Santa Teresa de Ávila – Claustro del Carmelo de Sevilla – Fray Juan de la Miseria – Siglo XVI

Fray Juan de la Miseria pintó el rostro de Santa Teresa sobre lienzo, siendo este cuadro el más parecido que existe al original por haberlo pintado con la Santa presente y con los pinceles en la mano

PRESENTAMOS A NUESTROS LECTORES ESTOS COMENTARIOS DEL PROF. PLINIO CORREA de OLIVEIRA EN LA FIESTA DE SANTA TERESA, VERDADERAMENTE SUBLIMES, SOBRE LA GRAN SANTA, “NUESTRO SANTO REY FELIPE II” -COMO ELLA LO LLAMABA- Y LA FORMA DE AMOR HEROICO HASTA LA TOTAL ABNEGACION CARACTERISTICO DE ESPAÑA, “LA NACION IGNEA”

Veo que, por una feliz coincidencia, hoy se conmemora a una santa de lengua castellana, Santa Teresa de Avila.

“Teresa –nos dice el comentario de Dom Guéranger- sufrió toda clase de privaciones. Pero sufrió una que fue peor que las probaciones humanas. Un día le pareció que Dios mismo le faltaba. Como le ocurrió antes a San Felipe Benicio, y después de ella a San José de Calasanz y a San Alfonso de Ligorio, le tocó la probación de verse condenada, rechazada, tanto ella como sus hijas e hijos, en nombre y por la autoridad del Vicario del Esposo* (*N: del Vicario de Cristo). Se trataba de uno de aquellos días preanunciados desde hacía mucho en que –cita del Apocalipsis- le fue dado a “la bestia” hacerle la guerra a los santos y vencerlos. No tenemos espacio para contar esos incidentes dolorosos. ¿Y, por otra parte, para qué contarlos? “La bestia” no tiene, en tales casos, más que un modo de proceder, que repite en el siglo XVI, en el XVII, en el XVIII y siempre… Dom Guéranger escribió en el s. XIX…, y nosotros podemos ahora referirnos también al s. XX.

En verdad, es con palabras sumamente elocuentes que Dom Guéranger relata el martirio de Santa Teresa.

Dado que “la bestia” tiene siempre el mismo objetivo, Dios, al permitirlo, no tiene más que un objetivo: el de llevar los suyos a ese alto grado de unión crucificante,  en que Aquel que quiso ser el primero en saborear la amargura de esa borra de vino pudo decir, más que ninguno, con dolor: “Dios mío, Dios mío, ¡por qué me abandonaste!”.  

Como Uds. saben, ella era carmelita calzada, o sea, del ramo carmelita del que somos terciarios, y quiso hacer una reforma de la Orden del Carmelo, reforma ésta que apuntaba justamente a la restauración de un espíritu de mortificación y de penitencia que hacía muchos siglos se había terminado. Papas anteriores, sucesivamente, venían concediendo mitigaciones y más mitigaciones, llevando a que los conventos de la Orden del Carmen se transformaran en verdaderas pensiones.

Las carmelitas se pasaban fuera de ellos el tiempo que querían, y volvían cuando les venía bien. En el Carmelo, durante el día, se oían en el claustro canciones, de esas tocadas con guitarra, que eran canciones amorosas, muy comunes en la España de aquel tiempo. Las monjas recibían visitas en cantidad, la comida era regalada, la obediencia era inexistente, y del espíritu auténtico de San Elías ya no quedaba nada.

Así, después de años de relajamiento, ella, como religiosa, tocada por la gracia, resolvió enmendarse y decidió iniciar la Reforma Teresiana, constituyendo monasterios carmelitas realmente observantes y austeros. Esa obra, que debería haber encontrado un entusiasmo general, encontró una oposición tremenda. El infierno todo se movió en su contra, lo que significó que parte de la tierra también se moviera. Porque grandísima parte de la tierra está bajo la dirección del infierno. Y, entre otros elementos que se movieron contra ella, las carmelitas calzadas, sus hermanas, los carmelitas calzados, sus hermanos, y además de las carmelitas y de los carmelitas, se movieron también otras autoridades eclesiásticas y, finalmente, también lo hizo Roma.

Y llegó un determinado momento –cuando ya estaba bien adelantada la obra de la Reforma Teresiana, ya estaban fundados los Carmelitas Descalzos, y ella tenía muchos conventos- , en que llegó un decreto de Roma, emitido por intermedio del Padre General, que ordenaba disolver su reforma y obligar a todas sus religiosas a volver a las casas relajadas. Era una victoria del relajamiento sobre la observancia, una victoria de la tibieza sobre el celo, una victoria –para hablar en términos modernos- de la “democracia cristiana” sobre el ultramontanismo. ¡Fue algo tremendo! …Y uno de los peores días de su vida. Ella rezó tremendamente y escribió cartas a toda España pidiendo que actúen.

Felipe II – Atribuido anteriormente a Alonso Sánchez Coello, hoy se lo atribuye a Sofonisba Anguissola

Y entre esas cartas una fue para el Rey Felipe II, a quien ella llamaba “nuestro santo Rey Felipe”. Y Felipe II mandó llamar al Nuncio Apostólico para preguntarle de qué se trataba esto. Felipe II, personaje altamente intimidador, metía tanto miedo –lo cual constituye una gloria*, …una de las mayores glorias de un varón es meter miedo…- (*Dale Carnegie cree que eso es ser simpático, a mí me parece exactamente lo contrario)…, que, en general, cuando la gente entraba en la pequeña sala del Escorial donde él trabajaba, el se veía obligado a decirle “sosegáos”, porque el visitante se quedaba todo asustado…

Cuentan los memorialistas que –uds. se van a sorprender bastante de lo que voy a decir, pero son las verdades implacables de la Historia- el Nuncio también tuvo miedo, y estuvo de acuerdo con todo lo que Felipe II quería. Y así Felipe II evitó el derrocamiento de la Orden de Santa Teresa (¡!).

Ese encuentro de dos grandes personajes, Felipe II y Santa Teresa…, Santa Teresa recurriendo a Felipe II –(cómo un “herejía  blanca”* (*n.: de piedad sentimental y minimalista) se sentiría picado por eso de recurrir al Rey para que el Rey intimide al Nuncio Apostólico!). La “herejía blanca”, en esa situación, lo consideraría pavoroso. Entonces…, he aquí a Felipe II que llama al Nuncio y frena el aniquilamiento de la Orden del Carmen, dando origen a que se desarrolle uno de los factores más activos de la Contrarreforma, y que surja todo un imperio de glorias para la Iglesia, que vino por la existencia del Carmelo reformado –y basta nombrar a Santa Teresita del Niño Jesús para que no haga falta agregar nada… Todo esto es un apostolado de Felipe II, que nos permite ver uno de esos encuentros de seres extraordinarios de la Historia de la Iglesia, que dan la impresión de constelaciones celestes en el firmamento de Ella.

No puedo dejar de hacer el siguiente comentario: historiadores profanos, revolucionarios, sin forma alguna de imparcialidad, suelen tratar de la Armada Invencible como habiendo sido el fracaso de Felipe II: cuando la Armada Invencible fue vencida, Felipe II hizo un solo comentario. Ese comentario es sublime, y los historiadores revolucionarios no lo comprenden. Para decir que no había sido derrotado, él sólo dijo esta frase: “Mandé mi escuadra a combatir contra los hombres, no contra los elementos”. Es decir, no hubo derrota. Fue algo que Dios permitió para castigo de Inglaterra. ¡Muy bien hecho!

Batalla de Lepanto – National Maritime Museum – Greenwich

Felipe II tenía salidas extraordinarias. Cuando fueron a anunciarle el resultado de la Batalla de Lepanto, él estaba rezando. Le contaron todo y él, mostrando el dominio, la distancia psíquica que mantenía, hizo apenas este comentario: “¡qué gran peligro corrió Don Juan!”. Nada más… ¡Qué soberanía sobre sí mismo! ¡fabulosa! Un gran hombre… Y Santa Teresa decía aún más, …que él era un santo. Sé que esto no constituye una canonización, pero es lo que ella decía. Y nadie puede impedirme de decirlo también.

 

Busto de Felipe II* – Pompeo Leoni – Museo del Prado – (*pudo haberse tratado del que comenta el Dr. Plinio, pero no hay seguridad al respecto)

Me encantaría tener un busto de Felipe II que vi en una escalinata del Escorial –escalinata no…, en el patio. Nunca he visto nada que pareciese…, que tuviese más “physique du rôle”. Hay hombres en que la forma de la cabeza lo dice todo. Así era Felipe II. ¡Eso era honestidad y obstinación! Asimismo, una cara con una mirada que miraba así, pareciendo decir “sosegáos” con los labios mientras la mirada quitaba todo sosiego… Tuve la debilidad –sé que en ningún museo del mundo se vende nada- …tuve la debilidad de preguntar cuánto costaba ese busto. El guardián: “¡No, señor!” –…Miniatura de Felipe II, era más aconsejable no pelear con él. Bajé de inmediato mis exigencias, mis esperanzas…

Bueno, en suma, aquí está, como de pasada, la figura de Felipe II, y es bueno encuadrarla, o hacerla ver, a la luz de Santa Teresa de Jesús.

Me refería antes a la Armada Invencible: nos lo presentan como un rey derrotado: Un rey que hubiera tan sólo evitado que la reforma teresiana fuese deshecha, ya sería un rey vencedor por todos los siglos, simplemente por eso. Porque ese hecho vale mucho más que dominar Inglaterra. Y tener una Orden de contemplativos verdaderamente penitentes, que recen verdaderamente, y que son los pararrayos de Dios para evitar los castigos que caen sobre la tierra… ¡vale mucho más que la Armada Invencible!

-Alguien me pone aquí la poesía que expresa tan bien el alma de Santa Teresa de Jesús –(fue la sección de Documentación Histórica)- y que es aquella famosa poesía suya: “Soneto a Cristo Crucificado”. No me animo a leerlo aquí porque hay argentinos presentes y mi pronunciación es más que pésima. Tal vez alguno de los argentinos puede leerlo…

No me mueve, mi Dios, para quererte

el Cielo que me tienes prometido;

Ni me mueve el Infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves ¡Señor!, muéveme el verte

Clavado en una Cruz y escarnecido;

Muéveme ver tu cuerpo tan herido;

Muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu Amor y en tal manera

que aunque no hubiera Cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera Infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

Seguro que todos* (*n: brasileros y argentinos) entendieron…, ¡es una verdadera maravilla! Me gustaría acentuar la dinámica del soneto. Es un soneto anti-espíritu “democracia cristiana”, y anti ecuménico (*) a más no poder. Porque es un soneto que empieza con un requinte* (*n.:  refinamiento, excelencia, quintaesencia)…, empieza diciendo algo que sorprende y que camina luego, de sorpresa en sorpresa, hasta el summum de sorpresa, dejándolo perplejo al que no tiene espíritu sobrenatural, …lo que constituye una de las bellezas del espíritu español.

Lo comento en portugués así: “No me mueve mi Dios para quererte el Cielo que me tienes prometido; no me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte”. El simplón que lea esto pensará: “¡¿Pero cómo?! Yo justamente tengo miedo de ofenderte a causa del infierno…, yo te amo a causa del cielo. Y este soneto empieza diciendo que no es eso lo que me mueve!” O sea, ya es una afrenta al espíritu tímido, vulgar, ordinario. Empieza ya venciéndolo.

Después sigue: “Tú me mueves, Señor, muéveme el verte, clavado en una Cruz y escarnecido”. Es decir, este soneto es la bofetada al egoísta. El tipo egoísta dice: “Bueno, ¿qué es lo que me mueve a mí, para amarte… llagado, escarnecido…? -Entonces, (así) no amo nada. Pues, ¿no te amo para mi ventaja? ¿Tengo que amarte en ese estado de humillación?” Es una segunda afrenta, pero es una segunda victoria del amor, es un segundo himno de adoración.

Después continúa: “Muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte”. Acaba por fin, así, hablando de la muerte. Es el herido…, es el golpeado…, es el arruinado…, es el muerto…

No hago planteos por oro, ni por plata, ni por gloria, no pregunto por nada… Más aún: ni siquiera reclamo el cielo, ni librarme del infierno como único elemento determinante de mi amor, o como elemento principal de mi amor. -Como elemento colateral sí, como elemento principal, no. Lo principal que amo es aquello a lo que todos los hombres le tienen horror: el escarnio, las heridas, la sangre y la muerte. Y es por eso que yo te amo.

Vemos cómo va subiendo, y cómo la paradoja va ganando en altura. Y cómo se hace sentir toda la audacia del alma cristiana, de la verdadera alma católica.  Ella continúa (uno casi diría “él” subconscientemente, tanta es su varonilidad): “Muéveme en fin tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiese Cielo yo te amara, y aunque no hubiese infierno te temiera”.

Es magnífico, es como una especie de réplica que confirma, un arrebato en la paradoja inicial. Uno ve que la persona queda medio atontada y piensa: “…está bien, me doy por enterada”: “Aunque no hubiera Cielo yo te amaría; aunque no hubiera infierno, yo te temería”. Y eso a causa de tus llagas….etc., etc. ¡Es una belleza en materia de audacia, ¿no les parece?!

“No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera”. Esto es el punto final, expresa lo último, no es cierto?  Puedes darme, yo lo acepto, yo espero tus dones, yo los quiero, pero…, aunque no me los dieses, te querría.

O sea, el amor puro en su manifestación más desinteresada, más grandiosa, más caballeresca…, es decir, más sobrenatural y más admirable. Se siente aquí el alma católica llena de fervor, tan diferente de ese ecumenismo (**) aguado, de esas concesiones, de ese amor al “sentido común”.

Tan sólo se ama verdaderamente una doctrina cuando uno ama todas las paradojas a que ella se puede prestar. Cuando se aman las formulaciones más excesivas y estridentes de esa doctrina… Y se las ama más que todas las otras. Es así como se ama algo. No con esa especie de endiosamiento de un “sentido común” de utilería.

Ahora bien, conviene, en este triste momento de la Iglesia que estamos atravesando, considerar que estas reflexiones, estas palabras, se aplican también a la Santa Iglesia Católica. La Santa Iglesia Católica está llagada, la Santa Iglesia Católica está herida, la Santa Iglesia Católica está crucificada y Ella no morirá tan sólo porque es inmortal.

Porque todas las razones de muerte en este momento coinciden en Ella. Y entonces, tomando el Cuerpo Místico de Cristo, que es otro Jesucristo, podemos decirle también a la Iglesia Católica: “No me mueve, oh Santa Iglesia, para quererte, el Cielo que tú me prometiste, ni me mueve el infierno tan temido, para dejar por eso de ofenderte”. Realmente, el que a la Santa Iglesia Católica no la debemos ofender, no es ni por amor al Cielo, ni por miedo al infierno sino por un amor gratuito, filial, tan amoroso que contiene fibras de adoración, a la Santa Iglesia Católica como institución.

Después continúa: “Tú me mueves, oh Santa Iglesia Católica, muéveme el verte, clavada en una cruz y escarnecida. Muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu aparente muerte. Muéveme en fin tu amor, y en tal manera que –y esto es bien cierto en cuanto a nosotros en relación a la Iglesia Católica-: que aunque no hubiese Cielo amaríamos a la Santa Iglesia Católica, aunque no hubiese infierno nosotros la temeríamos. “No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo, oh Santa Iglesia, yo te querría”. Son esos los sentimientos en relación a la Santa Iglesia que debemos tener en los tristes días en que vivimos.

Vamos con ese espíritu a consagrar nuestras oraciones de hoy al Grupo de Catolicismo en Buenos Aires.

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NOTAS

[*] Sobre el ecumenismo: la mentalidad “irenista” de transigencia para con el error es típica de una disposición psicológica utópica que aspira a una era sim contrastes ni polémicas.

Plinio Corrêa de Oliveira demuestra, en “Trasbordo Ideológico Inadvertido y Diálogo”, que en el plano religioso el diálogo irenista favorece el interconfesionalismo, debilita todas las religiones y las  sume en una situación de confusión absoluta.

“Conviene distinguir, desde ya, dos formas de ecumenismo. Una trata –con el fin de encaminar las almas al único redil del único Pastor- de reducir todo lo posible las discusiones puras y simples y las polémicas, favoreciendo la discusión-diálogo y las otras formas de interlocución. Ese ecumenismo tiene una amplia base en numerosos documentos pontificios, especialmente de Juan XXIII y Paulo VI. Pero otra modalidad de ecumenismo va más allá y trata de extirpar de las relaciones de la Religión Católica con las otras religiones todo y cualquier carácter militante. Ese ecumenismo extremado tiene un evidente fondo de relativismo o sincretismo religioso, cuya condena se encuentra en dos documentos de San Pío X, la Encíclica “Pascendi” contra el Modernismo y la Carta Apostólica “Notre Charge Apostolique” contra “Le Sillon” (ver Roberto de Mattei, “El Cruzado del siglo XX”).

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Título original :Santa Teresa de Ávila: Audacia en la paradoja…

Fuente: http://www.pliniocorreadeoliveira.info

“Santo del Dia”, 15 de octubre de 1965

A D V E R T E N C I A

Adaptación de conferencia del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira para socios y cooperadores de la TFP, en estilo verbal, no revisada por el autor

“Católico apostólico romano, el autor se somete con filial ardor a la enseñanza tradicional de la Santa Iglesia. Si, por un lapsus, algo no estuviera conforme al Magisterio tradicional de la Iglesia, categóricamente lo rechaza”.

“Revolución” y “Contra-Revolución” son términos empleados en el sentido que les da el autor en su libro “Revolución y Contra-Revolución”, publicado en el nro. 100 de “Catolicismo”, de abril de 1959

 

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Ni el totalitarismo de Atila ni de Catilina vencerán a las élites que, para bien del pueblo, se conserven auténticamente católicas

Fuente:

www.pliniocorreadeoliveira.info

 

Lamentamos no contar con el texto completo de la alocución dirigida por el Santo Padre Pío XII a los miembros de la nobleza romana (ver el texto completo en “Nobleza y élites tradicionales análogas en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana”, Plinio Corrêa de Oliveira, 1993, Parte III, Documentos I, pp. 262-5). Para conocimiento de nuestros lectores, nos vemos limitados a publicar un resumen telegráfico transmitido por la Agencia Reuters debido a la falta de comunicaciones normales con el Vaticano. Ese simple resumen, no obstante, contiene perlas inestimables. Especialmente en esta época en que el soplo helado de la guerra parece querer borrar las últimas llamas de tradición cristiana occidental, las palabras del Sumo Pontífice revisten una oportunidad inestimable.

* * *

El Santo Padre comienza por mostrar la situación catastrófica en que nos encontramos. No resulta difícil notar las calamidades materiales acumuladas por la guerra. Antes bien, sería imposible dejar de notarlas. No es, por tanto, sobre este aspecto de la situación que el Santo Padre insiste. El habla principalmente de las ruinas morales de las almas que se pierden, de las instituciones representativas de milenios de cultura cristiana y de civilización cristiana que zozobran, de los torbellinos de ideas falsas, de pasiones en ebullición, de ambiciones desordenadas, que se levantan por todas partes. Por eso el Santo Padre no habla de reconstruir villas, aldeas o ciudades, sino de “reconstruir la sociedad humana”. La sociedad humana es la mayor de todas las ruinas contemporáneas. Si Londres o Nueva York –las dos mayores ciudades de nuestros días- fueran arrasadas, constituirían una ruina menor que la humanidad de este triste siglo XX.

* * *

No otro es el pensamiento del Soberano Pontífice cuando afirma que “actualmente estamos testimoniando uno de los mayores incendios de la Historia”. ¿Incendio material? El Santo Padre deshace todo equívoco agregando inmediatamente: “Estamos viviendo una de las épocas de más disturbios políticos y sociales jamás registrados en los anales del mundo”.  He ahí el incendio. Incendio ideológico, que abrasa las ideas más que las doctrinas, que tan sólo logró arrasar hogares, ciudades, provincias enteras porque previamente había puesto en estado de delirio y combustión el alucinado pensamiento del hombre contemporáneo.

* * *

¿De dónde vino desgracia semejante? ¿No somos, acaso, hijos de Dios? ¿Cómo, entonces, nuestro Padre Omnipotente asiste de brazos cruzados a esta inmensa catástrofe? ¿La Divina Providencia estará durmiendo?

¡Eso jamás! Dios es misericordioso incluso cuando castiga. En cierto sentido se  podría decir que la misericordia de Dios se ve con mayor claridad ante todo cuando castiga. ¡Ay de aquellos sobre quienes tarda en llegar el castigo de Dios! ¡Ay del pecador impenitente que vive feliz y despreocupado! ¡Ay del hombre inicuo al que rodean todas las alegrías de la vida temporal! El hombre que se mantiene feliz en el crimen es el mayor de los infortunados. Si no fuese tan grande su degradación tal vez Dios lo visitaría por medio de sufrimientos, y le abriría los ojos a su iniquidad. Pero llegó a caer tan bajo que ni siquiera esa desgracia amarga pero saludable le es concedida. Irá rodando de abismo en abismo hasta que caiga finalmente sobre él el brazo de Dios. Dios nunca le falta con su gracia ni al impío ni al pecador. Pero ¡cómo crecen, se van acumulando y multiplicando los castigos que Dios tarda en mandar!

Todo ese sufrimiento es, pues, en el fondo, un fruto de la Divina Misericordia. Por lo amargo del remedio que sentimos podemos medir la extensión de la gravedad de nuestro mal. Nada de eso habría aparecido “si cada uno hubiese cumplido su deber de acuerdo con la Divina Providencia”, dice el Pontífice. Pero ahora lo que nos queda es besar la Mano que nos castiga, agradecer el castigo que nos salva y salvarnos por medio de la punición que se nos manda”.

* * *

 “EL LEGIONARIO” publicó en su última edición un lindísimo artículo del Revmo. Sr. Pe. Valentín Armas, C.M.F., en el que se habla de Jacinta, la santa pastorcita de Fátima.

Viendo al Santo Padre expresarse en tan amargos términos sobre la situación contemporánea, no podemos dejar de acordarnos que, al aparecerse en Fátima cuando llegaba a su término la última guerra (n.d.l.R.: la I Guerra Mundial), Nuestra Señora advirtió al mundo contemporáneo que se convirtiese a Cristo y a la Iglesia, so pena de desatarse una nueva guerra que traería aparejados prejuicios y sufrimientos indescriptibles. Nuestra Señora profetizó una señal celestial que preanunciaría los castigos contra los cuales prevenía maternalmente al mundo impenitente. Poco antes de la guerra, un fenómeno claramente visible en las principales ciudades de Europa, clasificado por los técnicos como una singular aurora boreal, se hizo notar. Todos los telegramas, todos los diarios, tocaron el tema. Desde el fondo de la Casa Religiosa en que vive oculta y piadosamente Lucía, última sobreviviente de los tres pastorcitos de Fátima, le escribió a la Autoridad Diocesana diciéndole que era ésa la señal preanunciada por la Santísima Virgen. Poco después, sobrevino la conflagración. Se confirmaba la amenaza, se confirmó el castigo.  ¡Cuánta razón tiene el Santo Padre en decir que nada de eso habría pasado si hubiésemos oído la voz de la Iglesia, si hubiésemos obedecido a la Ley de Dios!

* * *

“Sin embargo, habrá un nuevo período de reconstrucción. El nuevo mundo reorganizado que surgirá no nos ha sido revelado aún”. ¿Qué quiere decir el Pontífice? ¿No le fue revelado aún cómo se organizará el mundo de la pos-guerra?

¡¿Pero cómo?! ¿No es él el Vicario de Cristo? Si hubiere un orden cristiano, la piedra angular de ese orden, la llave de cúpula de ese nuevo edificio no será la Santa Sede? Y si la Santa Sede no sabe aún qué se está por hacer, se hará con ella, a la sombra de ella –sombra que es luz, y es realmente la única luz que hay en el mundo– con base en ella, para gloria de Cristo y de su Iglesia el mundo de mañana? Si así fuera, ¿el Papa no estaría ya al tanto de todo?

* * *

 “Habrá un nuevo período de reconstrucción”, dice el Pontífice. El no sabe cómo será esa reconstrucción. Hay algo, sin embargo, que el Papa sabe. Desde que Jesucristo hizo de Simón una Piedra, será ésta la única piedra angular de todo lo que se construya de sólido, de estable, de glorioso en el mundo. Construir fuera de ella es construir ruinas.

¿Queréis ver una ruina que ningún incendio material devastó, pero que las ruinas de dos o tres bárbaros arrasaron?  Mirad el palacio yermo de la Liga de las Naciones. Bastó que la fiera nazi entrara allí, que un puñado de aventureros diera ahí adentro algunos gritos, para que ese conglomerado de estadistas humanitarios se deshiciera.

* * *

Pero, recíprocamente, hay ruinas que nadie logra demoler hasta la última piedra. Los escombros de los edificios sociales y políticos construidos en los siglos de civilización cristiana están resistiendo a todo. Si el hombre occidental se hubiese mantenido íntegramente católico, estas instituciones habrían sufrido hasta cierto punto las inevitables transformaciones del tiempo pero no habrían caído en ruinas. Si están en ruinas es porque sufren el justo castigo de su tibieza, de su egoísmo, del olvido de los principios que constituyen el substractum de sus tradiciones. Pero en esos viejos troncos corroídos por tantos gusanos, la savia cristiana no desapareció del todo. De ahí proviene este hecho verdaderamente curioso: esas ruinas aún conservan una vitalidad que muchas obras relucientes de nuevas están lejos de tener. Y como son ruinas de una obra alimentada con savia divina, conservan no sólo más vida sino más gloria y más belleza que todas las obras humanas marcadas por el estigma del laicismo, del ateísmo, del paganismo de hoy.

Atila está en Roma. Sus legiones bárbaras dominan la Ciudad Eterna una vez más. Pero, del siglo V para acá, ha empeorado mucho. El era un bárbaro que conocía apenas algunos rudimentos del orden natural. Hoy es un apóstata. Su ferocidad se volvió maquiavélica, sagaz, técnica. En el siglo V, Atila mataba mucho. El sigue siendo homicida. Sus manos están teñidas de sangre. Pero, en el siglo V, Atila mataba sólo cuerpos. Bautizado, aprendió que hay almas. Hoy Atila, apóstata, prefiere matar almas! En el siglo V, Atila era sobre todo un bruto. Hoy es ante todo un demonio.

Y este demonio, como todos sus congéneres, es igualitario. “No sirve”, justamente como Lucifer.  Se rebela. Detesta toda desigualdad, excepto la jerarquía de sus diabólicas milicias. Por todas partes adónde va, marchando en filas férreamente disciplinadas, destruye la verdadera disciplina; rebela las almas contra Dios, rebela los instintos materiales contra el dominio racional del alma, rebela la fuerza contra el saber, rebela la barbarie contra la tradición, contra la civilización, contra la jerarquía de los valores culturales, tradicionales, espirituales.

Todo progresó en el mundo. Atila también. Hoy Atila es así.

* * *

Ahora bien, mientras la cadencia brutal de los pasos de las legiones de Atila restalla sobre las piedras centenarias de la Ciudad Eterna, mientras por todas partes Atila nivela, destruye, aniquila la tradición -¡qué no hizo Atila contra la tradición, el pasado, la jerarquía de valores en Alemania!-, aún hay en Roma un escombro de nobleza, que vive de unos últimos alientos de savia cristiana. Ese escombro es un escombro. Como recuerda León XIII en una de sus Encíclicas, la nobleza en toda Europa, no cumplió su deber hasta el fin y por eso sobrevino la Revolución Francesa. Pero, si no fue enteramente fiel, no fue enteramente infiel la nobleza. Por eso, aunque reducida a escombros, tiene una gran respetabilidad, cuenta con vida resistente.

Catilina (N.d.l.R.: Lucio Sergio Catilina, 108 a.C.-62.a.C., tomado aquí en alusión a Mussolini, fue un militar y senador de la Roma Antigua, célebre por haber tratado de voltear la República Romana, y en particular el poder oligárquico del Senado), que en el siglo XX se encontró con Atila (N.d.l.R.: rey del pueblo bárbaro de los hunos, y aquí en alusión a Hitler), aliándose a éste cayó, en Roma, y fue para substituirlo que Atila invadió la ciudad. Pero esos restos de cruzados, de gentileshombres cristianos y de patriarcas romanos que en su infortunio conservan la Fe, la gloria y la tradición de sus ancestros, sobreviven aún a la irrupción de Atila y a la caída de Catilina.

Catilina los detestó, los persiguió ocultamente, al ver que no obtenía para sus aventuras el apoyo de la nobleza. Atila los odia. Pero ellos sobreviven y aún van, de pie, pobres, tal vez, y sufriendo necesidades y vejámenes que sólo Dios sabe, aún van a besar el tronco venerable de donde brotaron todas las instituciones cristianas –incluso la que representan. Podemos imaginar con qué cariño los habrá recibido el Papa.

* * *

Los mejores dones de Dios son las cruces y las misiones. Son regalos que contienen la promesa de otros dones. Cuando Dios le encarga a un hombre una gran tarea, le promete gracias para tener una gran alma. Y una gran alma, un alma santa, es el mejor don que Dios le puede hacer al hombre.

Pío XII considera que esos viejos escombros aún conservan fuerza suficiente para desempeñar una misión. Y tal vez, para ellos, un último llamado, la gloria de una última investidura, la ocasión suprema de reintegrarse en la plenitud de su espíritu, de su tradición, que les evite la ruina definitiva.

Obra escrita y publicada por el Prof. Plinio, en 1993

Por boca de Pío XII fue Dios el que habló. Y no habló tan sólo a la nobleza romana sino a la del mundo entero. No tan sólo a la nobleza sino a todas las clases sociales que, en los países de cualquier latitud y de cualquier forma de gobierno, representan la continuidad del pasado y del presente y, depositarias de la tradición, tienen la custodia de valores culturales y espirituales de veinte siglos de civilización cristiana, de una civilización hecha y mantenida por los méritos infinitos de la redención de Nuestro Señor Jesucristo. Hay gotas de la Preciosa Sangre de Cristo en esas tradiciones. Esas tradiciones cristianas bien valen el Santo Grial que entusiasmó la imaginación de los caballeros medievales.

Oíd a Cristo que habla por boca de Pedro a los aristócratas, a los hombres selectos en el terreno de la distinción, de la cultura o de la instrucción, en el mundo entero:

“Hijos míos, tenéis un papel a desempeñar. ¿Cuál es la tarea que os fue confiada? Ciertamente la de facilitar el funcionamiento normal de la maquinaria humana. Sois sus reguladores, los reóstatos. En otros términos, representáis la tradición”.

Cuánta antipatía podrán suscitar estas palabras, especialmente en aquellos que ignoran absolutamente lo que es una tradición. El Santo Padre refuta de antemano los sofismas de estos últimos.

“La palabra tradición puede ser desagradable cuando es pronunciada por ciertos labios. Muchos la interpretan erróneamente. Muchas almas, aún sinceras, tienen la impresión de que la tradición es apenas un recuerdo y una pálida imagen del pasado, de un pasado que no puede volver. Sin embargo la tradición es más que un vínculo con el pasado, es sinónimo de progreso. La juventud guiada por la experiencia de sus predecesores podrá caminar con más firmeza hacia adelante. La tradición es un regalo que se transmite en generaciones sucesivas. Sin ella el progreso se quedaría a ciegas, en la oscuridad”.

* * *

Borrar la tradición sería, pues, dejar que el mundo “camine a ciegas, en la oscuridad”. Fue en manos de las élites que Dios depositó ese tesoro de sabiduría y de luz.

La función de las élites sociales consiste en preservar este tesoro, en iluminar con él valientemente el presente, en trabajar para que esa lámpara ni se apague en el vendaval de las ideas nuevas, ni brille, inútil, a los ojos de pocos, sino, por el contrario, como la luz evangélica, sea puesta en el candelabro para iluminar toda la sala.

Conservar las tradiciones no es conservarlas como mero objeto de museo. Es conservarlas vivas, fuertes, y para eso es preciso vivirlas. Sólo las tradiciones vividas en la plenitud y autenticidad del espíritu que las formó son capaces de influenciar benéficamente el progreso, orientándolo, estimulándolo, aliándose a él sin deformarse.

* * *

Lo que necesitamos es que el espíritu de esas tradiciones, el alma de esas tradiciones, viva. Y para que viva hace falta que se alimente de la Vida. Y la vida es Nuestro Señor Jesucristo.

Atila es hoy Hitler. Hitler morirá, sus días están contados como los de Baltasar. Pero Atila no morirá porque Hitler sea Atila. Atila no es Hitler. Atila es la barbarie que despunta en muchos cuadrantes del mundo moderno. Atila no es un hombre, ni un pueblo, sino una idea, o antes bien una anti-idea. Fue Atila el que organizó en Alemania los campos de concentración, las Ordensburg (campos de concentración), las S.S., todo el infame aparato del partido nazi. Fue él quien intentó derrumbar los altares de Cristo para congregar los pueblos en adoración al sol en el interior de los bosques.

Pero si Atila sufrió un duro golpe con la caída de Hitler, aún no morirá con Hitler ni con el nazismo. Atila seguirá viviendo en las escuelas donde se haga la apología de la fuerza, en los laboratorios donde se recomiende la esterilización y se maten los nascituros, en las corrientes en que se afirme que el hombre no es libre ni señor de sus actos sino esclavo de la bestialidad irrefrenable de sus instintos: eso es Atila

Atila mostró en el nazismo toda su faz bestial y abyecta. Muerto el nazismo, Atila en cambio no morirá. Atila es un estado de espíritu. Atila es, como dijimos, una anti-idea que no es huna, ni germánica, ni latina, ni sajona, ni negra, ni eslava, ni nipona, sino que en cualquier raza puede dominar de un momento a otro.

Dígase lo mismo de Catilina. En el siglo XX, Catilina barajó un tanto la Historia. No tuvimos ningún Cicerón. Catilina venció por momentos, y se hizo el César. En el fondo, fue siempre Catilina. Catilina es siempre el mejor aliado de Atila. La brutalidad vence por la complicidad de los despechados a quienes se les promete un lugar al sol, de los vanidosos para quienes ser un gran hombre no es sino hacer el papel de gran hombre… que se enorgullecen cuando van muy alto cargados en plumas…  Hubo Catilinas en Alemania. Uno de ellos se llamó von Papen. Hubo Catilinas en Holanda, en Bélgica, en Austria, en Noruega, en mil otros países: todos ellos se llamaron Quisling. Podrían llamarse por ejemplo Mosley o Tojo. En el fondo, son siempre

Catilina.

Catilina no se rehabilitó en el misterio de la muerte de Ciano (n.d.l.R: yerno de Mussolini, el que habría encargado su asesinato), ni murió con él, ni morirá con el fascismo. Catilina también es universal. Seguirá viviendo en todos los que prediquen para con el totalitarismo connivencia, cordura, complicidad, para los que traten de intoxicar el mundo con los sueños del totalitarismo.

Sin embargo, ni Atila ni Catilina vencerán las élites que, para bien del pueblo, sepan mantenerse genuinamente cristianas, es decir, católicas, apostólicas, romanas.

 

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NUEVA NORMALIDAD: LA MAYOR MANIOBRA DE INGENIERIA POLITICA Y SOCIAL DE LA HISTORIA – CONFERENCIA DEL DR. JOSE ANTONIO URETA – DESDE PARIS, PARA EL CENTRO CULTURAL CRUZADA, DE COLOMBIA

COORGANIZAN: TRADICION Y ACCION, del Perú, CREDO, de Chile, CENTRO CULTURAL BEATO PIO IX, de Ecuador, y NOBLEZA.ORG, de Argentina

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Plinio Corrêa de Oliveira
Assumptio Beatae Mariae Virginis in caelum
¿Cómo fue la Asunción de la
Santísima Virgen?
“Santo del Dia”, 14 de agosto de 1965 [1]

 


Asunción de la Virgen María – Anónimo Siglo XVII
[MUSEO COLONIAL – Bogotá – Colombia]

Ese dogma era ardientemente deseado por las almas católicas del mundo entero, porque pone a la Santísima Virgen completamente fuera de paralelo con cualquier otra mera criatura. Se justifica así el culto de hiperdulía que la Iglesia le tributa. [“hiperdulía”: culto especial reservado a la Virgen Maria, superior a la “dulía” que se dedica a los santos y a los ángeles].
Nuestra Señora pasó por una muerte suavísima que es calificada con una propiedad de lenguaje muy bonita, como la “dormición de Nuestra Señora”. “Dormición” indica que Ella tuvo una muerte tan suave, tan próxima de la resurrección que, a pesar de ser una verdadera muerte, entre tanto más parecía un simple sueño.



Dormición de María – Convento de Santa Rosalía (Clarisas) – Sevilla


Nuestra Señora después fue llamada a la vida por Dios, resucitó como Nuestro Señor Jesucristo. Subió después a los cielos, en la presencia de todos los Apóstoles allí reunidos, y de una cantidad muy grande de fieles. Esa Asunción representa una verdadera glorificación a los ojos de toda la humanidad hasta el fin del mundo. Es el preludio de la glorificación que Ella debería recibir en el Cielo.
Es interesante que hagamos una recomposición del lugar para imaginarnos cómo la Asunción sucedió. Acerca del hecho no existen descripciones y podemos imaginarlo como nuestra piedad gustaría.


Dormición de Nuestra Señora, Beato Angélico (1395-1455)
Museo de San Marcos, Florencia

En lo bajo, los Apóstoles todos arrodillados, rezando en un ambiente con algo de inefablemente noble, sublime, recogido, interior. Podemos imaginar todos los Apóstoles con expresiones de personajes de Fray Angélico.
El cielo llenándose gradualmente de ángeles, a imagen de los ángeles de Fray Angélico también, tomando los coloridos más diversos, con matizaciones e irradiaciones magnificas, un espectáculo absolutamente incomparable.



Fra Angelico – The Dormition and Assumption of the Virgin (detalle), 1424-1434 – Isabella Stewart Gardner Museum

 

Si Nuestra Señora pudo dar al cielo un colorido tan diverso y producir fenómenos tan excepcionales en Fátima, ¿por qué lo mismo no se habría dado por ocasión de su Asunción al Cielo?
Ella se pone de pie mientras el respeto y recogimiento de todos aquellos que están allí va creciendo. La semejanza física de Ella con Nuestro Señor Jesucristo, su Hijo, se va acentuando cada vez más. La gloria de Nuestro Señor transfigurado se va comunicando a Ella.
Ella cada vez más Reina, cada vez más majestuosa, cada vez más Madre. Todo lo más íntimo de su alma manifestándose de modo supremo en esa hora de despedida.
Algunos ángeles, tal vez, los más espléndidos del Cielo, se aproximan y hacen subir a la Santísima Virgen. Con el auxilio de ellos, Ella va subiendo y, de a poco, el Cielo se va transformando.
En la tierra, aquella maravilla va mudando, y vuelve al aspecto primitivo. Los hombres vuelven a sus casas con la sensación que tuvieron en la Ascensión de Nuestro Señor.
Al mismo tiempo están maravillados, con una nostalgia sin nombre, desolados por algún lado, pero llevando en la retina algo que nunca habían visto, ni podrían haber imaginado al respecto de la Santísima Virgen.
Inmediatamente, el triunfo de Nuestra Señora comienza en el Cielo. La Iglesia gloriosa entera va a recibirla. Nuestro Señor Jesucristo la acoge, todos los coros de ángeles están ahí, San José está cerca. Después es coronada por la Santísima Trinidad.
Es imposible pensar en ese triunfo terreno, sin pensar en el triunfo celestial que vino enseguida. Es la glorificación de Nuestra Señora a los ojos de toda la Iglesia triunfante y a los ojos de toda la Iglesia militante.


Asunción de Nuestra Señora, Johannes Wielki, Master of the Olkusz Polyptik (1466-1497)


Con certeza, en ese día también la Iglesia padeciente en el Purgatorio recibió una efusión de gracias extraordinarias. No es temerario pensar que casi todas las almas que estaban purgando sus penas fueron liberadas por Nuestra Señora ese día. De manera que también allí hubo una alegría enorme.
Así es que podemos imaginar cómo fue la gloriosa Asunción de nuestra Reina.
Algo de eso se repetirá cuando venga el Reino de María prometido en Fátima, cuando veamos el mundo todo transformado y la gloria de Nuestra Señora brille sobre la tierra, porque Su reinado comenzó de modo efectivo, y días maravillosos de gracias como nunca hubo antes, comienzan a anunciarse también.
Antes de contemplar la gloria de Nuestra Señora en el Cielo, nosotros habremos de contemplarla en la tierra ciertamente, con algo que podrá darnos alguna semejanza de ese triunfo sin nombre que debe haber sido la Asunción de María.
Cuando pensamos en los triunfos que los hombres preparan para sus grandes batalladores, por ejemplo, las tropas francesas desfilando bajo el Arco de Triunfo, después de la Guerra de 1918, o más modestamente en los triunfos que los romanos preparaban para sus generales vencedores, debemos comprender que Nuestro Señor Jesucristo, que es infinitamente más generoso, debe haber premiado a Nuestra Señora, en el triunfo de Ella a los ojos de los hombres de un modo también inconmensurablemente mayor.
Por tanto, todo cuanto existe de más glorioso y triunfal en la Creación, habrá ciertamente brillado en la hora de la Asunción de Nuestra Señora.
Meditando en ello, aproximémonos en esta fiesta pensando en la virtud que debemos pedir a la Virgen Santísima. Cada uno debe pedir la virtud de que más necesita.
Pero, no sería pedir en demasía a Ella una virtud, que es el sentido de la gloria de Ella. Es decir, comprender bien todo cuanto representa Su gloria en el Orden de la Creación. Cómo esa gloria es la más alta expresión creada de la gloria de Dios.
Debemos estar sedientos de defender, por la virtud de la combatividad llevada a su último extremo, la gloria de Nuestra Señora en la tierra. Hacer de nosotros verdaderos caballeros cruzados de Nuestra Señora, luchando por Su gloria en la tierra.
Esa me parece la virtud más adecuada a pedir en esta fiesta de gloria, que es la Asunción de María Santísima.
(*) Extractos de disertación pronunciada el 14 de agosto de 1965 – Sin revisión del autor.

A D V E R T E N C I A
“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial ardor a las enseñanzas tradicionales de la Santa Iglesia. No obstante, si por lapso, algo en él hubiera en desacuerdo con dichas enseñanzas, desde ya y categóricamente lo rechaza”.
Las palabras “Revolución” y “Contra-Revolución”, son aquí empleadas en el sentido que se les da en el libro “Revolución y Contra-Revolución”, cuya primera edición apareció publicada en el número 100 de la revista “Catolicismo”, en abril de 1959.

________________________________________
NOTAS
[1] Extractos de disertación pronunciada el 14 de agosto de 1965 – Sin revisión del autor. Traducción y adaptación por “Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción”

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CARTA DEL INSTITUTO PLINIO CORREA DE OLIVEIRA A LA CONFERENCIA NAC. DE OBISPOS DEL BRASIL

A: Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB):

Excelencias: ¡Ha llegado el momento de dar vuelta la página de la Teología de la Liberación!

“Errar es humano, perseverar en el error por arrogancia es diabólico”  (San Agustín)

De acuerdo a informaciones de la prensa, el Consejo Permanente de la CNBB [Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil] discutirá, el 5 de agosto, la “Carta del Pueblo de Dios” , que fue filtrada a una periodista de la Folha de Sao Paulo y firmada por 152 Obispos.

Título de la noticia sobre la “Carta ao Povo de Deus” en la Folha de S. Paulo

La carta implica un fuerte ataque al Gobierno actual, basándose mucho más en una posición ideológica de izquierda que en la doctrina social de la Iglesia.

Los primeros nombres de los firmantes, que se hicieron públicos, son representativos de una corriente episcopal cuya doctrina claramente ha inspirado la redacción del documento. Se trata de prelados de ascendencia alemana, actualmente eméritos, que en su juventud vibraban con la revolución marxista promovida por los dirigentes de la Teología de la Liberación. Después del colapso de la URSS, dichos prelados –y también otros de la misma corriente ideológica- se reciclaron en las utopías ambientalistas e indigenistas y, en octubre pasado, promovieron el escandaloso culto a la Pachamama en los jardines del Vaticano.

Culto a la Pachamama promovido en los jardines del Vaticano en octubre del año pasado

Cuando aún ejercían funciones y se encontraban al frente de sus Diócesis, dichos prelados fueron los mentores del Partido de los Trabajadores, sus mayores promotores -por medio de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)- y sus principales aliados cuando el partido logró llegar al poder, intentando implantar en Brasil el régimen socialista con el que soñaban.

Descontentos con el “aburguesamiento” de los cuadros del PT y su demora en llevar a cabo las reformas de estructura necesarias para dar el paso al socialismo, estos prelados se aliaron al MST [Movimiento de los “Sin Tierra”] y a los “movimientos populares” que representaban el ala radical de la izquierda.

Pastoral de la Tierra

Por medio de la Pastoral de la Tierra, del Consejo Indigenista Misionero (CIMI) y de otros organismos eclesiales incentivaron y dieron su bendición a las invasiones de tierras y de edificios urbanos, a la destrucción de campos experimentales científicos, a las  huelgas y disturbios en las calles, los asaltos callejeros y la impunidad para los criminales como medio de presión política sobre la opinión pública nacional, y sobre un gobierno que, para ellos, no estaba siendo lo suficientemente radical en sus reformas.

Pero tal disgusto no le impidió a estos prelados mantener su apoyo al sistema “petista” cuando éste compensó la relativa lentitud en aplicar las reformas económicas con una radicalización apresurada de la agenda de corrupción de las costumbres, por medio de la legalización de ciertos casos de aborto, el reconocimiento  de las uniones extraconyugales y de parejas homosexuales, la paulatina introducción de la ideología de género en la educación de los niños, el financiamiento de expresiones “artísticas” inmorales y blasfemas, etc.

Finalmente, al estallar el descontento de la población por la armazón del Estado promovida por el PT, y por la organización del mayor sistema de corrupción financiera de la historia del Brasil, y -tal vez- de la historia de la humanidad, dichos prelados hicieron todo lo que estaba a su alcance para salvar a ese gobierno que, para ellos, era un mal menor. Pero, más que nada, para evitar que la ola conservadora de las calles se tradujese en movimiento de restauración moral en nuestro país, apurándose a retirar todo apoyo religioso a los que se levantaban contra el proceso de socialización del Brasil.

Sin embargo, la actuación militante de esa ala situada más a la izquierda del Episcopado no impidió el impeachment de la ex–presidente Dilma Rousseff, ni la posterior elección del Sr. Jair Bolsonaro a la Presidencia de la República.

Amargados por la derrota electoral, que incluyó el estruendoso fracaso del Sr. Boulos y de las demás corrientes de extrema izquierda con las que dichos prelados más se identificaban, les tocó ver aún la elección, por parte de la mayoría de los brasileros, de un hombre que representaba lo opuesto ideológicamente a lo  que ellos defendían.

Ante el gradual desmantelamiento de los fracasados asentamientos de Reforma Agraria, de los ghettos indígenas, de la omisión ante la criminalidad, etc., tales Obispos, minoritarios y retirados, vociferan ahora su frustración volviéndose virulentamente contra las autoridades federales so pretexto de mal manejo de la crisis sanitaria.

Se tratará, probablemente, de su última tentativa (que sería incongruente calificar de canto del cisne) de persuadir al pueblo brasileño de la bondad de sus utopías, encontrándose en vísperas de dejar el palco y pasar a engrosar la larga serie de “iluminados” que fracasaron en la misión de llevar el Brasil hacia la izquierda.

De tal modo estos prelados son conscientes del abismo que los separa de las aspiraciones de la mayoría de la población brasilera que, en su carta-vituperio, no tuvieron ni siquiera el coraje de afirmar en alta voz los principios comunistas que los animan. Valiéndose de circunloquios y de otros pases de baile verbales, trataron de expresar su pensamiento: el Brasil sería una “sociedad estructuralmente desigual, injusta y violenta”; el sistema del actual gobierno pondría en el centro “la defensa intransigente de los intereses de una ‘economía que mata’, centrada en el mercado y en el lucro a cualquier precio”; su desprecio por la educación y la cultura se haría visible “en el desconocimiento y la depreciación de procesos pedagógicos de importantes pensadores del Brasil”* (*¿no hubiera sido más simple y transparente decir “la ‘pedagogía de los oprimidos’ de Paulo Freire”?), etc.

Encuentro de las CEBs

El fanatismo ideológico de esos prelados los lleva a ver la paja en el ojo ajeno y a no advertir la viga en el propio. ”Hasta la religión es utilizada”, afirman incautamente, “para manipular sentimientos y creencias, provocar divisiones, difundir el odio, crear tensiones”, como si no hubiese sido precisamente eso lo que durante décadas hicieron por medio de las CEBs y de las pastorales de apoyo a las actividades incendiarias de los movimientos llamados “populares”.

Habiendo sido esos prelados los responsables de promover durante décadas la lucha de clases y el comunismo, son ellos mismos quienes resultan merecedores del apóstrofe que dirigen al presidente Bolsonaro y su Gobierno: “¿Cómo no indignarnos ante el uso del nombre de Dios y de su Santa Palabra, mezclados con discursos y posturas prejuiciosas, que incitan al odio en lugar de predicar el amor, para legitimar prácticas que no condicen con el Reino de Dios y su justicia?”

El Presidente Jair Bolsonaro recibiendo la visita de la Imagen de Nuestra Señora de Fátima en Brasilia

En realidad, lo que los obispos firmantes de la “Carta al Pueblo de Dios” ante todo rechazan, es el apoyo que el Presidente Bolsonaro recibe de los católicos conservadores, y también de dirigentes pentecostales que cuentan con un electorado asimismo conservador en las costumbres.

Paradojalmente, los principales responsables de la pérdida de fieles católicos, y por el crecimiento de esas iglesias pentecostales -tan activas en política-, han sido esos mismos obispos de la “izquierda católica” que hoy se quejan del resultado de sus propios desatinos.

Los propios protestantes no dudan en reconocer que su crecimiento exponencial se produjo en el período en que la corriente de estos prelados, adeptos de la Teología de la Liberación, dirigía la CNBB.

Al apoyar al PT, al MST y a otros movimientos de izquierda, dándole un sentido político a sus pastorales, esos obispos católicos desagradaron a millones de fieles que, al sentirse huérfanos de una verdadera asistencia religiosa, emigraron a las sectas protestantes.

En 2001, el entonces líder de la Convención Bautista del Brasil, pastor Nilson Fanini, resumió para la revista norteamericana Time1, en un comentario –al que no le falta una nota de sarcasmo- cómo y por qué motivo se dio esto: “La Iglesia Católica optó por los pobres, pero los pobres optaron por los evangélicos”. ¿Por qué? Simplemente porque “esas personas estaban hambrientas de algo más que simplemente comida; los evangélicos suplieron mejor las necesidades emocionales y espirituales del pueblo”, declaró a la misma revista el Sr. Enrique Mafra Caldeira de Andrada, director del programa protestante del Instituto de Estudios Religiosos de Rio de Janeiro.

En nombre de la interpretación marxista de la “opción preferencial por los pobres” hecha por la Teología de la Liberación, las Conferencias Episcopales de América Latina le dieron apoyo a la agenda revolucionaria de izquierda. El resultado fue el abandono de millones de almas, sobre todo de las personas más simples, en manos de los pastores protestantes.

Obispo y sacerdotes celebran misa en un asentamiento del MST

Un estudio del Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM reveló , a fines de los años 1990 que, ya en aquellos años, 8.000 latinoamericanos abandonaban la Iglesia Católica por día pasándose a los evangélicos! (2)

En tan sólo cuatro décadas –teniendo en cuenta el crecimiento  poblacional del Brasil-, esa malinterpretada “opción preferencial por los pobres”, de sentido izquierdista, hizo que los protestantes ganaran 30 millones de adeptos y la Iglesia Católica perdiera más de 50 millones de fieles , a éstos o a las diversas sectas, o aún a la irreligión.

Tal es la triste evidencia de los hechos. Prueba flagrante de que ha sido por apoyar corrientes revolucionarias y demagógicas que muchos prelados han llevado a la Iglesia Católica al descrédito ante los pobres y los excluidos. ¡Los mismos “excluidos” que esos obispos “de martillo y hoz” dicen querer liberar!

En 1975, Plinio Corrêa de Oliveira, inspirador de este Instituto que lleva su nombre, en carta a Mons. Arns -entonces Cardenal de San Pablo-, le recordaba que la población de este Estado, aunque siguiera frecuentando los sacramentos y llenando las Iglesias, no iba detrás del clero izquierdista en su subversión. Lo que él advertía, en aquel momento de nuestra historia, bien puede aplicarse a la situación actual. Decía él: “Actitudes como la de los firmantes del documento de Itaici van abriendo un foso cada vez mayor, no entre la Religión y el pueblo sino entre el Episcopado paulista y el pueblo”. (…) “La Jerarquía Eclesiástica, en la medida en que se omite en el combate a la subversión comunista, se va aislando en el contexto nacional. Y nos parece indispensable que alguien le diga que la subversión es profunda e inalterablemente impopular entre nosotros, y que la Jerarquía paulista se va tornando tanto menos venerada y querida cuanto más alienta la subversión”.

Vuestras Excelencias no pertenecen a la misma generación que esos frustrados y fracasados obispos que firmaron la sonada Carta al Pueblo de Dios. Como los jóvenes israelitas nacidos en el cautiverio de Babilonia, Uds. pueden justificadamente murmurar: “Los padres comieron uvas verdes, y perjudicados quedaron los dientes de los hijos” (Jer 31,29). En otras palabras, la actual dirección de la CNBB heredó una situación catastrófica que fue creada por sus inmediatos antecesores. Cumple que Uds. ahora reparen el daño causado.

Para eso han sido consagrados Obispos de la Santa Iglesia y llamados por Dios a la altísima misión de restaurar el Catolicismo en el Brasil, para cuyo cumplimiento pueden contar con el apoyo de los fieles católicos que frecuentan los sacramentos -mucho más numerosos que las menguadas tropas de militantes de las CEBs.

Si Vuestras Excelencias no abandonan con resolución la senda equivocada que tomaron sus predecesores, y entran en clara consonancia con las aspiraciones religiosas profundas del pueblo brasilero, y, en particular, de su propio rebaño católico, el abismo psicológico que separa hoy las ovejas de los pastores no hará sino crecer, con la pérdida adicional de millones de almas!

Cuando Uds. estudiaron en el seminario, el latín ya había sido abandonado en la curricula académica. Pero no les será difícil comprender la frase, otrora famosa, de San Agustín: “Humanum fuit errare, diabolicum est per animositatem in errore manere” (3).

En la actual emergencia nacional, que requiere la unión de todos los brasileros en un proyecto que atraiga a la inmensa mayoría de la población, sería realmente diabólico obstinarse en el error humano que llevó a la trágica pérdida de incontables fieles y al grave perjuicio de todo el País.

Apelamos, por lo tanto, al buen sentido del Consejo Permanente de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil, pidiendo a Vuestras Excelencias que repudien, con máxima energía, el escandaloso documento firmado por 152 de sus hermanos en el Episcopado y lo hagan saber desde lo alto de los púlpitos. Es necesario que le quede claro, a la mayoría conservadora del público brasileño, que esa posición minoritaria no corresponde a la de los obispos del Brasil.

La reforma más importante que el Brasil tanto necesita –y que espera ver enarbolada por sus obispos- es la moral: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás os será dado por añadidura”.

Es con estas esperanzas que nos dirigimos respetuosamente a Vuestras Excelencias, pidiendo su bendición.

In Jesu et Maria,

Eduardo de Barros Brotero

Director

INSTITUTO PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA 

São Paulo, 4 de agosto de 2020

Fiesta litúrgica de S. Juan María Vianney, Cura de ArsFesta litúrgica de S. João Maria Vianney, o Cura d’Ars

[1]http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,156277,00.html

[2] https://www.ncronline.org/blogs/all-things-catholic/dramatic-growth-evangelicals-latin-america

[3] Sermões 164.14.

MAGISTRAL CONFERENCIA EN HONOR AL PRESIDENTE MARTIR ECUATORIANO D. GABRIEL GARCIA MORENO –

HABLAN S.A.I.R. DOM BERTRAND DE ORLEANS Y BRAGANZA Y D. JOSE MIGUEL MONTES, DEL BUREAU TFP DE ROMA

 

 

LANZAMIENTO DE LA EDICION PORTUGUESA DE LA OBRA CAPITAL “REVOLUCION Y CONTRARREVOLUCION”, DE PLINIO CORREA DE OLIVEIRA

2020-07 – Acaba de aparecer la primera ediçión portuguesa de “Revolución y Contra-Revoluçión”, presentada artísticamente  por la editora “Caminhos Romanos” (de Porto). La obra viene enriquecida con una IV PARTE  e incluye los siguientes Apéndices:

1. Prefacio del autor para la primera edición argentina de Revolución y Contra-Revolución
2. Prefacio para la primera edición francesa por S.A.I.R. Dom Pedro Henrique de Orléans y Braganza
3. Carta del Nuncio  S.E.R. Mons. Romolo Carboni dirigida al autor
4. Cartas de elogio a Revolución y Contra-Revolución (del Cardenal Bernardino Echeverría, del P. Anastasio Gutiérrez CMF, de Mons. Juan Rodolfo Laise, Obispo de San Luis – Argentina)
5. Extractos de cartas de diversas personalidades sobre Revolución y Contra-Revolución, entre las cuales: Zita de Borbón-Parma y Habsburgo, última Emperatriz de Áustria y Reina de Hungría, del entonces Cardenal Thomas Tien, Arzobispo de Pekín, del Cardenal Eugène Tisserant, Decano del Sacro Colegio Cardenalicio, del Barón Maurice de Charrette (Paris), del Profesor Fernando Serrano (de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid), de Mons. Salvador Quesada, Obispo de Aguascalientes, México, de Luis María Sandoval Pinillos (historiador, Presidente de la Escuela Española de Estudios Políticos, Madrid), entre otros.

Un gran paso adelante para la acción contrarrevolucionaria en la nación donde apareció Nuestra Señora de Fátima  para el mundo!

VALIENTES CAMPAÑAS DEL CENTRO CULTURAL CRUZADA, DE COLOMBIA – CONTRA LA IDEOLOGIA DE GENERO Y CONTRA EL INTENTO DE ENTREGAR EL PAIS AL COMUNISMO

 

⇑ Contra la Ideología de Género

https://Cowww.youtube.com/watch?v=hUdQTIxfbQM&authuser=1

⇑ Contra el proceso de falsa “paz” en Colombia, denunciando el entreguismo pro-comunista

ULTIMO MOMENTO:LA TFP NORTEAMERICANA LLEGA A ALASKA – REZA EL ROSARIO FRENTE A TODOS LOS CAPITOLIOS ESTADOUNIDENSES PIDIENDO POR LA RESTAURACIÓN DE LA NACION

•Pedimos disculpas a nuestros lectores por no haber tenido tiempo de traducir este envío recién llegado de la TFP norteamericana, pero no hemos querido privarlos de tomar contacto directo con esta gesta bendecida por la presencia de la Sagrada Imagen Peregrina Internacional de Nuestra Señora de Fátima, que derramó lágrimas humanas en Nueva Orléans (1972) – -ver en este site “Peregrinando en una mirada…” (* escribir título en el buscador ‘search’)

“Our Lady Chooses the Weather She Wants” in Alaska

“It normally rains a lot here in Juneau,” an Alaskan nodded while surveying the sky. “In fact, it’s been raining straight these past three weeks. But now, all of a sudden, these last two days, we just got clear blue skies. You folks are lucky.”

“Our Lady Chooses the Weather She Wants” in AlaskaThe sun shone brightly on the morning of July 31 at the Juneau State Capitol Building in Alaska, where some 25 prayer warriors joined with members of the American Society for the Defense of Tradition, Family and Property (TFP) to pray for America’s return to order at all fifty state capitals. At the center of the rally was a statue of Our Lady of Fatima, whose message of prayer, conversion, and final victory is so much needed today.

Rosary Rallies for America

Video de la campaña recorriendo EE.UU. con la Sagrada Imagen – Tocantes escenas de devoción y entusiasmo:  los pasantes expresan su apoyo con sonoros bocinazos

“We are holding this rally to pray for America’s return to order,” said Ted Huereña, the coordinator of the rally “We lift up our prayers to join with forty-four other rallies that have taken place across the nation, and we will complete this prayer as the forty-fifth in this crusade for the conversion of our country.”

The enthusiasm of the participant’s Hail Marys penetrated the balmy air and reverberated down narrow streets.The enthusiasm of the participants allowed the Hail Marys to penetrate the balmy air and reverberated down narrow streets of the otherwise quiet city. Many passers-by nodded in approval and gave thumbs-up for the message of prayer and order, though they seemed afraid to break the silence of the rosary with their horns.

Warning! A Virus Threatens America’s Future and Christian Civilization

The opposition was minimal. One man walked away, booing at the song “God Bless America,” while another drove off shouting “Black Lives Matter” at seeing a “Honk for Our Police” sign.

All the while, Our Lady’s presence and the rosary were having their effects on souls.

One man saw the rally and made the sign of the cross. One lady arrived just as the TFP members were packing up. “Can I see the statue of the Virgin Mary?” she asked. She was visibly moved when the members uncovered Our Lady again and began to pray. “I’m not Catholic,” she said, “but I wanted to see the Virgin Mary and pray to her.”

“Our Lady Chooses the Weather She Wants” in Alaska“Our Lady Chooses the Weather She Wants” in Alaska

“Thank you all so much for coming here to do this,” one lady told a TFP member, “This is just what we need in these confusing times.”

“I am not American,” another participant said. “I come from the Philippines. But I love so much that you are fighting and praying for your country, which is so beautiful. And God bless you for your work.”

Eagle sighting

Aguila en el cielo de Alaska durante la campaña

The day’s brilliant sun enhanced the beauty of the Fatima statue’s shining appearance, making her stand out. Everyone was commenting on the “luck” of having such clear weather in Juneau.

Everyone commented on the “luck” of having such clear weather in Juneau

El tiempo  lluvioso  se calmó durante la campaña: “la Virgen elige el tiempo que ella prefiere…”

“We aren’t lucky,” affirmed TFP member Michael Chad Shibler, “Our Lady chooses the weather she wants.” Before flying out the next day, one member checked the Juneau’s forecast to see if it was real. The forecast called for rain the entire coming week.

Agradecemos la colaboración especial del site pliniocorreadeoliveira.info

 

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Mientras la Revolución igualitaria mundial intenta imponer en el mundo la dictadura del NOM y la Ciudad del hombre,

voces inconformadas de la Argentina auténtica se levantan para rezar, denunciarla y enfrentarla

 

EL JEFE DE GOBIERNO DE BUENOS AIRES RATIFICA EL ABORTO COMO POLITICA PUBLICA, por el Dr. Pablo María Garat, Decano de la Facultad de Derecho de la UCA

“…Si deseaba respetar la división republicana de poderes lo primero que debió hacer es asumir su propia responsabilidad en tanto que Jefe de Gobierno y vetar la ley si no está de acuerdo con ella. Luego la Legislatura, en uso de las atribuciones propias, podrá insistir o no en su sanción. Así lo hizo, por ejemplo, y como se recuerda, el ex Presidente del Uruguay, Dr. Tabaré Vázquez ante circunstancias parecidas.

“En lugar de ello, no solamente utiliza su abstención en el uso de tal atribución para permitir la promulgación automática de la ley, sino que pretende complementarla administrativamente con una serie de normas que buscan morigerar ciertos aspectos de la misma. O sea: continúa colegislando para el diseño de esta política pública de exterminio de inocentes. (…)

http://uca.edu.ar/es/noticias/el-jefe-de-gobierno-ratifica-el-aborto-como-politica-publica

DECALOGO DE LA NUEVA DERECHA ARGENTINA, por Eric Harris

Bastión del Norte por la Familia y la Vida

http://bastionfamilia.blogspot.com/2020/08/decalogo-de-la-nueva-derecha-argentina.html

Entrevista del autor con el Contador Juan Pablo Ruiz, de NOS Jóvenes Mendoza

 

https://youtu.be/lF-Z1AUnmTI

TUCUMANO TRADICIONAL QUITA UN PAÑUELO VERDE COLOCADO A LA ESTATUA DEL GRAL. ROCA EN BARILOCHE

https://www.losandes.com.ar/article/view/?slug=un-turista-le-quito-el-panuelo-verde-a-una-estatua-de-un-procer-en-bariloche

SAN RAFAEL (MENDOZA): NO TE RINDAS

https://julietagabrielalardies.blogspot.com/2020/07/no-te-rindas.html

“No cejes, San Rafael, en tu tenaz esfuerzo por defender la Fe que te da vida. No claudiques, porque es en tu mendocino suelo (que hoy no aparece en los noticieros ni en los diarios nacionales) donde está teniendo lugar un combate de eternidad, se está peleando por los derechos de Dios, para dar ejemplo a los argentinos y al mundo de cómo se libran tales batallas: a pie firme, a rostro descubierto, con alma y vida!” (…)

 

“JERICO” CONTRA EL ABORTO ALREDEDOR DEL EDIFICIO DONDE VIVE EL JEFE DE GOBIERNO RODRIGUEZ LARRETA : ¡Ante Dios y ante la historia!

Habla una de las protagonistas:

https://youtu.be/afnxItgv0tY

ES NECESARIO CAMBIAR EL DISCURSO DEL MIEDO POR EL DE LA CONFIANZA, por el Dr. José Durand Mendioroz

“Se dijo de la cuarentena argentina que, si bien es posible montarse en un tigre, mucho más difícil es bajarse. Esta figura metafórica puede aplicarse a la situación planteada por la larga cuarentena que atraviesa el país. Con o sin razón, el Presidente y los gobernadores reivindican que la Argentina muestra una cifra relativamente baja de muertos y de infectados en relación con algunos países de la región. Pero ya existe circulación del virus en las grandes áreas urbanas y su propagación más o menos exponencial es inevitable. Porque no se puede parar el virus a garrotazos, pero tampoco es posible prolongar la cuarentena.” (…)

Argentina, señorío y esplendor

http://argentinagrandeza.blogspot.com/2020/07/es-necesario-cambiar-el-discurso-del.html

NOSTALGIAS DE CUANDO SE CANTABA “VIVA MARIA, VIVA EL ROSARIO…” EN LAS PROCESIONES, por Franco Flores de la Fuente – Cofradía de la Orden de la Merced (La Rioja)

Oir el canto tradicional

https://youtu.be/i4DTxNDUJB8

Portal de ingreso al templo histórico de Santo Domingo en La Rioja, construido  por los naturales y a expensas del mismísimo hijo del fundador de la ciudad y gran gobernador del Tucumán Juan Ramírez de Velasco

Historia del Patriarca Santo Domingo

http://argentinagrandeza.blogspot.com/2020/08/santo-domingo-de-guzman-monje-y.html

 

“YO ELIJO RECHAZAR A LA IZQUIERDA Y AQUI TE DOY MIS CINCO RAZONES”, por Agustín Laje 
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=153834616271310&id=103027804685325&sfnsn=scwspwa&extid=dzA1qooJjlZgFt05&d=w&vh=e

 

NOVENA A LA VENERABLE SOR LEONOR DE SANTA MARIA OCAMPO – En audios – Monasterio de Santa Catalina de Siena – Calle Obispo Trejo – Córdoba

http://sorleonordesantamaria.com/en-audios-la-novena-en-honor-a-la-venerable-sor-leonor/

Historia de Sor Leonor y su familia:

http://nobleza.org/el-entorno-familiar-y-politico-de-la-venerable-sor-leonor-de-santa-maria-ocampo/

 

 

 

 

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Plinio Corrêa de Oliveira

“¡Santiago!”: grito de guerra de España

“Santo del Día” [1], 25 de julio de 1967 [2]

Santiago “Matamoros” – Catedral de Santiago

Hoy, 25 de julio es la fiesta del Apóstol Santiago el Mayor. Hermano de San Juan Evangelista, fue el primero en recibir la corona del martirio. Patrono de España, su nombre sirvió como un grito de guerra en la lucha contra los musulmanes. Tengo algunas líneas que me trajeron y me piden un comentario:

“Desde Jerusalén, Santiago siguió hasta Sicilia y España, deteniéndose en Cádiz. No siendo bien recibido, fue milagrosamente salvado por un ángel de ser asesinado. Dejó en España siete discípulos. Posteriormente regresó a Zaragoza, donde hubo gran número de conversiones. Sin embargo, los peligros eran muchos. Lanzaban víboras contra él, que él las tomaba tranquilamente entre las manos.

“En Granada, con todos los discípulos y neófitos, fue detenido. Santiago rogó la ayuda de la Virgen María, que vivía entonces en Jerusalén. Por medio de los ángeles fue salvado, y la Virgen le mandó ir a predicar a Galicia. Más tarde, Santiago corrió gran peligro por la persecución contra los fieles de Zaragoza. Una noche, el apóstol rezaba con algunos discípulos junto a los muros de la ciudad, y pedía luces para saber si debía quedarse o huir de la región. Pensaba en la Virgen María y le pedía que le rogase a su Divino Hijo, que nada le podía negar. De repente se vio descender un brillo celestial sobre el apóstol, los ángeles aparecieron entonando un canto armonioso mientras llevaban una columna de luz cuya base le señalaba al apóstol un lugar en particular. La columna era alta y delgada y terminaba en un lirio abierto que lanzaba lenguas de fuego en varias direcciones. Una de ellas fue a Compostela.

“En el resplandor del lirio vio a María Santísima, de una blancura como nieve y transparencia, de hermosura y delicadeza mayor que la seda. Estaba de pie, de la misma manera en que solía rezar. Sus manos juntas y un gran velo en su cabeza, que le caía hasta los pies… Posaba sus pies en la flor, que brillaba con sus cinco rayos de luz. Santiago recibió el aviso interiormente de que debía levantar una iglesia, y que la intercesión de María debía crecer y expandirse como una raíz. La Virgen le dijo que una vez que concluyese la Iglesia, volviese a Jerusalén.

“Más tarde, terminada la obra, el apóstol delegó su tarea a doce discípulos que había instruido y partió. Y visitó a la Santa Virgen en Éfeso. María le predijo su muerte cercana, consolándolo y confortándolo mucho. Después, Santiago, se despidió de María y de San Juan y siguió su camino a Jerusalén. Ahí fue arrestado y llevado al Monte Calvario. En el camino continuaba predicando, convirtiendo y curando a muchos. Decapitado, algún tiempo después su cuerpo fue llevado a España. La visión de Santiago dio origen a la devoción a Nuestra Señora del Pilar”.

Martirio de Santiago – Zurbarán – 1639

No hay duda de que lo que este relato encierra, como elementos de belleza y edificación, es muy grande, y por lo tanto no permite un comentario completo. Una nota interesante es ver, en la vida de los apóstoles, de los santos y en la vida de Nuestro Señor, como hay una hora señalada por Dios para todo. Hacen todo tipo de cosas para matar a los apóstoles, para herirlos, y no consiguen absolutamente nada, por disposición de Dios.

Pero luego llega el momento en que Dios tiene la intención de que él muera. Entonces, nada lo salva. Se le advierte que va a morir, y de hecho es martirizado, y su vida es ofrecida en holocausto. Así como Nuestro Señor, que corrió muchos riesgos de vida antes de ser preso, atravesando indemne lugares llenos de enemigos, sin atreverse ellos a hacer algo contra Él.

Sin embargo, cuando llegó el momento de que lo mataran, de acuerdo con los designios de la Providencia, Él mismo se entregó. Y entonces todos los milagros ocurridos [antes] para salvar su vida, ya no sucedían. Su hora había llegado.

Aquí, pasa lo mismo con Santiago, pasó por todo tipo de riesgos y ocurrían milagros para salvarle la vida. Le tiraban serpientes y él las tomaba con las manos; intentaron matarlo de muchas maneras y todas resultaban inútiles. Sin embargo, llegó el momento en que recibió de la Virgen un aviso de que iba a morir. Nuestra Señora lo consoló, lo consoló…, y él murió. Quiere decir, fue el designio de la Providencia que se cumplió.

Es bello que consideremos esta magnífica aparición [de Nuestra Señora] a Santiago en España: ese símbolo de una columna que tiene un lirio en la parte superior, y ese lirio lanzando llamas de fuego… Un lirio echando llamas de fuego, parece una contradicción en sí. El lirio es níveo, el lirio es delicado, el lirio parece ser tan fácilmente quemado por el sol. Sin embargo, cómo nos gusta imaginar un lirio que conserva toda su frescura, que conserva toda su blancura y, al mismo tiempo, emite una llama que no quema, sino que ilumina todo.

Aparición de la Virgen del Pilar a Santiago Apóstol

Fachada de la Iglesia de Santiago – Sevilla – Leyenda bajo el retablo: “Madre mía del Pilar, antes morir que pecar”

Antonio Kiernam Flores – Fábrica: Cerámica Santa Ana – Sevilla, década de 1940

¡Qué hermoso cuadro sería si un pintor -simplemente- pudiese responder a esta pregunta: – ¿Qué color debería tener esta llama para ser tan bella, a partir de la idea de que salió de un lirio? – ¿Cómo debería ser esa llama? Qué obra maestra de imaginación, de sentido cromático, del sentido de las formas, comporta un cuadro de esta naturaleza. Aquí se ve cuánta belleza hay en esta revelación. Este lirio está en la parte superior de una columna. Y esta columna es una columna esbelta. Uno ve en la columna otro símbolo, y el símbolo es un orden de cosas coronado por el lirio; un soporte, un sustento, que tiene como base, o mejor, como parte más resistente, un lirio.

Es la idea de la Cristiandad, de la España católica que va a nacer, y es rematada por el lirio lleno de amor de Dios, que era la Virgen. Porque, claro, este lirio que vierte llamas es el Corazón “lirial”, Corazón virginal de Nuestra Señora, lanzando llamas en abundancia. Estas llamas incendiaron todo el cielo y llegaron hasta Compostela, donde precisamente [está instalado] el culto a Santiago, donde se encuentra su cuerpo y donde se hicieron numerosas peregrinaciones durante la Edad Media.

Tenemos entonces a Santiago como el gran santo que ejercía un enorme atractivo en la Edad Media. Tenemos también a “Santiago!” como grito de guerra de España y de la Reconquista, que avanza sobre los mahometanos al grito de “Santiago!”, “Santiago!”, y que, con eso, obtiene la victoria.

Santiago “Matamoros” – Pazo de Raxoi, sede del ayuntamiento de Santiago de Compostela y de la presidencia de la Junta de Galicia.

Se puede imaginar la belleza que esto representa y cómo glorifica a ese Apóstol. No se conoce, para un alma combativa, nada más hermoso que imaginar esto: que cuando ella muere, cuando ya no cuenta en el número de los vivos, su memoria permanecerá. Y su memoria permanecerá, no como un signo de reconciliación [*], sino como un grito de guerra. Y que los valientes, arriesgando su vida y arriesgando todo por la causa católica, tendrán su nombre en sus labios, como un símbolo de lucha, como un símbolo de batalla y como un símbolo de victoria. Y el último nombre que muchos de ellos pronunciarán, llenos de entusiasmo, antes de presentarse en la gloria de Dios y para la sonrisa de María, será el nombre de “Santiago”. ¿Puede darse una cosa más hermosa? ¿Hay mayor gloria, para un nombre que servir como grito de guerra de los cruzados de la Reconquista? ¡Imposible!

He ahí la gloria de un hombre, y la gloria del nombre de un hombre. ¿Qué es el nombre? La Iglesia celebra el Santo Nombre de Jesús y el Santo Nombre de María. Son fiestas especiales de la Iglesia. Así se entiende cómo la gloria del nombre puede ser la gloria del hombre, y cómo no puede haber nada más hermoso que ese Apóstol, de cuyo apostolado nació la nación militantemente católica por excelencia, el brazo de la Cristiandad, que es España; la nación ardiente de celo [que] nació de ese lirio lleno de fuego; el nombre del apóstol de la nación ígnea (**) es un grito de guerra en la lucha por la Reconquista. No sé de nada mejor!

Glorifiquemos a la Virgen por la gloria que dio a Su grande servidor, el apóstol Santiago.

A D V E R T E N C I A
“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial ardor a las enseñanzas tradicionales de la Santa Iglesia. No obstante, si por lapso, algo en él hubiera en desacuerdo con dichas enseñanzas, desde ya y categóricamente lo rechaza”.
Las palabras “Revolución” y “Contra-Revolución”, son aquí empleadas en el sentido que se les da en el libro “Revolución y Contra-Revolución”, cuya primera edición apareció publicada en el número 100 de la revista “Catolicismo”, en abril de 1959.

[1] Los “Santos del Día” eran unas reuniones breves en las que el Prof. Plinio ofrecía una reflexión o comentario relacionado con el santo o fiesta religiosa que se celebraba aquel día.

[2] Tomado de conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira a socios y cooperadores de la TFP el 25 de julio de 1967. Sin revisión del autor. Traducción, resumen y adaptación por “Asociación Civil Fátima La Gran Esperanza”.

[*] Es evidente que el Prof. Plinio se refiere al mal uso del término “reconciliación” que se produce hoy día, sobre todo en su aspecto irenista. Para una mejor comprensión de este tema sugerimos la lectura de su libro “Transbordo ideológico inadvertido y Dialogo”.

N.d.l.R.: asimismo, el viejo Simeón, en la fiesta de la Purificación de la Virgen, o Nuestra Señora de la Candelaria, dice: he aquí que Este será puesto como signo al que contradecirán

[**] N.d.l.R.: ¡Qué expresión magistral, “la nación ígnea”!

 

 

 

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O virga ac diadema

purpurae regis

quae es in clausura tua

sicut lorica

Ave Maria!

Santa Hildegarda de Bingen

La noble abadesa benedictina de los desfiladeros del Rhin era un alma musical y maravillosa, a quien Dios le dio muchas notas para ser tocadas por las cuerdas de la gracia, como un arpa   dorada, y producir melodías angélicas.

Los cantos monásticos que compuso tienen poesía y armonías verdaderamente celestiales, siendo sus temas favoritos el Angel de la Guarda y los espíritus celestes  -que ilustraría más tarde el inigualable Beato Angelico-, los santos inocentes martirizados por Herodes, Aquella a quien los hijos de Santo Domingo invocaban en sus famosas letanías …  Famosas y temibles, al decir de un Cardenal, porque hacían estragos en las filas de los maledicentes enemigos del Patriarca del Santo Rosario, (al que un amigo califica merecidamente, en este boletín, de “gigante”). Letanías tan encantadoras como Arco iris lleno de alegría!

Las musicales meditaciones  de Santa Hildegarda llegaban al trono de las

Santa Hildegarda de Bingen

Tres Personas de la  Trinidad Santa e indivisa, y  a las llagas de Cristo con sus cristales de rubí, e incluían un misterioso santo que , de algún modo que no podemos desentrañar,  habitaba místicamente las cumbres que flanquean el Rhin (donde -¡cuidado!-, no es el paraíso, también entona su canto  la fatal Lorelei…), cumbres llamadas con el largo y elegante nombre de “Disibodenberg”, presunta morada del contemplativo mártir San Disibodo.

Así como un amigo rebosa de admiración ante el “gigante” Santo Domingo y  manda su señorial imagen riojana (ver en otra sección), otro amigo de la Cruz quedó encantado al leer en el Tratado de la Verdadera Devoción las proezas por la Fe de Ludovico Pío, y se puso a buscar su retrato en los arcanos del arte germánico -pues leyó que Carlomagno  -padre de Ludovico Pío, y padre de los francos de la orilla francesa y de los de la otra, los teutones-, hablaba alemán. Y admirando la capacidad por lo fabuloso de los artistas a lo Stefan Lochner, o el Castillo de Neuschwanstein de Luis II de Baviera -ajenos a años luz de la indigesta filosofía de un Kant o un Nietzche-, se puso a hurgar en el castillo encantado de los pintores alemanes hasta encontrar en un cofre el retrato del gran Kaiser. Y aquí nos lo manda, a nuestro rincón de la conversación, para que lo presentemos en sociedad.

¿Qué fue lo que leyó el germanófilo buscador en el tan vigorosamente francés Padre Montfort, alma de la Vendée contrarrevolucionaria, …que tanto lo entusiasmó por Luis el Piadoso -“Ludwig der Fromme” para los germanos?

Que este digno hijo de Karl der Grosse (Carlos el Magno), afligido e indignado por el desarreglo de costumbres de su pueblo, convocó el Concilio de Sens para buscar un remedio… Y éste hoy olvidado y precursor Concilio, que según San Luis María fue tan grande que abrió paso en ese punto, varios siglos después, nada menos que al Concilio de Trento (!!), llegó a la conclusión de que tal conducta indebida y desleal se debía al olvido de las promesas del santo Bautismo  por los hombres de la época. Y que , para remediarlo,  los predicadores debían mover al pueblo a renovar la renuncia al demonio y su entrega a Jesucristo Nuestro Señor.

Es un honor tener aquí en la galería de personajes del Rincón de la Conversación a un Emperador tan digno de ser evocado. Lo vemos con ese manto de real púrpura bordeado de oro, que realza su gran talla, sosteniendo en la mano derecha el “Reichsapfel”, la manzana imperial que representa el mundo, sólida, pesada, de oro labrado, en la que reina la Santa Cruz. Y en la mirada franca de Ludovico, derecha y bondadosa, pero amenazadora para los transgresores, está indicado claramente: -llevo este mundo coronado, en mi mano, para que todos recuerden que hay un Dios a cuya ley nos sometemos los hombres, no porque nos guste (¡aunque nos encante!), sino porque Dios es Dios , es el Creador y Señor de todos los hombres y tiene el derecho de exigírnoslo: “hágase Tu voluntad así en la tierra como en el Cielo…”

Y en sus barbas y pelo ensortijado, con vetas de plata, tocados por una corona de oro y púrpura, rematada por el símbolo de los cristianos; en sus botas con espuelas doradas, y en el mandoble que tiene en la otra mano, que corta el aire en dos -la luz y las tinieblas- está dicho sin palabras: …de no ser así, te las verás conmigo, con mis pares y mis guerreros, y aunque no tenga la estampa colosal de mi padre -¡único en la historia!- esta espada en forma de cruz cortará las filas enemigas para gloria del Rey de Reyes.

 

 

 

 

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El Emperador (Kaiser) Francisco José de Austria lavando los pies de los pobres en Jueves Santo

Aquellos que dicen que las enseñanzas de Cristo son perjudiciales para el Estado, que busquen ejércitos de soldados que vivan de acuerdo con las enseñanzas de Cristo. Que muestren a los gobernantes, maridos y esposas, padres e hijos, patrones y empleados, reyes, jueces, contribuyentes y cobradores de impuestos que puedan compararse con aquellos que se toman en serio las enseñanzas cristianas. ¡Entonces que se atrevan a decir que esas enseñanzas son contrarias al bienestar del Estado! De ninguna manera podrán dejar de reconocer que esta enseñanza es la mayor salvaguarda del Estado, cuando es observada fielmente.

(San Agustín, “Epístola 138 ad Marcellinum”, Capítulo 2, nº 15, Obras Completas, volumen 2, en J.P. Migne, Patrología Latina, col.532. Traducción de la TFP Americana.)

 

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cómo hacer para que la sociedad en EE.UU. regrese al verdadero orden,

por John Horvath (h).

El best-seller de la TFP norteamericana, con más de 330.000 ejemplares vendidos!

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b) Cómo debe ejercer la Nobleza su misión directiva

En el ejercicio de esa misión, la Nobleza deberá tener en cuenta que la pluralidad de funciones directivas es, naturalmente, muy amplia:

“En una sociedad adelantada como la nuestra, que deberá ser restaurada, reordenada, después del gran cataclismo, la función de dirigente es muy variada: dirigente es el hombre de Estado, de gobierno, el hombre político; dirigente es el obrero que, sin recurrir a la violencia, a las amenazas o a la propaganda insidiosa, sino por su propia valía, ha sabido adquirir autoridad y crédito en su círculo; son dirigentes, cada uno en su campo, el ingeniero y el jurisconsulto, el diplomático y el economista, sin los cuales el mundo material, social, internacional, iría a la deriva; son dirigentes el profesor universitario, el orador, el escritor, que tienen por objetivo formar y guiar los espíritus; dirigente es el oficial que infunde en el ánimo de sus soldados el sentido del deber, del servicio, del sacrificio; dirigente es el médico en el ejercicio de su misión salutífera; dirigente es el sacerdote que indica a las almas el sendero de la luz y de la salvación, prestándoles los auxilios necesarios para caminar y avanzar con seguridad.”

“Nobleza y élites tradicionales análogas – en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana”, Cap. VI

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Burchard, Fulrad y Bonifacio: la lección de los “bárbaros” a los neo-bárbaros – Rincón de la Conversación

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La lección de los “bárbaros” a los neo-bárbaros El cristiano sabe que esta vida es un noviciado para ir cada vez más hacia el frente y hacia lo alto, como en la marial escala de Jacob, atraídos por aquel Corazón formado en el seno de María Virgen por el Espíritu Santo…, y por eso es […]

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La Iglesia es parte del corazón y del alma de la Economía – Regreso al Orden

13.06.2020

La Iglesia es parte del corazón y del alma de la Economía Es en las áreas compartidas en donde la Iglesia se convierte en parte sumamente importante del corazón y del alma de la economía. Al salvaguardar la ley moral, la Iglesia provee un inmenso capital social para la libre práctica del comercio. Su caridad […]

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