La Nobleza en una sociedad cristiana
Perennidad de su misión y de su prestigio en el mundo contemporáneo
Las enseñanzas de Pío XII

010 Visión de conjunto rojo

Cap. IV – VISION de CONJUNTO

Continuamos brindando a nuestros lectores una visión de conjunto, necesariamente resumida y limitada, de esta obra esencial para entender la misión de las élites auténticas en la crisis contemporánea, recomendando vivamente la lectura del original, que se encuentra a disposición de quien desee adquirirla ( ⇐ ver “TOME CONTACTO CON NOSOTROS”). Asimismo podrán consultar el original  completo entrando al sitio Plinio Corrêa de Oliveira.info. Agradecemos a los directores del sitio tan importante posibilidad:

http://www.pliniocorreadeoliveira.info/LN_Espanha/Volume%20I/LN_ES_Cap_00_0_Indice.htm


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1. Clero, Nobleza y Pueblo
En la Edad Media, la sociedad estaba constituida por esas tres clases sociales, dotadas de especiales obligaciones, privilegios y honores. Participaban en su gobierno no sólo el Rey sino también el Clero, la Nobleza y el Pueblo, cada uno a su manera y en distinta medida.
La Iglesia y el Estado constituyen sociedades perfectas, distintas y soberanas en su propio campo: el espiritual y el temporal respectivamente. Esto no impide que pueda tener el Clero participación en la función gobernativa del Estado.
Al Clero le compete enseñar, gobernar y santificar en la Iglesia de Dios, mientras que a los simples fieles les cabe ser enseñados gobernados y santificados. Es el orden jerárquico de la Iglesia.
Numerosos documentos del Magisterio establecen esta distinción entre Iglesia docente y discente, como enseña San Pío X en la Enc. Vehementer Nos: “la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo, cuya autoridad es administrada por pastores y doctores (…) sociedad de hombres en la cual algunos mandan a otros con plena y perfecta potestad para dirigir, enseñar, juzgar”. (1)

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El Concilio Vaticano II reafirmó la distinción —hecha en innumerables documentos del Magisterio eclesiástico— entre Iglesia docente e Iglesia discente, resaltando la misión que cabe a la Jerarquía Eclesiástica “de enseñar, de santificar y de regir” (cfr. Christus Dominus, 11).

Esta distinción entre jerarcas y fieles, gobernantes y gobernados, es también afirmada en documentos del Concilio Vaticano II:
“Los seglares, del mismo modo que, por determinación divina, tienen por hermano a Cristo, (…) tienen por hermanos a aquellos que, colocados en el sagrado ministerio, enseñando, santificando y gobernando con la autoridad de Cristo, apacientan a la familia de Dios, para que todos cumplan el nuevo mandamiento de la caridad” (Lumen Gentium, § 32).
“(…) procuren los seglares, así como los demás fieles, abrazar con prontitud y cristiana obediencia todo lo que los sagrados pastores, representantes de Cristo, establecen en la Iglesia como maestros y gobernantes” (Lumen Gentium, § 37).
“Cada uno de los Obispos, a quienes bajo la autoridad del Sumo Pontífice les está confiada la dirección de cada iglesia particular (…) apacienta sus ovejas en nombre de Dios, ejerciendo…sus funciones de enseñar, santificar y regir.” (Christus Dominus, § II). (2)
Cabe al Clero la misión excelsa y específicamente religiosa de proveer la salvación y santificación de las almas. Esta produce efectos sumamente beneficiosos, pues supone imbuirlas de la moral cristiana y guiarlas en la observancia de la Ley de Dios; un pueblo receptivo a esa influencia se encuentra idealmente dispuesto para ordenar sus actividades temporales de modo tal que lleguen a un alto grado de acierto, eficacia y florecimiento.
Es célebre la imagen trazada por San Agustín de una sociedad en la que todos sus miembros fuesen buenos católicos. Imaginemos, dice, “un ejército con soldados tales como los forma la doctrina de Cristo; Gobernadores, maridos, esposos, padres, hijos, señores, siervos, reyes, jueces, contribuyentes y recaudadores de impuestos como los quiere la doctrina cristiana, y atrévanse [los paganos] a decir que ésta es enemiga de la república. Por el contrario, han de reconocer sin dudarlo que cuando se la observa fielmente, le sirve de salvaguarda.” (3)
Correspondía al Clero el asentar y mantener firmes los propios fundamentos morales de la civilización perfecta, que es la cristiana. Por natural conexión, la enseñanza y las obras de asistencia y caridad, estaban a cargo de la Iglesia, que desempeñaba, sin carga para el erario público, los servicios adscriptos en los Estados laicos contemporáneos a los ministerios de Educación y Sanidad. Se comprende así que haya sido reconocido el Clero como la primera clase de la sociedad.
Por otro lado, el Clero, que en el ejercicio de su altísima misión no depende de ningún poder terreno, es factor activo en la formación del espíritu, de la mentalidad de una nación. Entre Clero y nación existe normalmente un intercambio de comprensión, confianza y afecto que le proporciona posibilidades inigualables de conocer y orientar las ansias, preocupaciones y sufrimientos de la población; y también los aspectos de su vida temporal que le son inseparables. Reconocer al Clero voz y voto en las grandes y decisivas asambleas nacionales es para el Estado un medio precioso de auscultar las pulsaciones del corazón de la nación.
Así, pese a haber mantenido su alteridad frente a la vida política, elementos del Clero han sido, a lo largo de la Historia, consejeros oídos y respetados y partícipes valiosos en la elaboración de ciertas materias legislativas y en la fijación de determinados rumbos de Gobierno.
No está compuesto por ángeles que viven en el Cielo, sino por un conjunto de hombres que, como ministros de Dios, actúan en esta tierra. Esta clase forma parte de la población del país, frente al cual tiene derechos y deberes. La protección de esos derechos y el recto cumplimiento de esos deberes es del mayor interés para la existencia de ambas sociedades perfectas: la Iglesia y el Estado. Así lo afirma León XIII en la encíclica Immortale Dei. (4)
El Clero se distingue como una clase social perfectamente definida, parte viva del conjunto del país y, en cuanto tal, con derecho a voz y voto en su vida pública. (5)

LN_ES_Cap_IV_03_Jura_Fernando_VII_2Jura de Fernando VII como Príncipe de Asturias, en septiembre de 1789, por Luis Paret y Alcázar. En El centro del altar, el príncipe presta juramento ante el Cardenal Lorenzana. A la derecha, besa la mano de su padre. (Museo del Prado)          
Al Clero le seguía como segunda clase la Nobleza, de carácter esencialmente militar y guerrero. Le correspondía la defensa de la nación contra las agresiones externas y la del orden político y social. Además, en sus tierras, los señores feudales ejercían acumulativamente, sin gastos para el Rey, funciones un tanto semejantes a las de los alcaldes, jueces y comisarios de policía actuales.
Ambas clases estaban básicamente ordenadas hacia el bien común y, en compensación por sus graves y específicas funciones, merecían los correspondientes honores y privilegios, entre los cuales la exención de impuestos.
El Pueblo, a su vez, era la clase vuelta de modo particular hacia el trabajo productivo. Eran privilegios suyos el participar en la guerra en grado mucho menor que la Nobleza y, casi siempre, la exclusividad en el ejercicio de las profesiones más lucrativas, como el comercio y la industria. Sus miembros no tenían normalmente ninguna obligación especial con el Estado. Trabajaban para el bien común tan sólo en la medida en que cada cual favorecía sus legítimos intereses personales y familiares; de ahí que fuera la clase menos favorecida en honores especiales y sobre la cual recaía, en consecuencia, el peso de los impuestos.
“Clero, Nobleza y Pueblo”: esta trilogía recuerda las asambleas representativas que caracterizaron a muchas monarquías del periodo medieval y del Antiguo Régimen: las Cortes de España y Portugal, los Estados Generales franceses, el Parlamento de Inglaterra, etc. En ellas había una representación nacional auténtica que reflejaba fielmente la organicidad social.
Con la Ilustración, otras doctrinas de filosofía política y social comenzaron a conquistar ciertos sectores directivos. Bajo el efecto de una mal comprendida noción de libertad, el Viejo Continente comenzó a caminar hacia la destrucción de los cuerpos intermedios, la laicización del Estado y la nación, y la formación de sociedades inorgánicas, representadas por un criterio únicamente cuantitativo: el número de votos.
Esta transformación, ocurrida desde las últimas décadas del s. XVIII hasta nuestros días, ha facilitado peligrosamente el fenómeno de degeneración pueblo-masa, tan sabiamente señalado por Pío XII. (N.: destaque de la R.).

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[1] ASS XXXIX [1906] 8-9
[2] Sacrosanctum Oecumenicum Concilium Vaticanum II, Constitutiones, Decreta, Declarationes, Typis Polyglottis Vaticanis, 1974, pp. 154, 162, 285.
[3] Epist. CXXXVIII ad Marcellinum, § 15, in Opera omnia, Migne, t. II, col. 532.
[4] “Hubo un tiempo en que la filosofía del Evangelio gobernaba las naciones. En esa época, el vigor propio de la sabiduría cristiana y su virtud divina habían penetrado en las leyes, en las instituciones, en las costumbres de los pueblos, en todas las categorías y relaciones de la sociedad civil; y la religión instituida por Jesucristo, firmemente establecida en el grado de dignidad que le era justo, florecía en todas partes por el favor de los príncipes y la protección legítima de los magistrados. Entonces el sacerdocio y el imperio estaban unidos por una auspiciosa concordia y por el amistoso intercambio de buenos oficios. Organizada así, la sociedad civil produjo frutos superiores a toda expectativa, cuya memoria vivía y vive aún consignada como está en innumerables documentos históricos que ningún artificio de los adversarios podrá desvirtuar u obscurecer” (ASS XVIII [1885] 169).
[5] Otro aspecto de la legítima participación del Clero en la vida pública nacional fue la existencia en el tiempo del feudalismo de diócesis y abadías cuyos titulares eran, ipso facto y al mismo tiempo, titulares de sus respectivas circunscripciones feudales. Así por ejemplo, los Obispos-Príncipes de Colonia o Ginebra, independientemente de su origen, noble o plebeyo, eran ipso facto, por el propio hecho de ser obispos, Príncipes de Colonia o Ginebra. Uno de estos últimos fue el dulcísimo San Francisco de Sales, doctor de la Iglesia. A la vez que Obispos-Príncipes, existían dignatarios eclesiásticos de graduación menos eminente en la Nobleza; en Portugal, los Arzobispos de Braga, que eran al mismo tiempo Señores de dicha ciudad, y los Obispos de Coimbra eran, ipso facto, Condes de Arganil (desde D. João Galvão, XXXVI obispo de Coimbra, agraciado en 1472 con dicho título por D. Alfonso V), de donde venía que usasen corrientemente el título de Obispos-Condes de Coimbra.

2. El deterioro del orden medieval en los tiempos modernos
Esta organización de la sociedad, política, social y económica, se deshizo a lo largo de la Edad Moderna (cfr. Cap. II). A partir de entonces, las sucesivas transformaciones han tendido a confundir todas las clases, y a negar al Clero y a la Nobleza el reconocimiento de una situación jurídica especial. Dura contingencia ante la que esas clases no deben cerrar los ojos con pusilanimidad.
Pío XII, en una de sus magistrales alocuciones describe ese estado de cosas con impresionante precisión:
“En primer lugar, mirad con intrepidez y valor la realidad presente (…). Nos parecería vano y poco digno de vosotros disimularla con eufemismos prudentes (…). La nueva Constitución de Italia no os reconoce ya como clase social ninguna misión específica, ningún atributo, ningún privilegio ni en el Estado, ni en el pueblo” (6). Punto final, observa el Pontífice, de una especie de “caminar fatal” (7).
Ante tales “formas de vida bien diversas” (8), los miembros de la Nobleza y de las élites tradicionales no deben perderse en lamentaciones inútiles ni ignorar la realidad, sino tomar una actitud clara ante ella. Es la conducta propia a las personas de valor: “Mientras los mediocres no hacen sino fruncir el ceño ante la adversidad, los espíritus superiores saben (…) mostrarse ‘beaux joueurs’ (9), conservando imperturbable su porte noble y sereno” (10).

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[6] PNR 1952, p. 457; Cfr. Capítulo II, 1.
[7] Ibídem.
[8] Ibídem.
[9] Buenos jugadores, que se inclinan lealmente ante la victoria del adversario.
[10] PNR 1952, pp. 457-458.

3. La Nobleza debe mantenerse como clase dirigente en el contexto social, profundamente transformado, del mundo actual
¿En qué consiste este reconocimiento objetivo y varonil de condiciones de vida con respecto a las cuales “se puede pensar lo que se quiera” (11) —que no se está obligado a aplaudir— pero que constituyen una realidad dentro de la cual se está obligado a vivir?
¿Han perdido la Nobleza y las élites tradicionales su razón de existencia? ¿Deben romper con sus tradiciones, con su pasado? ¿Deben disolverse en la plebe confundiéndose con ella, borrando todo lo que conservan de altos valores de virtud, cultura, estilo y educación?
Para el Pontífice, las élites tradicionales deben continuar existiendo y teniendo una alta misión: “ en interés al bien común y por amor a él, para la salvación de la Civilización Cristiana en esta crisis, que, lejos de atenuarse, parece más bien ir creciendo, permaneced firmes en la brecha, en la primera línea de defensa. Vuestras particulares cualidades pueden también hoy ser allí excelentemente utilizadas. Vuestros nombres, que (…) resuenan con fuerza en el recuerdo y en la historia de la Iglesia y de la sociedad civil, traen a la memoria figuras de grandes hombres y hacen resonar en vuestro espíritu la voz admonitora que os recuerda el deber de mostraros dignos de ellos.” (12)
Aún más claro queda en la alocución de 1958 (13):
“En particular, recordaréis … cómo el Papa de vuestra infancia y niñez no omitió indicaros los nuevos deberes que las cambiadas condiciones de los tiempos imponían a la Nobleza; que, por el contrario, os explicó muchas veces cómo la laboriosidad había de ser el titulo más sólido y digno para aseguraros la permanencia entre los dirigentes de la sociedad; que las desigualdades sociales, a la vez que os elevaban, os prescribían particulares deberes en pro del bien común; que de las clases más altas podían descender para el pueblo grandes beneficios o graves daños; que, si se quiere, los cambios en la forma de vivir pueden conjugarse armónicamente con las tradiciones de que las familias patricias son depositarias.” (14)
El Pontífice no desea la desaparición de la Nobleza en el contexto social profundamente transformado de nuestros días; por el contrario, invita a sus miembros a desarrollar los esfuerzos necesarios para que se mantenga en la posición de clase dirigente también dentro del amplio cuadro de categorías a las cuales toca orientar al mundo actual; y de modo que la presencia de la Nobleza tenga un sentido tradicional, el valor de una continuidad, el sentido de una “permanencia”; de fidelidad a uno de los principios constitutivos de la Nobleza: la correlación entre “las desigualdades sociales” que la “elevaban” y sus “particulares deberes en pro del bien común”.
Así, “los cambios en la forma de vivir pueden conjugarse armónicamente con las tradiciones de que las familias patricias son depositarias.”
Pío XII insiste en que la Nobleza debe permanecer en el mundo de la posguerra, con tal que se muestre verdaderamente insigne por las cualidades morales que la deben caracterizar: “…os exhortamos a tomar parte activa en la curación de las llagas producidas por la guerra, en la reconstrucción de la paz, en el renacer de la vida nacional, evitando las ‘emigraciones’ o abstenciones; porque aún quedaba en la nueva sociedad un amplio lugar para vosotros si os mostrábais verdaderamente élites y optimates, es decir, insignes por vuestra serenidad de ánimo, prontitud para la acción, generosa adhesión.” (15)

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[11] PNR 1952, p. 457.
[12] PNR 1952, p. 459.
[13] Cfr. Capítulo I, 6.
[14] PNR 1958, p. 708.
[15] Ibídem.

4. Mediante una juiciosa adaptación al mundo moderno, la Nobleza no desaparece en la nivelación general
Esa indispensable adaptación al mundo no significa para la Nobleza una renuncia a sí misma y a sus tradiciones desapareciendo en la nivelación general sino, por el contrario, mantenerse como valiente continuadora de un pasado inspirado en principios perennes, de los cuales el Pontífice realza el más alto: la fidelidad al “ideal cristiano”. “Recordaréis también cómo os incitábamos a desterrar el abatimiento y la pusilanimidad frente a la evolución de los tiempos, y cómo os exhortábamos a que os adaptárais valerosamente a las nuevas circunstancias, fijando la mirada en el ideal cristiano, verdadero e indeleble título de genuina nobleza.” (16)
Esta es la valiente adaptación que cabe a la Nobleza llevar a cabo. En consecuencia, no se trata de que renuncie a la gloria que hereda de su abolengo, sino de que la conserve para sus respectivas estirpes y, lo que es más, de actuar en beneficio del bien común con la “valiosa contribución” que “todavía estáis en condiciones de prestarle”:
“Pero, ¿por qué, amados hijos e hijas, os hicimos entonces estas advertencias (…)[sino] para asegurar a la sociedad a que pertenecéis la valiosa contribución que todavía estáis en condiciones de prestarle?” (17) .

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[16] Ibídem.
[17] PNR 1958, pp. 708-709

5. Para corresponder a las esperanzas en ella depositadas, la Nobleza debe brillar en los dones que le son específicos
Después de realzar una vez más la importancia de la fidelidad de la Nobleza a la moral católica, Pío XII traza un cuadro fascinante de los atributos que la Nobleza debe aportar para corresponder a las esperanzas que en ella deposita. Importa especialmente notar que esas cualidades deben brillar en cuanto “fruto de largas tradiciones familiares”, obviamente hereditarias, y constituyen, algo de propio, de específico de la clase noble:
“Sin embargo —Nos preguntaréis tal vez— ¿qué hemos de hacer, en concreto, para alcanzar tan alto objetivo?
“Ante todo, debéis insistir en vuestra irreprensible conducta religiosa y moral, especialmente dentro de la familia, y practicar una sana austeridad de vida. Haced que las otras clases perciban el patrimonio de virtudes y dotes que os son propias, fruto de largas tradiciones familiares. Son éstas la imperturbable fortaleza de ánimo, la fidelidad y dedicación a las causas más dignas, una tierna y munífica piedad para con los débiles y los pobres, el prudente y delicado modo de tratar los asuntos graves y difíciles, aquel prestigio personal, casi hereditario en las nobles familias, por el que se llega a persuadir sin oprimir, a arrastrar sin forzar, a conquistar sin humillar el espíritu de los demás, ni siquiera el de vuestros adversarios o rivales”.
También constituyen estas enseñanzas “(…) la más convincente respuesta a los prejuicios y sospechas (…)” (18)
El Pontífice enseña aquí a sus ilustres oyentes un modo adecuado de replicar las invectivas del igualitarismo vulgar de nuestro tiempo.

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[18] PNR 1958, p. 709.

 

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“Ante todo, debéis insistir en una conducta religiosa y moral irreprensible, especialmente en la familia…

Haced que las otras clases noten el patrimonio de las virtudes y dones que os son propios…

Tales son la imperturbable fortaleza de ánimo, la fidelidad y la dedicación a las causas más dignas, la piedad tierna y munificente hacia los más débiles y los pobres, el trato prudente y delicado en los negocios difíciles y graves”

6. Incluso los que ostentan desprecio por las antiguas formas de vida no son del todo inmunes al esplendor nobiliario
Pío XII realza el “vigor y fecundidad en las obras” como “características de la genuina Nobleza”, y la incita a que los aporte al servicio del bien común (19).
Parece refutar una posible objeción formulada por aristócratas desanimados ante la oleada de igualitarismo que ya entonces se extendía por el mundo moderno: “Este mundo —alegarían tales aristócratas— desdeña a la Nobleza y nos niega su colaboración.”

LN_ES_Cap_IV_05_Palacio_de_Sobrellano_XIIPalacio de Sobrellano, construido por el Marqués de Comillas, en Comillas, Santander. Allí acostumbraba a pasar los meses de verano, siendo visitado en varias ocasiones por el Rey.

MarquesdeComillas_smallLas exhortaciones del Pontífice encontraban un reciente y extraordinario ejemplo en España, en la figura de Don Claudio López Bru, segundo Marqués de Comillas. Ostentando una de las mayores fortunas de España, demostró su decidido patriotismo en incontables ocasiones, y por su atención hacia las clases más necesitadas fue apellidado de “Limosnero Mayor de España”. Con valor acometió los peligros, enfrentándose numerosas veces a las turbas revolucionarias, ganando así, con su arrojo, el afecto de los obreros, como bien lo demuestra la impresionante peregrinación que organizó a Roma, en 1894. Creía uno de sus deberes mostrarse tranquilo en la general turbación, y jamás el miedo hizo cambiar su manera de vida. Su proceso de beatificación está en curso. (Oleo de Salaverria, Universidad de Comillas, Madrid)
En ese sentido, pondera que pueden distinguirse dos tendencias del hombre de hoy ante la Nobleza: una “conserva un justo respeto a las tradiciones y aprecia su alto decoro”, por lo que “no rehúsa la cooperación de los escogidos talentos que hay entre vosotros”; otra, “que ostenta indiferencia y quizá desprecio hacia las viejas formas de vida, tampoco queda del todo inmune a la seducción del esplendor” nobiliario. Más adelante, Pío XII menciona indicios expresivos de esa disposición de ánimo.

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(De izquierda a derecha, de arriba abajo)
Palacio de los Condestables de Castilla ( Casa del Cordón – Burgos )
 Casa de los Condes de Santa Coloma – Sevilla
Casa Medina Sidonia – Sevilla
Pazo de San José de Vista Alegre – Tuy ( Pontevedra) 

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[19] ibidem

 

7. Las virtudes y cualidades específicas de los nobles se comunican a cualquier trabajo que ejerzan
Prosigue el Pontífice aludiendo al hecho de que en el régimen político y socio-económico vigente antes de la Revolución Francesa, ciertas profesiones no eran generalmente ejercidas por los nobles, pues eran consideradas inferiores a la Nobleza. Su ejercicio podía implicar incluso la pérdida de la condición nobiliaria. A título de ejemplo puede mencionarse el ejercicio del comercio, reservado en muchos lugares, en la mayor parte de los casos, a la burguesía y al pueblo.
Estas limitaciones fueron desapareciendo a lo largo de los siglos XIX y XX, hasta el punto de haber sido enteramente eliminadas en nuestros días.
Pío XII parece también tomar en consideración el hecho de que los trastornos originados por las dos Guerras Mundiales arruinaron económicamente a un considerable número de estirpes nobles, cuyos miembros quedaron reducidos al ejercicio de actividades subalternas, impropias, no sólo de la Nobleza, sino también de la alta y media burguesía. Se puede hablar incluso de la proletarización de ciertos nobles.
Frente a tan duras realidades, Pío XII estimula a esas estirpes a que no se disuelvan en la banalidad del anonimato sino que, por el contrario, practicando sus virtudes tradicionales, actúen con “vigor y fecundidad”, y comuniquen así una nota específicamente noble a cualquier trabajo que ejerzan por elección propia, o que se vean obligados a aceptar. De este modo, conseguirán que la Nobleza sea comprendida y respetada, ¡incluso en las más penosas situaciones!

8. Un altísimo ejemplo: la familia de estirpe real en cuyo hogar nació y vivió el Dios humanado
Estas altas enseñanzas hacen también pensar, sin embargo, en el matrimonio nacido de la estirpe real de David, en cuyo hogar, al mismo tiempo principesco y obrero, nació y vivió durante treinta años, ¡el Dios humanado! (20)
Análoga reflexión se encuentra en la alocución a la Guardia Noble en 1939: “Nobles erais aun antes de servir a Dios y a Su Vicario bajo el estandarte blanco y dorado. La Iglesia, a cuyos ojos el orden de la sociedad humana reposa fundamentalmente sobre la familia, por humilde que sea, no desestima aquel tesoro familiar que es la nobleza hereditaria. Se puede decir, por el contrario, que no la despreció ni el propio Jesucristo: el varón a quien confió la misión de proteger su adorable Humanidad y a su Madre Virgen era de estirpe real: ‘Joseph, de Domo David’ (Luc. I, 27). (21)
Por eso Nuestro Antecesor León XII (…) atestiguaba que la Guardia Noble está ‘destinada a prestar el servicio más próximo e inmediato a nuestra misma persona y, tanto por la finalidad de su institución, como por la calidad de los individuos que lo componen, constituye un Cuerpo que es la primera y más respetable de todas las armas de nuestro Principado’.” (22)

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[20] Cfr. Capítulo V, 6; PNR 1941, p. 363.
[21] José, de la Casa de David.
[22] Discorsi e Radiomessaggi, vol. I, p. 450.

9. La más alta función de la Nobleza: conservar, defender y difundir las enseñanzas cristianas contenidas en las nobles tradiciones que la distinguen
En su alocución de 1958, el Pontífice se refiere a la obligación genérica que tienen “clases altas, entre las cuales está la vuestra” de resistir moralmente a la corrupción moderna: “Quisiéramos, por fin, que vuestra influencia en la sociedad le evitase un grave peligro, propio de los tiempos modernos. (…) Sucede que, por la debilidad de la naturaleza humana, habitualmente son [los vicios y abusos] los que se propagan, y [esto ocurre] hoy con tanta mayor celeridad cuanto más fáciles son los medios de comunicación, información y contacto personal. (…) ni las distancias ni las fronteras nunca impiden que el germen de una epidemia alcance en corto tiempo lejanas regiones. Ahora bien, las clases altas, entre las cuales está la vuestra, a causa de las múltiples relaciones con países de diferente nivel moral, quizá hasta inferior, de las frecuentes estancias en ellos, pueden fácilmente convertirse en vehículos de desviaciones en las costumbres.” (23)

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“El hecho, pues, de pertenecer a una categoría particularmente distinguida de la sociedad humana, al mismo tiempo que requiere una adecuada consideración, representa una invitación a los que forman parte de esa categoría, para que den más, como conviene a quien más ha recibido y un día deberá rendir cuenta de todo a Dios” (Alocución de Juan XXIII en 1960). En las fotos de arriba, dos aspectos de la audiencia concedida por Juan XXIII al Patriciado y a la Nobleza de Roma, el 10 de enero de 1963.
El Santo Padre define más específicamente las características de esa obligación en lo que se refiere a la Nobleza: es un deber de resistencia a cumplir, ante todo, en el campo doctrinal, aunque se extiende también al terreno de las costumbres. (N.: el destaque es de la R.).

Jean_XXIII_sediaJuan XXIII entra en la Basílica de San Pedro, en silla gestatoria, para las ceremonias del Domingo de Ramos. A la izquierda, aparece el Asistente al Solio Pontificio, Príncipe Aspreno Colonna, seguido de los Cardenales Alfredo  Ottaviani y Francis Spellman. A la derecha, detrás del guardia suizo con alabarda, aparece el Comandante de la Guardia Palatina, Conde Francesco Cantuti di Castelvetri y el “Esente Aiutanti Maggiore” del Cuerpo de la Guardia Noble, Conde Carlo Nasalli Rocca de Corneliano. A la derecha del Sumo Pontífice, detrás de la alabarda, el Marqués de Castel Romano, Don Giulio Sacchetti, “Foriere Maggiore” de Su Santidad.
“Por lo que a vosotros respecta, vigilad y proceded de modo que las perniciosas teorías y los perversos ejemplos nunca cuenten con vuestra aprobación y simpatía, ni mucho menos hallen en vosotros vehículos favorables para la infección ni focos de ella.”
Este deber es elemento integrante de “aquel profundo respeto a las tradiciones por vosotros cultivado, mediante el cual pretendéis distinguiros en la sociedad”. Estas tradiciones son “preciosos tesoros” que la nobleza ha de guardar “en medio del pueblo”.

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 Juan XXIII con la Guardia Noble, después de su alocución del 7 de enero de 1959.

“Ésta puede ser la más alta función social de la Nobleza de hoy; éste es ciertamente el mayor servicio que podéis prestar a la Iglesia y a la patria”, afirma el Sumo Pontífice. (24)
Conservar, defender y difundir las enseñanzas cristianas contenidas en las nobles tradiciones que la distinguen: ¿qué más alto uso puede hacer la Nobleza del esplendor de los siglos pasados, el cual aún hoy la ilumina y pone de relieve? (25)

LN_ES_Cap_IV_10_Escudo_Nobiliario¿Una élite? Bien podéis serlo. Tenéis todo un pasado de tradiciones seculares, que representan valores fundamentales para la sana vida de un pueblo”. 

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[23] PNR 1958, p. 710.
[24] Ibídem.
[25] Sobre cuánto predispone y estimula la nobleza de sangre para la práctica de las virtudes cristianas, véase especialmente la admirable homilía de San Carlos Borromeo reproducida en Documentos IV, 8.

10. Es deber de la Nobleza no diluirse en el anonimato, sino resistir al soplo del igualitarismo moderno
Pío XII insiste paternalmente en que no se deje diluir la Nobleza en el anonimato al que quieren arrastrarla la indiferencia y la hostilidad de muchos al soplo del rudo igualitarismo moderno, y le indica, además, otra función, también ésta de gran alcance: por la presencia actuante de las tradiciones que cultiva e irradia, la Nobleza debe contribuir a preservar de un cosmopolitismo descaracterizante los valores típicos de los diferentes pueblos. (26)
Al terminar con paternales bendiciones tan expresiva alocución, el Pontífice hace aún un especial gesto a favor de la continuidad de la Nobleza, recordando que a los niños de estirpe noble allí presentes, les toca el grave y honroso deber de ser continuadores en el futuro de las más dignas tradiciones de la Nobleza: “A fin de que el Omnipotente corrobore vuestros propósitos y haga realidad Nuestros votos escuchando las súplicas que le dirigimos en ese sentido, descienda sobre todos vosotros, sobre vuestras familias, especialmente sobre vuestros niños, continuadores en el futuro de vuestras más dignas tradiciones, Nuestra Bendición Apostólica.” (27)

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[26] PNR 1958, pp. 710-711.
[27] PNR 1958, pp. 711

11. La Nobleza: Categoría particularmente distinguida en la sociedad humana — Deberá rendir cuentas especiales a Dios
Una aplicación más puede ser encontrada en la alocución de Juan XXIII al Patriciado y a la Nobleza romana de 9 de enero de 1960 (cfr. Resumen de la de la Poliglotta Vaticana):
“El Santo Padre se complace en realzar que los distinguidos oyentes reflejan aquello que constituye el consorcio humano en su totalidad: una múltiple variedad de elementos, cada cual con su propia personalidad y actuación, a la manera de flores a la luz del sol, y dignas de respeto y honor, cualquiera que sea su magnitud y proporción.
“El hecho, pues, de pertenecer a una categoría particularmente distinguida de la sociedad humana, al mismo tiempo que requiere una adecuada consideración, representa una invitación a los que forman parte de esa categoría, para que den más, como conviene a quien más ha recibido y un día deberá rendir cuenta de todo a Dios.
“Obrando así se coopera con la admirable armonía del reino del Señor, con la íntima convicción de que hasta lo que de más notable se encuentra en la historia de cada familia debe reforzar su compromiso —precisamente en conformidad con su particular condición social— con el sublime concepto de fraternidad cristiana y con el ejercicio de virtudes particulares: la paciencia dulce y suave, la pureza de costumbres, la humildad y, sobre todo, la caridad. Sólo de esta manera será posible obtener para cada uno [de los integrantes de esa categoría] una grande e imborrable honra!
(…)
“A fin de estimular las mejores disposiciones de los presentes, el Sumo Pontífice da su Bendición para cada uno y para sus familias (…). Agrega el deseo paternal de que se comporten de un modo tal, que no vivan —como suele decirse— ‘al día’, sino que sientan y manifiesten en la vida de cada día pensamientos y obras según el Evangelio, por el cual fueron marcadas las vías luminosas de la Civilización Cristiana. ¡Quien obra de esta manera sabe desde ahora que su nombre será repetido en el futuro con respeto y admiración!” (28)
También es recordado por Juan XXIII este papel específico de la Nobleza contemporánea en la alocución al Patriciado y a la Nobleza romana del 10 de enero de 1963:
“Quien más ha recibido, quien más se destaca, se encuentra en mejores condiciones de dar buenos ejemplos; todos deben aportar su contribución: los pobres, los humildes, los que sufren, bien como aquellos que han recibido del Señor numerosas Gracias y gozan de una situación que entraña graves y particulares responsabilidades.” (29)

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[28] Discorsi e Radiomessaggi, vol. II, pp. 565-566.
[29] Ídem, vol. V, p. 348.

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008 Clarinadas

007 Roland recortado500 AÑOS DE: “LA MAGNÍFICA Y FAMOSA TORRE”

Torre de Belén

En la desembocadura del Tajo, amparando Lisboa, antiguo centro del Imperio Portugués, se levanta la feérica Torre de Belém, exponente del estilo arquitectónico que floreció en tiempos de Manuel I “el afortunado”, por quien lleva el nombre de “manuelino”.Fue diseñada por el arquitecto militar Francisco de Arruda, destacando la torre de homenaje y el baluarte de la artillería.
Al cumplirse 500 años de su construcción, Portugal evoca este monumento de la Cristiandad en la exposición denominada “La magnífica y famosa torre”.
Ella exhibe la pompa e imponencia de un castillo de cuento de hadas, con su piedra brillante al sol. La armonía entre sus variados elementos suma la belleza artística a la utilidad militar.
La combinación entre la altura de la torre y el largo del bastión hace pensar en una reina de piedra con su vestido de cola, que mira, altiva, a Lisboa y, dominadora, encara el mar.
Vio partir las escuadras a la India, al Mar arábigo, a las costas de Africa y el Brasil. El Rey y la Corte, desde la torre engalanada de tapicerías, iban a despedir las naves con sus velas al viento, que llevarían la Cruz de Cristo “hasta los confines de la tierra”, conforme el mandato de Cristo Rey a los Apóstoles.
La Torre de Belén despertó en el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira inspirados comentarios, algunos de los cuales sintetizamos:
Es casi un palacio en forma de torre. La idea de guerra está muy presente en ella. Erguida así, sola, en el estuario del Tajo, teniendo encima la bóveda celeste y nada más, da la impresión de considerar con una superioridad natural todo lo que está a sus pies.
Es un reflejo simbólico de la misión de Portugal en el tiempo en que fue construida. Simbolizaba una nación destinada a descubrir, conquistar, poblar, asimilar a su espíritu y a su civilización pueblos de una superficie inmensamente mayor que la suya. Simboliza un designio de Dios, una misión.
A sus pies se podría escribir: estatua de un guerrero en oración, serio, fuerte e impasible.
Si alguien la tirara abajo para construir un edificio de 200 pisos, “el mayor del mundo”, no querría volver a ese lugar. Pero si alguien se sumergiese al fondo del estuario y trajera una piedra de la torre derrumbada, le diría: “Deme un pedacito de esa piedra para guardarla y llevarla conmigo a mi sepultura”.

007 Roland recortadoPRÍNCIPE FRANCÉS: “YO NO SOY CHARLIE”

De acuerdo a informaciones periodísticas, el Príncipe Charles-Philippe d’Orléans no es parte del movimiento “Yo soy Charlie”, sin perjuicio de que obviamente condena los crímenes que han conmovido a Francia y el mundo.
Según sus declaraciones, “Charlie Hebdo es un periódico vulgar, que desprecia todas las opiniones salvo la propia, que, bajo el pretexto de libertad de expresión, permite una conducta provocativa. Charlie Hebdo es un periódico agresivo que produce el odio religioso a través de su pretendido humor. Charlie Hebdo es la propia imagen de la sociedad europea atea que produce enemistad y desagrado en lugar de respeto y hermandad entre pueblos y hombres a pesar de sus diferencias, raza, color y religión.
“Así, me niego a participar de un “sagrado pacto republicano” para defender a Charlie pues, simplemente, no entiendo qué es lo que debo defender.
“No soy irrespetuoso ni falto al decoro, ni quiero ofender la memoria de los caricaturistas muertos. Faltan palabras para describir el horror del ataque que cayó sobre el periódico. Condeno este bárbaro acto y presento a las familias y parientes de los periodistas muertos mis más profundas condolencias.
“Denuncio en justicia este intento estéril de realizar la unidad nacional y denuncio la hipocresía de los ciudadanos que jamás han leído esta publicación humorística y que siempre han criticado el semanario. Rendir homenaje a las víctimas, sí; a Charlie Hebdo, no”.

007 Roland recortadoTRADICIÓN VIVA EN EL TERCER MILENIO: EL ALFÉREZ, ÉPICO PROTAGONISTA DE LAS FIESTAS PATRONALES DE LOS PUEBLOS DEL NORTE ARGENTINO

Virgen de la Candelaria corona 1 Imagen004 capilla en alto 004 San Sebastián fundador entero 005 San Sebastián fundador medio cpo 007 el cajero y Alférez mayor 010 N S de la Candelaria y San Sebastián con multitud 16 con andas 24 San Sebastián Imagen006(1) Imagen019 Alfredo Gut dia Tradic 09 Imagen039 venia con bandera Sañogasta fiestas patronales 08 025

 

 

 

 

 

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El 2 y 3 de febrero se celebran las coloridas Fiestas Patronales en el pueblo de Sañogasta, Provincia de La Rioja. A continuación presentamos un trabajo académico sobre la figura del Alférez, que se remonta a los tiempos de la Reconquista Española, aparece en las ciudades hispanoamericanas del período hispano-indígena y se mantiene con renovado vigor en Sañogasta y numerosos pueblos del Noroeste argentino. (…)

Para leer esta nota entrar en el blog ARGENTINA, SEÑORIO y ESPLENDOR

 

http://argentinagrandeza.blogspot.com.ar/2015/01/el-alferez-simbolo-de-la-religion.html

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El talón de aquiles de la aristocracia

C – Gérmenes de decadencia revolucionaria – El talón de Aquiles de la aristocracia hispanoamericana

  1. Paralelismos entre el proceso de “autodemolición” de la Iglesia y el de las élites tradicionales

Vimos en el boletín anterior los ítems 8 y 9 del punto C:

* La élite inducida a abdicar de sus deberes, en dos etapas)

* Radiografía de una inexorable decadencia)

Hoy, previo a la conclusión de este análisis profundo, vital para entender la historia argentina e hispanoamericana abordaremos el 10º ítem, Paralelismos entre el proceso de “autodemolición” de la Iglesia y el de las élites tradicionales.

El sopor o un enigmático fatalismo paralizó la capacidad de movilizarse de modo eficaz contra la ofensiva niveladora.

Autodemolición de la Iglesia

La inercia  tiene gran parecido con el terrible y misterioso proceso de “autodemolición” que, al decir de Paulo VI, afecta a  la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano II.

Símbolo de esto es la manera como en tantas ciudades hispanoamericanas a mediados del siglo se comienzan a derribar los palacios que  habían sido el orgullo de la élite tradicional, y sus ocupantes se trasladan a departamentos o casas de gusto moderno –lo que está lejos de constituir una demostración de buen gusto. 

Para esa brusca mudanza del palacete al bungalow, de la gran casa solariega al departamento, se aducen razones económicas y problemas del servicio, y se exaltan las  “ventajas” de esa decadencia para evitar que sus pacientes la noten; pues ello les podría acarrear incómodos conflictos de alma, explicitando  que el verdadero móvil era el deseo inconfesado de adaptarse a la Revolución niveladora.

Exponentes de una élite auténtica

La monumentalidad y grandeza de aquellas mansiones resultaba incompatible con la simplificación y trivialidad que invadían todos los aspectos de la vida. Ellas reflejaban la fiel adhesión a reglas de estética perennes, insoportable para la extravagancia e inestabilidad que tendía a generalizarse. Su elegancia, belleza, lujo y categoría correspondían a personas nobles de espíritu –para quienes el deleite de la vida está en admirar y servir aquello que es superior- y no a cultivadores de la sensación y de una espontaneidad relajada y degradante. Sus espléndidos salones, sus majestuosas chimeneas coronadas por algún blasón heráldico o el retrato de un gran antepasado, sus colecciones de platería, porcelana y marfil,   esculturas o solemnes jarrones de Sèvres, todo ese décor La estridente civilización del rock y la coca colaelevado y fastuoso resultaba absolutamente inconciliable con la estridente civilización del jazz y el rock’n roll, del blue jean y el nylon, la fórmica y la luz de neón, el aluminio y el envase descartable, el hot-dog y la Coca-Cola.

Con su severa imponencia,  esas casas palaciegas y solares eran símbolos de un modo de ser  aristocrático, que se orienta hacia lo elevado, inmutable y perfecto. Por eso no sólo eran inconciliables con el nuevo espíritu sino que la coexistencia de ambos resultaba imposible: la prevalencia de uno significaba forzosamente la desaparición del otro.El Unzué

Mantenerse fiel a los estilos de vida tradicionales hubiera significado el doloroso esfuerzo de tener que remar contra la corriente universal. Lo más fácil y cómodo era dejarse llevar por ésta. Tal fue la razón de fondo por la cual aquellos espléndidos edificios fueron derribados. Pero al demolerlos la élite tradicional comenzaba a demolerse a sí misma.

Si bien los efectos de ese ausentismo comodista se hayan hecho sentir de modo desigual en los varios países, puede decirse que ese ha sido en el siglo XX el principal punto vulnerable, el talón de Aquiles de sus élites tradicionales, y la principal amenaza a su supervivencia.

Lea el epílogo de esta fascinante visión en el próximo boletín.

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En los tiempos pre-modernos la familia tomó medidas para asegurarse una continuidad que se extendiese a través de los siglos. Los miembros de una familia se convirtieron en depositarios que no sólo compartían una sangre y heredad común, sino también un común patrimonio espiritual y material que cada generación debía considerar como un depósito sagrado que se debe proteger y aumentar.

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La familia cristiana, de cualquier clase social, fue naturalmente desarrollando numerosas variantes de instituciones, como la primogenitura y el vínculo, que permitieran conservar sin dividir los bienes y propiedad de la familia. En general el heredero principal tenía las pesadas obligaciones de preservar el patrimonio de la familia, mantener viva la memoria del pasado familiar, dotar a sus hermanos y hermanas, cuidar a los padres y parientes desafortunados y garantizar la manutención de los descendientes. De esta manera la familia funcionaba como una red de protección social, poderosa y afectiva, proveyendo muchos de los servicios que después recayeron en el Estado moderno, frío y distante.

youth-and-age-3                             Cuadro de John Callcott Horsley

Estos conceptos hacen de la familia algo más que una simple relación; es una institución que reúne personalidades, propiedad, nombres, derechos, principios e historias. El marido y la mujer son responsables cada uno hacia el otro y los dos hacia la familia, a un punto tal que el divorcio se torna inconcebible. Dado que esta noción de la familia y su continuidad favorece el bienestar de toda la sociedad es en el interés del Estado favorecerla y no cargarla con impuestos a la sucesión. (1)

pillow-1024x867                Familia de artesanos de pasamanería, por Giacomo Ceruti.

Esta idea de continuidad también se puede aplicar a las profesiones “que vienen con la familia”. Podemos concebir verdaderas dinastías de carpinteros, maestros, soldados, médicos o estadistas que continúan las tradiciones y los talentos de la familia acercándolos a la perfección

Soldiers                             Soldados, de The Graphic, 1910

Para terminar, la continuidad y unidad transmitida por las tradiciones cristianas se expresan en los sentimientos, moralidad y costumbres de la familia. Afirma Pío XII: “Aún así, la herencia espiritual es más importante todavía “, “que se transmite menos por estos lazos misteriosos de la generación material, que por la acción permanente de ese ambiente privilegiado que es la familia.” (2)

Esta estabilidad y continuidad impresionantes deben ser nuestro objetivo.

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(1) Sobre esto, Pío XI afirma: “El derecho natural mismo, de ser dueño privado de cosas y de transmitirlas por herencia, debería permanecer siempre intacto e inviolable, porque ciertamente es un derecho que el Estado no puede sacar.” Pío XI, Quadragesimo Anno, nº 49.

(2) Pío XII, “Alocución de 1941 al Patriciado y Nobleza Romanos”, en Discorsi e Radiomessaggi di Sua Santitá Pio XII (Vaticano: Tipografía Políglota Vaticana, 1941), 363 a 366 (traducción de la TFP norteamericana).

RTO

 

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Reyes Magos G Doré sitioLos patriarcales Reyes Magos, por Gustave Doré

-Bueno, chicos, les voy a contar la historia de los Reyes Magos, como ustedes piden, contestó la catequista. Hacía calor, pese a que estaban en Antofagasta de la Sierra, célebre por el frescor de sus tardes. De las cumbres del cerro, como de un gigantesco volcán, salían nubes enormes que tapaban el cielo.

Los chicos, en rueda, miraban el grabado que mostraba la catequista, donde aparecían, recortados en el cielo de Oriente -de donde nace la luz- envueltos en una nube que se fundía con los insondables desiertos, unos hombres misteriosos, patriarcales, cuyas barbas, como de fina lana, parecían envolver muchas historias y leyendas.

Veían a Melchor -anciano lleno de sabiduría; a Gaspar – joven vigoroso y bello; y a Baltasar, alegre y sacrificado negro, retinto y reluciente, cuya barba tenía más curvas que el retortuño del campo.

De ellos dijera el Rey Profeta David -ancestro del Niño Jesús- : “lo adorarán todos los reyes de la tierra” y “los Reyes de Arabia y Saba traerán sus regalos” (Sl 71). ¿Eran persas, caldeos, etíopes o indos? Es parte del misterio que los rodea…

-Pero lo más probable es que vinieran de Arabia…, siguió la catequista, ante los niños azorados por tantos nombres y pueblos extraños…

Balaam castigando la mula El profeta Balaam castigando a su mula

-Que en aquellos desiertos y oasis no habían olvidado lo que miles de años antes profetizara Balaam: “una estrella se elevará de Jacob , un cetro surgirá de Israel y aniquilará a los Príncipes de Moab”. Por eso subían a los cerros a observar el cielo, esperando descubrir algo nuevo.

¿Y cómo habrían podido encontrar al Niñito, escondido en una cueva?

La señorita les contó que Dios ya había guiado al pueblo por el desierto por medio de una columna de nube, que de noche brillaba como el fuego. Y que a los Reyes los guió con la estrella más cristalina y brillante.

- Para San Crisóstomo, la estrella de Belén era un Angel. ¿No les parece bello? Todos asintieron…

-Y la estrella los guió hasta Jerusalén, y allí… desapareció. En ese lugar esperaba a los reyes una desilusión muy grande, toda una probación para su fe. Pues Dios, para fortalecer a sus fieles, permite a veces pruebas dolorosas…

Jerusalén era la capital de Israel, y ante un acontecimiento como la Natividad del Mesías prometido, debería haber habido festejos y alegría. Y encontraron todo menos eso.

Herodes El usurpador Herodes ocupaba el trono que le correspondía a San José

Un usurpador, Herodes, ocupaba el trono de Israel (trono que le correspondía a San José, conforme enseñan San Pedro Julián Eymard, San Juan Bosco en su Historia Sagrada, etc.).

Los judíos les dijeron a los Reyes dónde encontrar al rey recién nacido, a Quien, aunque lo esperaban hacía milenios, no se molestaron en ir a adorar… Tenían las Pontifex para sitioSagradas Escrituras pero no tenían fe y vivían olvidados del Redentor, al que imaginaban un rey poderoso y próspero, que los haría               grandes y ricos. Y era todopoderoso, en verdad, pero tenía otros designios…

⇑ Viñeta: “Tenían las sagradas escrituras pero no tenían fe”

-Los Santos Reyes Magos no estaban ciegos como los judíos -dice San Agustín. Sin dejarse impresionar por las apariencias frustrantes permanecieron fieles a esa expectativa que Dios había puesto en sus almas y siguieron su camino para encontrar al Niño Dios. ¡Qué alegría cuando, al salir del ambiente pesado de la ciudad ingrata, volvió a brillar la estrella en el cielo para indicarles el camino!

Así llegaron hasta donde había nacido el Redentor del mundo, una pequeña cueva que San Jerónimo describe, en carta a Santa Marcela. 

Anbetung der Könige G Da Fabriano                Adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús – Gentile da Fabriano

En ese pesebre entraron los Reyes e, iluminados por Dios, no se escandalizaron ante su extrema pobreza. Vieron al Niño, el Hijo de Dios hecho hombre, envuelto en pañales, junto a su Madre, la Virgen, más grande y luminosa que el sol.

En ese instante sublime se postraron en el suelo y Lo adoraron. Siguiendo las costumbres orientales, abrieron sus tesoros y le dieron al Niño sus regalos: oro, incienso y mirra. Traían lo mejor de sus tierras y sabían, por el “magisterio invisible del Espíritu Santo”, que sus regalos eran apropiados. Pues el oro representa la dignidad regia de Jesús, el incienso su Divinidad, y la mirra, su naturaleza humana, mortal.

Luego de serles comunicado en un sueño que no debían volver al hipócrita Herodes, que había fingido alegrarse del nacimiento del Niño mientras tramaba insensatamente su muerte, se volvieron a sus tierras. Viejos autores dicen que por mar.

Los Santos Reyes Magos representan el comienzo del llamado a la Iglesia, Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, a todos los pueblos de la tierra y nuestra vocación a la luz de la verdadera Fe y de la verdadera civilización cristiana, que cada pueblo, dentro de la unidad católica, realiza a su manera.

Los dones de los Reyes Magos simbolizan también otras cosas. El oro, la sabiduría, el incienso, la fuerza de la oración, y la mirra, la mortificación de la carne, el amor a la pureza.

El Papa San Gregorio Magno enseña que su vuelta por otro camino significa que nuestro hogar es el paraíso y que, después de conocer a Jesús, no podemos continuar por el camino que veníamos siguiendo. Habíamos perdido la senda por orgullo, desobediencia y apego a falsos placeres; sólo podemos volver a encontrarlo por la penitencia, la obediencia, el desprecio de las cosas terrenales y el dominio, con el auxilio de la gracia, de las tendencias avasalladoras que llevan al pecado.

-Así vemos, niños, cómo el mensaje de Navidad y el ejemplo de los Santos Reyes Magos es siempre actual, ¡hoy más que nunca!, concluyó la catequista.

En ese instante, sucedió un fenómeno curioso. Era la oración. Sobre las murallas azuladas de la Cordillera de San Buenaventura se veían unas delicadas vetas rosadas, que pronto se transformaron en una “capa” luminosa, como los cuellos de encaje de Rembrandt o Van Dyck.

Hacia el noroeste, un arco iris, poco frecuente a esa hora, tomaba una coloración especial, con un verde, un rojo, un amarillo acaramelados: junto al arco una nube proyectaba una cónica aureola de luz.

Una niña preguntó: ¿señorita, veremos en el cielo la Virgen con el Niño?

Más lejos, la nubazón era un archipiélago de radiantes islas de oro.

El Niño Jesús y la Virgen sonreían al pequeño grupo de fieles que evocaba los misterios de la Epifanía, regalándoles un atardecer de fuego y luz. Cada uno volvió a su casa con la mente poblada de reyes misteriosos, nubes doradas y del Verbo, que “moraba en el principio y principio no tenía”, manifestándose en grandeza y pequeñez a los embajadores de la gentilidad de Oriente. 

Sternmadonna Angelico

La catequista los despidió con estas palabras: -Chiquitos míos, nunca olviden estas bellas lecciones pues Jesús enseñó que, si no conservamos alma de niños a lo largo de toda nuestra vida, no entraremos al Reino de los Cielos. En la suma de las edades, lo bueno de cada tiempo se va acumulando y acrisolando, Goldene Wolken Arabienspreparándonos para ver a Dios como lo vieron los Reyes Magos en el pesebre. Es el ejemplo que ellos nos dan en su día!

 

Sugerimos a nuestros estimados lectores otras notas de nuestra edición de diciembre de 2014 – Puede buscarlas en el casillero de “search” – Muchas gracias

* La leyenda de los tres Reyes Magos

*¿Por qué el Niño Dios quiso nacer de sangre real en un humilde pesebre?
Luminosas enseñanzas de San Pío X

* Una noche de Reyes durante la Fronda

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008 ClarinadasFrancisco_de_Zurbarán_004                     Adoración de los Reyes Magos – Zurbarán

007 Roland recortado

LA LUZ DE LA NAVIDAD, FUENTE DE LA CIVILIZACION CRISTIANA Y REMEDIO PARA LA CRISIS DE LA HUMANIDAD

El día en que nació el Niño Dios fue el primer día de la Civilización Cristiana.
Es cierto que la civilización es un hecho social, que no puede contentarse con influenciar al pequeño grupo de personas que se reunió para adorarlo en el pesebre.

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Pero todas las riquezas de la Cristiandad están contenidas en Nuestro Señor Jesucristo como en su fuente única y perfecta. Así, la luz que empezó a brillar en Belén fue aumentando sus claridades hasta extenderse sobre el mundo entero, transformando las mentalidades y las culturas, elevando y uniendo a todas las civilizaciones que se abrieron a su fulgor.

Reyes católicos El primer día de Cristo
El primer día de Cristo en la tierra fue el primer día de una nueva era histórica. Ese Niño débil y pobre, en aquel pesebre, transformaría la Historia.

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¡Y qué transformación, orientar a los hombres en el camino opuesto a sus inclinaciones, por el camino del sacrificio y de la cruz!

La reforma del hombreLlevar la fe adonde dominaba la superstición, el desapego adonde reinaba el placer, la pureza adonde

La venida del Redentor fue un triunfo sobre las tinieblas del paganismo. El affiche muestra aspectos monstruosos de las divinidades paganos, la locura megalómana de Nerón y los jaguares y águilas  toltecas llevando corazones humanos en la boca. La Civilización Cristiana trajo la dulzura y el orden del Evangelio sobre una humanidad desesperanzada.

Jaguares de Tula con corazones humanos en sus fauces

imperaba la degradación moral y aun la depravación.
Dos mil años después de la primera Navidad, parece que en muchos aspectos hemos retrocedido a aquella situación. En el mundo de hoy, la Civilización Cristiana en su plenitud ha dejado de existir, y de la gran luz sobrenatural que comenzó a brillar en Belén muy pocos rayos brillan sobre las costumbres y la cultura actuales.
La acción de Jesucristo, tan presente en los sagrarios como en la gruta de Belén, ¿habrá perdido su fuerza? Desde luego que no.
Si la causa no está ni puede estar en El, está en los hombres.

Em vírgenes Embade Warbade Wilbade - WormsCuando la Iglesia nació, las almas se abrieron a la prédica del Evangelio.

Santas vírgenes princesas del Rin, Embade, Warbade y Wimbade

Hoy son cada vez más en el mundo los que rechazan la palabra de Dios, los que por sus ideas y costumbres están en el polo opuesto: “Lux in tenebris lucet, et tenebras eam non comprehenderunt” (La luz brilló en las tinieblas, pero las tinieblas no la recibieron).
Esta es la causa de la ruina de la Civilización Cristiana. Si el hombre no es verdaderamente católico, ¿cómo podrá ser cristiana la civilización El primer día de Cristo en la tierra una nueva eraque salga de sus manos?
Sorprende que tantos se pregunten por qué el mundo está en semejante crisis. Basta pensar cómo seria la humanidad si cumpliese la Ley de Dios.
Por sí sola la crisis desaparecería. Por lo tanto, el problema está en nosotros; en nuestra inteligencia, que se cierra a la verdad; en nuestra voluntad, dominada por las pasiones, que se aleja del bien. La reforma del hombre según la luz de Belén es lo indispensable. Con ella, todo se logrará; sin ella, todo lo que se haga será inútíI.
Esta es la gran verdad para recordar en esta Navidad.

Perugia_altarpiece,_angel

                                  Altar de Perugia – Fra Angelico

Junto al pesebre, tenemos a la Medianera clementísima, nuestra abogada, que nos tiene toda la compasión, la ternura, la indulgencia de la más perfecta de las madres.
Con los ojos puestos en María, unidos a Ella y por medio de Ella pidamos en esta Navidad la única gracia que realmente importa: el Reino de Dios en nosotros y en torno de nosotros.
Y todo lo demás nos será dado por añadidura.

Meditación inspirada en escritos del Profesor Plinio Corrêa de Oliveira

007 Roland recortado EL INSPIRADO CREADOR DEL PESEBRE

 

index S FcoNavidad por Giotto

El pesebre fue una inspirada creación de San Francisco de Asís, para rememorar cómo fue la Navidad y las incomodidades que sufrió el Niño Dios al ser reclinado sobre la paja, entre el burro y el buey. Cuando San Francisco hizo el primer pesebre y se postró para adorar la Imagen del Niño, el Divino Infante quiso premiar la devoción del puro e inocente Francisco y se le apareció en carne y hueso! Este milagro, aunque sólo fue mostrado al santo y a su anfitrión, un noble señor feudal del lugar, hizo que el pesebre se difundiera por todas partes, transformándose en el símbolo de la Navidad católica.

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Continuamos brindando a nuestros lectores una visión de conjunto, necesariamente resumida y limitada, de esta obra esencial para entender la misión de las élites auténticas en la crisis contemporánea, recomendando vivamente la lectura del original, que se encuentra a disposición de quien desee adquirirla ( ⇐ ver “TOME CONTACTO CON NOSOTROS”). Asimismo podrán consultar el original  completo entrando al sitio Plinio Corrêa de Oliveira.info. Agradecemos a los directores del sitio tan importante posibilidad:

http://www.pliniocorreadeoliveira.info/LN_Espanha/Volume%20I/LN_ES_Cap_00_0_Indice.htm


Nota: Los subtítulos numerados y en negrita pertenecen al original, como también los textos destacados en negrita no cursiva; los destaques en letra cursiva y negrita, salvo aclaración en contrario, pertenecen a nuestra Redacción.

 010 Visión de conjunto rojoPara evitar el sobresalto que estos comentarios pueden causar a personas influenciadas por el populismo radicalmente igualitario, o a quienes teman enfurecer a sus corifeos, es oportuno explicar la verdadera doctrina católica sobre las justas y proporcionadas desigualdades en la jerarquía social, y aún política.
1. Legitimidad y hasta necesidad de que existan justas y proporcionadas desigualdades entre las clases sociales
La doctrina marxista de la lucha de clases afirma el carácter injusto y nocivo de todas las desigualdades y la consecuente licitud de que la clase menos alta, se movilice para eliminar a las más altas. “¡Proletarios de todos los países, uníos!” es el grito con que Marx y Engels concluyeron el manifiesto comunista de 1848. [1]
En sentido contrario, la doctrina católica tradicional afirma la legitimidad e incluso la necesidad de que existan justas y proporcionadas desigualdades entre los hombres [2], y condena, en consecuencia, la lucha de clases.

Que la defensa de intereses no de en exterminio  clase II Revculturalchina28 Ejecucion-china4628La Iglesia se opone a que la legítima defensa  de una clase social degenere en guerra de exterminio de las demás

Esa condenación no se aplica a una clase empeñada en que le sea reconocida la posición que le pertenece; pero la Iglesia se opone a que la legítima defensa degenere en guerra de exterminio de las demás o en el rechazo de la posición que respectivamente les corresponde en el conjunto social. El católico debe desear que exista mutua paz y armonía entre las diversas clases y no una lucha crónica, máxime cuando se pretende establecer una igualdad completa y radical.
Todo esto se comprendería mejor si las admirables enseñanzas de Pío XII sobre pueblo y masa hubiesen sido adecuadamente difundidas.
“¡Oh Libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”, exclamó la famosa revolucionaria francesa Madame Roland, junto a la guillotina. [3] Se podría análogamente exclamar: “¡Pueblo, pueblo, cuántos desatinos, cuántas injusticias, cuantos crímenes cometen en tu nombre los demagogos revolucionarios de hoy en día!”
La Iglesia ama al pueblo y se ufana de haberlo hecho de modo especial desde el primer momento en que

 
 ⇓ La Iglesia siempre se destacó por su amor al pueblo – La reina Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos, por Murillo

Santa Isabel de Hungría_thumb[7]fue instituida por su Divino Maestro. Pero, ¿qué es el pueblo? Algo muy diferente de la masa agitada como el mar revuelto, fácil presa de la demagogia revolucionaria.
A esas masas la Iglesia, movida por su amor maternal, les desea el bien precioso de que sean ayudadas a pasar de la condición de masa a la de pueblo.
¿No habrá aquí un mero juego de palabras? ¿Qué es la masa? ¿Qué es el pueblo?
2. Pueblo y multitud amorfa: dos conceptos diferentes
Las admirables enseñanzas de Pío XII explican esta diferencia, y describen claramente como ha de ser la natural concordia que, al contrario de lo que afirman los profetas de la lucha de clases, puede y debe existir entre las élites y el pueblo.
Afirma Pío XII en su Radiomensaje de Navidad de 1944: [4]
“Pueblo y multitud amorfa o, como se suele decirse, masa, son dos conceptos diferentes.
1.- “El pueblo vive y se mueve con vida propia; la masa es de por sí inerte y no puede ser movida sino desde fuera.”
2.- “El pueblo vive de la plenitud de vida de los hombres que lo componen, cada uno de los cuales —en su propio puesto y a su manera— es una persona consciente de sus propias responsabilidades y convicciones. La masa, por el contrario, espera el impulso del exterior,

Lenin barricadefácil juguete en las manos de cualquiera que sepa manejar sus instintos o sus impresiones, pronta para seguir alternadamente hoy esta bandera, mañana aquella otra.”
3.- “De la exuberancia de vida de un verdadero pueblo, la vida se esparce, abundante y rica, por el Estado y por todos sus órganos, infundiendo en ellos, con vigor incesantemente renovado, la conciencia de su propia responsabilidad, el verdadero sentido del bien común. Sin embargo, de la fuerza elemental de la masa,manejada y aprovechada con habilidad, puede

index

Lenin y secuacesservirse también el Estado: en las manos ambiciosas de uno solo o de muchos, agrupados artificialmente por tendencias egoístas, el propio Estado —con la ayuda de la masa, reducida a simple máquina— puede imponer su capricho a la parte mejor del verdadero pueblo; el interés común queda así golpeado gravemente durante largo tiempo, y la herida es con frecuencia muy difícil de curar”.
3. También en una democracia deben existir las desigualdades provenientes de la naturaleza
El Pontífice distingue entre verdadera y falsa democracia: la primera es corolario de la existencia de un verdadero pueblo; la segunda, de la reducción del pueblo a la condición de mera masa humana.
4.- “De ello se desprende claramente otra conclusión: la masa —tal como acabamos de definirla— es la enemiga capital de la verdadera democracia y de su ideal de libertad y de igualdad.”
5.- “En un pueblo digno de este nombre, el ciudadano siente en sí mismo la conciencia de su personalidad, de sus deberes y de sus derechos, de su propia libertad unida al respeto a la libertad y a la dignidad de los demás.

11Armonía social y conciencia de la propia dignidad en el pueblo vienés (principios del siglo XX) y en el Brasil del siglo XIX (casamiento entre descendientes de esclavos africanos)

armonía social Brasil Imperio borde

En un pueblo digno de este nombre, todas las desigualdades, que no nacen del arbitrio, sino de la propia naturaleza de las cosas, desigualdades de cultura, de riquezas, de posición social —sin perjuicio, claro está, de la justicia y de la caridad mutua—, no son de hecho un obstáculo para que exista y predomine un auténtico espíritu de comunidad y de fraternidad. Por el contrario, lejos de perjudicar de ningún modo la igualdad civil, dichas desigualdades le confieren su legítimo significado; es decir, que, frente al Estado, cada uno tiene el derecho de vivir honradamente su propia vida personal en el puesto y en las condiciones en que los designios y las disposiciones de la Providencia le han colocado.”
Esta definición de la genuina y legítima igualdad civil, así como de los correlativos conceptos de fraternidad y comunidad, esclarece con gran riqueza de pensamiento y propiedad de expresión, lo que son según la doctrina católica la verdadera igualdad, fraternidad y comunidad; igualdad y fraternidad radicalmente opuestas a aquellas que, en el siglo XVI, las sectas protestantes instauraron en sus respectivas estructuras eclesiásticas, como también al tristemente célebre trinomio que la Revolución Francesa y sus adeptos enarbolaron en todo el mundo como lema en el orden civil y social, y que la Revolución comunista de 1917 extendió, por fin, al orden socio-económico. [5]
Esta observación es particularmente importante dado que, en el lenguaje usado corrientemente en las conversaciones o en los mass-media, estas palabras son generalmente entendidas en el sentido erróneo y revolucionario.
4. En una democracia desvirtuada la libertad se transforma en tiranía y la igualdad degenera en nivelación mecánica
Después de haber definido lo que es la verdadera democracia, Pío XII pasa a describir la falsa:
6.- “En contraste con este cuadro del ideal democrático de libertad e igualdad en un pueblo gobernado por manos honradas y previsoras, ¡qué espectáculo ofrece un Estado democrático abandonado al arbitrio de la masa! La libertad, en cuanto deber moral de la persona,

Terror Rev francEn una democracia desvirtuada, la libertad degenera en tiranía – Escena del Terror durante la Revolución Francesa, hecha en nombre de la “libertad, igualdad y fraternidad”

se transforma en una pretensión tiránica de dar libre desahogo a los impulsos y a los apetitos humanos, con perjuicio de los demás. La igualdad degenera en una nivelación mecánica, en una uniformidad monocroma; el sentimiento del verdadero honor, la actividad personal, el respeto a la tradición, la dignidad, en una palabra, todo aquello que da a la vida su valor, poco a poco se hunde y desaparece. Solamente sobreviven, por una parte, las víctimas engañadas por la llamativa fascinación de la democracia, confundida ingenuamente con el propio espíritu de la democracia, con la libertad y la igualdad; y, por otra parte, los explotadores más o menos numerosos que han sabido, mediante la fuerza del dinero o de la organización, asegurarse sobre los demás una posición privilegiada o el propio poder.” [6]
En estos principios se funda gran parte de las enseñanzas enunciadas por Pío XII.
A partir de esta situación objetivamente descripta por el Pontífice, como veremos, incluso en los días de hoy, en un Estado bien ordenado —monárquico, aristocrático o democrático— les cabe a la Nobleza y a las élites tradicionales una alta e indispensable misión.

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NOTAS (síntesis)
[1] Karl MARX, Friedrich Engels, Obras (Ed. dirigida por Manuel Sacristán Luzón), Crítica
[2] Cfr. Documentos V.
[3] J. B. WEISS, Historia Universal, vol. XVII, p. 676.
[4] Es del autor la numeración que separa los párrafos.
[5] Cfr. Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución, Ed. Fernando III el Santo, pp. 38-41; Ver Apéndice II de la presente obra.
[6] Discorsi e Radiomessaggi, vol. VI, pp. 239-240.
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Señoras y Señores en un clubC – Gérmenes de decadencia revolucionaria – El talón de Aquiles de la aristocracia hispanoamericana

Sobre importantes sectores de esa élite tan poderosa, una y variada comenzaron a actuar nuevas influencias revolucionarias susceptibles de apartarla de su misión esencial, la consagración al bien público.

8. La élite inducida a abdicar de sus deberes, en dos etapas

Caballeros en Palermo

El principal germen de decadencia se debió a la contaminación del espíritu de la Revolución anticristiana, en su versión hollywoodiana.
Luego del derrocamiento de las monarquías europeas, se presentó como modelo al mundo occidental la democracia igualitaria norteamericana con su estilo de vida, el American way of life, o mejor, la caricatura cinematográfica de éste, pues el espíritu tradicional sobrevive en los Estados Unidos con vitalidad.
Las élites hispanoamericanas estuvieron sujetas a la influencia deletérea de la revolución cultural hollywoodiana fundamentalmente antiaristocrática y en el fondo proletarizante, cuya extravagancia y vulgaridad

desenfrenoavasalladoras pusieron en entredicho todos los cánones tradicionales de modos de ser, de sentir y de vivir.

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El nexo se extendió al campo sociopolítico.

hollywood

Pues las reformas agrarias, que implicaban la liquidación de la élite rural, fueron impulsadas por instigación de gobiernos norteamericanos.

Viejos padrones de seriedad de pensamiento esencialmente virtuosos, como el sentido del bien y del mal o el hábito de prever las consecuencias de los

M Ugarte

hechos, la distinción, el espíritu de jerarquía y el sentido de las conveniencias fueron substituidos por la irreflexión y superficialidad de espíritu de un inmediatismo imprevisor.

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El plato de lentejas ofrecido a cambio fueron las nuevas formas de placer: la sensación, el aturdimiento, el goce frenético –como el de la velocidad-, relax paroxísticos de completa inercia física y mental. La idolatría del week end, que ofrecía ambos extremos opuestos de placer desconectado de cualquier preocupación seria.
La influencia de estos nuevos modos de ser determinó una desviación, nacida del deseo de evitar el esfuerzo y la lucha, sintomática de su decadencia, que siguió dos etapas:
a) un progresivo desinterés por el bien común, volcándose hacia el bien particular, perseguido de forma cada vez más inmediatista
b) una abdicación de legítimos e inalienables derechos so pretexto de “evitar males mayores” (convulsiones, revoluciones, eterno espantajo del chantajismo izquierdista).
Se infundió en las categorías superiores de la sociedad un comodismo que las hiciese dar la espalda a los deberes de su condición.

9. Radiografía de una inexorable decadencia

En su conjunto, las clases tradicionales adoptaron una actitud de omisión frente a procesos desestabilizadores que afectaban a fondo, como la

050 Cracovia 12, marcas comunismo 090605 ©Luis Dufaur001ParcãoUFOs all over-Aeroporto de Barajas021Pavillon Barcelonaindustrialización desenfrenada e inorgánica, el crecimiento descontrolado de las grandes ciudades, la consecuente masificación de la sociedad, el avance del igualitarismo y de la vulgaridad e inmoralidad propagadas por la cultura hollywoodiana, etc.
Aspectos de ese deterioro variaron de nación en nación.
En Chile y Perú se introdujo la Reforma Agraria cuyo verdadero propósito era la “pronta extinción del latifundio”, que acarrearía la quiebra de “un grupo social completo” y la desaparición de “una cierta manera de ser caballero y de vivir en la ciudad” que la élite había cultivado y que constituía una barrera a la proletarización revolucionaria (Brunner y G. Catalán, p. 137, n.1).
Salvo excepciones, los propietarios se dejan expoliar de sus patrimonios familiares, a veces centenarios, con 052a Jasna Goraespantosa facilidad. Gran número de ellos

emigran; entre tanto, sus naciones entran en colapso, lo que recuerda la actitud de los nobles emigrados de la Revolución Francesa.

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En Argentina, la élite tradicional fue extrañamente inducida a desinteresarse del acontecer político y a volcarse a la exclusiva fruición de la vida privada y social. Dejó el campo libre al demagogo Perón (1945-55), quien no tardó en insuflar el odio de clases contra la aristocracia rural, mientras se aplicaba a cercenar derechos y degradar el tono general de la vida.

Estancia estilo L XIII Huetel
En Colombia, sectores de la élite rural se muestran sorprendentemente insensibles a los principios y a sus propios intereses. Actitud condensada en la consigna capitulacionista ceder para no perder, enarbolada por el presidente de la Sociedad de Agricultores, que proponía “mirar la reforma agraria como medio de quitarle todo valor a la propaganda comunista”.
Análogos fenómenos ocurrieron en Centroamérica, mostrando la universalidad del proceso revolucionario.

Continúa en el próximo boletín
 

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II Legítimo esplendor de la mesa navideña
Campesinos de los Alpes de Baviera vuelven a sus hogares a continuar viviendo y celebrando la Navidad luego de la Misa de Gallo. En un ambiente feérico de nieve y cúpulas barrocas, pasan frente a un gran árbol de Navidad, todo iluminado, con recogimiento e íntima felicidad.
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tischdeko-zu-weihnachten-kerzen-stoffserviette-gold2Es tradicional celebrar la Navidad con una reunión familiar en torno de una buena mesa, bien decorada, con comidas y bebidas exquisitas, especialmente preparadas para la gran ocasión. En muchas casas se viste el pesebre con devoción e ingenio, y se ha generalizado el árbol de Navidad (de origen germánico católico), con sus luces, cintas y colgantes deMutter und bewundertes Kind colores, lugar privilegiado para los regalos. Toda esta atmósfera encanta a quienes tienen sed de lo sobrenatural y lo maravilloso, esa “alma de niños” que el Divino Maestro nos enseñó a tener para entrar en el Reino de los Cielos…
Dejando de lado los excesos y exageraciones, y el hecho evidente de que en el mundo materialista y ateo de hoy la Natividad del Niño Dios pasa muchasChristmas dishware on the white and red table veces a segundo plano o es directamente olvidada, ¿no tiene esa costumbre aspectos que merecen conservarse y afinarse?
La comida de Nochebuena, con su búsqueda instintiva de excelencia, tiene cierta grandeza y esplendor, y de algún modo expresa la felicidad del hombre por el nacimiento del Salvador.

025 Esplendor vs miserabilismo
La mesa bien arreglada, en estilo familiar, las comidas decoradas espirituosamente, los vinos de calidad, fruto de una suma de factores de primor –proporcionados a la familia de cualquier condición que sea- dan realce a bienes materiales creados por Dios “para su gloria extrínseca” y para la elevación del hombre. Elevan pues corporizan valores de calidad, excelencia y buena presentación. Y admirar esos valores torna el espíritu más abierto a las luces naturales y sobrenaturales que nos trae cada Navidad.images

La influencia del espíritu de la Iglesia fue modelando el alma de los hombres -hecha a imagen de Dios- y de los pueblos, elevándolos siempre más, en la medida en que se dejaron modelar… Este cuadro de Carlos V, Sacro Emperador y Rey de España y de los americanos “Reinos de Ultramar”, victorioso sobre los protestantes en la batalla de Mühlberg,  por el Tiziano, bien lo muestra en mil imponderables, brillos, colores, penacho, gualdrapa, etc.  y en el propio caballo azabache, de gran brío pero obediente a la mano de su amo y realzado por la influencia de la civilización cristiana.

Pero hay toda una mentalidad, toda una ideología que no afina con excelencias, árboles de Navidad ni con los mismos pesebres, nacidos de la Fe y el sentido de lo maravilloso de San Francisco de Asís. Y que hasta intenta justificar ese amargo rechazo con pseudo-fundamentos religiosos.
El lector amante de los esplendores navideños se alegrará en encontrar a continuación la respuesta de la sabiduría católica a esa actitud pseudo-cristiana reñida con la inocencia del niño, a ese “complejo de simplismo“  o bien “miserabilismo” declarado, gusto por lo vulgar y masificante, rechazo del ornato y la belleza.022 Llopis

⇑Llopis, educador socialista (PSOE), bregaba para que las ideas materialistas e igualitarias  se apoderen radicalmente del alma de los niños destruyendo todo vestigio de  inocencia y natural sentido de lo maravilloso que, de acuerdo al Evangelio, es condición para ganar el reino de los Cielos… ¿Adónde conduce una sociedad inspirada en tan nefastas ideologías y mentalidades? Más radical aún es el miserabilismo versión “Teología de la Liberación”, predicado por el ex Fray “Leonardo” Boff⇓
Ex fr L Boff

“Proposición impugnada”* (* nota: refutada más abajo)
“El Evangelio recomienda el desapego de los bienes terrenales (Luc, 14, 33). Una sociedad verdaderamente cristiana debe condenar el uso de todo lo que sea superfluo para la subsistencia. Joyas, encajes, sedas y terciopelos costosísimos, residencias innecesariamente espaciosas y llenas de adornos, comida rebuscada, vinos preciosos, vida social ceremoniosa y complicada, todo esto se opone a la simplicidad evangélica. Jesucristo deseó para sus fieles un tenor de vida simple e igualitario…

HenriettaMariaofFrance03Enriqueta de Francia, Reina de Inglaterra, por van Dyck. Los mejores elementos de la creación y la civilización -como el oro, la seda, los encajes- sirven para realzar al ser humano, puesto por Dios en la cumbre como auténtico “rey de la creación” conforme enseñan Fillion y los teólogos verdaderamente católicos. La admirable elegancia, femeneidad y naturalidad de la reina y la discreta ubicación en el cuadro de la magnífica corona, son otras tantas afirmaciones implícitas del espíritu de la Cristiandad, expresada en la fórmula de San Agustín: “ubi humilitas, ibi majestas” (donde está la humildad, allí está la majestad).

“Proposición afirmada
“El Evangelio recomienda el desapego de los bienes terrenales. Ese desapego no significa que el hombre deba evitar su uso, sino tan sólo que los debe usar con superioridad y fuerza de alma, y con templanza cristiana, en lugar de dejarse esclavizar por ellos.
Cuando el hombre no procede así y hace un mal uso de esos bienes, el mal no está en los bienes sino en él. Así, por ejemplo, el mal del borracho está en él y no en el vino precioso con el que se embriaga. Tan es así que muchos son los que toman vinos de la mejor calidad y no abusan de ellos. Lo mismo se puede decir de los otros bienes.
La música, por ejemplo, ha sufrido muchas deformaciones abominables en las épocas de decadencia. No es el caso de, por esa causa, renunciar a ella bajo pretexto de que corrompe. Hay que hacer buena música, y de la mejor, y usarla para el bien.
En el universo, todo fue admirablemente dispuesto Naturaleza muerta con copa, corona de flores y joyeropor Dios, y no hay nada que no tenga su razón de ser. Sería inconcebible que el oro, las pedrerías, la materia prima de los tejidos preciosos fuesen excepción a la regla. Existen, por designio de la bondad divina, para un justo deleite de los sentidos, al mismo título que un bello panorama, el aire puro, las flores y tantas otras cosas. Y además son medios para adornar y elevar la calice du sacreexistencia cotidiana de los hombres, afinarlos en la cultura, y hacerles conocer la grandeza, la sabiduría y el amor de Dios.
termas-de-rio-hondoFue con este espíritu que la Iglesia utilizó siempre todos estos bienes para lo que tiene de más sagrado, el culto divino. Lo que no habría hecho de ningún modo si, de esa manera, se transgrediera la voluntad de su Fundador.
Y en todos los tiempos ella estimuló a los individuos, las familias, las instituciones y lasSamuelProutMarketDay naciones para que, con la misma templanza, siguieran su ejemplo, adornando y dignificando así, para la grandeza espiritual y el bien material de los hombres, los ambientes de la vida doméstica o de la vida pública.
Por eso le ha sido dado muy justamente el título de benemérita de la cultura, del arte y de la civilización.
(…)”reichskrone

(cfr. “Reforma Agraria – Problema de conciencia”, de Antonio de Castro Mayer, Obispo de Campos, Geraldo de Proença Sigaud S.V.D., Obispo de Jacarezinho, Plinio Corrêa de Oliveira y Luis Mendonça de Freitas, Club de Lectores, Buenos Aires, 1963, pp. 85-7)

⇑El “cáliz de San Remigio”, magnífica pieza de orfebrería  del siglo XII, de oro macizo, filigranas, perlas finas y esmaltes, conservado en el Tesoro de la Catedral de Reims, utilizado en la misa de consagración del Rey de Francia afirmado en el trono por Santa Juana de Arco. ⇒Al costado, la corona del Sacro Imperio Romano-Germánico, constituido por el Papado en la persona de Carlomagno, en la Navidad del año 800.

 

Continuaremos desarrollando este tema tan lleno de matices en nuestro próximo boletín

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Pintura de David Henry Friston

Cuando hablamos de la familia tradicional, debemos verla como algo más que la mera suma de un padre, una madre, e hijos. A través de la historia, siempre se entendió a la familia como la unidad de todo el linaje de antepasados y descendientes.

Recién con el Iluminismo se empezó a cuestionar esta creencia universalmente aceptada. Jean Jacques Rousseau lleva el individualismo hasta el punto de sostener que los hijos “se mantienen junto al padre sólo mientras lo necesitan para su supervivencia. En cuanto esta necesidad desaparece, el vínculo natural se disuelve.” (1) Estas teorías son el fundamento de la modernidad, que cada vez más considera que la familia es una mera convencionalidad y que el individuo debe reinar como supremo.

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Pintura de Friedrich Edouard Meyerheim

Esta mutilada visión moderna de la familia que se disuelve con la adultez o la muerte, no es el modelo al que nos referimos. Pues, como dice Monseñor Delassus, la familia es “una y continua”, conteniendo “todo el linaje de antepasados y de descendientes que vendrán en el futuro.” (2)

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(1) Jean Jacques Rousseau, “Contrato Social”, en Rousseau, vol. 38, de Grandes Libros del Mundo Occidental, p. 387. Estas ideas rousseaunianas que parecen reducir las relaciones familiares a las que tienen los animales tenían amplia circulación en la época de la fundación de nuestra nación. Encontramos figuras como por ejemplo la de Thomas Jefferson, afirmando que cada generación debe crearse a sí misma a nuevo, porque la tierra siempre pertenece a la generación que está viviendo. Revelando una fuerte influencia de Rousseau, Jefferson afirma: “por lo tanto cada constitución y cada ley expira naturalmente al término de 19 años. Si se exige durante un tiempo mayor, se convierte en un acto de fuerza y no de derecho.” Richard K. Matthews y Elric M. Kline, “Jefferson al descubierto: El momento rousseauniano en el pensamiento político norteamericano”, en Historia, o Principios como tales: Ensayos en honor de Forrest McDonald, editado por Stephen M. Klugewicz y Leonor T. Ealy (Wilmington, Delaware, ISI Books 2010), p. 141 y 142.

(2) Henri Delassus “El espíritu familiar en la casa, en la Ciudad y en el Estado” (Cadillac, Francia, Ediciones Saint Rémi, 2007), p. 99 (traducción de la TFP Norteamericana)

 

RTO

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Continuamos brindando a nuestros lectores una visión de conjunto, necesariamente resumida y limitada, de esta obra esencial para entender la misión de las élites auténticas en la crisis contemporánea, recomendando vivamente la lectura del original, que se encuentra a disposición de quien desee adquirirla ( ver “TOME CONTACTO CON NOSOTROS”). Asimismo podrán consultar a partir […]

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¿Y por qué no una Cruzada?

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ANTE LA AGRESIÓN DEL EXTREMISMO ISLÁMICO ¿Y por qué no una Cruzada? Alejandro Ezcurra Naón   A medida que se van conociendo las horrendas masacres perpetradas por los terroristas del autodenominado “Estado Islámico” y congéneres contra cristianos del Asia Menor y África, crece la indignación en la opinión de Occidente. Y muchos comienzan a preguntarse […]

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