La leyenda de los tres Reyes Magos,  por el Abad de Marienau (s. XIV)

♦ Para despertar nuestra inocencia y amor a la sublimidad, y ser como niños, según el consejo de NSJC…

Los Santos Reyes adorando al Divino Rey en el pesebre y presentándole sus regalos – Beato Angélico

Una rica leyenda escrita por un autor medieval  que recoge muchas tradiciones populares en que se combinan la imaginación,  la historia y la Revelación, que ayuda a admirar el misterio de los Tres Santos Reyes

Los Reyes Magos ejercieron una poderosa atracción sobre la Cristiandad medieval. Su generosidad, espíritu de fe y de aventuras, y su grandeza, despertaron gran fascinación en las almas sedientas de maravilloso.

Caballeros y peregrinos  traían de Tierra Santa narraciones acerca de los misteriosos personajes reales que formaron la leyenda. El docto Johannes von Hildesheim, fecundo escritor,  Abad de Marienau, y profesor en Avignon y París (s. XIV), fue un destacado recopilador de estos relatos, cuya versión de la leyenda encantaba al propio Goethe. Veamos algunos pasajes de este relato penetrado de un perfume de inocencia, propio de la auténtica Navidad (*).

Primeros fieles de la gentilidad

“Todo el mundo de Oriente a Occidente alaba y honra a los Tres Santos Reyes. Como fulgurantes rayos de sol brilla su fama. En la tierra del Levante se desarrolló su vida corporal. Allí buscaron al verdadero Dios Hombre, lo adoraron y le trajeron sus dones, tan ricos en significado.

“Fueron estos primeros fieles de la gentilidad los primeros paganos que se convirtieron e hicieron votos de castidad y pureza y llevaron una vida santa”. Sus reliquias se veneran en la portentosa Catedral de Colonia, elevada en su honor.

El Monte de las Victorias

La Montaña de Vaus, en la India, llamada también Mons. Victorialis –Cerro de las Victorias- sobresalía por su altura sobre todas las demás. Allí los Indos mandaban vigías para anunciar cualquier peligro por señales de fuego o de humo, según la hora. El profeta Balaam había anunciado: “surgirá una estrella de Jacob y derribará a todos los hijos de Set” (los enemigos de Dios).

Los ancianos pagaron generosamente vigías y ellos mismos subieron al Monte Vaus para observar si, de día o de noche, de cerca o de lejos, aparecía una estrella o una luz inesperada, debiendo comunicarlo de inmediato.

La profecía se mantuvo por mucho tiempo en todos los pueblos de Oriente. Había una estirpe de “los nobles de Vaus”; a ella pertenecía el rey Melchor, que regaló el oro al Niño Dios.

También existía en Oriente la ciudad de Akkon, de magnificencia legendaria.  Allí se dirigieron desde la India los nobles de Vaus, construyendo un poderoso castillo de esplendor real. Conservaba una corona de oro recamada de gemas, piedras preciosas y perlas. Tenía inscripciones con letras del alfabeto caldeo y el signo de la cruz,  además de una estrella. Habría pertenecido a Melchor, que también era rey de Nubia. Dios obró por ella milagros en honor a los tres reyes. Cuando alguien caía víctima de apoplejía, se la ponían sobre la cabeza y enseguida se levantaba, curado.

Vigilia en lo alto del cerro

Aumentaba entre los gentiles el deseo de que se cumpla la profecía de Balaam, sobre la cual, aunque paganos, no tenían la menor duda. Buscaron doce hombres sabios y dignos y los enviaron al cerro. Cuando uno moría, otro lo reemplazaba. Su misión era descubrir la estrella y advertir el Nacimiento del Hombre al que las estrellas servían.

Era el mejor lugar para contemplar el firmamento y tenía un espacio destinado a un fin especial que fue cumplido después del Nacimiento: levantar una capilla. Allí pusieron una columna finamente labrada sosteniendo una estrella que giraba con el viento y brillaba a lo lejos.

La estrella se levanta sobre la montaña de Vaus

A la misma hora en que nacía el Salvador, se levantaba sobre el Monte de las Victorias una estrella. Lentamente, como si fuera un águila, permaneciendo inmóvil sobre la cumbre. Iluminaba al mundo entero.

Ni siquiera el sol del mediodía lograba oscurecerla. Tenía la figura de un niño y el signo de la cruz. Una voz se oyó de la estrella diciendo: “Hoy ha nacido el Señor, el Rey de los Judíos, que es la esperanza y el Señor de los gentiles. ¡Id, pues, buscadlo y adoradlo!”

Los reyes se ponen en camino

Los que vieron y oyeron esto se atemorizaron, admirados, pero no dudaron que fuese la estrella anunciada por Balaam.

En la India, Caldea y Persia, los tres reyes  recibieron la noticia, llenos de alegría de que les fuera permitido vivir los días de bendición en que apareciera el astro.

No se conocían entre sí ya que sus reinos quedaban distantes, pero recibieron la noticia al mismo tiempo. Se prepararon debidamente, con regalos de profunda significación, vestimentas magnificas y lujo real, con caballos, mulas y camellos, y una larga comitiva, y partieron a buscar y adorar al Rey recién nacido, que sentían tan por encima de ellos . Por eso se vistieron del modo más rico y distinguido y enviaron una gran caravana con comida, bebida y bastimentos.

La estrella los guiaba en el camino. Durante el día descansaban y a la noche andaban, ya que su brillo era como el del sol.

Eran tiempos de paz. Las puertas de las ciudades estaban abiertas. Los habitantes de los reinos que recorrían se atemorizaban y llenaban de admiración al ver a estos reyes con sus grandes escoltas, que viajaban de noche alumbrados como en el día. Nadie sabía de dónde venían ni hacia dónde iban. Dejaban los caminos marcados por los cascos de incontables animales. Largo tiempo se habló de esto en Oriente.

Encuentro en Jerusalén: alegría de los buenos y terror de los malos

“Por diversos caminos llegaron a Jerusalén. Al tener noticia uno del otro se abrazaron llenos de alegría, relatándose el milagro que los reunía allí para el gran acontecimiento esperado por los siglos. Conocieron que ésa era la ciudad real que sus antepasados conquistaran varias veces esperando encontrar al Rey recién nacido”.

Frente a semejante comitiva, tan bien equipada cuanto inesperada, Herodes y los habitantes tuvieron miedo: era tan grande que los muros no podían contener la multitud de hombres y animales. La mayor parte acampó en las afueras, como un ejército alrededor de la urbe.

Sobre la reacción de Herodes y los doctores, que les informaron que el rey habia nacido “en Belén de Judá”, comenta el autor:

“Los doctores sabían desde antes del Nacimiento del Señor, y conocían el lugar de su Natividad. Luego, no tuvieron excusa por su falta de fe y su negativa posterior”. Citando a San Gregorio, añade: “Los judíos tenían el espíritu de profecía pero estaban ciegos y no veían a Aquel de quien tantas cosas habían anunciado. Negaban que Cristo hubiese nacido  pero sabían que nacería. Conocían hasta el lugar de su Nacimiento y lo anunciaron a Herodes a su pedido”.

Los reyes llegan a Belén, guiados por la estrella

Por el camino a Belén encontraron a los pastores, que les anunciaron el mensaje del Angel; los Magos les dieron ricos presentes.

Poco antes de llegar se engalanaron con las más finas vestimentas reales. La estrella los condujo hasta un pesebre, deteniéndose sobre él en el cielo. Un fulgor maravilloso iluminaba la caverna, y, al entrar, vieron al Niño con María, su Madre, cayeron de rodillas y lo adoraron. Luego abrieron sus cofres y le ofrecieron sus dones: oro, incienso y mirra de sus reinos.

Los dones significaban tres propiedades de la Persona de Nuestro Señor Jesucristo: majestad divina, poder real y mortalidad humana.

El incienso significa sacrificio, el oro tributo y la mirra se utiliza para enterrar los muertos, en espera de la resurrección. La santa Fe los ofrece continuamente honrando al verdadero Dios, verdadero Rey y verdadero Hombre.

El oro es un símbolo de honra y templanza virginal, que representa la castidad de los reyes; el incienso, refuerza la idea de pureza sumada a la de devoción y entrega; y la mirra, símbolo de mortificaron, refleja el carácter pasajero de la carne, que por obra de Dios resucitará.

Los tres reyes besaron el suelo frente al pesebre y las delicadas manos del Hijo de Dios. Con modestia y sacralidad depositaron sus dones cerca de la cabeza del Niño. Algunos habían pertenecido a Alejandro Magno y luego a la reina de Saba, que los llevara al templo, de donde fueron robados cuando la destrucción de la ciudad real.

Pobreza, intimidad sacral y grandeza

Encontraron al Niño en tan grande pobreza como les dijeran los pastores. En la humilde vivienda brillaba la luz de la estrella milagrosa con tanta intensidad que todos parecían encontrarse en llamas. Tan absortos estaban que de sus cofres tomaron lo primero que les vino a la mano. El rey Gaspar, con lágrimas en los ojos, trajo un envase con mirra. Un temor sagrado se apoderó de ellos, sumidos en profunda contemplación. Oyeron a la Ssma. Virgen decir suavemente, con la cabeza algo inclinada: “Dios sea alabado”.

Entre los dones se encontraba una esfera dorada que perteneciera a Alejandro Magno. Por su lado de orgullo humano, al tomarla el Niño Jesús, se convirtió en polvo y ceniza.

Como la roca, que, sin obrar humano, se separó de la montaña, y como en la terrible visión de Nabucodonosor, en que el ídolo se convirtió en polvo y ceniza, así también nació Cristo de una Virgen, sin intervención humana. Rebajó a los orgullosos que se sienten poderosos y elevó a los humildes de corazón, como los Santos Reyes Magos.

El poseía, en su deliberada pobreza y pequeñez, el poder de convertir en nada la esfera que representaba al mundo, y de mover las almas para edificar una civilización en que se haga su voluntad, así en la tierra como en el Cielo.

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* La Leyenda de los Tres Santos Reyes („Die Legende von den heiligen Drei Königen“, Ed. DTV, Munich, 1963). Textos del original traducidos por nuestra Redacción. Apareció en el Boletín Nobleza y élites tradicionales análogas el 5 de enero de 2014.

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“Ya vienen los Reyes, por el arenal, y le traen al Niño una torre real…” – Villancico

Los villancicos son un manantial de inocencia brotado de la tradición  católica de los más variados pueblos. Recomendamos a nuestros lectores los maravillosos cánticos navideños del Conjunto Pro Música de Rosario, que pueden hallarse fácilmente en internet.  

 

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Elegancia y refinamiento en el palacio de los Paz, en plaza San Martín, de Buenos Aires – Actualmente, Círculo Militar

  

San Rafael Arnaiz, sobrino de los Duques de Maqueda

La Infanta Leonor de España

La varonil estampa de un rey carlista. Así como las fuerzas de la naturaleza producen un árbol o un banco de coral, la sociedad destila naturalmente una aristocracia. El rey debe ser el pináculo de la nobleza, el auge, en el orden temporal, de todas las excelencias de que el hombre es capaz. 

         

 

Señorial casona salteña

 Continuamos publicando el Apéndice IV de Nobleza y Elites tradicionales análogas, “La aristocracia en el pensamiento de un Cardenal del siglo XX, controvertido pero nada sospechoso de parcialidad a favor de ella”

  1. Aristocracia política

    “…de pie estaba Carlos V/que en España era primero/con gallardo y noble talle/con noble y tranquilo aspecto” (“Un castellano leal”, Duque de Rivas(

Carlos VII con su mastín

Hasta aquí se ha tratado de aristocracia considerada en sí misma en cuanto clase social. De ahora en adelante el tema pasará a ser la misión de la clase aristocrática en la vida política y social del país.

A quienes les haya podido parecer excesivamente conservadora, e incluso reaccionaria, la doctrina de los anteriores apartados tal vez les sorprendan agradablemente las palabras con que el esquema aborda el tema de la aristocracia política.

“La aristocracia social tiene una función que

Pureza y firmeza en la mirada de San Luis Gonzaga, hijo del Marqués de Gonzaga, uno de los más altos príncipes de la Cristiandad

ejercer directa e inmediatamente cerca del pueblo. Pero por ley natural ejercerá siempre una función política cerca del poder. Participará del poder en beneficio del pueblo.”

Tras hacer referencia de paso al gobierno “llamado mixto, donde tiene su función la ‘monarquía’, la aristocracia y el pueblo” como “el mejor gobierno, según la filosofía católica”, el esquema continúa:

Prohombres aristocráticos en las repúblicas sudamericanas de la “Belle Époque”

“La aristocracia, colocada entre la autoridad suprema, digamos monarquía, en sentido filosófico, mando de uno, y el pueblo, es elemento de moderación, de ponderación, de continuidad, de unión”.

En esa perspectiva:

“1. La monarquía sin aristocracia fácilmente conduce al absolutismo.

“2. Pueblo sin aristocracia no es pueblo; es masa.

“3. La aristocracia defiende la monarquía y la modera.

“4. La aristocracia es cabeza del pueblo, educadora del mismo, encauzadora de sus energías.

“5. Aristocracia sin pueblo es oligarquía, es decir, privilegio odioso de una casta en la sociedad.”

 

La búsqueda de lo maravilloso y refinado en la élite tradicional argentina

 

 

 En la próxima edición publicaremos el ítem 7° de este Apéndice, Misión social moderna de la aristocracia

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♦ Presentamos a nuestros lectores una semblanza del Profeta Elías, que abarca las distintas facetas de este varón llamado por Dios a las misiones más heroicas y sublimes, que deberá ser sostén de los fieles en tiempos de apostasía y enfrentar al Anticristo al fin del mundo (*). Un artículo para saborear, para leer lentamente, si queremos sacarle provecho y ganar los favores sobrenaturales de este varón pinacular.

Transfiguración de NSJC

El Monte Carmelo

Elías enfrenta a Jezabel y los soldados de Acab

San Elías tiene la visión de la Madre de Dios representada por la nubecilla de la que saldría una lluvia torrencial

Monumento al Profeta Elías en el Monte Carmelo

Espejo de los Carmelitas

San Elías crucificado como prefigura de NSJC

Recibe las coronas del martirio

Vence a los falsos profetas de Baal y los destruye

Arrebatado en el carro de fuego

Corriendo los años de la creación del mundo 3073, y antes del nacimiento de Cristo 980, nació Elías para ser sol de Israel, y lucero de toda la Iglesia en Thesbís, aldea situada á la otra parte del Jordán, en la región de Galaad, que confina con la Arabia. La Sda. Escritura no da su nacimiento ni los nombres de sus padres; con que dejó á los de la Iglesia el descubrir, que el haber el Espíritu Santo callado sus nombres, fué por representar en él (como en otro Melquisedech) la eternidad del sacerdocio de Cristo,

Con razón podemos afirmar del grande Elías, que el silencio de su patria y de sus padres, fué persuadirnos á que él fué todo celestial, y que su origen no había de buscarse en la tierra. Mas siendo cierto que nació en la tierra y tuvo padres, procuraron los antiguos escritores averiguarlos. San Epifanio dice que el padre se llamó Sabaca, noble ciudadano de Thesbis y muy virtuoso; el cual, estando su mujer en vigilia del parto, vio por divina revelación, que paría un niño hermosísimo, á quien unos celestiales varones vestidos de blanco saludaban; envolvían al niño en vivas llamas de fuego, y con ellas en vez de leche, le paladeaban los labios.

Admirado fue á Jerusalén y consultólo con los sacerdotes; y uno le respondió: No temas, Sabaca; porque ese niño es uno de los mayores dones que Dios ha concedido á su pueblo: vivirá siempre en luz; porque en sus dichos y hechos jamás habrá tinieblas: será su boca fuente de claridad, y castigará los delitos de Israel con el fuego de su espada. Esos ángeles, que en forma de varones vestidos de blanco lo veneran, significan los muchos hijos que en ese mismo hábito han de ser sucesores de su castidad y pureza.

Instruido de sus padres en la observancia de su santa ley, á pocos años se retiró al desierto, en el monte Galaad, donde se labró una casa de oración, que después fué colegio de profetas. Su cuerpo traía rodeado de espinas y rigores, siendo su vestido unas pobres pieles, su lecho la tierra dura, su pan las lágrimas, su regalo el ayuno, y su sueño, el que podía tomar quien casi siempre estaba en la divina presencia. Añadió á estos rigores el voto de castidad ,  abstinencia de vino, y otras observancias de su ley, con tales realces, que todos los profetas que en aquella soledad se ocupaban con él en el canto de las alabanzas divinas, le estimaban como á superior y prelado.

Nació el niño, y á los ocho días lo circuncidaron, y por divina inspiración, ó mandato de un ángel, le llamaron Elías, que quiere decir el «Señor Dios, ó Dios del Señor» y en griego «sol» dando á entender que era más celestial y divino que humano. Algunos autores afirman que fué santificado en el vientre de su madre, y confirmado en gracia, como el Bautista; pues vino en su espíritu y virtud, y siendo sus nacimientos anunciados, y nacidos ambos para ser vírgenes, doctores, mártires, príncipes del estado monástico, y precursores de Cristo, en una y otra venida; es muy verosímil, gozasen los dos unos mismos privilegios: y más cuando del segundo Elías, Juan, no se dice sino su nacimiento admirable, y predicación en el desierto; y vemos guarda la Escritura el mismo estilo con nuestro primer Elías.

Así se disponía Elías para ministro de Dios, y celador de su honra y culto. Crecían los pecados del pueblo, tanto, que ya no había quien no idolatrase, y más cuando llegó á reinar Acab, que excedió en maldades a todos los reyes de Israel. Este, casado con Jezabel, hija del rey de Tiro, que era gentil, admitió por dioses á sus ídolos, y labró en su misma corte templo á Hércules, á quien con nombre de Baal, adoraban Tiro y Sidón.
A ejemplo de tan mal rey, y por lisonjearle, todos en Israel idolatraban. Para la cura de enfermedad tan mortal, previno Dios el remedio en Elías, así como en su Iglesia contra Arrio á San Atanasio, contra Pelagio á san Agustín, contra Nestorio á san Cirilo. Para esta lid le dio el Señor poder en cielos, y tierra y todas las armas que pedía su valor y necesitaba la arrogancia de sus enemigos Acab y Jezabel.
Tenía cincuenta años de edad, Elías, cuando le dijo el Señor, que saliese á la campaña contra el rey Acab, y todo su reino. Obedeció Elías, y conociendo, que para reducir aquel pueblo, el mejor medio era, que el cielo negase sus lluvias a la tierra, porque lo más sensible para el corazón humano no es que le falten los bienes del alma, sino los de su apetito: por esto le pidió á Dios, le diese las llaves del cielo: otórgaselas su Majestad; y arrojando llamas por la boca, se fué al rey, y le dijo: Pues no hay enmienda en tí, rey descreído, ni temor en tí, óh pueblo pérfido, que desprecias al Señor, por verlo blando, usando mal de su gran misericordia: vive el Señor Dios de Israel, que no habéis de ver rocío, ni lluvia del cielo sobre vuestros campos, sino cuando, y como yo quisiere. Quedó atónito el rey, pasmados los circunstantes y toda la corte temblando. Con esto Elías, instruido del Señor,  salió de la ciudad, volviendo al cielo las llaves. Confirmó Dios la orden de Elías, y le mandó se retirase á la otra parte del Jordán, á un collado peñascoso cerca del arroyo Corilh. El Señor le hacia el plato, enviándole dos veces al día pan y carne con dos ángeles en forma de cuervos; que tomaban la comida de la mesa de Acab, para que la llevasen á Elías; para que se viese, que á quien busca el reino de Dios, lo temporal no le falta.
Como la piedad de Dios es tan grande, quiso su Majestad, que Elías la tuviese del pueblo necesitado; y así le secó el arroyo, y dejó de enviarle los cuervos, y porque experimentase, qué cosa era necesidad, le mandó ir á Sarephta, ciudad cerca de Sidón, donde una mujer viuda le sustentará.

Obedeció Elías: y llegando á las puertas de la ciudad, vio una mujer recogiendo unas serojas para hacer fuego: llamóla, y con humildad de pobre, y necesitado, que lo iba ya, le dijo le diese un vaso de agua; y partió la mujer para su casa á traerle el agua; y Elías añadió: Tráeme también un poco de pan. Vive el Señor Dios tuyo (dijo la mujer) que no tengo bocado de pan en mi casa, sino solo un puñado bien pequeño de harina en la cántara, y un poco de aceite en la aceitera. Y ando recogiendo dos serojas, para hacer algo, que yo y mi hijo comamos, y luego muramos; porque no da lugar á más la cruel hambre, que consume esta tierra.

Elías, que no venía á quitarle la vida, sino á asegurársela con su bendición, dijo, animándola: No temas; porque esto dice el Señor Dios de Israel: la cántara de la harina no faltará, ni la alcuza del aceite disminuirá hasta el día en que el Señor ha de dar agua á la tierra. Así sucedió: y la novedad del milagro, le hizo mayor, y la continuación tan notado, que no solo corrió por las vecinas, sino por toda la ciudad.

A pocos días se le murió á la viuda un hijo único que tenía: y como se quejase al santo, él movido á piedad, lo resucitó. Milagro tan nunca visto hasta entonces, que ser Elías el primero en esta maravilla, lo engrandece tanto, que el Espíritu Santo se hizo su panegirista, diciéndole: ¿Quién se podrá gloriar como tú, que sacaste un muerto de la sepultura? Agradecido el niño al santo profeta, se hizo su discípulo, y después fué profeta, llamado Jonás.

Castigados con la muerte los ochocientos cincuenta falsos profetas, viendo Elías á Acab penitente, al pueblo convertido, y más obediente á Dios, levantó la mano de su castigo: ofreció al rey el agua tan deseada: subióse á la cumbre de su Carmelo; y sucedió, todo lo que ya queda referido en la fiesta de nuestra Señora del Carmen, de la nubecilla, siendo Jonás, el hijo de la viuda, que él había resucitado, el discípulo que entonces le asistía, y envió á descubrir la nubecita, que dio con sus abundantes lluvias consuelo, alegría, vida, salud, y sustento á todo Israel.En el tiempo que Elías estuvo en “Sarephta, frecuentó el monte Carmelo por tenerle cerca. Pasados los tres años y medio de la seca, le mandó Dios se viese con Acab; porque deseaba ya su Majestad dar agua á la tierra, y quería se la pidiese el mismo Elías. Bajó al llano, y halló á Abdías, mayordomo de la casa real, á quien dijo, que fuese y dijese al rey, lo esperaba allí. Vino Acab, y después de otros lances, se convino entre los dos, á petición de Elías, que se tuviese en el monte Carmelo aquel auto tan solemne de la fé, en que juntó lo más principal del reino, y ochocientos cincuenta profetas falsos de Baal, estando solo Elías de parte de Dios y la verdadera religión, vencidos todos con el prodigio de hacer bajar fuego del cielo: después á todos quitó la vida con el celo de su ardiente espada, como más largamente se refiere en el libro III de los Reyes.

Era Jezabel á cuya cuenta vivían los falsos profetas; y así, luego que supo su muerte, y el triunfo de Elías, juró le había de quitar la vida: y así Elías huyó; que el furor del poderoso, y más de una mujer, no se puede vencer con mejores armas, que con la fuga. Rindió á Elías el cansancio del camino, y sentado al pié de un enebro, pidió á Dios la muerte, de que huía. Bástame, Señor (le dijo), lo que he vivido. Lleva para ti esta alma, que por ti ansia. No soy mejor que mis padres; y por eso no de he igualarlos en días. Quedóse dormido con la tristeza: envióle Dios un ángel, para que lo visitase, y trajese de comer y beber, que lo necesitaba mucho. Despertólo el ángel, y díjole: Levántate, y come. Despertó: vio á su cabecera el pan (figura del eucarístico y divino, que dichosamente hoy posee la Iglesia) y vaso de agua, y comenzó á comer del pan; mas estaba tan rendido, que se volvió á dormir. Volvió el ángel segunda vez, y despertándole con más fuerza, le dijo: Levántate, y come; porque te queda largo camino que andar.

Levantóse el santo: comió, y bebió: y aunque era tan pobre y parca la comida; como venía de la dispensado Dios, y por mano de un ángel, tuvo tal virtud, y le dio tales fuerzas, que caminó con ella cuarenta días con sus noches, hasta llegar al monte Horeb, adonde el Señor le encaminaba. Entróse en una cueva, y el Señor se le apareció, y dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? ¿Qué temes; si yo te asisto?
Respondió Elías: Con celo he celado por el Señor Dios de los ejércitos. Regalóle Dios con un viento suave, y aura divina, por venir su Majestad en ella: mandóle ir á Samaría, y que ungiese á Jehú por rey de Israel, y en Damasco á Hazael por rey de Siria, que eran los dos cuchillos, que su Majestad prevenía para castigar en Acab, y Jezabel, sus grandes idolatrías y pecados: y al fin, que ungiese á Elíseo, hijo de Safad, natural de Abelmeula, en profeta, y sucesor suyo.

Todo lo cumplió Elías, pospuesto todo temor; que á quien Dios asegura, nada tiene que temer. Ungidos los dos reyes, pasó ó ungir á Elíseo: hallólo arando las tierras de su padre, en compañía de otros: conociólo con su espíritu profético; y ungiéndolo con el óleo santo, con que en aquel tiempo se ungían los reyes, sacerdotes, y profetas, le echó sobre los hombros su capa, que fué darle el hábito de la religión, que á vista de la nubecita, símbolo de María Santísima, sin pecado concebida, teniéndola por ejemplar capitana y maestra de los tres esenciales votos, obediencia, pobreza y castidad, instituyó en el Carmelo; ofreciendo juntarle familia, que desde entonces atendiese a su veneración, y cuando naciese, estuviesen á su obediencia, con título de hijos y siervos suyos, como ya dijimos en la fiesta de nuestra Señora del Carmen; y así quedó Elíseo admitido á su religión, profesión, é instituto.
Viéndose ya con este discípulo tan aventajado, con Jonás, Miqueas y oíros, que atrajo el buen olor de su vida, se partió para el Carmelo (en cuyas faldas nació María Santísima, como tomando posesión de su monte glorioso al nacer), donde plantó la primera colonia y convento de su orden, á honor y servicio de la sacratísima Virgen María, sin pecado concebida, á quien había tenido por causa ejemplar y final y meritoria, y de cuyo influjo esperaba su conservación y aumento, corriendo el año de la creación 3127, y antes de la encarnación del divino Verbo 926, llamando á sus hijos y sucesores «los hijos de los profetas.»
Labró un oratorio para que se juntasen á orar y cantar á Dios alabanzas divinas, y á explicar al pueblo la ley del Señor. A esta observancia instituida en los colegios de los profetas desde los tiempos de Samuel, añadió Elías á más de la soledad, penitencia, silencio y oración, la observancia de los tres votos perpetuos de obediencia, castidad y pobreza, que constituyen el estado religioso, cosa hasta entonces no usada de los hombres: bien que Elías, aunque dio el ser y sustancia del estado, no fué con la perfección, solemnidad y potestad de claves, ni otras prerrogativas que goza en la ley de gracia: porque de éste en toda su perfección fué el principal instituidor Cristo, nuestro Bien, y del que instituyó Elías en la antigua ley, causa también ejemplar, final y meritoria: con que Elías respecto de Cristo es ministro é instrumento; pero en orden á los demás en el tiempo es el primer patriarca, y en méritos y santidad no es inferior á ninguno de las demás religiones. En la instrucción de sus nuevos hijos, y casas que se fundaban, gastó el santo profeta nueve años.
Mandóle Dios después, que saliese del Carmelo á sentenciar á Acab y Jezabel, por la inocente muerte de Naabod, á quien por quitar una viña, quitaron también la vida. Bajó del Carmelo: encontró á Acab, y díjole: Mataste á Naabod, y tomaste posesión de su viña. Pues hágote saber, que en este lugar donde los perros lamieron la sangre de Naabod, lamerán la tuya, y también comerán las carnes de Jezabel en el campo de Jezrael.
Dichas estas amenazas, Elías se volvió á su Carmelo: las cuales cumplidas (la de Acab antes, y la de Jezabel después de su rapto), reinó Ocozías por su padre Acab, y á pocos días cayó de un corredor, de que quedó con gran riesgo de la vida. Envió a consultar á Beelzebub, ídolo de Accaron, acerca de su enfermedad; y el Señor avisó á Elías, y mandó saliese al encuentro á los criados del rey. Obedeció: bajó del monte; y viéndolos, les dijo”: ¿Por ventura no hay Dios en Israel á quien consultar? ¿Para qué vais á Accaron?
Con la vida pagará el rey su pecado: no se levantará de la cama. Lleváronle al rey las nuevas, y díjoles á sus criados: ¿Qué persona era quien así os habló? ¿qué señas tenia? Un hombre velloso, vestido de unas pieles (dijeron), y ceñido con una correa de las mismas. Elías thesbita es (respondió el rey), porque le conocía muy bien. Comunicó el caso con su madre Jezabel: y como ella le aborrecía, dieron orden de que lo fuese á prender un capitán con cincuenta soldados. Fué el capitán; y estando en el Carmelo, cerca de donde Elías estaba, le dijo con irrisión y arrogancia: Hombre de Dios, el rey manda que desciendas. Conociendo el santo que la ironía con que hablaba, é intento que traía, no cargaba tanto sobre su persona, cuanto sobre la autoridad de Dios, en cuyo nombre había hablado; no con celo de venganza, sino del honor divino, le respondió: Si soy hombre de Dios, baje fuego del cielo y trague á tí y á tus cincuenta soldados. Al instante bajó el fuego y los convirtió á todos en cenizas. Viendo el rey que tardaba, envió segundo capitán con otros tantos soldados, á quienes, por la misma causa, sucedió lo que al primero, bajando fuego del cielo y consumiéndolos, defendiendo Dios su honor, agraviado en su profeta. Envió el rey tercero capitán, que fué Abolías, mayordomo de su padre Acab: llegó como católico de su tiempo, con grande humildad y cortesía, suplicando á Elías tuviese de él piedad, pues obedecía á su rey. Entonces el ángel que asistía á Elías le dijo: Desciende, y ve con él, no temas.
Descendió Elías del monte, y puesto en la presencia del rey, le dijo sin más preámbulos: Esto dice el Señor: Porque enviaste mensajeros á consultar á Beelzebub, dios de Accaron, como si no hubiera Dios de Israel á quien pudieses preguntar; del lecho sobre que subiste no descenderás, sino morirás. Con esto se salió de palacio el santo profeta, dejando á todos asustados; más rabiosa á Jezabel, y al rey en manos de la muerte, que en breve experimentó.

Viendo que las palabras de Elías eran eficaces para cerrar el cielo, abrasar capitanes y quitar vidas á reyes, cuando al honor de Dios importaba, siendo cuanto obró por mandado expreso de su divina Majestad, como el mismo profeta santo confesó; no ha fallado quien ya en libros, ya en púlpitos (por lograr un concepto), diga, que fué cruel este celo, imperfecto ó injusto el santo profeta, y contrario al espíritu de Cristo. ¡Bravo arrojo! sin advertir, como dice Teodoreto: «Que los que al profeta acusan de cruel, contra el Dios del profeta mueven la lengua; porque él envió aquel fuego». ¿Imperfecto debía de ser Dios en sentir de los tales? ¿Muy ajeno del espíritu de Cristo, y muy cruel san Pedro, cuando con una palabra quitó la vida á Ananías y á Sabrá, y san Pablo á Elimas los ojos? ¿Imperfecto el sagrado Precursor que vino en la virtud y espíritu de Elías? Pero dejemos á los tales.
Habían ya crecido en número y perfección, y admitirlo el santo padre los colegios de Bethel, Jericó, Samaría, Gaígala, Masfa y otros, en los cuales florecía su santidad y magisterio.
Prueba el águila la legitimidad de sus hijos poniéndolos á vista del sol para que examinen sus rayos: asilo hacían los hijos del Carmelo, teniendo a Elías, su sol, tan á la vista, de quien con sagrada emulación copiaban los resplandores, y mejorábanse cada día más en su contemplación.

Estando ya bien instruidos en su nueva profesión, y viendo que en Elíseo y otros hijos aventajados, dejaba quien la llevase adelante, quiso Dios trasladar á su ministro y profeta, y como depositarlo en el paraíso, y reservarlo con la vida en él para los tiempos más atribulados de su Iglesia, encargándole esta última victoria, á quien tantas había alcanzado de Satanás y sus ministros. Quiso Dios que un hombre tan divino no conversase más con los humanos, sino con los celestes espíritus: y como á los grandes y valerosos capitanes honraban los reyes con carro triunfal, quiso que Elías, que tantas batallas venció, y tanta sangre derramó de sus contrarios, subiese al paraíso triunfante, en un carro y caballos de fuego.

Esta fué la intención: veamos el hecho. Sabiendo ya Elías como Dios quería llevárselo al paraíso, partióse su amado discípulo Eliseo al convento de Galgala, y de allí á Bethel, donde acompañado de cincuenta monjes, llegó Elias al Jordán con Eliseo: quitóse la capa; y doblándola hirió con ella las aguas, que obedientes á su presencia y santidad, se dividieron, con que no solo dejaron el paso franco, sino seca y enjuta la surgiente, mostrando en una acción dos milagros.

Pasado el Jordán, encargó á Eliseo, como sucesor suyo, el cuidado y observancia de su religión, y le ofreció, que desde el lugar donde el Señor le colocase, pedirla por su duración y aumento. Por fin, le dijo le pidiese cuanto quisiese: que se lo concederla con gusto. Eliseo sólo le pidió su espíritu doblado; y aunque se le hizo dificultosa la petición, se la concedió. En esto vino el carro de fuego en que Elías subió á los cielos triunfante, y Eliseo lleno de dolor, lo miraba y decía: Padre mío, padre mío, carro de Israel y carretero suyo.  Así lamentaba Eliseo la ausencia de su santo padre, cuando perdiéndolo de vista, vio que le arrojaba su capa, y en ella su espíritu doblado, con cuya prenda se volvió al Jordán: y habiéndole dado también paso milagrosamente, dividiéndose otra vez sus aguas al contacto de la capa, los cincuenta hijos de los profetas, ó monjes, que á la otra orilla le esperaban, viéndole venir con la capa y espirita de su maestro Elías, le veneraron por su sucesor y admitieron por prelado.
Trasladado Elías, no nos dice la Escritura el lugar donde paró, ni la vida que en él hace; y así es forzoso seguir lo que nos han dicho los santos: los cuales afirman que Elías está vivo: el lugar donde habita no es el cielo, lugar de los bienaventurados (porque hasta la muerte y ascensión de Cristo, á nadie se abrieron sus puertas), sino el paraíso terrenal, donde lo reserva Dios, para que en compañía de Enoch, venga á predicar penitencia en tiempo del Anticristo.

En el paraíso, pues (que no pereció con las aguas del diluvio), les previno el Señor su habitación, donde, aunque no ven á Dios cara á cara, pasan una vida felicísima, gozando de muchas consolaciones divinas, de visitas frecuentes de los ángeles, sustentados del árbol de la vida, mereciendo infinito, y libres del estado de pecar y desmerecer. Viven por fé: porque no ha llegado la clara visión, y así merecen con sus obras y sus actos. De aquí se sigue, que en el estado feliz que Elías goza, puede ser venerado ó invocado de los fieles: lo cual consta de la práctica de la Iglesia, así en tiempo de la antigua ley, como en el más dichoso de la nueva ley de gracia. De la antigua consta: pues luego que fué arrebatado en el carro triunfal, Elíseo, queriendo pasar el Jordán lo invocó. Viendo al Carmelo levantaron una iglesia ú oratorio á su memoria.

Los hebreos cuando circuncidaban á sus hijos, ponían dos sillas, una para el sacerdote y otra para san Elías; persuadidos á que el santo profeta asistía á la gracia de aquel sacramento, y como medianero é intercesor á todas las que Dios les concedía. En las preces y letanías de los santos de su ley le invocaban. En la ley de gracia fue aún más expreso su culto é invocación. La Iglesia griega hizo feriado su día: le edificó muchos templos: en su fiesta hicieron muchos sermones y homilías sus doctores sapientísimos. Rezaban de él con oficio eclesiástico; y hoy se continúa en muchas partes, según se lee en sus misales antiguos y modernos.
La Iglesia latina no ha sido menos fervorosa en su veneración. En Italia, Nápoles, Sicilia, Hungría y nuestra España, le han dedicado muchos templos y celebran su memoria en muchos Martirologios, y este día en el romano. A los padres carmelitas, que siempre le han venerado por su primer fundador y patriarca, concedieron los sumos pontífices Gregorio XIII y Sixto V, con otros muchos de sus sucesores, rezo de primera clase con octava, como á su padre, fundador y patrón, el cual usa toda la religión con la solemnidad que es notoria: privilegio tan singular como es venerar en iglesias y rezar de un hombre vivo como si ya estuviera en el cielo, y gozar antes de entrar en él: esta prerrogativa que solamente da y concede la Iglesia a los bienaventurados, es tan grande y nunca vista, que á algunos celosos ha causado gran novedad, y han procurado y pretendido que no se rece del santo, así por estar vivo, como por no hallarse en la Iglesia privilegio semejante; pero ha salido Dios á la defensa de su celador santo.

El caso milagroso refiere el muy docto P. M. José Andrés, de la ilustrísima Compañía de Jesús, y sucedió en esta forma. Un personaje grave de Roma entró petición a la sacra congregación de Ritos, que debía prohibir el rezo del profeta san Elías, por los graves inconvenientes que tenía, de que al día siguiente daría bastantes pruebas. Admitió su petición la sacra congregación, y mandó que el informante diese sus fundamentos. Púsose aquella noche á trasladarlos muy alegre y agradecido á su estudio. Pero (¡óh sumo poder de Dios!) encontrando acaso con estas palabras del capítulo 48 del Eclesiástico: Surrexit Elias propheta, quasi ignis, etc., (se levantó el profeta Elías como un fuego, etc.) al mismo tiempo le cogió al cuerpo y ánimo un temblor y horror tan grande, que ni pudo mover la mano, gobernar la pluma, ni desembarazar el ingenio, entregado todo á lamentar sus dolores. Así duró algunas horas, hasta que su aflicción, informando su conciencia, le dio á entender que aquel arresto no era celo discreto, sino emulación y afición poco pía al santísimo profeta: con que reconoció el castigo de su temeridad, y ofreció arrepentido la enmienda.

Luego que llegó la mañana, y el Señor en premio de su dolor le mitigó sus dolores, se fué á la sacra congregación: refirió todo el caso; y de acusador se hizo abogado del santo, confesando que lo tenía por tal, y por merecedor de que gozase en la Iglesia aquel y otros públicos honores. Con cuya experiencia y otras, ha puesto la sacra congregación perpetuo silencio en la materia de semejantes contradicciones.
Bien ha mostrado Elías su agradecimiento á la misma Iglesia en varias ocasiones, que refieren los libros sagrados, y otros autores. A los nueve años de su rapto (en el carro de fuego)  escribió una carta á Joran, hijo de Josafat, rey de Jerusalén, reprendiéndole su mala vida, y el haberse apartado de los caminos, que siguió su santo padre, y amenazándole con rigurosos castigos, si no procuraba enmendarse.
Sabida es la aparición en el Tabor, asistiendo á la transfiguración gloriosa de Cristo, Bien nuestro, donde pidió por la duración de su religión carmelita, y alcanzó de Cristo que duraría hasta el fin del mundo, según la Virgen santísima se lo reveló a su hijo san Pedro Tomás, patriarca, y mártir.

Otras dos apariciones refiere la gloriosa madre santa Teresa de Jesús en el libro de sus fundaciones; y de otras muchísimas hacen mención varias historias, todas en utilidad de la Iglesia y sus hijos los fieles.

Es abogado especial, y antídoto soberano contra la peste, y tiempo de seca y falla de agua. Pudiera comprobarse esto con muchos milagros; pero basta ligeramente referir, lo que sucede en una ermita de san Elías, que está en nuestra España en un montecillo, que está en Aragón, entre Monzón y Lérida: la cual ermita es todo el año frecuentada, y especialmente este día 20 de julio, que es su fiesta de guardar, por voto de sus vecinos pueblos, que suben á ella en procesión, agradecidos á los milagros, que por su intercesión experimentan; y así está llena de mortajas, velas doradas, madejas de seda, piernas y brazos de cera, pechos de mujeres y otras presentallas, que atestiguan los milagros, que del santo profeta han recibido, así mediante su intercesión, como bebiendo el agua de una fuente, que llaman de San Elías, y nace del montecillo en que está fundada la ermita: y cuando tienen necesidad de agua los campos, valiéndose de su intercesión, luego la consiguen. En Lombardía le tienen también por abogado para las faltas de agua; porque por su intercesión siempre la han conseguido.
Es abogado contra la peste, como se experimentó el año pasado de 1656 en el reino de Nápoles, haciéndole las ciudades de Capua y Nola, su patrón, fabricándole templos ricos y hermosos: porque sobre haber sanado infinitos, untándose con el aceite de su lámpara, que milagrosamente también lo daba con tal abundancia, como si fuera una fuente manantial, juntando en uno infinidad de milagros; el día, que la ciudad de Capua lo eligió por su patrón movida con tantos milagros, cesó repentina y totalmente la peste, sin que quedase de ella más memoria. Con cuyo prodigio, más fervorosos, hicieron su voto en la iglesia de los padres carmelitas: dotaron su fiesta de primera clase: celebráronle ambos cabildos eclesiástico y secular, y los caballeros todos con fiestas, los poetas con epigramas, los predicadores con famosos panegíricos, y Dios, que en sí es glorioso, lo quedó de nuevo en Elías. Otros infinitos milagros se pudieran referir; pero se dejan por abreviar: quien quisiere verlos, lea al reverendísimo P. Fr. José de Santa Teresa, en sus Flores del Carmelo, y hallará abundancia.
Finalmente, llegado el tiempo del Anticristo, aquel fiero monstruo, que asistido del demonio, de la gentilidad, judaísmo y herejes, publicará guerra contra Jesucristo, y sus santos: derribará sus iglesias: pisará sus imágenes: hará, que cese en público el santo sacrificio de la misa: martirizará á los sacerdotes: postrará las vírgenes: la culpa será virtud, y no habrá mayor delito en su tribunal, que el ser cristiano: publicará, que es el verdadero Dios, y Mesías: fingirá su muerte, y resurrección: pondrá su estatua en el templo; y hará aparentes milagros, que será una de las mayores angustias de los fieles.

Contra tantos males Elías será el antídoto; pues para verdadero apóstol de aquella última persecución, y la mayor, y más temerosa, que ha padecido la Iglesia desde el principio del mundo, tantos siglos ha que Dios le tiene guardado, señalado y prevenido. Vendrá como precursor de aquella segunda venida, y con potestad extraordinaria, concedida inmediatamente de Dios (aunque subordinada é inferior á la del Sumo Pontífice), para gobernar el pueblo cristiano, para enseñar la fé, y doctrina verdadera, para hacer milagros en apoyo de su doctrina y predicación: con la cual confirmará á los fieles, reducirá á Dios á los hijos de su pueblo, volviendo todas las cosas á su debido lugar, de que las había desencajado el Anticristo.
Saldrá armado de las noticias, y méritos de tantos siglos, limpio y purificado su corazón del temor, que tuvo en tiempo de Jezabel, docto, y fuerte en el trato de los ángeles, obligado con los favores de Dios, sabiendo que esta es la ocasión, para que su Majestad lo tiene reservado, y que es obligación suya mirar por el crédito y honra de su Dios, como siempre lo hizo su celo abrasado.

Acompañado de Enoch, y de otros fieles ministros, especialmente de sus religiosos los carmelitas, de las demás religiones (órdenes religiosas), y varones fervorosos, eclesiásticos, y seculares del cuerpo, y campo de la Iglesia, saldrá á plaza contra su mayor enemigo, cuyos aparatos y victorias, así las describe el evangelista san Juan: «Daré (dice) á mis dos testigos, y profetizarán mil doscientos sesenta días cubiertos de sacos. Estos son dos olivas, dos candeleras, que están en la presencia de Dios: si alguno les quisiere dañar, saldrá fuego de la boca de ellos, y tragará sus enemigos. Estos tienen potestad para cerrar el cielo, para que no llueva en los días de su profecía: y tienen potestad sobre las aguas, para convertirlas en sangre; y para herir la tierra con toda plaga, siempre que quisieren.»

Después de este tiempo, que será tres años y medio (menos veinte días) que gastará el Anticristo en perseguir la Iglesia, y Elías en defenderla, concurrirán todos á Jerusalén. Quitará el dragón (que es el Anticristo) las vidas á Elías y Enoch: su muerte, afirma santo Tomás, que será en cruz, por imitar en esto á su capitán: sus cuerpos (dice san Juan) serán arrojados en la plaza de Jerusalén; y causará tal espanto y admiración ver vencidos á los invencibles, y muertos á los que parecían inmortales, que concurrirán á ver sus cuerpos, «de las tribus, de los pueblos, y de las lenguas, por tres días y medio, en que no se consentirán, que sus cuerpos sean enterrados (dice san Juan): y pasados tres días y medio, el espíritu de la vida del Señor entró en ellos, y se levantaron sobre sus pies. Y cayó un gran temor sobre aquellos, que los vieron antes muertos. Y oyeron una voz grande del cielo, que les decía: Subid acá; y subieron al cielo en una nube, y los vieron sus enemigos.» Con que vendrá á ser apóstol, y mártir en Jerusalén nuestro grande Elías, muriendo en el árbol sacro de la cruz á ejemplo de Cristo: resucitará después de tres días y medio, y en una nube hermosa, como el carro, subirá en cuerpo y alma triunfante y glorioso al cielo, á vista de su mayor enemigo el Anticristo, el cual después de veinte días acabará por la divina justiciaCon cuya muerte, y el juicio universal, acabará el mundo, recibiendo los pecadores su castigo, y los justos su galardón, comenzando el reino de Cristo, y de sus santos, para durar una eternidad. Escribieron la vida de san Elías, sus virtudes, proezas, y milagros, las mejores plumas del cielo y de la tierra; pues el Espíritu Santo en los libros sagrados de los Reyes, Eclesiástico, Apocalipsis, y otras partes, y los mayores santos, ó intérpretes de la Iglesia en sus escritos se hacen lenguas en su loor y alabanza: algunos, en particulares libros, que hicieron del santo profeta (como son Juan Jerosolimitano; Egidio Camarte de rebus Eliæ; Saliano; Tornielo in Annal. mundi; Lezana en los del Carmen; Fr. Francisco de Santa María, Hist. prophetiea y en su Apología; Muñoz in Propugnáculo Eliæ; Mathias á S. Joanne tom. 1 Hist. Panegyr.; Doroteus á Sánelo Renato in lib. Regn. de Apocalyp., y otros, (que cita Daniel á Virg. Maria in Vinca Carmeli), juntaron todas sus glorias, si puede haber alguna que se iguale, al referirlas el Espíritu Santo (que por último de sus elogios dice: ¿Quién en el mundo podrá como tú gloriarse, óh Elías?), cuya gloria y divinidad merezcamos ver por la intercesión del gran celador de la honra de Dios, Elías. Amen.

 

Fuente: La leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc.

(*) Basado en publicación del Blog Fátima la Gran Esperanza

 

 

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meditacion

Plinio Corrêa de Oliveira(*)

Imaginemos la llegada de los Reyes Magos, con sus caravanas, sus cortejos, los animales cargados de tesoros…, la estrella de Belén. Y estos Soberanos –el Rey negro Baltasar y los otros dos, Melchor y Gaspar- ofreciéndole al Niño Jesús, en actitud de adoración, oro, incienso y mirra.

En el Niño Jesús podemos considerar, entre otros aspectos, su infinita grandeza, por un lado; su infinita accesibilidad, por otro; y, por fin, su infinita compasión. ¿Por cuál de ellas nos sentiríamos más próximos del Divino Infante?

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grandeza

Al considerar la infinita grandeza, podemos imaginar una gruta enorme, alta, tan amplia como una catedral, sin una arquitectura definida pero en la que la disposición de las piedras nos hiciera presentir vagamente las ojivas de una catedral de la futura Edad Media.

Podemos imaginar, también, el pesebre que le servía de cuna al Niño Dios, ubicada un punto majestuoso de la gruta. Y una luz celestial, toda de oro, flotando sobre El en aquel momento.

El Divino Infante, con majestad de verdadero Rey, aunque sea una criatura recién nacida, reposa en su pesebre. El, Rey de toda majestad y de toda gloria; Creador del Cielo y de la Tierra; Dios encarnado, hecho hombre. El, desde el primer instante de su ser –por lo tanto ya en el claustro de Nuestra Señora- revestido de más majestad, más grandeza, más manifestaciones de fuerza y de poder que todos los hombres, en toda la historia de la humanidad. El, conocedor de todas las cosas, sabiendo incomparablemente más que cualquier hombre de ciencia. El, manifestando por momentos, en la fisonomía siempre variable, esa majestad hecha de sabiduría, de santidad, de ciencia y de poder.

Imaginemos ver todo esto misteriosamente expresado en la fisonomía del Niño. Por momentos moviéndose, y en el movimiento, reflejando su faceta de Rey. Al abrir los ojos, manifestando en la mirada un fulgor de tal profundidad que se ve en El un gran sabio. Flotando a su alrededor, una atmósfera que envuelve de santidad a todos aquellos que se acercan a El. Atmósfera de tal pureza que las personas no se acercan sin antes pedir perdón por sus pecados; pero sintiéndose, al mismo tiempo, movidas a enmienda por la santidad que emana del sagrado recinto.

Imaginemos a la Ssma. Virgen a los pies del Niño Jesús, también Ella como verdadera Reina –pues lo era y lo es- con una dignidad e imponencia tales que hasta dispensan ropas de aspecto noble para hacer relucir su majestad.

 

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Se cuenta de Santa Teresita que era tan imponente que su padre la llamaba mi pequeña Reina.

El jardinero del Carmelo de Lisieux declaró, en el proceso de canonización, que cierta vez vio a una monja que estaba de espaldas haciendo determinada cosa: esa religiosa era Santa Teresita.

El abogado del diablo le preguntó: ¿Y cómo estando de espaldas sabía Ud. que esa monja era la Hermana Teresa? La respuesta fue muy significativa: “Por la majestad de su porte, porque ninguna de las otras religiosas tenía una majestad tal”.

Si así era Santa Teresita, ¿cómo sería la Santísima Virgen?

Imaginemos a la Madre de Dios majestuosísima, trascendente, purísima, rezándole al Niño Jesús. Los Angeles, entonando invisiblemente en rededor canciones de glorificación, y toda la atmósfera reinante saturada de valores tales que se diría que en esa pobreza había una atmósfera de corte.

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Imaginemos que nos acercamos al pesebre sintiendo la grandeza del Divino Infante. Y, como contrarrevolucionarios, adorando todo cuanto es noble, bello, santo, intransigente y combativo. Adorando aquel Niño que atrae junto a sí al mismo tiempo todas las formas de grandeza que de El dimanan, y que no constituyen sino reflejos de El; todas las formas de pureza, de santidad, que son apenas una participación de su santidad.

Así, rechazando lejos de nosotros el pecado, el error, el desorden, el caos, la Revolución, ni siquiera osamos elevar los ojos para aquella escena magnífica del Pesebre, en que el orden, la jerarquía, la pompa y el esplendor predominan por completo.

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Imaginemos ahora otro aspecto: su infinita accesibilidad. Es legítimo imaginarla pues –como explicaré más adelante- este y otros muchos aspectos deberían coexistir en el Pesebre.

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Imaginemos al Niño Jesús inmensamente accesible. Este Rey, tan lleno de majestad, en cierto momento abre sus ojos para nosotros. Notamos que su mirada purísima, inteligentísima, lucidísima penetra en nuestros ojos. Ve lo más profundo de nuestros defectos como también lo mejor de nuestras cualidades. Y en ese momento toca nuestra alma, como conmovió a San Pedro durante su Pasión.

Cuentan los Evangelios que la mirada que dirigió a San Pedro fue tal que éste salió y lloró amargamente. Y durante toda su vida el Príncipe de los Apóstoles jamás olvidó la mirada tocante, que continuamente provocaba su llanto.

Esa mirada nos causa una tristeza profunda por nuestros defectos. Nos inspira horror por nuestros pecados.

Pero también, al penetrar en nosotros, esa mirada manifiesta al Redentor recién nacido; su amor, no sólo en relación a nuestras cualidades sino también por la condición de criaturas hechas por El. Un amor dedicado a nosotros, a pesar de nuestros defectos, por haber sido creados por El y destinados a un grado de santidad y de perfección en cuanto pudiendo existir en nosotros , y que El conoce y ama.

Y, cuando el pecador menos lo espera, por un ruego amable de la Ssma. Virgen, El sonríe. Y con esa sonrisa, a pesar de toda su majestad, sentimos que las distancias desaparecen, el perdón invade nuestra alma y algo especial nos atrae. Y así atraídos caminamos hasta quedar junto a El. El Divino Infante afectuosamente nos abraza y pronuncia nuestro nombre.

– “Fulano, te quise tanto y te quiero tanto! Deseo para ti tantas cosas y te perdono tantas otras. No pienses más en tus pecados! Piensa apenas, de aquí en adelante, en servirme. Y en todas las ocasiones de tu vida, cuando tengas alguna duda, acuérdate de esta condescendencia, de esta amabilidad, de este beneplácito que ahora te hago, y recurre a Mí por medio de mi Madre, que te atenderé. Seré tu amparo, tu fuerza, y éstas han de llevarte al Cielo para allí reinar a mi lado, por toda la Eternidad”.

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Imaginemos ahora la misericordia del Niño Jesús, no sólo en cuanto buscando nuestro bien y teniendo en cuenta lo que hay de bueno y de malo en nosotros, sino considerando la condición miserable de todo hombre en la Tierra.

El analiza nuestra tristeza y los sufrimientos que cada uno de nosotros lleva consigo: sufrimiento pasado, padecimiento presente y sufrimiento futuro, que El ya conoce porque es Dios. Y ve también el riesgo que corre nuestra alma de ir al infierno, pues el hombre, en cuanto viandante en la Tierra, está expuesto a ser precipitado en los eternos tormentos infernales.

Imaginemos también al Niño Jesús mirando el Purgatorio y los tormentos que allí nos esperan si no somos enteramente fieles.

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Surge en El, entonces, una mirada de pena, de participación profunda en nuestro dolor.  Un deseo de quitar ese dolor en toda la medida de lo posible, teniendo en vista nuestra santificación; un deseo de concedernos fuerzas para soportar ese dolor en la medida en que sea necesario para nuestra santificación.

Notamos en El lo que tanto consuela al hombre: la compasión perfecta.

Es propio de la naturaleza humana –y es recto que así sea- que constituya un consuelo para el hombre, en el momento en que está sufriendo, el hecho de que haya alguien que sienta pena por él. Está hecho de tal manera que, en los momentos en que está alegre y comunica su alegría, la redobla; y cuando está triste, al comunicar su tristeza, la divide.

Así también, a fortiori,  somos en relación al Niño Jesús, cuando encontramos en El la compasión perfecta.

En todos los sufrimientos de nuestra vida, cuando la copa a beber es muy amarga, debemos repetir, por medio de Nuestra Señora, su oración: “Padre mío, si fuera posible, que se aparte de mí este cáliz, pero hágase tu voluntad y no la mía”.

Así, en cualquier momento podemos pedir que cese el dolor. Pero si fuera voluntad de El que caiga sobre nosotros tenemos la certeza de que durante nuestros padecimientos encontraremos su dolor compasivo. Y El nos dirá: “Hijo mío, Yo sufro contigo! Suframos juntos, porque Yo he sufrido por ti. Ha de llegar el momento en que tú participarás eternamente de mi alegría”. Y podemos tener la certeza de que la mirada compasiva de Jesús no nos abandonará ni un momento siquiera de nuestra existencia.

Por lo tanto, a lo largo de las vicisitudes, de la vida cotidiana, debemos retener este triple recuerdo –el de la majestad infinita, el de la accesibilidad infinita y el de la compasión sin límites- del Niño Dios en relación a nosotros. Y este debe ser un recuerdo sensible, pues tratamos de componer en nuestra imaginación el cuadro preciso en medio del cual nuestra alma se conmovió.

 

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La naturaleza humana de Nuestro Señor comporta perfecciones, estados de alma, todos perfectos, existiendo en grados diversos, al mismo tiempo, según las circunstancias de su vida. El estaba lleno de majestad, lleno de accesibilidad, de exorabilidad y de compasión para con los hombres desde el momento de encarnarse.

Y es natural que, pese a ser Niño, conforme las almas se acercasen de El, apareciese ora un aspecto, ora otro de su naturaleza humana.

Sería muy bello si en una Iglesia, en vez de uno solo, se prepararan tres pesebres en tres altares diferentes, en los cuales las figuras y toda la ambientación representaran esos tres aspectos, facilitándole así a cada alma la meditación que le fuera más tocante.

                                                        ∞        ∞       ∞

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He aquí una meditación sobre la Navidad fundamentada en la recomposición altamente sensible de la escena, lo que hace que seamos tocados más fácilmente por ella.

 

Publicada en “Catolicismo” – revista de cultura – San Pablo – Brasil – nº 564 de diciembre de 1997, en base a una disertación del Autor para socios y cooperadores de la TFP

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Que el Niño Dios, Autor de la vida, por intercesión de María Santísima, Reina, Virgen y Madre, conceda a nuestros estimados lectores y sus familias sus mejores gracias. 

Les deseamos una Feliz y Santa Navidad, y un Año Nuevo venturoso y pleno de cristianas realizaciones en la lucha contra la Revolución Igualitaria Universal,  por la familia y la vida y la inocencia de los niños y jóvenes,  amenazadas por los promotores del aborto y la ideología de género,   y el pleno restablecimiento de la Civilización Cristiana, que da gloria a Dios, atrae sus bendiciones y brinda bienestar verdadero al género humano en este valle de lágrimas en que, “sin cruz no hay luz…”.

Que este Año de Gracia 2019  nos traiga el pleno cumplimiento de la gloriosa promesa de Nuestra Señora de Fátima: ¡Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará!

Boletín Nobleza y élites tradicionales análogas

 

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5. Aristocracia en la familia

Hablando aún sobre las relaciones entre aristocracia y familia, el esquema aborda un delicado y altísimo aspecto de la vida de una clase aristocrática.

Victoria, Duquesa de Nemours

“A. Por cierta analogía se puede decir que el poder aristocrático dentro del hogar está reservado a la mujer.

“a) La autoridad corresponde al marido.

“b) Pero la mujer dentro de la familia es un elemento de moderación y de consejo.

“c) Es un elemento de relación entre el padre y los hijos.

“1. Por ella muchas veces son eficaces cerca de los hijos las órdenes del padre.

“2. A través de ella llegan al padre las necesidades y los deseos de los hijos.

“B. Santo Tomás dice que el padre gobierna a los hijos con gobierno ‘despótico’, en el sentido clásico de la palabra, y la mujer con gobierno ‘político’.

“a) Porque la mujer es consejera y participa del poder del padre.

“b) La mujer, por otra parte, tiene como la representación de la caridad dentro de la familia. Es como la personificación de la misericordia en el hogar.

“c) Es la que debe estar más atenta a las necesidades de hijos y criados y más pronta a mover al padre para que las remedie.

“C. En el Evangelio aparece muy claro el contraste entre la falta de misericordia, de caridad, de espíritu aristocrático de los apóstoles en la escena que comentamos [3] y la inefable misión aristocrática que desempeñó María Santísima en las bodas de Cana.

“a) Atenta a las necesidades de los demás, María se acerca a quien puede remediarlas para exponérselas.

“b) Y después se acerca al pueblo, representado en los criados, para inculcarles que sean obedientes.”

Esta comparación entre la misión de la aristocracia en el Estado y la nación con la de la mujer —esposa y madre— dentro del hogar es un poco sorprendente para el lector moderno, pues las escasas obras de divulgación sobre la aristocracia hoy existentes han habituado, a justo título, al público a ver en ella la clase militar por excelencia, lo que parece muy poco afín a la misión de la esposa y madre en la familia.

Sin embargo, no por ello deja de ser esta comparación rica en sabiduría. Para verla en su justa perspectiva es necesario tomar en consideración que la guerra se ejerce normalmente contra el extranjero; y Santo Tomás trata aquí de la misión de la aristocracia en la vida interna normal del país en tiempos de paz, y no en cuanto espada que lo defiende contra el enemigo externo.

Era inherente a la aristocracia medieval y, en parte, a la del Antiguo Régimen, que cada una de las familias que la constituía reuniera en torno suyo un conjunto de otras familias o individuos de un nivel social menos elevado, a ella vinculados por relaciones de trabajo de diversas índoles, de mera vecindad, etc.

En las ciudades de aquellas épocas, era normal que se alzasen viviendas populares junto a palacios, mansiones o simples residencias de familias acomodadas. Esta vecindad entre grandes y pequeños repetía a su manera la atmósfera familiar del hogar aristocrático, constituyendo así un halo discretamente luminoso de afectos y dedicaciones en torno a cada familia aristocrática.

Por otra parte, las relaciones de trabajo, por el simple efecto de la caridad cristiana, tienden siempre a desbordar del mero ámbito profesional hacia el personal. Durante los largos periodos de convivencia en el trabajo, el noble inspira y orienta a quien está debajo de él, y este último, a su vez, hace lo mismo con relación al noble: le informa de sus aspiraciones y diversiones, de su modo de ser en la Iglesia, en la corporación o en el hogar, y también de las circunstancias concretas de la vida popular y de las necesidades de los desvalidos. Todo esto constituye, en fin, el circuito de interrelaciones entre el mayor y el menor que el Estado post-1789 procuró sustituir en cuanto le fue posible por la burocracia, es decir, por las oficinas de estadística e información, y por los siempre activos servicios de información policial.

Es a través de esas burocracias como el Estado anónimo (sin hablar aquí de las grandes sociedades anónimas macropublicitarias) inspira, propulsa y manda a la nación por medio de funcionarios también anónimos.

Recíprocamente, la nación habla al Estado a través de la boca anónima de las urnas electorales; anónima hasta el último refinamiento cuando el voto es secreto y el Estado ni siquiera puede saber quién ha votado de uno u otro modo.

Este conjunto de anonimatos evita en lo posible la presencia del calor humano en las interrelaciones del Estado moderno.

Muy distinta era la índole de los países dotados de una recta aristocracia. En ellos, según lo que anteriormente se ha visto, las relaciones eran, en la medida de lo posible, personales, y la influencia que el mayor ejercía sobre el menor, así como la que, a su modo, este último ejercía sobre el primero, se fundaban en una relación de afecto cristiano establecida de parte a parte. Afecto que traía consigo como consecuencia la dedicación y la confianza mutuas, y que llegaba a crear de hecho una sociedad entre los domésticos y patrones, de modo similar a como el protoplasma rodea el núcleo de una célula. Basta leer lo que dicen los verdaderos moralistas católicos sobre la sociedad heril para tener una noción exacta de cómo era este tipo de relación.

En las corporaciones, la relación entre maestros, oficiales y aprendices repetía también en amplia medida la bendecida atmósfera de la familia, y así por delante.

Ahora bien, este contacto vivo no englobaba únicamente aquello que las modernas legislaciones de trabajo llaman fría, seca y funcionalmente “patrones y empleados”. A través de sus sirvientes y de los profesionales que les prestan servicios, los de categoría más elevada, fueran nobles o burgueses, acababan por conocer las familias de sus subordinados, como éstos conocían las de sus patrones. En mayor o menor grado, conforme la orgánica espontaneidad de un movimiento social bueno, esas relaciones no se establecían tan solo entre individuos, sino también entre familias. Eran relaciones de simpatía, benevolencia y ayuda, que venían de arriba hacia abajo; y relaciones de gratitud, afecto y admiración, que se remontaban desde abajo hacia arriba.

El bien es, de por sí, difusivo. A través de las capilaridades de esos sistemas, el grande acababa conociendo miserias anónimas —porque la miseria aísla y hace desconocido a aquel sobre el cual se abate—, y le era dado remediar, en la mayor parte de los casos, a través de las manos delicadas de su esposa y de sus hijas, tantos dolores que de otro modo no habrían sido aliviados.

Pero en este valle de lágrimas también el grande conocía sus horas amargas. A veces sus enemigos lo cercaban, le amenazaban, le agredían física o políticamente. Entonces la más firme muralla que defendía esta grandeza que súbitamente se tambaleaba estaba compuesta por las incontables dedicaciones que se erguían desinteresadamente para protegerle, a veces hasta con riesgo de la vida.

Esto que se ha dicho con los ojos puestos en la vida urbana, es superfluo repetirlo a esta altura de la exposición para la vida rural, de tan propicia que era esta última a crear la atmósfera y las relaciones aquí descritas.

Así fue la vida en el feudo; así lo fue también en el campo cuando, extinguido el feudalismo, las antiguas relaciones entre señor y vasallo perdieron su alcance político, pero continuaron existiendo en el mero ámbito del trabajo; y así continúa ocurriendo en esta o aquella región de este o aquel país, incluso en la fuliginosa última década de siglo y milenio en que vivimos.

En la perspectiva del Estado monárquico con algo de aristocrático y algo de democrático considerado por Santo Tomás, la aristocracia participa en el poder del rey como la esposa en el poder del marido dentro del hogar. Le corresponde, pues, hacer llegar al padre —en este caso al Rey— mediante una acción moderadora, tan propia al instinto materno, el conocimiento emocionado de esta o aquella necesidad de sus hijos —es decir, de los pobres, de los pequeños y desvalidos que se encuentren el ámbito de influencia bienhechora de su casa solariega— y conseguir del padre, ablandando su corazón, el correspondiente remedio.

Siempre en esa misma perspectiva, así como a la madre le cabe abrir el corazón de sus hijos para esta o aquella orden de su padre, le corresponde a la Nobleza el disponer el ánimo de los estamentos subordinados para un filial acatamiento de los decretos del rey.

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(3) El presente esquema es uno de los veinte que desarrollan el Evangelio de la multiplicación de los panes (Jn. VI, 1-15)

Lea en el próximo boletín: ít. 6. Aristocracia política

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Navidad y Fátima: aparentes “utopías”, esplendorosas realidades

Nuestra indeclinable certeza del triunfo universal de la Iglesia Católica y de una inminente restauración del Orden cristiano, puede hacer aflorar en muchos espíritus una objeción – a veces explícita, a veces subconsciente –: si consideramos la pavorosa decadencia del mundo actual, ¿esa esperanza no es un sueño utópico, una quimera irrealizable?

La Santísima Virgen, en Fátima, prometió el triunfo de su Inmaculado Corazón. Aludiendo a esa dificultad Plinio Corrêa de Oliveira hacía notar, en primer lugar, que crece el número de intelectuales de varias disciplinas – sociólogos, filósofos, de ciencias políticas – que sostienen que aún cuando una utopía sea algo irreal (lo dice su etimología griega outopos: lo que no se encuentra en ningún lugar), ella es indispensable para cualquier pueblo. Y que un pueblo sin “utopía”, en el sentido de un ideal trascendente, no deja marca en la historia. Y más vale la pena ir andando detrás de una utopía que detrás de realidades concretas, en el fondo esterilizantes. Él apreciaba mucho esa tesis.
Pero además, añadía el líder católico, “la utopía deja de ser utopía en función de lo sobrenatural, y por lo tanto del milagro, de la gracia. Sin la gracia, ella sería una idea amarga. Porque nuestras almas se encantan con eso [el Reino de María, prometido en Fátima], pero verifican lo que parece una evidente imposibilidad de que se realice. Pero con la gracia, la “utopía” se torna realidad”.
La ocasión en que más se hace sentir en la vida de la Iglesia y de la Cristiandad, esa idea de utopía hecha realidad, es en la noche de Navidad. En esa noche santa y bendita entre todas sucede, en efecto, algo no sólo inesperado sino totalmente inimaginable:
“Es como si por el poder de Dios, una inmensa imposibilidad se volviese posible, y bajase del Cielo sobre la Tierra un torrente de gracias que hace que todo aquello que nosotros juzgaríamos sueños imposibles se tornen realidades maravillosas.


¿Por qué? – Porque ’aparuit Salvator Noster Domini Nostri Jesu Christi’. El Salvador, que se encarna de una Virgen y que nace como Dios hecho hombre, y que viene a traer todo cuanto Él nos trajo [la Redención], es una realidad más audaz que cualquier utopía, pero que la gracia, el milagro, el poder de Dios hacen realidad”, explica el Dr. Plinio.

“Esos espíritus que piensan que la realidad concreta y palpable es la única realidad no perciben que ellos reducen la realidad y pierden lo mejor de ella. Ellos hacen un raciocinio ateo, como si Dios no existiese.
“Pero cuando se tiene fe y se cree, todo es diferente. Las aparentes utopías se tornan realidades esplendorosas. Esa es una de ellas.
“Aquí yo querría ayudar a algunos entre nosotros a corregir los propios criterios, y entender que se debe raciocinar en función de un mundo creado por Dios, vuelto hacia Dios, en el cual Dios, por Sí, por sus Ángeles, por sus santos, interviene activamente.
“Y que, por tanto, los vuelos más extraordinarios del espíritu de fe vuelven las realidades practicables, y el gran consuelo de la vida humana no es el de realizar el sueño de tener un automóvil nuevo o tener no se qué: es el de ver realizadas sus ’utopías’, entre comillas.
“El espíritu utópico en el buen sentido de la palabra, viene a ser el espíritu de fe”[*].
                                                                                   * * *

Ese es el nexo profundo entre Navidad y Fátima. La milenaria promesa de un Redentor se volvió realidad en la Nochebuena, superando las más osadas expectativas de los hombres de Fe. La promesa de una era de gloria para la Iglesia, enunciada en Fátima, también se hará realidad de una forma que excederá a todo cuanto podamos imaginar de maravilloso.

[*] Extracto de grabación de la reunión del 12-10-1989, sin revisión del autor. 

fuente: http://www.tradicionyaccion.org.pe/spip.php?article321

Gentileza de Fátima la Gran Esperanza – asociacionfatima.org.ar – Suscríbase gratuitamente al santo del día

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 2a. MARCHA NACIONAL CONTRA LA IDEOLOGIA DE GENERO EN ARGENTINA

El sábado 15 de diciembre miles de personas participaron de la 2a Marcha Nacional contra la ideología de género en las escuelas en toda la Argentina, informa ACI Prensa del 16 del cte., en texto que resumimos.

La manifestación se realizó en distintas ciudades del país como Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Salta, Bahía Blanca, Santiago del Estero y muchas otras. El evento fue organizado por la agrupación de padres Con Mis Hijos No te Metas Argentina.

Con Mis Hijos No Te Metas@CMHNTM

Aci prensa

   

La Virgen es el alma de la resistencia católica y la ola celeste – Foto publicada en Boletín Nobleza

En Argentina existe la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) desde octubre de 2006. Sin embargo, luego del rechazo a la legalización del aborto por parte del Senado de Argentina, las presiones para implementar una educación sexual en las escuelas fueron en aumento con el pretexto de evitar los embarazos no deseados, abortos clandestinos, enfermedades de transmisión sexual, entre otros.

Si bien el debate sobre la reforma de la ESI no prosperó, el Consejo Federal de Educación de Argentina elaboró el decreto Nº 340 con el fin de aplicar la ley ESI “en todos los niveles y modalidades educativas” en forma obligatoria para todas las provincias.

EN SALTA:

“Salta es trinchera de valores,  por eso le decimos sí a la vida, sí a la familia y no a la ideología de género … que va en contra de la soberanía nacional”, dijo el diputado provincial Andrés Suriani al diario El Tribuno, tras participar de la marcha en esa ciudad. “Queremos educación sexual en valores, respetando la ley natural y la familia como célula básica para incluir en la sociedad y poder a todos”, respetando los valores humanos. “La ideología es perniciosa, divide al hombre y a la mujer, y somos complementarios”, explicó el legislador.

EN SANTIAGO:

Según informa el diario El Liberal, los organizadores de la marcha en Santiago del Estero indicaron que desean “proteger y defender a nuestros hijos de enseñanzas que perjudiquen su inocencia y su identidad sexual como ya se ha comprobado en todo el país, pues se aplica con adoctrinamiento y perversiones y plagada de ideología de género“.

MENDOZA:

Desde Mendoza, el diputado Gustavo Majstruk, indicó que “necesitamos seguir luchando para que nuestras escuelas no hagan desaprender valores que enseñan sus familias. Y porque necesitamos políticos que nos representen”.

La marcha “fue una nueva manifestación pacífica para pronunciarnos a favor de las dos vidas, la familia y pidiendo por una educación sin ideología de género”.

En Buenos Aires, los participantes se reunieron en el llamado “Familiazo”, frente al Congreso de la Nación para expresar su firme defensa de la familia y su condena a la ideología de género.

LEA LA NOTICIA DE ACI PRENSA COMPLETA, QUE INCLUYE VIDEOS DE VARIAS MARCHAS

  https://www.aciprensa.com/

Etiquetas: ArgentinaIdeología de GéneroEducación#ConMisHijosNoTeMetasESI

 

 MARCHA DEL 15 DE DICIEMBRE: La Rioja dice NO A LA IDEOLOGIA DE GENERO – VIBRANTE DISCURSO DE UNA DOCENTE EN LA RIOJA

(Fuente: movimiento pro vida de La Rioja)

MARCHA DEL 15 DE DICIEMBRE: La Rioja dice NO A LA IDEOLOGIA DE GENERO

hacer click en el link tal como aparece:

https

“EL ESTADO SOLO DEBE INTERVENIR SUBSIDIARIAMENTE” ADVIERTE PROFESORA

https://youtu.be/Jfo79xpfqCQ

 

 

 

 

 

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En la Edad Media se respiraba un ambiente de Fe – El arte religioso tuvo un ascenso incomparable

Los reyes eran coronados por los Obispos y aún por el Sumo Pontífice y juraban defender la Iglesia y la Civilización Cristiana

Los legendarios jefes de la primera Cruzada, convocada por el Beato Papa Urbano II, recuperaron el Santo Sepulcro de manos de los musulmanes y fundaron nuevos reinos cristianos en Tierra Santa

En un ambiente luminoso y calmo, el trabajo en las viñas. Al fondo, las elegantes torres del Castillo de Saumur – abajo, la fortaleza llamada “Krak des Chevaliers”, en Oriente

 

En la ilustración de abajo, San Luis IX, de Francia, Rey y cruzado, fundador de la Universidad de Paris – A continuación, el Doctor Angélico, Santo Tomás, y más abajo el ambiente de la Universidad de Marburg, en Alemania – En todo se nota la búsqueda de lo sublime y lo sacral

 

Las murallas formidables que publicamos más abajo son las de Angers, construidas también por San Luis

 

LA CRISTIANDAD, PROMESA QUE SE HIZO REALIDAD EN LA EDAD MEDIA

El magisterio pontificio tradicional, acorde a la verdad histórica, enseña que la civilización cristiana es una realidad posible de ser alcanzada por los hombres en esta tierra, y que tuvo vigencia concreta en diversas épocas y lugares, sobre todo en la Edad Media, como lo afirma León XIII (Encíclica “Immortale Dei”, l.XI.1885 – “Bonne Presse”, París, vol. II, p. 39).

Para el católico fiel, especialmente para quien tiene la misión de cumplir un rol dirigente en la sociedad, o en su ambiente, es importante tener en claro que luchar por ese ideal no constituye una utopía.

Lo expresa San Pío X cuando dice: “(…) la civilización no está por inventar, ni la ciudad nueva por construir en las nubes. Ha existido, existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana, de la revolución y de la impiedad: omnia instaurare in Christo” (Notre Charge Apostolique; el destaque es nuestro).

Podemos tener una idea más clara y tangible analizando el presente texto del Manual de Historia General de la Iglesia del renombrado historiador alemán Joseph Hergenröther, que unía a su carácter de académico de la Historia su sabiduría de Cardenal de la Santa Iglesia. Destacamos algunas afirmaciones.

Hablando del período que transcurre desde el pontificado de San Gregorio VII (2ª mitad del siglo XI), hasta el atentado de Anagni contra el Papado, a comienzos del siglo XIV, dice el Cardenal que ese tiempo nos muestra “el pleno desarrollo de la Cristiandad occidental como una gran comunidad de pueblos, una familia de naciones bajo la suprema dirección del poder espiritual” católico. Que la dirección espiritual, lejos de reducir sus potencialidades, “la tornó capaz y la convocó a realizar empresas comunes”.

Entonces, el universalismo de la Iglesia triunfó sobre el individualismo de las varias naciones, que “habían recibido de Ella su cultura común”.

I) Es la época del máximo desarrollo del poder del primado papal, que se empeña con buen resultado en lograr “subordinar lo terrenal a lo celestial y hacer valer en todos los órdenes la ley de Cristo”.

A pesar de ello, el pecado original y las malas tendencias de los hombres no desaparecen de la tierra. Y ese espíritu que encarna San Gregorio VII, íntimamente ligado al impulso de reforma que irradia desde el siglo X la Abadía de Cluny, que repercute en numerosos monasterios, especialmente benedictinos, y va regenerando el Clero y la sociedad civil en toda Europa, despertará luchas y rebeliones.

Contra ese espíritu regenerador se insurge quien, en el orden temporal, ocupaba el primer lugar en la Cristiandad: el Emperador Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico.

Por eso dice el Cardenal que también es la época “del naufragio del Imperio que, volviéndose infiel a su razón de ser, se desangró en luchas estériles fragmentándose a causa de sus políticas erradas”.

II) Es, también, “la época de las cruzadas y de los intentos de volver a reunir firmemente Oriente a Occidente”. Ambas cosas iban de la mano, pero la pertinacia de los promotores del cisma greco-ortodoxo, sumada a la resistencia del Islam, no permitieron que tales intentos tuvieran pleno suceso.

III) Tiene gran belleza histórica la circunstancia de que también es “la época del surgimiento y desarrollo de las Universidades, del florecimiento de los estudios de Derecho, de la Escolástica y de un pujante ascenso en el arte religioso”.

IV) Particularmente fecundo y promisorio es el hecho de que constituye también “la época en que tanto la Caballería como la Burguesía, poseídas del espíritu de Fe, actuaban mancomunadamente en grandiosas uniones…”.

Sólo la Iglesia Católica es capaz de hacer que Caballeros y burgueses, en lugar de enfrentarse en luchas autofágicas, actuaran “mancomunadamente, en grandes uniones”. ¿Dónde reside el secreto? En que ambas se encontraban “poseídas del espíritu de Fe” de una época abierta a las gracias del Espíritu Santo, que bajaban copiosamente por la gran devoción medieval a la Ssma. Virgen, Medianera de todas las Gracias.

Mientras esto se daba, “… nuevas Congregaciones religiosas cubrían ampliamente las necesidades del mundo cristiano, llevaban adelante con éxito la lucha contra las sectas más peligrosas, y conquistaban para la Iglesia nuevos espacios”.

“Sacerdocio, Caballería y Burguesía actúan concertadamente; la política, la ciencia y el arte, así como toda la existencia, están penetradas del espíritu cristiano y en plena armonía”, dice el gran historiador.

La unión de espíritu y objetivo entre dos esferas distintas y armónicas, la espiritual y la temporal, daba unidad y fuerza al edificio socio-político: “Entrar en conflicto con los principios de la Iglesia significa contradecir el orden del Estado”.

Un espíritu contaminado por la Revolución gnóstica e igualitaria que pervade la cultura actual podrá pensar que este orden era rígido y asfixiante. Nada más errado:

Dos ideas eran, para todos, las más altas, por las cuales estaban dispuestos a jugarse la vida: libertad y religión (Juan de Salisbury, Carta 193). Ambas se sustentan recíprocamente”.

La Iglesia, que personificaba la Religión, protegía también la libertad.”

Un ejemplo de esto, que continuó en América durante el período hispano-indígena, era que los perseguidos por el poder político buscaban asilo en las Iglesias, y ahí, en el santuario, recibían amparo (término que en inglés –“sanctuary”- significa dar amparo, asilo, refugio).

“El bien más alto y eminente era la religión, a la que también la libertad estaba subordinada, encontrando en ella su apoyo y sus límites”.

¡Admirable equilibrio! La Religión Católica defendía la libertad, que a su vez encontraba en ella apoyo y necesarios límites. Qué distancia de esta realidad simple y lógica a las concepciones colectivistas o de liberalismo radical, con su falsa alternativa de autoritarismo o anarquía…

Concluye el texto mostrando la admirable grandeza del hombre medieval y cristiano común, y del integrante fiel de la Jerarquía eclesiástica (cabeza de un Clero que pasaba por graves crisis):

“Estar sometido únicamente a la Ley de Dios, que enseñaba el recto uso de la libertad terrenal, resistir a la injusticia, aunque estuviese representada por el príncipe más poderoso, constituía la gloria y el ornato del hombre grande y libre. Salvaguardar la libertad de la Iglesia era el primer deber y la honra más bella de sus Pastores (Petrus von Blois, carta 10).

Fuente: Joseph Cardinal Hergenröther, „Handbuch der allgemeinen Kirchengeschichte“, 3ª ed., Herder, Freiburg in Breisgau, 1886, t. II, pp. 208-914.

Publicado por 1ra. vez en el boletín Nobleza el 14.II.2014

 

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Invitamos a nuestros lectores a oir la esclarecedora disertación del Dr. Miguel Beccar Varela sobre cómo enfrentar la ofensiva del aborto y la ESI, acompañada por las siguientes fotos de puntos principales  

•Link para oir la conferencia  

https://youtu.be/YdQDsp-eXxQ

•Ilustraciones para acompañar la audición con imágenes, ideal para charlas, grupos y círculos de estudio, o para formación individual con fines a defender nuestras raíces católicas, la vida y la inocencia de jóvenes y niños

  

•Ilustraciones de la conferencia del Dr. Miguel Beccar Varela “¿El orden natural y cristiano en la encrucijada? La embestida del aborto y de la ESI” –  UNSTA – Sede Central –  San Miguel de Tucumán – Anfiteatro – 9 de octubre de 2018 (ver edición anterior o buscar en “search”). Fuente principal de fotos : archivos de este site, sitios de reproducción libre de imágenes, envíos de amigos provida, blogs, etc.)

Sagrada Imagen Peregrina de N.S. de Fátima que lloró milagrosamente en N. Orleans, EEUU

 ⇐Los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta

 

 

 

Los 3 pastorcitos: Visión del infierno⇒

Obispo de Leiría, con la Hna Lucía

Fátima: Acontecimiento más importante de la historia después de la Redención

    Votación en el Senado: el pueblo celebra la victoria ⇑

La masa abortista triste, desilusionada, …enfurecida⇓

 

 

 

 

 

Una victoria señera: el Senado argentino rechazó el aborto

  

Campaña heroica – ola azul

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La situación recuerda la reacción católica y los cantos religiosos cuando quemaron las Iglesias en el 55 – (profanación de Iglesia y ornamentos sagrados por hordas anticatólicas)

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El arrianismo provocó un cisma en el que cayó la Jerarquía eclesiástica en su casi totalidad;  el pueblo se mantuvo fiel por la gracia del  “sensus fidei” y la fidelidad de unos pocos prelados incluyendo grandes santos                                                                                      °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

Argentina defendió su honra de país católico

El millonario comunista abortista Soros.

La victoria sobre el aborto vale mucho más que cualesquiera 30 dineros…

Lucha cielo versus infierno

Card. Caffarra : recibió importantes revelaciones de la Hna. Lucía sobre el triunfo final de Nuestra Señora y los defensores de la familia                                                                     °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

 

Pueblo y masa (Pío XII): Multitudes abortistas con banderas del PC y de extrema izquierda, con sus actitudes agresivas, contestatarias, desagradables y procaces

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Ceremonias de brujería

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Promueven Apostasía  – cartel de “festival abortero”

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Filas antiaborto: limpidez, calma, varonilidad, lo contrario de la masa…

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Gracia nueva vs. abominable ideología de género

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Ola azul, gracia del Esp. Sto. a ruegos de N.Sra.

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La Rev. Francesa y la Rev. comunista entregaron niños al Estado para inculcarles doctrinas satánicas

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Modas indecentes, placer sexual tenido como el placer sumo; Freud anhela la utopía de la ruptura del lazo entre placer sexual y procreación

Las 2 ciudades de S. Agustín

   

Dios le dio a la Argentina la gracia de su catolicidad: si no es fiel,  es de temerse que puede ser castigada

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56 millones de abortos en 2016…

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“La sociedad actual está saturada de prejuicios radicalmente igualitarios” provenientes de la Revolución Francesa de 1789 y su trilogía anti-católica de “libertad, igualdad, fraternidad”.

  

Dr. Plinio Corrêa de Oliveira: La Revolución gnóstica e igualitaria constituye un pecado mucho mayor: abolir una visión del universo y substituirla por la opuesta – Escenas y personajes de las 4 revoluciones: Lutero y la rebelión protestante, Rev. Francesa, Rev. Comunista, Wilhelm Reich (4a. Revolución, abriendo camino al satanismo en su marcha “de requinte en requinte”, “Revolución y Contra-Revolución”, ed. online: rcr una obra clave)

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Terrorista musulmán (izq.) – Neurocientífica terrorista infiltrada en Occidente (der.). 

Occidente europeo se despuebla de  cristianos y es invadido por multitud de fanáticos para imponer la sharia

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…Dios permite misteriosamente que los defensores naturales de la ley de Dios abandonen su función; la Jerarquía se abstiene de combatir de manera proporcional al ataque: ¿ovejas sin pastor en Argentina?

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Hna. Lucía: …se trata de una lucha del infierno contra Dios – Por eso hay que reforzar los argumentos basados en la Fe – No bastan los argumentos naturales :  la prensa los silencia y los abortistas y promotores de la Esi pasan por encima de ellos

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Resistir al aborto por el 5° mandamiento de la Ley de Dios, por la indefensión del bebé, porque lo mata su madre, por la brutalidad…      °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

Los estandartes y la banda  de la TFP norteamericana marcan con su presencia la gran Marcha por la Vida

 

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  (El comunismo chino es el gran impulsor mundial del aborto y perseguidor de los católicos fieles) – ¡Ay de los que escriben leyes inicuas! (Isaías)       

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Esperanza bellísima, certísima, ante un panorama terrible: el triunfo del Inmaculado Corazón – Era histórica maravillosa, anunciada por Santos (como San Luis María Grignion de Montfort, a la izq.)                                                                            °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

  

Católicos que salen a resistir: Dr . Plinio Corrêa de Oliveira: nada derrota a un pueblo virtuoso que verdaderamente ame a Dios (ver cita completa en “Revolución y Contra-Revolución”, ed. online rcr una obra clave)

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C

Cerca del final de la audición, pregunta una sra. del público quién propone la Esi – Contesta una Profesora pro-vida

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Ayuda a reaccionar con toda el alma -como lo enseña NSJC-,   analizar ejemplos de inocencia: el “Niño de Oro” (fotos 1  y 2) –(I)

Alerta contra el peligro de que a los 7,8 años la Esi desencadene en el niño lo latente, lo que el pecado original pone en los niños, y lo deforme…

San Luis Gonzaga, Patrono de la Juventud, nobilísimo y purísimo (II)

 

 

Sta. Teresita a los 8 años, tan niña y tan santa: el demonio es cobarde, le teme a la inocencia de una niña (III)

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De niños así decía Nuestro Señor: dejad que vengan a mí (y lanzaba tremendas amenazas contra los corruptores…)

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Sorteo de libros: Revolución y Contra-Revolución, Catecismos de la Filial Súplica (donados por amigos), Teología de la Liberación: ¿salvavidas de plomo para los pobres?, Paisajes y ambientes argentinos, etc.

 

Final: Anfitrión, Dr. Castaño: en la gran patria de las universidades, Alemania, siempre está presente una cátedra de Teología – No por nada un laico nos trae esta reflexión teológica que completa el panorama…

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  CONFERENCIAS Y JORNADAS EN DEFENSA DE LA FAMILIA, LA VIDA Y LA INOCENCIA DE NUESTROS NIÑOS Y JOVENES

Como anticipamos en nuestra edición anterior, el mes pasado se desarrolló una serie de conferencias y jornadas por la civilización cristiana y la familia en el Norte argentino.

La primera fue la disertación del Dr. Miguel Beccar Varela, médico y observador de la realidad, de la escuela de pensamiento del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira -fundador e inspirador de la familia de entidades TFP -Tradición, Familia y Propiedad, extendida por los cinco continentes, en lucha por los valores fundamentales de la civilización cristiana contra la Revolución Igualitaria Mundial.

“El orden natural y cristiano en la encrucijada: La embestida del aborto y de la ESI“ es el título de la exposición, organizada por el Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales la UNSTA en el Anfiteatro de su Sede central en San Miguel de Tucumán. Contó con el auspicio de Abogados Pro Vida Tucumán, Círculos Cristo Rey, Red Federal de Familias Tucumán, Colegio Pablo Apóstol, Estilo de Mujer, Riojanos por la Familia y la Vida y Centro Cultural Juan Ramírez de Velasco-Gobernador del Tucumán y Bastión del Norte, organizador de la campaña de conferencias y jornadas.

Ese 9 de octubre, el disertante, luego de agradecer al Sr. Decano, Dr. von Büren, y al Sr. Presidente del Centro de Estudios Políticos, Dr.  Sergio R. Castaño, la honrosa invitación ,  presentó los aspectos centrales de esta lucha, recordando principalmente, como fondo de cuadro, las Profecías de Fátima, como el hecho más importante de la historia luego de la Redención; el pecado social que se intenta cometer contra la Ley de Dios con el aborto y la E.S.I. –matanza de los inocentes y de la inocencia-; la gravedad y extensión del aborto (56.000.000 de víctimas en el mundo en 2015!);  la lucha entre la Ciudad de Dios y la Ciudad del hombre, inspirada por el demonio, conforme San Agustín; la honra que le cupo a la Argentina en frenar el    aborto, que tenía media sanción, y dar vigor expansivo a la “ola celeste” marial haciéndole frente a  organismos como la ONU, el FMI, la Unión Europea y a todo el poderoso lobby abortista local e internacional; la victoria de Ntra. Sra. de Luján, Patrona de esta nación;  el carácter combativo de la honra, imprescindible para su continuidad,  amenazada por ese gran poder; la omisión de la Jerarquía eclesiástica en emprender un combate a la altura de las circunstancias, con los grandes medios que NSJC puso a su alcance;  el anuncio de Sor Lucía al Card. Caffarra de que la batalla final en estos tiempos se traba en torno de la familia, y terminará a favor de la buena causa, y la necesidad de continuar la lucha hasta lograr el triunfo final prometido por la Virgen en Fátima: “Por fin, mi Inmaculado triunfará!”.

Despertó especial interés del público la proyección de diapositivas que mostraban al vivo la inocencia de Santa Teresita, del aristocraticísimo San Luis Gonzaga y del “menino de oro”, niño a quien se lo ve en un desfile extasiado y olvidado de sí mismo ante el paso de la reina, mostrando todo el potencial del alma humana infantil inocente.

El anfitrión, Dr. Castaño, agradeció las palabras del ilustre conferencista recordando que, de acuerdo a las mejores tradiciones universitarias europeas, como ocurre en Alemania, el saber científico se perfecciona y completa con una perspectiva que incluye le Teología. Lo que recuerda aquellas palabras de Donoso Cortés: “la teología, por lo mismo que es la ciencia de Dios, es la ciencia que contiene y abarca todas las ciencias, así como Dios es el océano que contiene y abarca todas las cosas”.

Finalmente, luego de algunas intervenciones de los presentes, hubo sorteo de libros de paisajes y ambientes argentinos y otros, como la renombrada obra “Revolución y Contra-Revolución”, de Plinio Corrêa de Oliveira, “La ‘teología de la Liberación’: ¿salvavidas de plomo para los pobres?” de Julio Loredo. Un gesto generoso y simpático de estudiantes de la Universidad fue la donación de ejemplares anillados del orientador manual “Opción preferencial por la FAMILIA – 100 preguntas y 100 respuestas a propósito del Sínodo ” (Ed. Supplica Filiale, escrito por tres Obispos y con prefacio del Card. Medina Estévez, en ocasión de la campaña internacional de firmas llevada a cabo por entidades pro vida Filial Súplica a S.S. Francisco I, pidiéndole aclaración de algunos puntos de su magisterio que se prestan a confusión, suscripta por cientos de miles de católicos, desde altos miembros de la Jerarquía en adelante, en 2016 (ver más información al respecto poniendo ‘filial súplica’ en el espacio “search” de este boletín).

Los asistentes a la conferencia, (profesionales, miembros de familias tradicionales, docentes, estudiantes universitarios, comerciantes, amas de casa, etc.) expresaron en sus comentarios sobre todo su alegría ante el panorama de Fe y esperanza de cara al futuro transmitidos por el conferencista. Muchos escribieron: “¡Espectacular!, “¡Excelente!”, “¡Muy bueno!”, “¡Que se repita!”

♦Nuestros lectores pueden solicitar la grabación gratuitamente a:

bastiondelnorte@gmail.com

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Cómo en nuestro país, en América toda, está marcada la huella de Dios en la formación del alma latinoamericana. En la Catedral de Tucumán un mural recuerda la protección providencial a la ciudad brindada por los patronos San Simón y San Judas Tadeo, cuando una rebelión indígena estuvo a punto de convertirla en ruinas humeantes, aprovechando la salida de los pobladores a una expedición, gracias al coraje del Tte. de Gobernador Gaspar de Medina, quien acometió de frente al jefe, el gigante Gualán, tumbándolo de una estocada…

Con esas reminiscencias y la calidez del público tucumano,  al   día siguiente seguimos viaje a Salta llegando en un imponente atardecer, admirando sus campanarios, flechas y torres desde el cerro San Bernardo, donde el santo, agitando un panal de abejas que cayeron con furia sobre los indígenas invasores, de los bosques del Chaco, salvó la ciudad de su furor y violencias y preparó su conversión, por lo que el Cabildo lo designó con el honroso título de vice-patrono y protector (cf. Bernardo Frías, Tradiciones Históricas).

En la mañana del 11 nos dirigimos a la Catedral donde son venerados con gran fervor los Patronos que salvaron a Salta del terremoto anunciado por San Francisco Solano un siglo antes, el Señor y la Virgen del Milagro. A sus pies, pedimos su amparo y bendición consagrándoles frente al altar de la milagrosa Virgen la XIV Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana y la Familia, y los frutos de las conferencias , ya que la segunda estaba fijada para esa noche, llevando como sugestivo título: “Ofensiva implacable contra la vida, la formación de los niños y la matriz católica argentina: ¿cómo enfrentarla?”

La iniciativa de esta campaña inspirada en las cada vez más actuales Profecías de Fátima, en defensa de la vida y la inocencia e integridad de niños y jóvenes, gravemente amenazadas por los lobbies freudo-marxistas, había encontrado eco en familias de arraigo del señorial distrito de San Lorenzo, quienes solicitaron a la bizarra Agrupación Gaucha Juan Carlos Dávalos abrir las puertas de su  tradicional Sede -ya bordeando los Yungas-, para la disertación.

El Hon. Concejo Deliberante del municipio declaró la conferencia de interés cultural y municipal, expresivo síntoma de la Argentina profunda con respecto a la vida y la educación de los niños ante la ofensiva de la Revolución Igualitaria que asombró al país por su radicalidad, procacidad y su odio al catolicismo.

Pero Nuestra Señora no abandonó a quienes nos honramos de ser parte activa de esta ola celeste que lleva sus colores virginales, y la Sede de los Gauchos constituyó un ambiente ideal para la disertación.

En representación de la Agrupación nos recibieron el Sr. Presidente, Dr. Ernesto Aráoz, y el Director del Museo Didáctico de la Gesta Güemesiana y Gaucha, Dn. Jorge Virgilio Núñez, brindándole al disertante, Dr. Miguel Beccar Varela, y a sus acompañantes de Bastión del Norte una cálida y distinguida bienvenida, haciéndonos entrega de copia de la honrosa resolución del H.C.D.

Había jóvenes, familias enteras, personas mayores, señoras pro vida, promotores de desfiles gauchos en honor de la Virgen y estos heroicos continuadores de la gesta del Gral. Güemes que, bien a la usanza salteña, vestían sus elegantes trajes de gaucho y facones.

Durante la conferencia, el Dr. Beccar Varela pidió la gentileza de que se proyectaran las diapositivas de los niños mencionados anteriormente, que hablan por sí mismas, probando la enseñanza tomista: “contra facta non valent argumenta”. La inocencia transmitida por esos niños prueban lo que es el plan de Dios para el ser humano, y lo errado y contestatario del ataque estilo “mayo del 68” contra la familia, la juventud y la pureza. El propio Presidente de la Agrupación, haciéndose cargo del proyector,  mostró con especial detenimiento y esmero la expresiva foto de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz. Varios tuvimos la impresión de que esta santa -que lamentaba morir en una cama y no guerreando con los enemigos de la Iglesia, como relata en su “Historia de un alma”-, nos sonreía y alentaba como un valiente guerrero más.

La disertación fue bendecida y exitosa, en un ambiente como de familia de almas. Al finalizar, comimos excelentes empanadas preparadas por la servicial señora de la familia Mamaní, que atiende la Sede.

Como broche de oro, el Director del Museo nos mostró las artísticas réplicas logradas con maestría y exquisito detalle por artistas jujeños, en grandes paneles que muestran los episodios principales de la vida del Gral. Güemes, desde la heroica toma a caballo del barco de guerra “Justina”, varado en las aguas del Plata, en las Invasiones Inglesas, pasando por su bautismo y su vida familiar aristocrática, hasta su muerte heroica.

La hidalguía y señorío del gaucho salteño, desde lo alto hasta lo modesto de su tradicional sociedad, fueron el promisorio marco de esta clarinada en defensa de la familia como Dios la hizo, de la vida por El creada, de aquellos niños que encantaban al Sumo Rey en su paso por la Judea enseñando y haciendo el bien, y su tremenda advertencia a los corruptores del castigo que espera a quienes destruyan o atenten

BREVE CRONICA

Anoche en la Agrupación Juan Carlos Dávalos de San Lorenzo, una jornada excelente y bien nutrida. Se hizo la presentación formal ante el Presidente de la Institución el Dr. Ernesto Aráoz, en donde el Sr. Mesquita agradeció su apoyo, y el Presidente del Concejo Deliberante de San Lorenzo Dn. Jorge Virgilio Núñez, hizo entrega de una copia de la Resolución N° 33/ 18, en donde se declara de Interés Cultural al evento. El Sr. Beccar Varela, realizo su exposición, y posterior a ello se realizó un sorteo a los presentes de libros y cartillas del tema y se sirvió un vino de honor, acompañado de unas exquisitas empanadas Salteñas, para luego el Director del Museo de la Gesta Güemesiana y Gaucha, hiciera un recorrido guiado del mismo a los visitantes, los que quedaron sorprendidos de la obra que allí se encuentra. Entre los visitantes y participantes de la conferencia, se contaban personalidades de otras provincias, como La Rioja, Córdoba, Buenos Aires y otras. Agradecer también al Vice Director del Museo Sr. Fernando Gutiérrez, y a la Familia Mamaní por su apoyo y colaboración desinteresada.- 

Jorge Virgilio Núñez

Extraída de Facebook

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•UNA JORNADA PRESTIGIOSA, AMENA Y FORMATIVA,  EN CONSTANTE CRECIMIENTO… 

•UN ESFUERZO POR BRINDAR RESPUESTAS INSPIRADAS EN LA TRADICION CATOLICA A LAS ACUCIANTES PROBLEMATICAS CONTEMPORANEAS Y FORTALECER NUESTRA CULTURA Y CIVILIZACION

Jornada y conferencias declaradas de interés cultural por el Senado de la Nación, el Sup. Gobierno y la Hon. Cámara de Diputados de Salta, y de interés cultural y municipal del Hon. C. Deliberante de la Ciudad de Salta (ver declaraciones en esta edición)

XIV Jornada de Cultura Hispanoamericana

por la Civilización Cristiana

y la Familia

PROGRAMA DE ACTIVIDADES Y DISERTACIONES

SALTA – Museo de la Ciudad Casa de Hernández- Peat. Florida y Alvarado –

VIERNES, de 10 a 12.30 hs.

Inscripciones gratuitas que habilitan para participar en el sorteo de libros

Comisión Organizadora: palabras de bienvenida

10.15 hs.

Prof. Federico Nazar  ♦ABORTO: EL GOLPE DE ESTADO DE 2012 EN ARGENTINA

11hs.

Dra. Claudia Martínez – Diputado Prof. Andrés Suriani  ♦LA CRISIS ACTUAL Y LA PERDIDA DE VALORES EN OCCIDENTE

11.45 hs.

Prof. Elena Beatriz Brizuela y Doria de Mesquita E.  ♦ SANTA BEATRIZ de SILVA Y EL INCREIBLE FLORECIMIENTO CONCEPCIONISTA

VIERNES, de 17.30 a 20.30 hs.

18 hs.      

Dn. Franco Flores de la Fuente (Vice-Pte. Cofradía de La Merced – La Rioja) ♦OCHO SIGLOS DE AVENTURA POR LA FE Y LA REDENCION DE LOS CAUTIVOS

19 hs.

Senadora Dra. Cristina Fiore Viñuales ♦DISCUSION DEL ABORTO EN EL SENADO – PRINCIPALES ASPECTOS

19.30 hs.

Dr. Miguel Beccar Varela

♦FATIMA, CIEN AÑOS DESPUES

SABADO de 10 a 12.30 hs.

10.15 hs – Prof. Elena Beatriz Brizuela y Doria de Mesquita E. ♦HACE 400 AÑOS LA SSMA. VIRGEN DEL BUEN SUCESO ADVIRTIO: “Un mar inmundo de impureza correrá por las calles y plazas…”

10.45 hs. – Prof. Julio Olivera Gallardo  ♦UN SABIO GOBERNADOR CATOLICO DEL TUCUMAN EN LA ARGENTINA FUNDACIONAL

11.45 hs

Av. Civ. Ezequiel María B. Mesquita

♦REFLEJOS DE DIOS EN LAS CRIATURAS

SABADO, de 17.30 a 20 hs.

17.30 D.U.G.H. Rodolfo Leandro Plaza Navamuel ♦“GÜEMES: LA ACCION DE LOS SALTEÑOS EN LA HAZAÑA INTEGRACIONISTA SANMARTINIANA” – Presentación de libro

18.15 hs.

Prof. Luis María Mesquita Errea

♦Grandes metas, inmensos medios para la restauración del orden social cristiano  – El llamado de Pío XII, EL CONTINENTE DE LA ESPERANZA y la “ola celeste

18.45 hs.

Dr. Miguel Beccar Varela

♦FATIMA Y LA MODERNIDAD DE LA CONTRA-REVOLUCION

Final: sorteo de libros – entrega de certificados –

*********************************************

CATEDRAL – Jueves 11 de octubre después de la misa de 11.30 hs: renovación de la consagración de la Jornada a la SSma. Virgen del Milagro, Peregrina Internacional de N.S. de Fátima y del Rosario de la Victoria (7 de octubre – triunfo de Lepanto), y por su intermedio, al Señor del Milagro -en recogimiento.

Jueves 11, 20 hs, Museo de la Gesta Güemesiana – San Lorenzo: conferencia del Dr. Miguel Beccar Varela: “Ofensiva implacable contra la vida, la formación de los niños y la matriz católica argentina: ¿cómo enfrentarla?”

SABADO 13, 21.30 hs. – HOTEL SALTA – Comida de despedida (con tarjeta)

♦ Por sugerencia de nuestros amigos iremos publicando resúmenes de los trabajos presentados, en las futuras ediciones. Comenzamos en la presente edición por una síntesis de la conferencia del Dr. Miguel Beccar Varela en la UNSTA de San Miguel de Tucumán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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