la Fe, los Gutiérrez y Leonardo Boffs perdieron toda credibilidad. La salida que encontraron fue la de reciclarse en la promoción de las reivindicaciones del nuevo “proletariado”, o sea, de las “minorías excluidas”: mujeres, LGBT, negros, inmigrantes, indígenas. De ese reciclaje resultaron diversas “teologías”: feminista, negra, india, etc.

En el área europea y norteamericana, la corriente progresista promueve principalmente la agenda anti-familia de los divorciados civilmente recasados y del lobby homosexual y sus figuras de proa son, respectivamente, el Cardenal Walter Kasper y el jesuita James Martin. En América Latina, actualmente son más activas la Teología India y la llamada “Teología argentina del Pueblo”. El principal exponente de la primera es un nombre poco conocido en Europa, el sacerdote alemán Paul Suess y las figuras de proa son el Cardenal Claudio Hummes, que será el relator del próximo Sínodo sobre la Amazonía, y el obispo austríaco Erwin Klautler, Prelado apostólico de Xingú. El principal representante de la Teología del Pueblo es el propio papa Francisco.

¿Cuenta este movimiento con algún apoyo dentro de la curia?

En tiempos de Pio XII y de Juan XXIII, el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira recibió cartas de elogio por dos de sus libros: la primera del Papa y la segunda de la Congregación para la Educación católica. En los pontificados posteriores recibió apoyo de algunos cardenales de la Curia Romana, en especial cuando se trataba de campañas en defensa de la familia.

Algunas peticiones coordinadas por la TFP contaron con la adhesión de algunos altos prelados, como la coalición de asociaciones promotoras de la Filial Súplica al papa Francisco en Defensa del Matrimonio y la Familia, la cual contó con el apoyo de 8 cardenales y 203 entre arzobispos y obispos, o la Declaración de Fidelidad a las Enseñanzas Tradicionales de la Iglesia a respecto del Matrimonio y la Familia que fue también subscrita por un número considerable de prelados. En la medida que el papa Francisco lleva adelante su revolucionario “cambio de paradigma” y que ha puesto de lado algunos de los responsables de la Curia que no acompañaron tal evolución, el clima no está propicio para que todos los prelados que se sienten con mayor sintonía con las actividades de la TFP puedan manifestar públicamente su adhesión. Sin embargo, continuamos a recibir en privado palabras de ánimo.

¿Qué le diría aquellos que tachan la TFP de secta?

Lo que escribió Tertuliano: “La verdad no pide favor alguno para su causa (…) Sin embargo, una sola cosa pide: que no se la condene sin ser conocida (…) Si la condenan sin oírla, además del reproche de injusticia, se atraerán la sospecha de un prejuicio por el cual no están dispuestos a oír aquello que saben que no podrían condenar una vez oído…” (Apologética, c. 1)

 ¿Bajo qué pontificado se ha hecho más necesaria su presencia?

A títulos diferentes, en todos los pontificados de los últimos 50 años. Bajo Paulo VI y especialmente después de la Asamblea del Episcopado Latinoamericano de Medellín, en 1968, en la cual fue adoptada la “opción preferencial por lo pobres” (que, en realidad, se trasformó en la opción de apoyar la agenda de reformas de estructura de los movimientos marxistas y sus “compañeros de viaje”), el principal combate de la TFP fue evitar que la mayoría católica se contaminara con los principios de la Teología de la Liberación.

Bajo Juan Pablo II fue necesario contribuir a la defensa de la sacralidad de la vida humana inocente y de la familia, que era uno de los aspectos de la “nueva evangelización”, aunque manteniendo mucha reserva en relación a su agenda ecuménica y a eventos como el Encuentro de Asís.

Bajo el pontificado de Benedicto XVI, no sólo fue necesario continuar la lucha en defensa de los “valores no negociables” sino también de la identidad cristiana de Occidente ante la inmigración de masa y la falacia del multiculturalismo.

Bajo el papa Francisco, se podría decir que el campo de batalla volvió a ampliarse a todas las áreas anteriores y se extendió a algunas nuevas, como la utopía ecológica y comunista-tribalista de los promotores del próximo Sínodo sobre la Amazonía.

En todos esos años las diferentes TFP, siguiendo los pasos de Plinio Corrêa de Oliveira, no han querido ser sino un eco del magisterio tradicional en defensa de la Civilización Cristiana y del rol de la Santa Iglesia en la sociedad. Como el Cid, nos gustaría poder decir: “Dios, que buen vasallo si hubiese buen señor!”.

https://infovaticana.com/2019/05/25/descubriendo-la-tfp-gran-rival-de-la-revolucion-anticristiana/

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 NEXO ENTRE “REVOLUCION Y CONTRA-REVOLUCION” Y EL “TRATADO DE LA VERDADERA DEVOCION – CONFERENCIAS EN SALTA Y TUCUMAN

Con la bendecida presencia del cuadro de la Sda. Imagen Peregrina Internacional de Ntra. Sra. de Fátima, que lloró milagrosamente en Nva. Orleans, 1972  

Fecha: mes de agosto de 2019 – Lugar de las conferencias:

SALTA: Museo de la Ciudad Casa de Hernández, martes 20, 18 hs.

ROSARIO de la FRONTERA: Salón de la Cruz Roja, jueves 22, 18 hs.

SAN MIGUEL de TUCUMAN: Parroquia de Ntra. Sra. de la Caridad – Yerba Buena, viernes 23, 21.15 hs.

CAFAYATE: Casa de las Hermanas Agustinas, lunes 30, 18 hs.

Organizadas por: Bastión del Norte

Los disertantes agradecen la hospitalaria acogida e interés demostrado por los asistentes

Contacto por conferencias y consultas: bastiondelnorte@gmail.com

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Fotografía del sitio oficial de internet  del Vaticano

1.a) El peligro del Sínodo de la Amazonia – Exposición audiovisual, por José Antonio Ureta

https://ipco.org.br/o-perigo-do-sinodo-da-bamazonia/

1.b) Caravana por la Amazonia, en defensa de la Iglesia y la Civilización Cristiana

 https://www.youtube.com/watch?v=_ATOK924Rc01

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2) Sínodo de la Amazonia: ‘Misioneros que no evangelizan, un sacerdocio autóctono casado y culto a ídolos paganos’

InfoVaticanaRedacción –  publicado el 14 junio 2019

InfoVaticana habla con José Antonio Ureta, investigador de la Federación Pro Europa Cristiana y autor del libro “El Cambio de Paradigma del Papa Francisco – Ruptura o Continuidad en la Misión de la Iglesia”, acerca del próximo Sínodo para la Amazonia

•Existe un silencio generalizado en los medios respecto al próximo Sínodo sobre la Amazonía. ¿A qué cree que se debe?
La mayoría de los periodistas son superficiales y le dan importancia a los asuntos concretos y episódicos, con resultados inmediatos y fuerte carga emotiva, que ellos pueden transformar en titulares “sensacionales” que aumenten las ventas (y mejor aún si la noticia tiene una relación directa con sus lectores…).
A periodistas de esa laya les falta profundidad de espíritu para darse cuenta de que incluso un evento religioso, a respecto de una región distante y que va a tener lugar sólo dentro de cuatro meses, puede tener un impacto decisivo para los destinos de la Iglesia Católica y, por ende, para el futuro del mundo. Y como los medios no hablan del Sínodo, el público de la calle no sabe nada, lo que vuelve el tema aún menos interesante para los periodistas.

•¿Cuáles son, a su parecer, los objetivos del próximo Sínodo?

El objetivo oficial es buscar nuevos caminos para la Iglesia amazónica y para una ecología integral. Pero sus organizadores afirman que las reflexiones de la asamblea sinodal tienen una dimensión universal porque las medidas que se propongan podrán servir de modelo para otras comunidades católicas y para otros “biomas” (para los no-iniciados, se trata del conjunto de ecosistemas característicos de una zona geográfica).
El documento preparatorio dice que la Amazonía, por su rica biodiversidad y por ser “multi-étnica, pluri-cultural y pluri-religiosa”, es “un espejo de toda la humanidad” cuya preservación “exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados”, y, como si fuera poco, ¡“de la Iglesia”! (Es risible imaginar que la preservación de la Amazonía de los supuestos estragos provocados por la “cultura del descarte” tenga que pasar por cambios estructurales de la Iglesia…)
Pero, en realidad, es trágico. Porque lo que se quiere es presentar el estilo de vida primitivo y pagano de los indígenas amazónicos como un modelo de relacionamiento con la naturaleza, con los semejantes y con Dios. Me hace recordar el título profético de un libro de Plinio Corrêa de Oliveira, escrito en 1977: “Tribalismo Indígena: Ideal comunista- misionero para el Brasil del siglo XXI”.
Lo que cuarenta años atrás eran fantasmagorías salidas de la cabeza afiebrada de misioneros apasionados por la “inculturación” y de algunos teólogos de la liberación en búsqueda de un sucedáneo del castrismo, se transformó en el programa oficial de una Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos con base en una encíclica papal: la Laudato Sì. El Papa Francisco ha señalado que «es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos – los habitantes del Amazonas-, y por sus culturas». Además, ha dicho que necesitamos de su sabiduría «y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región». Sin embargo vemos como por ejemplo la misión Catrimani, donde después de 53 años no se ha celebrado ningún bautismo, podría servir como una referencia para el Sínodo, ¿qué consecuencias puede tener esto?
En el plano religioso, es la renuncia oficial a cumplir el mandato de Jesús a los Apóstoles de predicar a todas las naciones y de bautizar a los creyentes en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y, en su lugar, integrar en la vida de las comunidades católicas las supersticiones y los ritos idolátricos de los aborígenes, so pretexto de “diálogo con las culturas” y de “inculturación de la fe”.
Hablando de los indígenas amazónicos, el documento preparatorio dice, en una frase con resabios panteístas, que “sus diversas espiritualidades y creencias, los motivan a vivir una comunión con la tierra, el agua, los árboles, los animales, con el día y la noche”. Y presenta a los brujos como modelos de “buen vivir”: “Los ancianos sabios, llamados indistintamente payés, maestros, wayanga o shamanes – entre otros – promueven la
armonía de las personas entre sí y con el cosmos”.
•La Iglesia con “rostro amazónico” que anhelan los organizadores, ¿será todavía la Iglesia Católica, fundada por Jesucristo, o pasará a ser una secta ecológico-panteísta de culto a la Pachamama, o sea, a la Madre Tierra?
En el plano económico-social, es la renuncia oficial a la Doctrina Social de la Iglesia y al mandato divino de “creced y multiplicaos”, y su substitución por la agenda maltusiana y sub-consumista de los utopistas del decrecimiento ecológicamente sostenible que se sirven de la ONU para propagar sus falacias. Como Hans Schellenhuber (que “cree en Gaia pero no en Dios” y es invitado regularmente a los encuentros en el Vaticano), quien defiende la idea de que la población de la tierra no debería pasar de mil millones…

•En el texto de presentación del Sínodo se habla sobre «un nuevo camino para la evangelización y un cambio de paradigma». ¿A qué se refiere con esto el Papa Francisco?
El paradigma misionero tradicional – que, gracias a los Reyes Católicos y a los misioneros españoles y portugueses, tuvo como su resultado más brillante que América Latina se convirtiese en la región del mundo que concentra el mayor número de católicos – consistía en la predicación del Evangelio para obtener la conversión de los paganos y su bautismo, así como la gradual penetración del cristianismo en sus culturas, las cuales se
purificaron con la fe y se enriquecieron con los aportes civilizatorios de los misioneros europeos (mal que le pese al Sr. López Obrador, que al parecer prefiere que los aztecas hubieran continuado sacrificando diariamente cientos de víctimas humanas a sus ídolos…)
El nuevo paradigma misionero consiste, al contrario, en reconocer que “las gentes son los protagonistas de la historia de su salvación y del proceso de su evangelización”, por lo que “el Evangelio y los evangelizadores respetan la alteridad y preservan la identidad de los mensajes y de las culturas”, como dice el inspirador del documento preparatorio del Sínodo, el teólogo alemán Paulo Suess. “Cualquier pretensión de substituir la memoria religiosa indígena por la memoria de Israel configuraría un nuevo intento de colonización”, agrega sin pestañear.
¿Qué hace, entonces, el misionero? Se trata apenas, dice, de una “presencia solidaria y de testimonio” y de un “acompañar en la lucha” contra la hegemonía cultural colonialista de la civilización occidental, y de mostrarles a los indígenas que “la única ruptura que el Evangelio propone es la ruptura con la infidelidad a sus propios proyecto de vida”. O sea, hay que incentivarlos a que sean fieles al paganismo: “Pertenecer al pueblo guaraní –concluye Suess – significa no solamente tener parentesco con el pueblo guaraní, sino también pertenecer a la religión, cosmovisión y al orden social de los guaraníes”.
Esa actitud de escucha modificaría al propio cristianismo, haciéndolo pasar de la inculturación a la interculturalidad, en la cual “los miembros de las distintas comunidades religiosas reaprenden a confesar su identidad religiosa desde la experiencia transformativa del peregrinaje, del éxodo, en el que se crean espacios ‘transreligiosos’”, asegura Raúl Fornet-Betancourt, filósofo cubano radicado en Alemania, donde ha trabajado como director del Departamento de América Latina en el Instituto Católico Missio, de Aquisgrán. La interculturalidad “no es misión sino dimisión”, una paciente acción de renuncia “a sacralizar los orígenes de las tradiciones culturales o religiosas”, agrega.
En fin de cuentas, el nuevo paradigma misionero consiste en convertirse al sincretismo religioso. Respondiendo a la pregunta: “¿hasta qué punto podemos practicar las religiones indígenas?”, el jesuita español Bartomeu Meliá, primer responsable de la pastoral indigenista en la Conferencia Episcopal paraguaya, dijo durante la Semana Misionera 2013: “Sí, se puede practicar la religión indígena sin negar la propia, esto ensancha nuestro corazón incluso”. Creo que eso lo dice todo.

•Usted ha señalado que hay «fundados temores de que el próximo Sínodo Pan- Amazónico, al centrar la organización de la vida eclesial en el factor étnico, pueda incurrir en esa «herejía étnica’». ¿Podría explicar por qué?
Ya en los años 1970 hubo un primer intento de creación de una “Iglesia autóctona” en Zaire, impulsada por el Cardenal Joseph-Albert Malula en nombre de una “teología africana” y de la negritud, bajo el lema de que “somos nosotros que tenemos que fundar una Iglesia africana”.
Otro ensayo de “Iglesia autóctona” fue intentado en Chiapas (México) por los obispos de San Cristóbal de las Casas, Monseñores Samuel Ruiz y Felipe Arizmendi, esta vez en nombre de la “teología india”. Al primero, Paulo VI le dijo que “sería peligroso hablar de teologías diversificadas según los continentes”, porque “el contenido de la fe ¡o es católico o no lo es!”.
Más tarde, Juan Pablo II agregó que “el riesgo de la teología africana es de encerrarse sobre uno mismo”. A respecto de los nuevos ritos zairenses, mezclando elementos tribales, dijo que “el enriquecimiento de la liturgia es posible, a condición que sea mantenido el significado del rito cristiano y que aparezca el aspecto católico de la Iglesia”.
Por su parte, los obispos de San Cristóbal de las Casas promovieron una “Iglesia autóctona” basada en un Diaconado Indígena Permanente que, según ellos, debería hacer “una síntesis entre el sistema de cargos tradicional indígena y la estructura ministerial de la Iglesia Católica”. Las celebraciones deberían, por su parte, realizarse con “palabras, símbolos y gestos propios que partan de la raíz y del corazón de las culturas de las comunidades, en armonía con el misterio cristiano” (lo que deja claro que la matriz de la celebración sería el culto ancestral, apenas que armonizado sincréticamente con el cristianismo).
Después de una ordenación masiva de 103 diáconos indígenas (ladeados por sus mujeres, a las cuáles el obispo también les impuso las manos…), el entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Cardenal Jorge Medina Estévez, le escribió a Mons. Arizmendi, en nombre de cinco dicasterios romanos, que “no es posible construir un modelo de Iglesia particular preponderantemente diaconal, que no estaría en conformidad con la constitución jerárquica de la Iglesia”.
En la misma carta, de julio de 2000, le pedía ” ‘abrir’ la realidad diocesana a todas las componentes de la Iglesia, para que esa diócesis no se quede ‘encerrada’ en la tipología exclusiva precedente”. Cinco años más tarde, su sucesor en la congregación, el Cardenal Francis Arinze, escribió quejándose de que “continúa a estar latente en la Diócesis la ideología que promueve la implementación del proyecto de una Iglesia Autóctona”, y le reiteraba la necesidad de “abrir la Diócesis a otras realidades eclesiales propias de la universalidad de la Iglesia Católica, para ayudarla a salir del aislamiento ideológico mencionado”.
El Papa Francisco, al contrario, revocó poco después de su elección la suspensión de las ordenaciones indígenas impuestas por sus antecesores y fue a recogerse delante de la tumba de Mons. Samuel Ruiz durante su viaje a México. Y ahora parece querer, mediante el Sínodo de la Amazonía, la extensión del modelo de “iglesias autóctonas” a todas la región pan-amazónica (que engloba nueve países) y, en el fondo, a la Iglesia universal, realizando así su sueño de una Iglesia “poliédrica”.
La dificultad de una tal “amazonización” voluntaria de la Iglesia en la región (al igual que la “sinización” forzada de la Iglesia en China), es que tales “iglesias autóctonas” se van poco a poco enclaustrando dentro del marco étnico-cultural de la tribu local y van, paralelamente, diluyendo sus lazos institucionales y espirituales con la Iglesia universal.
Es lo que el escritor francés Olivier Clément llamó de “seducción demoníaca de la etnia”, como siendo la plaga de las iglesias ortodoxas de los Balcanes, las cuales “desarrollaron la tendencia a considerar la iglesia – que bendecía su cultura – como un elemento de la vida nacional, un componente de la cultura local” (testimonio tanto más elocuente cuanto el mismo Clément era ortodoxo).
Al centrar la organización de la vida eclesial en el factor étnico-cultural, el próximo Sínodo Pan-Amazónico corre el riesgo de incentivar dicha “herejía eclesiológica” que afecta como una plaga las iglesias cismáticas autocéfalas y que los propios patriarcas cismáticos de Constantinopla condenaron con rigor bajo el nombre de “etnofiletismo”, porque transforma la religión “en una dimensión de la cultura, de la identidad nacional, de la pertenencia étnica”. (Aviso a los lectores de Cataluña: cualquier semejanza con la realidad de las parroquias independentistas es mera coincidencia…)

•Uno de los objetivos del Sínodo de la Familia parecía ser la apertura de la Sagrada Comunión a los divorciados vueltos a casar. Sin embargo, la publicación de la exhortación Amoris Laetitia no ha dejado nada claro, y Francisco continúa sin responder a los cardenales que presentaron los Dubia. Se dice que uno de los objetivos del próximo Sínodo es introducir el celibato opcional en los sacerdotes. ¿Cree que será así o que la respuesta de Francisco seguirá la línea de ambigüedad conocida hasta ahora?
El Cardenal Kasper acaba de declarar al periódico Frankfurter Rundschau que estima que, si los obispos lo piden, el Papa Francisco autorizará en la Amazonía la ordenación sacerdotal de viri probati casados. Supuestamente se trataría, no de una dispensa general que tornaría el celibato opcional, sino de una autorización “caso por caso” – como el acceso a la comunión por parte de los divorciados civilmente recasados. Sólo que el “caso” de la Amazonía –o sea, la penuria eucarística por la escasez de sacerdotes– se repite en muchísimos lugares en todo el mundo. En poco tiempo, la dispensa ad experimentum de la Amazonía se transformaría en la práctica corriente, como sucedió con la comunión en la mano.
Pero la cuestión de la eventual ordenación de viri probati es apenas el árbol que oculta el bosque. La demolición del sacerdocio promovida por los organizadores del Sínodo de la región pan-amazónica va mucho más lejos: en nombre de supuestos “ministerios con rostros amazónicos” lo que están favoreciendo es un nuevo tipo de liderazgo laico de las comunidades católicas que destruya el propio fundamento del carácter jerárquico de la Iglesia, basado en el sacramento del Orden sacerdotal.
Es lo que voy a denunciar en un próximo artículo para http://panamazonsynodwatch.org/ que llevará un título más o menos así: “La Amazonía como laboratorio para una Iglesia-Nueva, desclericalizada e igualitaria” (lo que, por lo demás, siempre ha sido el sueño de las llamadas Comunidades de Base promovidas por la Teología de la Liberación de Gutiérrez, Boff y Cía.).

•El Sínodo de la Amazonía de octubre supondrá una “ruptura” en la Iglesia y “nada volverá a ser igual”, aseguró a la web oficial de la Conferencia Episcopal de Alemania el obispo de Essen, Franz-Josef Overbeck. ¿Qué opina al respecto?
Una Iglesia con misioneros que no evangelizan, con un sacerdocio autóctono casado y ministros laicos que prestan culto a los ídolos paganos, que predican una moral basada en la fidelidad al “proyecto de vida” ancestral de los pueblos aborígenes y que presentan como modelo de civilización el primitivismo, so pretexto de respeto al carácter sagrado de la naturaleza, equivale… ¡a una ruptura total con la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo! El obispo Overbeck tiene toda la razón: si el Sínodo hace lo que sus organizadores y el Papa Francisco da señales de querer, nada volverá a ser igual.

•¿De qué forma cree que influye que el cardenal brasileño Claudio Hummes haya sido elegido como relator del Sínodo?
Equivale a que el Cardenal Kasper hubiese sido el relator de los dos Sínodos sobre la familia… Para no mencionar sino un aspecto importante pero parcial: cuando el cardenal Hummes fue nombrado prefecto de la Congregación del Clero, en diciembre de 2005, ya antes de ir a Roma declaró a la prensa: “El celibato sacerdotal no es un dogma”, abriendo a la posibilidad de cambiar esta disciplina desde su nueva importante posición.
Sus declaraciones causaron desconcierto en el Vaticano. Un tiempo después el Osservatore Romano publicó un documento firmado por el propio cardenal, rectificando su posición, y cuyo título ya hablaba por sí solo: «La importancia del celibato sacerdotal». Pero esos eran otros tiempos de los que muchos tienen nostalgia…

Almudena Martínez-Bordiú, Infovaticana – 10 junio 2019
Redacción – publicado el 14 junio 2019

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3) INFOVATICANA : El Sínodo al servicio de la agenda neo-pagana

Lo que el Instrumentum laboris propone no es en definitiva sino un convite a que la humanidad dé el último paso rumbo al abismo final de la Revolución anticristiana: el anarco-primitivismo de John Zerzan y del terrorista Unabomber
José Antonio Ureta 

21/06/19 2:24 PM

Lea este importante artículo en:

https://aristocraciacatolica.blogspot.com/2019/09/fotografia-del-sitio-oficial-de.html

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30 de agosto de 2019 1:25 pm

Mons. José Luis Azcona, Obispo emérito de la Prelatura de Marajó (Amazonia)

A continuación, artículo de ACI Prensa:

4) Sínodo de Amazonía: Obispo critica ausencia de Cristo crucificado en Instrumentum laboris

Redacción ACI Prensa

95048

Imagen referencial / Cristo crucificado. Crédito: David Ramos / ACI Prensa.

En un nuevo artículo crítico sobre el Instrumentum laboris del Sínodo de la Amazonía, que se realizará en el Vaticano del 6 al 27 de octubre de este año, el Obispo Emérito de la Prelatura de Marajó, Mons. José Luis Azcona, lamentó la ausencia total de cualquier referencia a Cristo crucificado en la evangelización de los pueblos de la región.

El artículo de Mons. Azcona se titula “La salvación en Cristo en el Instrumentum laboris – IL”, y fue enviado en exclusiva a ACI Digital, agencia en portugués del Grupo ACI, este 30 de agosto.

Mons. José Luis Azcona es un misionero español agustino recoleto y obispo emérito de Marajó, una prelatura que incluye decenas de islas en el delta del Río Amazonas en Brasil. Durante sus años de servicio, el Prelado vivió amenazado de muerte por denunciar el tráfico de personas y defender los derechos humanos en la región.

El Obispo comienza su reflexión asegurando que “la Iglesia existe para anunciar la salvación. Esta es su identidad, su gracia, su vocación”.

Recordando al numeral 9 de la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi de San Pablo VI, el Prelado señaló que la Salvación “es este gran regalo de Dios que es liberación de todo aquello que oprime al hombre y que es la liberación de todo el pecado y del maligno, en la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por Él”.

“La evangelización tiene como contenido esencial siempre ‘la salvación en Jesucristo Hijo de Dios, hecho hombre, muerto y resucitado. Salvación que se ofrece por todos los hombres, culturas y pueblos como don, gracia y misericordia del mismo Dios’ (EN 27). ‘Por la gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe. Esto no viene de ustedes; es un don de Dios’ (Ef 2,8; Rm 1,16)’”.

“Por eso, la única Iglesia de Jesús es aquella que testimonia esto. Cualquier otra iglesia que no sea fiel a este testimonio es una congregación de Satanás, ‘padre de la mentira’ (Jn 8,44) y que llega también a la Amazonía ‘para robar, matar y dispersar’ (Jn 10,10)”, escribió Mons. Azcona.

“La Iglesia de Jesucristo es aquella que ‘va peregrinando entre las persecuciones del mundo y el consuelo de Dios’”, dijo, recordando la Ciudad de Dios de San Agustín. Así también, señaló, la Iglesia anuncia “la cruz del Señor hasta que Él venga”.

“Esta es la misma Iglesia que así ‘como Cristo realizó la obra de redención en pobreza y persecución, de igual modo la Iglesia está destinada a recorrer el mismo camino a fin de comunicar los frutos de la salvación a los hombres’ (Lumen Gentium 8), ‘para evangelizar a los pobres y liberar a los oprimidos’ (Lc 4,18) también de la Amazonía en el ‘hoy’ de la misión amazónica (Ibid)”, escribió.

A continuación, el Prelado lanza su dura crítica al Instrumentum laboris, el documento que servirá de base para las reflexiones del Sínodo de la Amazonía en octubre: “la ausencia alarmante del tema de la cruz en el IL levanta sospechas fundadas sobre la condición cristiana del mismo. Cristo crucificado no es proclamado ni recordado una sola vez”.

“Un único texto claro sobre la ‘Iglesia que anuncia el misterio de su muerte y resurrección (IL 1115)’ con otro semejante en el número 123ª, evidencia una presencia precaria del misterio pascual y sin consecuencias en el texto. Esta presencia tímida y periférica de Cristo crucificado que evoca el rechazo de Pablo ‘a la sabiduría del lenguaje’ ( 1 Cor 1,17; Gl 2,19-21)”.

Para el Obispo, la “presentación del Evangelio como una especulación de pensamiento o como un discurso sobre culturas, etnias, pueblos, biomas, ecología integral, diálogo sin el eje de la Cruz, lo vuelve estéril y anula por completo su poder”.

“Así, el IL ‘esteriliza’, ‘anula’ la cruz de Cristo, ‘se avergüenza de ella’ en un momento histórico como este, crucial para la Iglesia, para la humanidad y para la Amazonía”, señala Mons. Azcona.

El Obispo Emérito de Marajó subrayó que “lo más grave no es el silencio avergonzado sobre Cristo crucificado. Es la eliminación sumaria de Él (‘no queremos que Este reine sobre nosotros’) en un momento en que es necesario confesarlo abiertamente y con alegría, experimentando el coraje del Espíritu para proclamar la gloria de Aquel que es nuestra única esperanza”.

“Hoy el Crucificado es negado y renegado por los cristianos, principalmente porque con su voluntarismo, ‘entusiasmo’, pragmatismo, pelagianismo de toda especie, hace ilusoria, teórica e imaginaria la soberanía de la Cruz que distingue y hace inconfundible a Jesús de Nazaret con el de otros fundadores de religiones, culturas, moralismos, filósofos y teólogos (no crucificados)”, aseguró.

“Nosotros queremos proclamar con toda la Iglesia latinoamericana y del Caribe que: ‘una auténtica evangelización de nuestros pueblos implica asumir plenamente la radicalidad del amor cristiano, que se concreta en el seguimiento de Cristo en la Cruz; en el padecer por Cristo a causa de la justicia; en el perdón y amor a los enemigos. Este amor supera al amor humano y participa en el amor divino, único eje cultural capaz de construir una cultura de la vida” (Documento de Aparecida 543)”, finalizó.

Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en ACI Digital.

Etiquetas: BrasilIglesia en BrasilSínodoSínodo de los Obispos PanamazoníaSínodo de la Amazonía

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(N. de la Redacción de Nobleza y élites: para leerlas, buscar estas noticias en el sitio de ACI prensa)

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